sábado, 19 de agosto de 2017

BARRIADA ESPAÑA


 
 
Al final de la calle Clavel, al límite de la zona de la Albarizuela, en el año 1935, en las llamadas Huertas de Terry, por iniciativa de la Asociación de la Santa Caridad y al amparo de la Ley de Casas Baratas de la 2ª República, se inicia la construcción de una barriada de “casas para obreros” dentro de la demarcación de la parroquia de San Pedro. Fue planificada por el alcalde republicano Francisco Germá Alsina,[] aunque finalmente fue construida por el ayuntamiento franquista presidido por Bernabé Rico Cortés. La primera casa se entrega en octubre de 1936 y al conjunto de casas se le da el nombre Barriada de España. En 1939 el número de viviendas se amplía con la edificación de una serie de bloques en la misma barriada. Su inauguración oficial fue en 1943.

La originalidad de la Barriada España radica en su fisonomía, fruto de una ideología política y social. Una gran parte se define en calles paralelas, con casas de una o dos alturas y patio exterior. La barriada se articula alrededor de una alameda central, acercando un modelo social a la población obrera de la ciudad. Adjunto también se desarrolló el primer bloque de vecinos de Jerez, que sirvió de modelo para la posterior barriada de La Plata. Se trata, por tanto, de la primera barriada planificada en Jerez del siglo XX.

Varias generaciones han pasado ya por la Barriada España y en sus recuerdos quedan aquellos juegos en la plaza, las Santas Misiones de 1957, con aquella caseta de lona que los propios vecinos del barrio solicitaron que no se desmontase para poder seguir contando con asistencia religiosa, la popular “Catedral de Lona” o la nueva capilla, que sería conocida en la feligresía como “El Santo Garaje”. El Pemán su colegio de siempre. incluso sus episodios trágicos como el incendio de la aserradora de Argudo junto a los depósitos de CAMPSA.

Mi padre siempre fue un enamorado de la Barriada España, le encantaba la tranquilidad de sus calles; sus viviendas unifamiliares, todas parecidas pero cada una con su sello, con sus pequeños jardines exteriores de macetas, retablos cerámicos y amplios herrajes. Todo ello entre una frondosa arboleda y una amplia gama de plantas que aún hoy le siguen dando ese aspecto de auténtico vergel cercano al centro de la ciudad. Un pulmón delimitado por  la parte más bodeguera del barrio de San Pedro y su entramado de calles, la moderna avenida de la Paz frente a las vías del tren y la de la Virgen de Fátima junto a la parroquia, la plaza de toros y la barriada de la Constancia. Una auténtica zona residencial donde se hace honor a esa paz que da nombre a la cercana vía.

Esta paz, tan característica de la Barriada España, se ha visto la pasada semana alterada por la muerte de un vecino que los avatares de la vida le había llevado a buscar un techo en una de las viviendas deshabitadas. El hallazgo de su cadáver, después de varios días fallecido, fue noticia de prensa. El día que en nuestra España, la que da nombre a esta barriada jerezana, sea noticia destacada y aparezca en prensa no la muerte en soledad sino las pésimas condiciones de vida de todas estas personas, información que pueda evitar  trágicos sucesos como este, entonces sí que habremos avanzado mucho como sociedad civilizada.
 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 13 de agosto de 2017)
 
Colocación de la primera piedra de la Barriada España.



 
 

 

jueves, 10 de agosto de 2017

CARRERAS EN VALDELAGRANA


 


En verano Jerez se hace, año tras año, presente en la playa de Valdelagrana, una relación que viene de antiguo y que se ha ido afianzando con el paso del tiempo. Uno de los hechos que evidenciaron esa vinculación histórica vino de la mano de la cría caballar y sus tradicionales competiciones hípicas. En 1955, del 4 al 7 de agosto, se celebraron carreras de caballos en la playa de Valdelagrana, organizadas por el Ayuntamiento de El Puerto de Santa María, con la colaboración del jerezano Club de Jockey, celebrándose la entrega de premios en las instalaciones del Club Náutico, donde se organizó una fiesta de sociedad, ofrecida a propietarios y jinetes. 1968 fue un año de cambios para esta afición, organizándola un particular en lugar del Ayuntamiento: Roberto Terry. Además, se construyó-habilitó un hipódromo junto al paseo marítimo de Valdelagrana, frente a la Avda. XXV años de Paz, hoy Avenida de la Paz.

La sociedad de carreras de caballos Jockey-Club de Jerez fue fundada en 1868 por los Sres. Garvey, González Soto, Davies, Bertemati y González Hontoria, tenía por objeto el fomento de la cría caballar y organizar carreras de caballos, todo un espectáculo que contaba con muchos aficionados. Gran fama tenían las cuadras jerezanas de los mencionados Davies, Misa, Garvey, Guerrero y otras. El Jockey Club Jerezano bajo la dirección del Duque de San Lorenzo basó sus propósitos en los caballos del país, pero la importación de pura sangres y la utilización de jockeys determinaron su decadencia. Para evitar tales inconvenientes, se mantuvo el Jockey Club y se creó una segunda sociedad denominada “Carreras de Caballos montados por caballeros” donde se excluía a la pura sangre. Esta nueva asociación, organizó carreras en primavera y otoño, hasta que las carreras de coches atrajeron la atención del público.

No olvidemos tampoco que en estos años, concretamente en 1956, se celebraba en esta playa portuense el conocido como el “Gran Premio Motorista de la playa de Valdelagrana” que albergaba todo tipo de pruebas y que contaron con el patrocinio de la Delegación de Deportes del Ayuntamiento portuense y el asesoramiento del Moto Club Jerezano, fundado por Francisco Pacheco Romero. La última edición se celebró en agosto del 65, que fue la que contó con más asistentes de todas, se calcula que unas 15.000 personas se acercaron para despedirse de esta competición. Pero esta vez la presencia de corredores nacionales fue nula, solamente participaron locales, ya que en el 63 se crearon los “Trofeos Internacionales de Nuestra Señora de la Merced” en Jerez, donde empezó a destacar un jovencito Ángel Nieto, tristemente fallecido el pasado jueves.

La playa de Valdelagrana, por tanto, ha sido escenario de competiciones tanto hípica como motoristas en la que Jerez ha estado muy presente afianzando esos lazos de unión tan especiales. Hoy todo es historia y los jerezanos ya sólo compiten en Valdelagrana para encontrar aparcamientos los domingos de julio y agosto, para encontrar mesas en sus numerosos bares y cervecerías o, en todo caso, para improvisados juegos de pelota cuando la bajamar lo permite. Señal que los tiempos cambian y las carreras de hoy ya no son las de antes, aunque Valdelagrana para los jerezanos sigue siendo esa meta que tanto se desea alcanzar cuando las vacaciones nos piden calmar las carreras del día a día en el sosiego de su fina arena y la tranquilidad de sus aguas.    
 (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 6 de agosto de 2017)
 
 
 
 
 
 

sábado, 5 de agosto de 2017

PUERTA DE JEREZ


        
 
 
          Para los jerezanos siempre es motivo de alegría encontrarnos referencias a nuestra tierra en otras localidades. El verano es propicio a los desplazamientos y no es de extrañar que en una de nuestras visitas turísticas nos encontremos el nombre de Jerez en el lugar más insospechado, principalmente por la fama universal de nuestros vinos pero también por cuestiones históricas de lazos comunes o de cercanía. Uno de los casos concreto que se repite en ciudades cercanas es el nombre de Puerta de Jerez. La más conocida es la Puerta de Jerez de Sevilla, uno de los accesos con los que contaban las murallas de Sevilla, y que debía su nombre al camino que de ella surgía en dirección a Jerez de la Frontera,[]​ producto de la ampliación del recinto amurallado que llevó a cabo el sultán Ali ibn Yusuf en el periodo almorávide de la ciudad. Dicha puerta fue derribada en el año 1846 y, en su lugar, se levantó otra de carácter monumental de estilo neoclásico, que fue también derribada junto a los paños de muralla colindantes en 1864 a consecuencia de la urbanización y nuevo ensanche de la ciudad llevado a cabo en el siglo XIX.

            La conocida como Puerta de Jerez de la villa de Rota estaba situada en la calle Almenas, pertenecía al recinto amurallado de Rota que corría sobre barrancos colindantes con el mar, quedando actualmente algunos elementos como las puertas de la villa. La Puerta de Jerez estaba en el muro de levante, desaparecida totalmente, conserva un resto de muralla que puede señalar el arranque de la puerta.

            En 1298 Guzmán el Bueno, a fin de asegurar su protección  construye cuatro puertas de acceso a Sanlúcar de Barrameda. Entre las puertas la de Jerez resultó ser la más importante y prácticamente la única que se conserva parcialmente. Tenía dos torres laterales. Una de ellas fue utilizada para la iglesia de San Miguel, la otra fue desmantelada. Se diseñó en forma de arco triunfal con tres puertas de acceso, la central para carruajes y las dos laterales para peatones. La puerta central se ha tapiado dejando sólo una entrada.

            En 1472, el rey Enrique IV le concede el título de Ciudad a Medina Sidonia. A esta época medieval corresponden trozos de muralla. El muro que rodeaba la vieja ciudad tenía cuatro puertas, una desaparecida, la de Jerez, y tres existentes: la del Sol, la Pastora y Belén.

De las tres puertas con que contaba la ciudad de Tarifa la única que se conserva es la llamada Puerta de Jerez que daba acceso desde el norte a la población. La Puerta de Jerez fue construida en el siglo XIII, probablemente en el tiempo en la ciudad estaba bajo el control benimerí. Hoy día ha perdido su carácter de acceso pero es la única de todas las mencionadas que mantiene su estructura externa prácticamente sin alteraciones, siendo todo un emblema de la ciudad.

Todas estas puertas fueron, en su momento, un lazo de unión de Jerez con sus poblaciones vecinas. Algo así es lo que se propone, desde la iniciativa privada, al ofrecer Jerez como opción alternativa cuando las condiciones meteorológicas hagan imposible el disfrute de las playas gaditanas. Abrir de nuevo estas antiguas puertas, que un día sirvieron para conectar Jerez con las localidades cercanas, y que hoy siguen siendo una invitación para todo aquel que quiera visitarnos.
 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 30 de julio de 2017)
 
 
Puerta de Jerez sevillana de mediados del siglo XIX


 
Postal antigua de la Puerta de Jerez de Tarifa.
 
Grabado de la entrada a Sevilla por la Puerta de Jerez originaria.







 
 

 

lunes, 31 de julio de 2017

MESAS DE ASTA


 
 
 
La barriada rural de Mesas de Asta, situado a unos 11 kilómetros al norte del centro de Jerez, ha venido celebrando desde el pasado viernes su anual verbena con una amplia programación de actividades para todas las edades. Estas fiestas, que tan intensamente viven sus vecinos, es una grata oportunidad para visitar este cercano núcleo jerezano cuyo nombre procede de la unión de Mesa, colina aplanada, y Asta, por Asta Regia, la antigua ciudad de origen tartésio que se ubicaba en ese mismo lugar.

Acercarse a Mesas de Asta estos días es también una invitación a conocer sus afamados yacimientos arqueológicos, muchas de cuyas piezas se muestran actualmente en Museo Arqueológico de Jerez gracias al encomiable trabajo realizado en Asta Regia por el profesor Manuel Esteve. Parece ser que este lugar fue un asentamiento fundado por los tartesios. Incluso existen estudios que sugieren la posibilidad de que hubiese sido la Atlántida, al encontrarse en una zona inundable entre las desembocaduras de los ríos Guadalquivir y Guadalete. Los actuales vecinos de Mesas de Asta son los herederos de aquellos campesinos de los cortijos cercanos que fijaron su residencia en este sitio, escasamente habitado desde el siglo XI[], en la pasada década de los cuarenta, formando el actual núcleo urbano.

Además de su importancia arqueológica Mesas de Asta es una población que posee el encanto que la da sus blancas casas, alineadas en sus rectas y luminosas calles. Una de sus calles, la que se sitúa junto a la iglesia, lleva por nombre Padre Fidel, en recuerdo de quien durante muchos años fuera párroco del pueblo, el sacerdote Fidel de Sagarna Uriarte. Llegó a Mesas de Asta el 8 de mayo de 1970 y cuentan los que le conocieron que era tan desprendido con sus feligreses que llegó incluso a regalar su coche y hasta su casa para vecinos con más necesidades que él, motivo por el cual tuvo que venirse a vivir a Jerez concretamente a uno de los pisos que posee el obispado en la parroquia de San Pedro, desde donde iba y venía todos los días a la barriada. Allí lo conocí, encontrando en él a un hombre afable tan vasco como entregado a sus semejantes. Don Fidel, tras más de cincuenta años de servicio ministerial en Jerez, falleció, en octubre del año 2009, a los 85 años de edad, en su localidad natal de Zeanuri, en Vizcaya, donde llevaba una década retirado tras su intensa vida de sacerdocio. Otra de sus calles lleva el nombre de la Madre María Luisa Diez Sutil, también de grato recuerdo, signo de la importante labor realizada por la Iglesia en la barriada.

En el año 2000 la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía declaró Bien de Interés Cultural el yacimiento de Asta Regia, que es considerado el origen de Jerez. Sin embargo, desde entonces el ente autonómico no ha realizado actuaciones en el yacimiento, estando aún sin delimitar y afectando negativamente al Plan Especial local para la legalización de las viviendas. Voces de todo tipo vienen solicitando a la administración que ponga los medios necesarios para que esta antigua colonia romana se saque a la luz por su valor patrimonial y turístico, algo que supondría un importante revulsivo para toda la zona. El día que, por fin, llegue esa recuperación habrá también que celebrarlo y no sólo por los vecinos de Mesas de Asta.
 
 (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 23 de julio de 2017 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
 
 
 
 

Excavaciones realizadas en el yacimiento de Asta Regia en la pasada década de los años cuarenta.

 

jueves, 20 de julio de 2017

BASÍLICA CARMELITANA


 
 
El Edicto de Milán del 313 supuso un gran cambio para los cristianos. Tras su promulgación Constantino decretó la libertad religiosa en el Imperio romano y también trajo consecuencias en el mundo del arte. Nació la nueva arquitectura eclesiástica. Los cristianos no podían aprovechar los templos paganos primero por su uso y después por su espacio interior. Por todo ello se tomó la decisión de cristianizar la basílica romana. Este edificio había sido utilizado como tribunal de justicia y lonja comercial, pero su disposición permitió adaptarlas como iglesias.

Con independencia de su trazado arquitectónico, una iglesia puede titularse basílica por prerrogativa del Romano Pontífice. Así, en sentido litúrgico, son basílicas todas aquellas iglesias que, por su importancia, por sus circunstancias históricas, o por aspectos de cierto relieve, obtengan ese privilegio papal. Se distinguen las basílicas mayores y las basílicas menores. Las basílicas mayores están todas en Roma. Tienen un altar mayor para el uso exclusivo del Papa (y de otros en casos especiales con su permiso) y tienen una Puerta Santa la cual se pasa para ganar las indulgencias durante los años jubilares. Muchas iglesias por todo el mundo han sido designadas por el Papa como basílicas menores. En Roma hay once basílicas menores. Esta distinción como basílica menor le otorga a los templos el derecho a lucir en el altar mayor dos signos de la dignidad papal y la unión con la Santa Sede: el conopeo y el tintinábulo. Además, el Santo Padre concede a la comunidad que rinde culto en la basílica una serie de gracias especiales. Para que un templo pueda alcanzar el título basilical, debe reunir tres requisitos: Debe ser un templo de regio esplendor, foco espiritual de una comunidad que es santuario para la multitud de devotos que acuden a él y que bajo sus bóvedas, posea un tesoro espiritual y sagrado, dando culto ininterrumpido al Señor, a la Virgen y al Santo venerado en él.

            Todos estos requisitos se le reconoció, hace justamente cincuenta años, a la jerezana iglesia del Carmen, desde donde cada 16 de julio sale a la calle uno de los tesoros devocionales más importantes de Jerez, la Reina del Carmelo. Fue el 28 de junio de 1967 cuando, en Roma, se firmaba el Breve Pontificio Actuosae Pietatis, de S.S. Pablo VI en el que se declaraba basílica menor el templo de Nuestra Señora del Carmen de Jerez de la Frontera, siendo promulgado el día de la Inmaculada de aquel año. Se une, por tanto, las bodas de oro de esta elevación a la condición basilical del templo jerezano del Carmen con la efeméride de los cuatrocientos años del voto inmaculista que celebra nuestra ciudad en este año de 2017.

Y qué mejor manera de felicitar por este cincuentenario basilical a todos los que de una forma o de otra se sienten carmelitanos, que reproduciendo un precioso poema salido del genio poético de José María Pemán y que está dedicado a la Virgen del Carmen, la Virgen marinera, que huele a marisco y sal en esta ciudad tan cercana al mar, la emperatriz de Jerez: “la que llamaban Señora y Capitana al rezar, los abuelos que tenían claras almas de cristal bajo la recia envoltura de sus capotes de mar; la que apacienta las olas los días de tempestad; la que esta tarde de julio el crepúsculo honrará colgando nubes de grana por los balcones del mar.”
 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 16 de julio de 2017, festividad de la Virgen del Carmen, y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Fotografía antigua del interior de la Basílica del Carmen de Jerez.
 

 

viernes, 14 de julio de 2017

EL PADRE RAMOS




          Se acaban de cumplir los doscientos cincuenta años del nacimiento del sacerdote jerezano Juan Ramos Sánchez que se distinguió, durante toda su vida, por su gran ilustración, su aportación al desarrollo de la agricultura, a la instrucción pública y a las obras benéficas. Desde 1875, por acuerdo municipal, cuenta con una calle con su nombre en el barrio de Vallesequillo

          Don Juan Ramos Sánchez, un dominico exclaustrado que había ejercido, en su primer destino, como profesor del colegio de Santo Tomás de Sevilla, llegó a Jerez en 1823 como cura auxiliar de San Pedro. Algunos historiadores aseguran que este puesto no lo llegó a desempeñar. El caso fue que tras atender espiritual y magistralmente un hospital de urgencia con 500 heridos y enfermos franceses, se le anunció, como recompensa, el ser nombrado para un cargo vacante en la iglesia auxiliar de San Pedro. Ya había pensado en la constitución en dicha iglesia de una junta de beneficencia, cuando le sorprendió el nombramiento de otro sacerdote para este puesto. El aceptó resignado lo que había sido dispuesto y continuó con sus anteriores ocupaciones, pero redoblando su actuación en las obras apostólicas  y sociales.

            Es de señalar que en 1759 la Parroquia de San Miguel tenía 1.753 casas que eran atendidas pastoralmente por los 43 presbíteros y un 1 subdiácono que pertenecían al clero de San Miguel. A finales del siglo XIX la clerecía de San Miguel estaba formada por más de una veintena de sacerdotes, entre ellos los rectores de las iglesias de San Pedro y la del Santo Cristo de la Yedra. La importancia de San Miguel hace que en el siglo XIX el ocupar el cargo de cura encargado de la iglesia auxiliar de San Pedro sea bastante demandado entre el clero de entonces y, a veces, este puesto se ofrecía como recompensa a una fructífera labor pastoral. Este es el caso ocurrido con este sacerdote ilustre que ha pasado a la historia de Jerez por sus virtudes y por las obras de interés social en las que intervino. Otros historiadores, sin embargo, nos hablan de él como cura encargado de la auxiliar de San Pedro.

 Fue decisiva la contribución que el Padre Ramos realizó en 1824 al restablecimiento en Jerez de la Sociedad Económica de Amigos del País así como al importante papel desempeñado como secretario de la primera Junta Municipal de Beneficencia que hubo en nuestra ciudad, reuniendo en un solo hospital, el de Santa Isabel, los pequeños hospitales diseminados por la ciudad. También fue nombrado secretario de la Junta Provincial de Agricultura por su encomiable labor en la finca de Vallesequillo, propiedad de la familia Gordon y de cuyos hijos el Padre Ramos fue su preceptor, especialmente en lo referente al cultivo de plantas forrajera, muy apta para el ganado caballar, lo que le valió para que en 1853 le fuese concedida la distinción de caballero de la Orden de Carlos III.

           El Padre Ramos falleció el 15 de julio 1857, dejando atrás toda una ejemplar vida de entrega a la ciudad que le acogió hasta su muerte. Sirvan estas líneas para el recuerdo de este sacerdote jerezano al cumplirse dos siglos y medio de su nacimiento y como gratitud por su entrega a cuantos pobres acudieron a él encontrando siempre su ayuda incluso, según se cuenta, hasta privarse de lo más indispensable para paliar necesidades.
 
           (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 9 de julio de 2017 y al día siguiente en VIVA JEREZ).
 
 
 
Interior de la iglesia de San Pedro antes de su demolición y posterior reconstrucción.
         

 

miércoles, 5 de julio de 2017

LAS ESCALERILLAS




La junta de gobierno local del Ayuntamiento de Jerez ha aprobado la rotulación de las populares escalerillas con el nombre de Joaquín Naranjo Guerrero. Tal como recoge el expediente fue en el  año 1952 cuando Joaquín Naranjo instaló su negocio de prensa y revistas, que hoy regenta su hijo Mario, en su actual ubicación junto al teatro Villamarta, lugar en el que se construyó, tras la inauguración del coliseo jerezano, los dos envíos, bajo cuya mesetilla se situó un pilón. Una vez conseguida la cesión y obtenido los debidos permisos, Joaquín Naranjo limpió el lugar, consolidó y pintó los paramentos y montó su negocio de venta de prensa, popularmente conocido como el de La Escalerilla, el primero y más antiguo de Jerez. Con el nuevo quiosco, la plaza cobró vida, no solo porque desapareció el hedor de la inmundicia del pilón, sino por la afluencia de público que acudía a diario a comprar los periódicos, sobre todo, los domingos y festivos.

En tiempos pasados la diferencia de nivel existente entre la calle Bodegas y la antigua plaza de la Unión, entre el solar del extinto convento de la Vera-Cruz y la manzana de casas que ocupaban casi toda la extensión de lo que es hoy el edificio de Correos, no era más que una cuesta terriza o un pendiente talud, que apenas se atrevían a salvar las caballerías y vehículos de tracción animal que se veían obligados a transitar por la zona. Para mejorar dicho paso y formando parte de un plan de reforma del solar del exconvento de la Vera-Cruz, que se deseaba convertir en un ajardinado paseo, el Ayuntamiento encargó al arquitecto municipal José Esteve y López el correspondiente proyecto y presupuesto económico, que éste redactó  en 1888 y que fue aprobado dos años después. En ese primer proyecto el arquitecto municipal, señor Esteve, ya mostraba la intención de facilitar el paso a la calle Bodegas por medio de dos escalinatas. Los vecinos vieron entonces más conveniente una nueva rampa a fin de facilitar el paso de los carros que portaban las botas que eran llevadas a las bodegas allí existentes y accedían tanto a las cocheras de dicha calle como a la plaza de Abastos. A la vista de este escrito, el Ayuntamiento ordenó un nuevo estudio urbanístico del lugar con la rampa solicitada. El cambio de escalerillas por rampa no fue finalmente aprobado aunque, a punto de iniciarse las obras, se modificó las dos escalinatas por una sola más ancha y frontal a la plaza. Con la construcción del teatro Villamarta, inaugurado en 1928, se vuelve a modificar este espacio urbano, transformando la primitiva escalinata frontal en doble escalerilla que es la que hoy subsiste; si bien, como hemos dicho, tenía en su centro un pilón que siempre estaba seco y lleno de basuras, ubicándose allí el famoso quiosco de Joaquín Naranjo, el quiosco de La Escalerilla como popularmente se conoce, que tanta vida ha dado durante más de sesenta años a la plaza del Villamarta.

Ahora el nombre de Joaquín Naranjo, grande como persona, como jerezano y como conocer de nuestras cosas, quedará para siempre perpetuado en esas escalerillas que formó parte de su vida y de todos los que nos acercábamos a su quiosco en busca de la prensa o de esos cómic y revistas de nuestra infancia que aún hoy, con su recuerdo, nos siguen alegrando la vida.   

            (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 2 de julio de 2017 y al día siguiente en VIVA JEREZ)  


Joaquín Naranjo, en una foto del ayer, despachando la prensa en su  quiosco de La Escalerilla. (Foto Jerezsiempre)