Algo
que clama al cielo es manifiestamente injusto y produce nuestro rechazo e
indignación o es disparatado e inaceptable por irracional o inmoral. Acabó un
año e iniciamos otro y el Jerez intramuros sigue clamando al cielo. Muchas
promesas y varios planes de actuación que no arrancan, solo algunas iniciativas
que aportan algo de luz al negro panorama de un viejo Jerez que lleva demasiado
tiempo desmoronándose entre la pasividad de unos, la inoperancia de otros y la
impotencia de muchos .
Fachadas dieciochescas que siguen apuntaladas
en calle Barranco y en Juana de Dios Lacoste, solares donde la vegetación crece
sin control en plaza Belén, en plaza Cocheras, en calle Cabezas, en Cordobeses,
en San Blas, en la cuesta de Orbaneja; antiguos palacios abandonados como los de
Montegil o San Blas, con simples lavados de cara como el de Riquelme; cascos
bodegueros con los días contados, históricos templos esperando nuevas
inversiones para poder hacer frente a la restauración de parte de su rico
patrimonio (el retablo mayor de la iglesia de San Lucas sigue esperando
financiación para que no se venga abajo, al convento del Espíritu Santo se le
acumulan ya demasiados años de cierre, San Juan de los Caballeros debe afrontar
obras en su torre-fachada, la iglesia de la Merced necesita arreglos en sus
cubiertas), calles desaparecidas como Claustros, Rompechapines, Loreto o
cerradas como Pilar, Luis de Isasi, Rincón Malillo o San Onofre; otras con
aspectos tercermundistas como Liebre o adyacentes; a lo que hay que sumar las
consecuencias del gamberrismo incívico de algunos elementos que se dedican a
destrozar lo que es de todos (lozas de Tarifa que se pierden y se sustituyen
por cemento, monumentos que se repintan, rótulos de calles que desaparecen y no
se reponen, fuentes secas y maltratadas) todo un mobiliario urbano que supone
un alto coste de reparación para las arcas municipales.
El
Jerez intramuros es el testigo de esa ciudad antigua que nos vio nacer, crecer
y madurar como el gran municipio que somos, ese trozo de historia que hemos
heredado y que estamos obligados a conservar como el legado de nuestros
antepasados, como rica herencia de un ayer sin el cual no podemos entender el
presente ni afrontar el futuro.
El próximo
17 de enero los vecinos del casco histórico
han decidido salir a la calle para
manifestarse bajo el lema ‘Salvemos el centro histórico’. La marcha comenzará,
a las 19 horas, en la plaza del Mercado, pasará por delante de la iglesia de
San Mateo, tomará por Ronda del Caracol y seguirá por Muro, Porvera, Larga,
plaza del Banco, Tornería, Plateros, Asunción, Letrados, plaza Vargas, Latorre
y Consistorio para acabar a las puertas del Ayuntamiento, donde se tiene
previsto leer un comunicado.
Iniciamos un nuevo año,
un año en el que la ciudad no debe seguir dando la espalda a ese trozo
importante de nuestra historia que aún subsiste entre el trazado de sus viejas
murallas. Lo hecho hasta ahora se ve claramente que no es suficiente, porque el
deterioro del casco antiguo avanza a pasos agigantados, no basta con la
iniciativa privada cuya apuesta es loable o con el parcheo municipal, hay que
involucrarse a fondo y sin demora, desde todos los frentes, para no tener que clamar más al cielo por
nuestro maltratado casco histórico.
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 8 de enero de 2017 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
La iglesia del Carmen desde la calle Luis de Isasi que actualmente se encuentra cerrada. A la derecha vemos dos casas que ya no existen y la esquina de la calle Claustros también desaparecida. |
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