Se llenaron los hoteles jerezanos con
el Gran Premio de España de Motociclismo, que se disputó en mayo, en un
acontecimiento único, motor
de generación de riqueza, no sólo en Jerez, sino en toda la provincia y,
además, una de las claves para la promoción turística de Jerez en todo el
mundo. Con motivo de la salida desde nuestra ciudad de la vuelta ciclista a
España los hoteles volvieron a llenarse durante todo el fin de semana, con un
25 por ciento más de lo habitual en esta época del año. Para este fin de semana
el delegado de Turismo, Cultura y Fiestas
del Ayuntamiento jerezano ya avanzó que los hoteles rozarían el lleno con
motivo de la celebración de eventos como el Mundial de Superbike, la Fiesta de
la Bulería y el ciclo de la Vendimia.
La industria
hotelera está de enhorabuena en Jerez. Atrás quedaron aquellos tiempos en los
que el turista era un personaje extraño en nuestras calles, en los que las
ofertas hoteleras eran muy escasas, dado el poco valor que se le daba a nuestro
potencial turístico y las pocas ofertas atractivas que se ofrecían de cara al
visitante. Tiempos en el que para venir a Jerez había que hospedarse o bien en
el Hotel Jerez, si las posibilidades económicas lo permitían, o bien en el
Capele en la plaza de las Angustias, Mica en la calle Higueras o en El Coloso
en la calle Pedro Alonso; en el clásico y señorial Nuevo Hotel de la calle
Caballero, en el desaparecido Hotel Garaje Centro de la calle Doña Blanca o en
el entonces moderno Motel Aloha de la carretera de circunvalación. Para los
menos pudientes los distintos hostales y pensiones que se repartían por el
centro.
Si nos vamos más
atrás habría que recordar al Hostal Arenal en la calle Pozuelo, al Hostal Imar
en la Corredera y al emblemático y popular Hotel Los Cisnes en la calle Larga,
todo un referente en el Jerez del pasado. Y más antiguos aún, el recordado
Hotel Comercio de la calle Doña Blanca y el afamado Hotel Victoria de la plaza
del Arenal esquina con Lancería. Sin olvidar las viejas posadas de principios
del siglo XX, como la de la calle Arcos, llamada también de los Desamparados;
la de San Dionisio en la plaza del Arenal, donde luego se levantó el edificio
de los sindicatos, o la de la plaza Monti de la familia Timermans.
Todos estos
establecimientos vinieron a acoger a nuestros visitantes, la mayoría de paso
hacia el mar o hacia la sierra, visitantes que pasaban pocos días entre
nosotros pero que, de seguro, se quedarían impregnados del olor y los
atractivos de esta tierra jerezana.
Hoy, como quedó
dicho en la denominación de nuestra ciudad como Capital Europea del Vino, son
ya casi 1,2 millones de
turistas los que visitaron Jerez durante el año 2012 y un 25% atraídos por la fama de nuestros vinos. Solo
las bodegas del Marco de Jerez registraron 400.000 visitas durante el pasado
año. Con una oferta turística, formada por más de 4.000 plazas hoteleras.
Este fin de semana los hoteles de
Jerez volverán a colgar el cartel de completos, un signo evidente de cuanto se
ha evolucionado de cara a la oferta turística. Queda mucho camino por recorrer
porque aún hay mucho potencial que ofrecer al que nos visita, muchas ofertas
verdaderamente atractivas que llevan demasiado tiempo dormidas. Pero mientras
se sigan llenando los hoteles será señal de que estamos en el buen camino.
(Artículo publicado en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 7 de septiembre de 2014 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
El Hotel Centro de la calle Doña Blanca antes de su derribo. |
La posada de San Dionisio estaba situada en la plaza del Arenal justamente donde hoy se alza el edificio de Sindicatos. |
Patio del desaparecido Hotel Los Cisnes. |
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