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miércoles, 14 de febrero de 2018

ILUSTRES EN EL VILLAMARTA


 
 
El Partido Popular de Jerez tiene la intención, si vuelve a ser elegido para gobernar la ciudad en mayo de 2019, de crear una galería del arte y la cultura en el interior del Teatro Villamarta. Una galería a la que volvería el busto del escritor José María Pemán junto a otras personalidades jerezanas que han destacado en el mundo cultural y artístico de la ciudad. Una iniciativa a tener cuenta y que ya fue comentada por políticos de distintos signos cuando se empezó a hablar de la retirada del busto del ilustre dramaturgo del vestíbulo del Villamarta. Se habló entonces que en estos casos, donde pueden existir disparidad de criterios, siempre es mejor sumar que restar, añadiendo los bustos de destacadas personalidades del mundo de las letras y del teatro vinculadas a Jerez, sean de la ideología que sean o la vinculación política que tengan o hayan tenido, ya que, como afirman los historiadores, nadie puede erigirse en juez de la historia.
 
         Así, como ya se ha apuntado, junto al busto de Pemán, podrían figurar destacados letristas como Antonio Quintero, que además fue autor teatral y guionista cinematográfico o Manuel Alejandro, Antonio Gallardo o el maestro García Tejero cuyas composiciones han sido interpretadas en numerosas ocasiones en este teatro. Compositores como Germán Álvarez Beigbeder, director que fuera de la banda municipal de música, cuya presencia en el Villamarta ha sido una constante, o José Martínez Carmen, creador y director de diversas agrupaciones musicales. También podrían formar parte de esta galería artistas locales de fama que han cosechado sonados éxitos en su escenario, como la jerezana Isabelita Ruiz, actriz y bailarina, que actuó en la inauguración del propio teatro; Lola Flores y su hermana Carmen, Paquera de Jerez, Ismael Jordi o Paco Cepero, junto a tantos otros artistas jerezanos que han pasado a la historia y con sonados éxitos sobre sus tablas.

 Esta galería podría contar con actores jerezanos de renombre dentro de la historia del teatro, como el genial actor dramático Antonio Vico o Antonio Pizarroso que alcanzó triunfos en los mejores teatros. Incluso, por los años que el Teatro Villamarta tuvo una función cinematográfica, los bustos de jerezanos tan destacados en el mundo del cine como Enrique Domínguez Rodiño, pionero de la industria cinematográfica o Fernando Viola, cineasta jerezano que fuera presidente del Círculo de Escritores Cinematográficos. Por último, para completar esta galería de ilustres sería de justicia histórica la presencia de tres bustos que forman parte de la historia teatral de Jerez. Luis Parada y Regife, autor y empresario teatral, director que fuese de dicho teatro, donde alcanzó la gloria con sus obras, además de ser el que introdujo el cine sonoro en nuestra ciudad con la proyección, en 1930, del musical Noches de Broadway. Miguel Rodríguez Bernal, maestro y empresario teatral, gran pedagogo y difusor de la cultura en nuestra ciudad que gestionó los teatros Eslava, Principal y el Liceo Antonio Vico. Y ¡cómo no!  Francisco Riba Gabaldá, el hombre que cambió el rumbo del Villamarta, que tan enamorado estaba de él y que lo cuidó como nadie, realizando mejoras que hicieron posible su fama a nivel mundial.

Como vemos, independientemente de cuestiones políticas, la iniciativa de crear esta galería está más que justificada y vendría a revalorizar, aún más, la historia y el atractivo de un coliseo que hoy es un referente para la cultura en general.
 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 11 de febrero de 2018 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
 
 
Vestíbulo del Teatro Villamarta antes de la última reforma
 

   

domingo, 13 de marzo de 2016

EMPRESARIOS DEL VILLAMARTA


       
 

          El Marquesado de Villamarta Dávila fue creado por Carlos II el 11 de diciembre de 1699 a favor de García Dávila-Ponce de León y Gaytán de Torres. Descendiente de aquel noble fue Álvaro Dávila y Agreda, Marqués de Villamarta, perteneciente a una antigua familia que se encuentra presente en Jerez desde su repoblación en tiempos de  Alfonso X El Sabio. Don Álvaro Dávila fue una persona muy influyente en la Andalucía Occidental de principios del siglo XX. Su nombre ha trascendido hasta nuestros días en forma de ganadería pero su memoria ha quedado perpetuada para siempre en nuestra ciudad en el nombre de ese teatro de estilo regionalista, construido en 1927 por orden de Alfonso XIII y del cual se ocupo el arquitecto vasco Teodoro Anasagasti. 

        Cuentan que fue el propio rey Alfonso XIII el que propuso a Álvaro Dávila, entonces alcalde de la ciudad, la posibilidad de que Jerez tuviera un teatro a la altura de su importancia como ciudad. Don Álvaro aceptó el reto y en terrenos de su propiedad ubicados en la plaza Romero Martínez, un lugar donde antes estuvo el convento de la Vera-cruz, con fondos propios, en enero de 1.927 se empieza la obra y se coloca la primera piedra. Al acto asisten el marqués de Estella y el presidente del Consejo de Ministros, el jerezano Miguel Primo de Rivera; el conde de Guadalhorce y ministro de Fomento y el alcalde interino de Jerez, José Luis Picardo Celis, además del marqués de Villamarta, promotor de este nuevo coliseo. Un año después, en febrero de 1928, en presencia del general Primo de Rivera, se inaugura oficialmente el Teatro Villamarta. En el espectáculo inaugural se presentan dos zarzuelas: La viejecita y El huésped del sevillano de mano de la compañía de zarzuelas y operetas de Eugenia Zuffoli.  

           El Teatro Villamarta desde su inauguración y hasta 1931 pasó sin pena ni gloria hasta que en dicho año se hace cargo de él un empresario catalán que luchó de forma exitosa por el prestigio y la actividad cultural en este coliseo jerezano hasta su fallecimiento en 1967. Me refiero a Francisco Riba Gabaldá, el hombre que cambió el rumbo de este teatro, que tan enamorado estaba de él y que lo cuidó como nadie, realizando mejoras que hicieron posible su fama a nivel mundial. Luego llegaron los años difíciles, el cierre y la reapertura, así como los problemas de financiación de estos últimos años que han vuelto a hacer saltar la voz de alarma. Esta pasada semana el Ministerio de Hacienda ha dado luz verde a la gestión del coliseo jerezano a través de otra Fundación municipal, siempre que no suponga un aumento de los gastos del consolidado municipal.  De esta manera se avalan los informes jurídicos en los que ha estado trabajando el Ayuntamiento para garantizar la continuidad de la gestión del teatro, que se concretaban en la formación de un ente nuevo, la creación de una agencia o la integración en otra Fundación. 

          Ahora toca trabajar, como ya lo hicieron aquel Marqués de Villamarta y posteriormente el empresario Francisco Riba, con el fin de dar solución a sus problemas actuales manteniendo la actividad y el nivel de un teatro que es orgullo de la ciudad y un foco incuestionable de una cultura que trasciende mucho más allá de nuestras fronteras. 

                (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 21 de febrero de 2016 y al día siguiente en VIVA JEREZ )


Artículo sobre el empresario Francisco Riba publicado en ABC


viernes, 11 de diciembre de 2015

SALVEMOS EL VILLAMARTA




La alcaldesa acaba de lanzar la voz de alarma sobre la Fundación Teatro Villamarta, haciendo un llamamiento para salvar el coliseo jerezano. "La ley es muy simple; cuando una empresa tiene dos años de pérdidas está en causa de disolución" han sido sus palabras. Recordando que la urgencia es "sacar 600.000 euros para salvar el Villamarta". Ni el Ayuntamiento ni la Junta pueden sacar 600.000 euros en este momento y, por lo tanto, la única vía que queda son los patrocinios. Así las cosas el coliseo jerezano vuelve a estar en situación delicada.

Hace unos años, en Málaga, el actor José Sacristán mostraba su visión de la actualidad del mundo de la cultura, más concretamente del teatro y del cine. Según el actor, el teatro como espectáculo cuenta en la actualidad con la afinidad de un gran número de personas, pero no el suficiente como para subsistir como fenómeno social, por lo que necesita del apoyo de las instituciones. “El teatro privado ha desaparecido, no es un negocio”, aseguró.  En julio de 2011 y en esta misma columna semanal de “Jerez intramuros” escribía sobre este asunto cuando las dificultades económicas se hacían presente en el Villamarta. Desde sus inicios este teatro ha sido un orgullo para la ciudad y un prestigio para toda compañía, artista o relevante figura que ha pisado sus tablas. Pero también ha sido víctima del maleficio que parece recaer sobre este espacio urbano pues, tras distintas épocas de esplendores, no es la primera vez en el que el coliseo jerezano ve caer sobre él la sombra del cierre y el abandono. Acababan, entonces, de saltar las alarmas, la crisis había recortado las ayudas de la Junta de Andalucía y Gobierno en más de un 50%, mientras el Ayuntamiento no cubría los gastos fijos de un teatro que ya entonces contaba con más de 2 millones de déficit, duplicando el pago que el propio municipio invirtió por su compra. Cuando parecía que en sus 85 años de historia el Villamarta se había consolidado como la gran oferta cultural y festiva de ciudad, que su reapertura en 1996, tras diez años de lucha, desde su último cierre, había supuesto una apuesta segura para mirar a su futuro sin temores, llegaba esta complicada situación que pudo haber desembocado en un nuevo cierre.

De nuevo salta ahora la alarma por lo que hay que volver a hacer notar la voz de la ciudadanía, como ya se hiciera en su momento, para buscar los causes que eviten el temido cierre y potencie la oferta cultural del mismo. Las primeras voces ya se han pronunciado reclamando iniciativas que apuesten por un teatro de tanto prestigio y que tanto ofrece a la ciudad.

El teatro es de vital importancia en cualquier sociedad ya que es generador del desarrollo de la expresión creativa natural que todo ser trae consigo, estimulando tanto las cualidades como los valores morales y la autoestima. Además, tiene la fascinante tarea de la creatividad en grupo, la sensibilidad, la apreciación artística y la expresión, factores que contribuyen al espíritu social de todo individuo. En una pequeña o gran ciudad, un gran teatro es el signo visible de su cultura. Salvemos nuestro teatro. Que no haya que esperar, de nuevo, un milagro para que el Villamarta siga abriendo su portentoso telón que nos hace embutirnos en la magia de su grandiosidad.
 
(Artículo que publiqué el pasado domingo 6 de diciembre de 2015 en INFORMACIÓN JEREZ y el miércoles siguiente en VIVA JEREZ).
 
Interior del teatro Villamarta antes de su última remodelación.
 

 

miércoles, 4 de febrero de 2015

EL CASINO


 
 
Desde siempre las personas se han organizado en distintas sociedades. La más común en los años centrales del reinado de Isabel II eran los casinos y lo que la estadística denomina eufemísticamente sociedades artístico-recreativas. En ellos, los hombres (las mujeres organizaban sus veladas en las casas y a las puertas de los templos), hablaban, jugaban a los naipes, leían la prensa o simplemente sesteaban durante horas. Este tipo de sociedades estaban muy diseminadas por todas las ciudades. Las más pequeñas como, por ejemplo, Toledo, Palencia o Ávila contaban con un casino. En Barcelona, Palma o Zaragoza había más de siete sociedades de este tipo. Incluso en ciudades no muy grandes, como Bilbao, Vitoria y Oviedo había cinco o seis sociedades, porque los grupos sociales de clases medias y altas estaban muy diferenciados.
Los casinos se extendían igualmente por la mayor parte de los pueblos y centros comarcales de toda España.

En la página oficial del Casino Jerezano podemos leer que fue fundado en 1850, fecha un tanto tardía en comparación con el arraigo que este tipo de sociedades ya tenía en España. Este retraso, según los estudiosos del tema, no es impedimento para que de inmediato se convierta en el principal referente de sociabilidad formal jerezana, asumiendo desde sus inicios la representación y la defensa de los intereses de nuestra ciudad. Y lo hizo organizando numerosas actividades, abriendo el espectro de los socios e integrándose con holgura en la vida del municipio. El Casino Jerezano llegó a gozar de tanta popularidad y fama que, incluso algunas publicaciones de la época, lo reconocen como el principal casino de la ciudad y la institución que proporciona vida a la sociedad jerezana con su propia vida.

          Después de pasar por varias sedes ( palacio Domecq, calle Larga 50 y finalmente en el número 40 de la misma calle, en la popular Rotonda, donde se asienta desde 1898) y tras muchas vicisitudes, desde hace unos años tiene su sede establecida en el número 22 de la calle Tornería, un magnífico edificio cuya fachada combina elegantemente la piedra con el ladrillo, en su interior destaca su señorial patio de arcos y columnas de mármol, sus suntuosos salones y su jardín trasero con espléndida fachada obra del afamado arquitecto Aurelio Gómez Millán. Estas instalaciones han servido de marco a distintas actividades de la ciudad, su amplio salón de nobles maderas ha acogido conferencias, proyecciones, mesas redondas, actos institucionales y muchos otros de la vida cultural de Jerez.

             Desde que el Casino Jerezano dejó su anterior emplazamiento de la calle Larga, el del patio de doble arcada y sillones al exterior siendo testigos del palpitar de la ciudad, su vida ha seguido siendo fiel a sus principios, proporcionando “vida a la ciudad con su propia vida”.  Las circunstancias económicas actuales han obligado a buscar soluciones de supervivencia y entre ellas se ha optado por la venta de su actual sede para poder hacer frente a los numerosos gastos.

           El Casino Jerezano comenzará, próximamente, una nueva etapa en una sede distinta, también en el centro de la ciudad, tal como se pretende, dando continuidad a su larga vida según los tiempos que le ha tocado vivir. Esperemos que el histórico Casino Jerezano pueda solventar su problemática actual para continuar siendo un lugar donde poder seguir ofreciendo a la ciudad cultura, tradición, entretenimiento, arte y sobre todo fomentando la convivencia en un marco de armonía y concordia.  
            (Artículo publicado el pasado domingo 1 de febrero de 2015 en INFORMACIÓN JEREZ y al día siguiente en  VIVA JEREZ)


Fotografía antigua de una fiesta celebrada en el Casino Jerezano.