martes, 24 de octubre de 2017

BANALIZAR LA SEMANA SANTA


 
 
La Carrera Oficial que habrán de seguir las cofradías jerezanas en próximas Semanas Santas sigue siendo tema de actualidad en la ciudad.

Como ya he hecho referencia en otras ocasiones fue el 2 de febrero de 1938 cuando bajo la presidencia del reverendo padre Corona Humanes, en el archivo de la iglesia parroquial del Apóstol Santiago, se reúnen los representantes de las hermandades jerezanas para constituir la Junta Ejecutiva de la Unión de Hermandades. Uno de los principales acuerdos tomados fue el de nombrar presidentes honorarios al Cabildo Colegial y al Ayuntamiento de la ciudad. A este último se le pidió que participara en la organización de la Semana Santa.

El Consejo Ejecutivo acordó "establecer una Carrera Oficial para las distintas cofradías en su estación penitencial anual, solicitar del Excelentísimo Ayuntamiento la instalación de la mesa de comprobación de llegada y de una tribuna presidencial para las autoridades, aparte de las tribunas para el público y una subvención digna de la importancia de la Semana Santa jerezana". Aquel año, 1938, nació la Carrera Oficial de  Jerez, una iniciativa a imitación de lo que ya se venía haciendo en Sevilla, para una mejor coordinación de los itinerarios y horarios de las procesiones, y, en especial, para que el público jerezano; tuviera la oportunidad de contemplar a las cofradías en un mismo lugar y más cómodamente. Un servicio a la ciudad que las hermandades no necesitaban para cumplir con su testimonio de fe y su estación penitencial en la entonces iglesia Colegial, pero que beneficiaba a todos, tanto a los cofrades como a la ciudad. Han sido en estos últimos años cuando nuestra Carrera Oficial ha sufrido más cambios, motivados, principalmente, por la demanda popular en disponer de palcos y sillas para los días de Semana Santa.

 Nunca llueve a gusto de todos y la propuesta de cambio surgida estos días ha levantado polémica en la ciudadanía. No voy a analizar si este cambio va a suponer una mejora o un problema, para eso están los organismos competentes, lo que si voy a entrar es en lo verdaderamente importante, aquello que el periodista Paco Robles se refiere cuando habla de la banalización de la Semana Santa, donde todo se convierte en motivo para la crítica que a veces se vuelve ácida, cítrica y propicia a la murmuración. La Semana Santa podríamos decir que es la liturgia en la calle que se anuncia a través de esas procesiones que son un regalo para el espíritu siempre que no se contemplen con los ojos viciados por esa actitud banal que todo lo reduce a objeto de la crítica mordaz y despiadada. El sentido de la Semana Santa es demasiado profundo como para rebajarlo a un plató de telebasura y no llevarlo a la altura de lo sagrado.

Y digo todo esto porque no podemos quedarnos en la hojarasca, en el sino de esta época donde lo accesorio triunfa sobre lo fundamental, donde importa más el inconveniente, lo superficial que la esencia, los ropajes sobre la Verdad desnuda como diría el periodista. La Carrera Oficial es sólo parte de esa hojarasca, algo minúsculo comparado con la grandeza de la Semana Santa, algo que cambia como todo lo que no es fundamental, lo que no cambia es el transcendental y sublime mensaje de amor que se pone en la calle y eso sí que no admite banalidad alguna.
 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 15 de octubre de 2018 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Primeros años de la Carrera Oficial jerezana. A la derecha podemos ver las tribunas altas que se montaban en la calle Lancería para la Semana Santa
 

 

lunes, 9 de octubre de 2017

EL FRACASO DEL CANTONALISMO


 

“Si España se rompe por Cataluña, una fila de fichas de dominó la seguirá por todo el continente”, declaró esta pasada semana el eurodiputado del Partido Popular  Esteban González Pons.  Incluso el analista internacional Miguel Ángel Rodríguez Mackay  ha considerado que una eventual independencia de esta comunidad autónoma ocasionaría un efecto dominó en el interior de España: "No veo una España en escisión que pueda provocar un efecto dominó al interior de España, que repito es una consecuencia de una unidad política regionalista que comienza en 1492, eso es un gran riesgo". Un efecto dominó que, en el peor de los casos, podría derivar incluso al extremo del cantonalismo.

El cantonalismo fue un movimiento insurreccional que aspiraba a dividir el Estado nacional en cantones casi independientes. Tuvo lugar durante la Primera República Española entre julio de 1873 y enero de 1874 y fue protagonizada por los republicanos federales "intransigentes" que querían instaurar inmediatamente la República Federal de abajo arriba sin esperar a que las Cortes Constituyentes elaboraran y aprobaran la nueva Constitución. De un federalismo de carácter radical, su objetivo era establecer una serie de ciudades o confederaciones de ciudades (cantones) independientes que se federarían libremente. El cantonalismo fue eminentemente un fenómeno de la pequeña burguesía, que además tuvo una gran influencia sobre el naciente movimiento obrero, y constituyó un precedente para el anarquismo en España.

            El Cantón de Cádiz se proclamó el 19 de julio de 1873, secundando de esta forma el movimiento cantonal iniciado en Cartagena y declarándose la república independiente de Cádiz.  Se unieron al cantón gaditano algunas localidades, como Puerto Real, La Línea de la Concepción y Vejer, pero otras importantes tomaron un camino distinto. Jerez intentó adherirse al movimiento, pero la intervención conjunta del Ejército, Guardia Civil y Carabineros lo impidió. Por su posición entre tres de las ciudades acantonadas, Cádiz, San Fernando y Sevilla, Jerez, aunque aislada, se convierte en el baluarte defensivo frente al movimiento cantonal, por lo que se produce un fuerte incremento de su guarnición, a lo que habría que añadir tres mil voluntarios civiles armados y organizados. El 4 de agosto del mismo año se disolvió el Cantón de Cádiz al entrar en la ciudad las tropas del General Pavía, desarmando a las fuerzas cantonales de los pueblos importantes de la provincia y ordenando un consejo de guerra a los jefes y oficiales que se habían sumado a la rebelión.

Cuando hay quienes siguen empeñados en hacer de España un Estado federal no debemos olvidar que, por ese efecto dominó, el federalismo del siglo XIX derivó en cantonalismo con un fracaso rotundo. El asunto de Cataluña urge de solución para dar paso a una nueva Restauración, como la que siguió al cantonalismo, pero de la legalidad y del orden.   
(Artículo que publiqué ayer domingo, 8 de octubre de 2017, en INFORMACIÓN JEREZ)
 
 

 

viernes, 29 de septiembre de 2017

EL PALACIO DE VILLAMARTA


  

 
         Testigo mudo de un pasado esplendoroso, en los medios de nuestra emblemática calle Larga y frente a la evocadora, y ahora cofradiera, plaza del Banco se alza un noble edificio que fuera de los Pérez de Grandallana, linaje al que pertenecieron, entre otros, Domingo, Francisco y Francisco Simón Pérez de Grandallana, todos ilustres marinos jerezanos con grandes gestas al servicio a la nación; así como Francisco Pérez de Grandallana y Angulo al que Fernán Caballero calificó como el poeta castizo, noble, elevado y enérgico como ninguno.

            Descendiente de los Pérez de Grandallana fue Álvaro Dávila y Agreda, Marqués de Villamarta-Dávila que, en 1923, mandó al arquitecto Hernández Rubio restaurar toda la casa-palacio, recuperando elementos renacentistas del siglo XVI y rehaciendo, en el mismo estilo, relieves y motivos decorativos. La casa-palacio volvió a brillar tanto en su fachada blasonada, elegante portada y vistosa crestería, como en su interior, desde el señorial apeadero como en su patio de doble arcada, sus alargadas estancias con techos de artesonados renacentistas, sus ricos terciopelos y sus maderas nobles en toda la decoración. Con recuerdos también de aquel oratorio donde una dolorosa de Astorga recibiera las oraciones de distintas generaciones antes de pasar a la parroquia de San Pedro para, con el tiempo, cautivar a feligreses, devotos y aviadores que la tienen por patrona, siendo el eje fundacional de una cofradía que, cada Viernes Santo, reparte por Jerez aromas de clasicismo y de soledad.

            El palacio de Villamarta fue durante siglos una residencia aristocrática en la que se conjugó su rancia historia con labores administrativas de la ganadería familiar y el servicio a la ciudad de Jerez, donde su propietario, el marqués de Villamarta, ejerció de alcalde, dejando una serie de obras encomiables que hoy quedan como preciado legado de su paso por la alcaldía. Álvaro Dávila y Agreda era hijo de Álvaro Dávila y Pérez de Grandallana (1832-1887), VIII Marqués de Villamarta-Dávila, VIII Marqués de Mirabal y IX Conde de Villafuente Bermeja, caballero gran cruz de la Orden de Isabel la Católica, caballero de la Real Maestranza de Caballería de Ronda y Caballero Veinticuatro de Jerez de la Frontera  y de Doña Francisca de Caracciolo de Ágreda y Balleras, descendiente del Antiguo e Ilustre Solar de Tejada, bisnieta de Don Simón de Ágreda y Martínez de Cabezón, Señor Divisero del Solar de Tejada, próspero comerciante, que junto a su hermano el I Conde de Casa de Ágreda, fundó las Escuelas Gratuitas de San Román de Cameros, villa de la cual eran naturales.

El palacio era un reflejo de todo ese abolengo de siglos que había ido acumulando de padres a hijos. Con el tiempo pasó a manos de la familia Segovia hasta que hace unos años se vendió a la firma textil MANGO para sustituir la impronta y el sabor a linaje antiguo por modernos percheros y mostradores. El viejo portalón, flanqueado por columnas, tantos años cerrado, se abrió entonces de par en par para acoger a un público  más ansiosos de renovar vestuario que de poder admirar la belleza de un edificio ya de por sí bastante singular. Ahora se anuncia el final de esta apuesta comercial por el centro de la firma MANGO y con ello el cierre de nuevo de esta suntuosa casa, el palacio de Villamarta, que, como su propio estilo señala, esperará, con su porte elegante y aristocrático, un nuevo renacimiento.
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 24 de septiembre de 2017 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Año 1924. Fotografía del palacio de Villamarta recién restaurado por el arquitecto Francisco Hernández Rubio.
 
 
 

miércoles, 20 de septiembre de 2017

AHORA SAN DIONISIO


 


El gobierno municipal de Jerez sigue empeñado en hacer festivo el lunes de la Feria del Caballo. Tras el intento fallido, luego desmentido, de suprimir como festivo el día de nuestra patrona la Virgen de la Merced y trasladar esa fiesta local al lunes ferial, ahora parece que los tiros van hacia el patrón San Dionisio, una fiesta que, si bien no viene contando con gran respaldo popular, conmemora un hecho histórico sumamente importante y trascendental para entender lo que hoy es nuestra ciudad, hasta tal punto que se ha vendido, a bombo y platillo, como el “Día de Jerez”, algo así como el 28 de febrero para los andaluces o el 12 de octubre para toda la raza hispana.

No siempre ha sido día festivo, en sentido laboral, pero si un día de fiesta en Jerez. En el año 1881 la revista jerezana “Asta Regia” publicaba un artículo de Carolina de Soto y Corro, directora del medio, que decía así: “Hay días tan señalados y fechas tan notables para algunos pueblos que jamás pudieran pasar en el olvido. Poseída el alma de un sentimiento extraordinario y grande, así de veneración como de regocijo, se siente elevada en esos días, y parece como que se dilata el espíritu impregnado por ese fluido misterioso que deja siempre la memoria de los hechos nobles y de los recuerdos más gloriosos. El 9 de octubre es fecha memorable para Jerez de la Frontera. Nuestro querido pueblo animado y revestido en este día con sus más primorosas galas, celebra entusiasmado su tan hermosa conquista sobre los enemigos de la cruz, acaecida el día de San Dionisio del año 1264; y echando a vuelo su tradicional campana cascada, orgulloso de sus triunfos, pasea por la ciudad con verdadero fervor religioso el histórico pendón recobrado el mismo día de San Dionisio, por cuyas señaladas conquistas fue erigido este glorioso santo, Patrono de Jerez”.

Como ya he escrito en otra ocasión, se podrá estar de acuerdo o no con la reconquista, pero lo que nadie podrá discutir es que Jerez salió beneficiado de aquella decisión del rey Alfonso X, de incorporar, hace más de siete siglos, esta ciudad a los dominios cristianos. Este rey si de algo pudiese presumir era de sabio porque el lugar que él ocupó más que con las armas lo hizo con sabiduría de futuro. Viendo el panorama actual, que el lector busque y compare, y que luego saque sus propias conclusiones.

Perdimos el histórico pendón, también aquella campana cascada y hasta el patrón con la cabeza cortada que ahora parece que es otro. La festividad del patrón de los jerezanos, sigue sin levantar cabeza, ni aquellas verbenas de San Dionisio ni las más recientes “noches azul y blanca” tuvieron continuidad y ahora, para mayor olvido, es intención de hacer desaparecer como día no laborable este 9 de octubre tan significativo para Jerez.

El recordado sacerdote Luis Bellido, lo afirmaba una y otra vez con su característico ingenio: "San Dionisio no es un templo mudéjar, es un templo “mu dejao”. Lo mismo ocurre con su festividad, una festividad que ahora pasará aún más desapercibida, aunque la historia ya no la cambia nadie y el 9 de octubre seguirá siempre ganando batallas porque está señalado con letras de oro en los anales históricos  de esta Noble y Leal ciudad de Jerez de la Frontera.
 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 17 de septiembre de 2017 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Año 1964. Honores al desaparecido Pendón de Jerez en las fiestas organizadas en la ciudad con motivo de la festividad del Patrón San Dionisio. Se conmemoraba el 700 aniversario de la reconquista cristiana.
 

 

martes, 5 de septiembre de 2017

RAZONES PARA SER FESTIVO





La tradición es el conjunto de bienes culturales que se transmite de generación en generación dentro de una comunidad. Se trata de aquellos valores, costumbres y manifestaciones que son conservados socialmente al ser considerados como valiosos y que se pretenden inculcar a las nuevas generaciones. La tradición, por lo tanto, es algo que se hereda y que forma parte de la identidad.
          Iniciamos septiembre, un mes marcado en nuestra ciudad de Jerez por las Fiestas de la Vendimia y la Fiesta de la Merced. Dos celebraciones tradicionales unidas a la esencia y la historia local.
          
          Para las Fiestas de la Vendimia se siguen buscando fórmulas que consigan recuperar los brillos de antaño, las de la Merced han ganado enteros en los últimos años, tanto en participación como en todo lo que rodea las celebraciones religiosas. Este año el día de la Virgen de la Merced coincide en domingo, lo que ha permitido trasladar esa fiesta local al pasado lunes de Feria del Caballo, posibilitando una mayor participación, un hecho que ha auspiciado, por parte del gobierno local, la posibilidad de mantener para el año próximo el lunes ferial como fiesta local a costa de hacer laborable uno de los dos días patronales. Pero como ningún político quiere ser el responsable de medidas impopulares esta propuesta será llevada a pleno municipal.

 Hay razones de peso para mantener el día de la Merced como jornada festiva en la ciudad:   
           Porque desde que en 1268 fuese descubierta su imagen en un horno de coser tejas y ladrillos, cuando se construía el convento, han sido siglos de vinculación que hoy sería imposible redactar una historia de Jerez sin que al mismo tiempo no se hable de Santa María de la Merced.
          
           Porque desde el año 1400 se vienen adoptando acuerdos municipales referentes a la Virgen de la Merced, llegando a más de 230 al inicio de la nueva etapa democrática, lo que nos da idea de la estrecha relación del Ayuntamiento de la ciudad con su patrona en todas las épocas.
          
           Porque desde los inicios del siglo XV hay  constancia que asiste el Concejo a la fiesta y procesión de la Merced.
          
           Porque hay noticias documentadas de favores a la ciudad que tuvieron a Nuestra Señora de la Merced como protagonista, a partir del siglo XVI. Porque, por tal motivo, el Concejo hizo voto de celebrar anualmente una fiesta en honor de la Virgen. Un Voto de la ciudad que desde entonces nunca ha dejado de celebrarse.
          
           Porque Jerez fue una fiesta el 24 de septiembre de 1949, cuando se dispuso a celebrar con enorme solemnidad la declaración, por parte de Su Santidad Pío XII, del patronato canónico de la Virgen sobre la ciudad de Jerez. Como también lo fue el  28 de mayo de 1961 cuando en la Alameda Vieja y ante una multitud de fieles, la Virgen de la Merced fue canónicamente coronada.

Porque, desde siempre, el día de la Merced, como el de tantas patronas, ha sido una jornada festiva y de celebración en la ciudad, sellada en el corazón de generaciones de jerezanos de todos los tiempos.
          Razones, por tanto, hay de sobra para mantener festivo el día de la Merced, que en Jerez, además, posee un arraigo popular y una importancia histórica y devocional en nada comparable a un lunes ferial inventado hace dos días. No perdamos más partes de nuestra identidad.


(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 3 de septiembre de 2017 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Multitud de fieles congregados en la Alameda Vieja con motivo de la Coronación Canónica de la Virgen de la Merced, Celestial Patrona de Jerez de la Frontera.
 
 
 

 

lunes, 28 de agosto de 2017

CARLOS ORELLANA




         Se agotaba el siglo XX e iniciábamos en Jerez uno nuevo acompañado de ciertos cambios que marcarían el futuro de la ciudad. Cambios en la calle Consistorio donde un todo poderoso alcalde buscaba fórmulas ante la pérdida paulatina de ese apoyo popular que le había mantenido en el poder en las últimas décadas, cambios en la calle Eguilúz donde un obispo cosido al Evangelio afrontaba los últimos años al mando de una diócesis que él mismo había sido el encargado de poner en marcha y cambios en unas cofradías que habían sufrido momentos convulsos en el organismo que las representa y que gracias a un hombre, cofrade de las Angustias y enamorado de Jerez y de sus tradiciones, el recordado José Alfonso Reimóndez López (Lete), supo reconducir con acierto.

            Una unión en la que tuvieron que ver muchos de aquellos hermanos mayores de las cofradías jerezanas que componían el pleno de la Unión de Hermandades. Cofrades clásicos que presidieron en aquella época las corporaciones penitenciales de la ciudad, Miguel Monje en la Triunfal Entrada, los Pacos, González en el Transporte, Hurtado en la Coronación y Ruíz-Cortina en las Angustias; Manolo Muñoz, José Luis Sánchez, Juan Román y Fernando Romero en sus respectivas corporaciones del Lunes Santo y así otros tantos cofrades clásicos, con varios legislaturas a sus espaldas, como Juan Mateos, Santiago Zurita, Joaquín Marín, Luis Cruz, mi hermano Marco, Pepe Montoro, Miguel Puyol, Pepe Torreglosa, Enrique Espinosa o Antonio Ruíz. Y entre ellos un hermano mayor grande, como su Hermandad de la Amargura, un cofrade cabal que supo ganarse el aprecio de todo el pleno por su carácter afable y educado. Carlos Orellana Cánovas accedió a la presidencia de su cofradía tras un periodo complicado que supo afrontar con verdadero espíritu de servicio, una entrega que fue reconocida por sus hermanos al ser reelegido en el cargo tras finalizar su primer mandato.

            Conocí a Carlos Orellana por mi pertenencia a aquella Unión de Hermandades del cambio de siglo, desde entonces nos unió una cordial amistad. Los habituales encuentro por la avenida Álvaro Domecq, cercana a nuestros domicilios, siempre eran motivos de amena charla. Carlos era un conversador nato, un hombre del campo y de la ciudad, un caballero jerezano siempre a caballo entre este Jerez donde tantos amigos tenía y su querida Vejer de la Frontera, lugar de retiro habitual en aquella finca, que con cariño cuidaba, cercana a la población donde su familia política, los Castrillón, es tan querida y apreciada. Dª María Josefa Castrillón y Mera, Dama de la Orden de las Damas Nobles de la Reina María Luisa,  esposa de D. León López Francos, Marqués de Francos, Teniente Coronel de Caballería, Comandante del Cuerpo de Estado Mayor y senador vitalicio; su hermana Mª Dolores casada con Antonio Eduardo Shelly y Calpena diputado en Cortes, Capitán de Caballería y Ayudante de Campo del Capitán General de Galicia o José Castrillón Shelly son algunos de los nombres de esta extensa familia que forman parte de la historia de Vejer.

            Carlos Orellana nos ha dejado esta semana en un miércoles de amargura para toda su familia y todos sus amigos que llenaron el templo de Los Descalzos en su último adiós, llevándose esa sonrisa de Rey Mago que tan bien encarnó en aquella Navidad de 1986. Ese “me alegro mucho de verte”, tan característico suyo, encuentra ahora respuesta en un “hasta siempre, Carlos”.
              (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ ayer domingo 27 de agosto de 2017)
 
Referencia en prensa del homenaje tributado, hace quince años, por los hermanos mayores de las cofradías jerezanas a José Alfonso Reimóndez López (Lete) tras su paso por la presidencia de la Unión de Hermandades de Jerez.
Carlos Orellana es el quinto por la izquierda.
 

sábado, 19 de agosto de 2017

BARRIADA ESPAÑA


 
 
Al final de la calle Clavel, al límite de la zona de la Albarizuela, en el año 1935, en las llamadas Huertas de Terry, por iniciativa de la Asociación de la Santa Caridad y al amparo de la Ley de Casas Baratas de la 2ª República, se inicia la construcción de una barriada de “casas para obreros” dentro de la demarcación de la parroquia de San Pedro. Fue planificada por el alcalde republicano Francisco Germá Alsina,[] aunque finalmente fue construida por el ayuntamiento franquista presidido por Bernabé Rico Cortés. La primera casa se entrega en octubre de 1936 y al conjunto de casas se le da el nombre Barriada de España. En 1939 el número de viviendas se amplía con la edificación de una serie de bloques en la misma barriada. Su inauguración oficial fue en 1943.

La originalidad de la Barriada España radica en su fisonomía, fruto de una ideología política y social. Una gran parte se define en calles paralelas, con casas de una o dos alturas y patio exterior. La barriada se articula alrededor de una alameda central, acercando un modelo social a la población obrera de la ciudad. Adjunto también se desarrolló el primer bloque de vecinos de Jerez, que sirvió de modelo para la posterior barriada de La Plata. Se trata, por tanto, de la primera barriada planificada en Jerez del siglo XX.

Varias generaciones han pasado ya por la Barriada España y en sus recuerdos quedan aquellos juegos en la plaza, las Santas Misiones de 1957, con aquella caseta de lona que los propios vecinos del barrio solicitaron que no se desmontase para poder seguir contando con asistencia religiosa, la popular “Catedral de Lona” o la nueva capilla, que sería conocida en la feligresía como “El Santo Garaje”. El Pemán su colegio de siempre. incluso sus episodios trágicos como el incendio de la aserradora de Argudo junto a los depósitos de CAMPSA.

Mi padre siempre fue un enamorado de la Barriada España, le encantaba la tranquilidad de sus calles; sus viviendas unifamiliares, todas parecidas pero cada una con su sello, con sus pequeños jardines exteriores de macetas, retablos cerámicos y amplios herrajes. Todo ello entre una frondosa arboleda y una amplia gama de plantas que aún hoy le siguen dando ese aspecto de auténtico vergel cercano al centro de la ciudad. Un pulmón delimitado por  la parte más bodeguera del barrio de San Pedro y su entramado de calles, la moderna avenida de la Paz frente a las vías del tren y la de la Virgen de Fátima junto a la parroquia, la plaza de toros y la barriada de la Constancia. Una auténtica zona residencial donde se hace honor a esa paz que da nombre a la cercana vía.

Esta paz, tan característica de la Barriada España, se ha visto la pasada semana alterada por la muerte de un vecino que los avatares de la vida le había llevado a buscar un techo en una de las viviendas deshabitadas. El hallazgo de su cadáver, después de varios días fallecido, fue noticia de prensa. El día que en nuestra España, la que da nombre a esta barriada jerezana, sea noticia destacada y aparezca en prensa no la muerte en soledad sino las pésimas condiciones de vida de todas estas personas, información que pueda evitar  trágicos sucesos como este, entonces sí que habremos avanzado mucho como sociedad civilizada.
 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 13 de agosto de 2017)
 
Colocación de la primera piedra de la Barriada España.