viernes, 21 de abril de 2017

ROTONDA DE LOS CASINOS


 
 

Nunca fue rotulada oficialmente, ni aparece en los planos de la ciudad por su nomenclatura, pero los jerezanos desde tiempo inmemorial la han conocido como Rotonda de los Casinos. Llamada así por ser la primera, o una de las primeras, rotondas que se hicieron en el centro de la ciudad, a la que se le añadió de “los Casinos” por los que existieron a su alrededor, Casino de Isabel II, posteriormente Casino Nacional, en la esquina con la antigua calle Mora o el Casino Jerezano, aquel que fundado en 1850 y tras pasar por varias sedes, como el palacio Domecq y la calle Larga 50, se asentó en este lugar en el año 1898, convirtiéndose, desde entonces, como reconocían algunas publicaciones de la época, en el principal casino de la ciudad y la institución que proporcionaba vida a la sociedad jerezana con su propia vida.

La Rotonda de los Casinos nos trae recuerdos también de aquel caserón de los condes de los Andes, esquina a la calle Bizcocheros, que luego acogiese el Auxilio Social y posteriormente sería transformado en la sede del Banco Español de Crédito. El popular Cine Maravillas, en la otra esquina de Bizcocheros, luego panal de abeja al ser adquirido por RUMASA. La Corona frente a dicha calle, el famoso balcón redondo de la familia Florán Vélez de Medrano, el Banco de Bilbao con sus fachadas marcando épocas o, más recientemente, negocios emblemáticos como la sastrería de Armando o la óptica de Alejo Pica. Y en su centro su fuente, su farola y de nuevo otra fuente, la misma que se anuncia será la próxima en recuperar sus chorros tras la de la plaza del Arenal.

La Rotonda de los Casinos por su situación estratégica entre dos vías principales como Larga y Honda, ha tenido su importancia. Allí se levantaron arcos triunfales en visitas ilustres, allí se alzaba un enorme abeto por Navidad, con su Nacimiento en la base, y allí se iniciaba una Carrera Oficial que suponía el momento cumbre de la Semana Santa del ayer.

La Rotonda de los Casinos ya no es lo que era, ni el Casino Jerezano proporciona vida con sus tertulias en sillones a pie de calle, porque ya no hay allí ningún casino; ni el abeto se ilumina por Navidad porque, con aspecto más moderno, se ha trasladado a la plaza del Arenal; ni la Carrera Oficial tiene allí su punto de inicio porque la ciudad se ha hecho mayor y necesita más espacio. Ahora la Rotonda de los Casinos es un lugar más comercial que de ocio y recreo, más de paso que para sentarse a dialogar. Pero en la memoria, como una postal sepia, sigue presente aquellos tiempos de gloria de una rotonda que es mucho más que eso, es parte de un pasado glorioso, cuando las prisas no impedían la tertulia, cuando la ciudad era más suya y menos de grandes firmas comerciales.  

Ahora que la fuente va a recobrar su brío y que la Semana Santa llama a la puerta, yo también siento nostalgia de aquella Rotonda de los Casinos de mi niñez y se me viene a la mente esos versos pregoneros de Antonio Moure que decían: "Jerez tuvo un lugar, lleno de duende y pellizco, ruleta del sentimiento, redondel de los delirios...Yo nunca lo olvidaré, yo jamás te olvidaré Rotonda de los Casinos".  
 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 2 de abril de 2017 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
 
La Rotonda de los casinos en la pasada década de los sesenta con la pequeña fuente central, el panal del Banco de Jerez y la anterior fachada del Banco de Bilbao antes de la reforma actual.
 
Imagen del ayer de la Rotonda de los casinos con sus antiguas fachadas y cuando aún no existía la rotonda central.


 
 
 
   

           

domingo, 16 de abril de 2017

LAICIDAD Y SEMANA SANTA




Los orígenes de la laicidad en realidad se remontan al judeocristianismo. En las actuales democracias liberales los Estados suelen configurarse de un modo similar ante el hecho religioso. Llamamos laicidad o aconfesionalidad a esa configuración jurídico-política de los países occidentales. La laicidad del estado no debe equivaler a hostilidad o indiferencia contra la religión o contra la Iglesia. Más bien dicha laicidad debería ser compatible con la cooperación con todas las confesiones religiosas dentro de los principios de libertad religiosa y neutralidad del Estado. La base de la cooperación está en que ejercer la religión es un derecho constitucional y beneficioso para la sociedad. Se puede defender el laicismo sin “sectarismo” ni “comportamientos antirreligiosos”.

España no es un estado laico, es aconfesional, ya que la tradición y cultura española tienen su arraigo en la religión católica, un país aconfesional de mayoría católica por lo que las manifestaciones en la calle de la religión mayoritaria ha sido desde tiempo inmemorial algo habitual, independientemente de los distintos regímenes políticos en los que ha encontrado más o menos apoyo. La propia Constitución española establece que. “Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.”

A nadie escapa que la Semana Santa en España, y en estos días podremos comprobarlo,  como expresión popular que vive mayoritariamente el conjunto de la sociedad sobre todo en el sur, es un verdadero dique de contención frente a las corrientes laicistas extremistas que tratan de recluir la religión a un ámbito estrictamente privado desterrando cualquier expresión religiosa del espacio público.

En esta nueva Semana Santa que ahora comienza lo religioso se magnifica, la ciudad se hace templo, las calles son el marco para esa ceremonia de culto público que exteriorizan cada cofradía. Las cruces, los hábitos, los rezos, las promesas, la liturgia y la fe lo llena todo. Tradición y creencias de siglos que moviliza a miles de personas en torno a Cristo y a María. Imágenes sagradas que, al llegar Semana Santa, llenan calles y plazas públicas, espacios que son de todos, donde, desde siempre, el pueblo fiel a su historia, en su inmensa mayoría, ha querido que esté. Los políticos saben que la Semana Santa es intocable, contra ella no pueden ni el poder civil, ni siquiera el religioso y menos aún las corrientes laicistas que rozan lo antirreligioso. Los propios alcaldes que, antes de acceder al cargo, declararon la guerra a todo lo que significaba la presencia religiosa en lo público, como consigna política, terminaron, presidiendo pregones y procesiones, visitando templos escuchando oraciones y arropando por las calles la fe de nuestros mayores. Signo inequívoco del necesario apoyo a una conmemoración religiosa que forma parte, incuestionable, de la historia, de la tradición, de la cultura y también de la creencia de ese pueblo del que se sienten representantes.

Jerez, como muchos pueblos y ciudades, cada Semana Santa vuelve a revivir el milagro de la primavera. Los Crucifijos, que en algunos espacios públicos fueron retirados y permanecen almacenados, se hacen presentes entre un inmenso gentío. Jerez, un año más se hace procesión, proclamando a los cuatro vientos sus propias raíces cristianas. En estos días de Semana Santa la calle es mas de todos que nunca, tan de todos que también es de Cristo.
 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 9 de abril de 2017, Domingo de Ramos y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
 
Imagen del ayer correspondiente a la Hermandad jerezana del Cristo de la Viga en su transitar por la calle Santa Isabel camino de la Carrera Oficial. En la presidencia el entonces alcalde de la ciudad Miguel Primo de Rivera y Urquijo.

 

viernes, 31 de marzo de 2017

VILLALUENGA Y JEREZ




Villaluenga del Rosario es  un municipio pequeño situado en el corazón del Parque Natural de la de la Sierra  de Grazalema. Cuidado y pulcro pueblecito de estrechas y empinadas calles  que se prolongan hasta casi tocar las rocas,   con cuya vegetación  se mezclan, de casas recoletas, con ondulados tejados,  angostos postigos,  pequeñas ventanas y floridos balcones. Construido junto a un enorme macizo pétreo que lo protege, a casi 900 metros de  altitud. Por doquier hay un silencio amable, sin estridencias. Se diría que la vida allí discurre más lenta.

De allí era Pedro Pérez-Clotet, un poeta  y Doctor en Derecho. Escritor perteneciente a la Generación del 27, nacido en Villaluenga del Rosario  el 13 de diciembre de 1902 y fallecido en Ronda  en el año 1966, que en 1925 llega a Madrid para hacer el doctorado y allí asiste a las tertulias literarias organizadas por Juan Ramón Jiménez, decidiendo entonces consagrarse a la literatura.  En 1929 ya había aparecido su primer libro de poemas, Signo del Alba. Crea la revista poética Isla, primera de las numerosas revistas poéticas gaditanas, que contó con setenta y seis poetas que escribieron en la primera época. Al estallar la Guerra Civil Pérez-Clotet, se trasladó a Jerez de la Frontera coincidiendo con el momento en el que nacía la revista Cauces, cuyos animadores pasaron a integrar la nueva nómina de Isla, permaneciendo en nuestra ciudad hasta 1940, dedicándose plenamente a su actividad como escritor.

Allí también, en Villaluenga, una pequeña parte de la historia devocional y cofradiera de Jerez se hace presente en la antigua Virgen de la Mayor Aflicción de la Hermandad jerezana de la Coronación de Espinas, que con tanto celo cuidada el también jerezano Oscar Torres. Devoción de los habitantes del pueblo compartida con el llamado Cristo de la Yedra que  nos trae recuerdos de La Plazuela jerezana.

Pues bien, Villaluenga acoge estos días una nueva edición, y ya van ocho, de la Feria Artesanal del Queso Andalucía. Una cita ineludible que con el paso de los años ha ganado en popularidad. Se espera que al medio millar de habitantes que tiene este singular municipio de la sierra se sumen más de 20.000 personas, que por cinco euros tendrán opción a ocho degustaciones de queso y una copa de vino. Y es que no hay nada mejor, como hemos podido leer, que un buen maridaje de vino para saborear un producto que se puede disfrutar tanto como un entremés como un delicioso postre.


           Jerez y Villaluenga del Rosario unidos por sus productos más afamados. Así se encargaron de demostrarlo en esta pasada semana, en el Consejo Regulador, los profesionales de la Quesería Villaluenga del Rosario en una cata muy especial de amontillado, fino, oloroso y manzanilla, queso fresco, semicurado y curado al romero y exclusivamente de cabra Payoya, en la que el presidente de esta institución, Beltrán Domecq, dio las claves para sacar el máximo rendimiento a esta pareja de lujo.

            Un lujo, sin lugar a dudas, en un espacio singular y único del que dijo el poeta Jorge Guillén que fue inventado exprofeso para la poesía y que el mismo Pérez Clotet, el Azorín andaluz de Villaluenga, calificó como pueblo de papel, de infantil Belén, y que estos días ha sabido hermanarse con Jerez para deleite de todos los lugareños y visitantes, uniendo la belleza de un enclave único con el gozo en el paladar.
 
             (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 26 de marzo de 2017 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Antigua imagen de Nuestra Señora de la Mayor Aflicción, perteneciente a la Hermandad jerezana de la Coronación de Espinas y que, tras distintas restauraciones, se venera actualmente en Villaluenga del Rosario bajo la advocación de Virgen de los Dolores.
 


miércoles, 22 de marzo de 2017

LA FUENTE DEL ARENAL





La renovada fuente de la plaza del Arenal y su entorno será inaugurada este próximo miércoles día 22 de marzo, como acto central de la conmemoración en Jerez del “Día  Mundial del Agua”. 

La fuente del Arenal tiene su origen en el cabildo del Ayuntamiento jerezano de 10 de julio de 1851 en el cual se acuerda la transformación de este antiguo arenal en un paseo elegante. En el acuerdo se proponía poner en el centro de la plaza una fuente procedente de la Cartuja, pero por encontrarse esta en mal estado se decide finalmente instalar una nueva de mayor prestancia. La fuente, al estilo de la que vemos actualmente en la plaza Aladro, se suministraría de agua, mediante un caño, de la Noria de San Agustín, del caudal de Propios. En el año 1860 se mandó construir un pozo en esta plaza, entonces denominada como plaza de la Constitución, para que por medio de una bomba regara el piso y el arbolado.

El 3 de mayo de 1869 el ilustre jerezano Rafael Rivero de la Tijera, en su calidad de presidente de la Sociedad para el Abastecimiento de Aguas a nuestra ciudad, comunicaba al alcalde de la misma, Pedro López Ruiz que terminada las obras de conducción de las aguas del manantial de Tempul el Consejo de administración de esta Sociedad veía, como lugar más adecuado para la inauguración solemne de esta llegada de aguas, la plaza del Arenal. Dirigidas por el ingeniero director de la traída de aguas, Ángel Mayo, las obras consistieron en la construcción de tres amplias y hermosas fuentes, una central y dos algo más pequeñas, en las que habría de solemnizarse el recibimiento del líquido elemento, de tanta necesidad para la población jerezana. El 16 de julio de aquel año esta fuente del Arenal fue protagonista del júbilo con el que los jerezanos recibieron las aguas elevadas en suntuosos surtidores.

En el año 1873 el arquitecto municipal Esteve propone, con motivo de una nueva reforma en la plaza del Arenal, realizar una fuente central. Pero la escasez de recurso del Ayuntamiento no lo permitió y se reconstruyó la de la traída de aguas pero otorgándole una mayor monumentalidad con cuatro cascadas, en forma de escalinatas, muy similares a las actuales.

El 29 de septiembre de 1929 sobre esa misma fuente y con las reformas necesarias se inaugura el monumento al jerezano Miguel Primo de Rivera, permaneciendo la fuente del Arenal con esa jerezanísima estampa hasta la última reforma acometida por la construcción del aparcamiento subterráneo.

Ahora, gracias al acuerdo municipal con la empresa Aquajerez, la fuente va a recobrar su antiguo esplendor. Sus surtidores volverán a llenar de vida la plaza. Sonidos de agua recobrados que traerán recuerdos antiguos de La Goleta, el Hotel Victoria, El Bombo, la posada de San Dionisio, Los Portales o más recientes como La Aduana, Tabanco del Nono, Asenjo Calderón, Almacenes Aparicio, la clínica del 18 de julio o la Caja de Ahorros de Jerez, junto a aquel fotógrafo que desde los medios de la plaza dejó tantos instantes perpetuados.

La fuente del Arenal vuelve a inyectar vida al corazón de la ciudad.  Porque, como dijo el poeta: La sangre de la ciudad corre por esas fuentes, y en el hondo misterio de las noches serenas, al escuchar sus músicas sobre los viejos puentes, la sentimos que corre también por nuestras venas.
 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 19 de marzo de 2017 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Primer proyecto de urbanización de la plaza del Arenal.


 
Inauguración del monumento al jerezano Miguel Primo de Rivera.
 

jueves, 16 de marzo de 2017

IGLESIA Y POBREZA





Cáritas Diocesana de Asidonia-Jerez celebrará los próximos días  13, 14 y 15 de marzo la X Semana de la Pobreza y Exclusión bajo el título "El modelo económico: ¿para construir igualdad?".

Cada vez que se habla de la Iglesia y la pobreza surge la cuestión: Si la Iglesia posee tesoros ¿por qué no los vende y ayuda a los pobres?. Los "tesoros" -como los llaman- son un tesoro cultural, espiritual, histórico, pues se trata de iglesias, imágenes, cuadros, frescos, cálices, ornamentos,… Esos "tesoros", compuestos en gran medida por donaciones, son de todos los fieles y están dedicados, mayormente, al culto divino en iglesias o expuestos en museos que conservan el patrimonio cultural de dos mil años de cristianismo. La Iglesia para dar culto a Dios necesita templos, altares… Para ayudar a la piedad necesita imágenes, libros… Para enseñar los valores cristianos necesita escuelas, universidades… La tan vapuleada riqueza está compuesta por cosas que no se guardan con avaricia, sino que se usan en el ejercicio de la misión de la Iglesia. La historia es parte de nuestro ser: a través de la obra de quienes nos precedieron -su arte, trabajo, etc.- entramos de alguna manera en comunión con ellos. Necesitamos permanecer unidos a nuestras raíces, a nuestros antepasados en la fe… y el cuidado de lo que nos legaron cumple una misión muy importante al respecto.

Los museos eclesiales, como los que en estos últimos años se están abriendo en Jerez, muestran que la Iglesia siempre ha fomentado la cultura y todas las manifestaciones del espíritu humano, llegando a ser en ciertos casos la mejor protectora del arte, la ciencia y la cultura. La historia humana le debe mucho al respecto, ya que ha protegido el patrimonio cultural de las ochenta generaciones que nos separan de la época de Cristo. Los bienes que causan tanto escándalo son una propiedad legítima de una institución con más de dos mil años de historia. Si bien su fin es espiritual -la salvación de las almas-, ninguna institución con fines temporales podría haber representado tanto bien desde el mero punto de vista humano. No hay que olvidar quién "inventó" los hospitales y universidades. Quién promovió la educación a través de los siglos. Quién luchó contra la esclavitud. Quién se ha dedicado a atender a los minusválidos, a los huérfanos, inmigrantes, moribundos, leprosos, chicos de la calle… Quién atiende la mitad de los enfermos de SIDA que hay en el mundo…

 Del presupuesto anual de la Santa Sede sólo en el Óvolo de San Pedro son ya muchos millones los que se destinan enteramente para obras de caridad y para ayudas a los más necesitados. Hace unos años se hablaba de que un 30% de los ingresos brutos del Estado de la ciudad del Vaticano eran para obras sociales  y a esto sumémosle los millones que instituciones católicas (muchas pertenecientes a Conferencias Episcopales) dan para fines caritativos y a los países pobres. Es difícil encontrar hoy una institución que haga más por los pobres que la Iglesia Católica. La lista de las labores asistenciales de la Iglesia Católica es realmente impresionante.

Todo ello lo ha defendido muy claramente el argentino Eduardo Volpacchio en uno de sus elocuentes artículos. Usar a los pobres para atacar a la Iglesia es, al menos, una broma de mal gusto… Y más todavía que sea hecho por quienes nunca han hecho nada por ellos.
 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 12 de marzo de 2017 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Año 1957. Entrega de regalos a familias pobres de Jerez por parte de antiguos alumnos salesianos.
 

martes, 7 de marzo de 2017

FUERA DE LO PÚBLICO




            De un tiempo a esta parte se viene hablando mucho sobre la simbología religiosa en espacios públicos. Todo ello en aras de un laicismo mal entendido que, a veces, toca el extremismo. No nos podemos explicar a nosotros mismos, ni quiénes somos, ni por qué somos como somos, ni la Europa en que vivimos si no aceptamos el peso de la religión católica en la construcción de Occidente. Por lo menos, conocer de dónde venimos y los porqués de nuestra historia nos ayudaría a comprender el presente y evitar errores en el futuro.

 Imaginemos por un momento si suprimiéramos en Jerez todo lo religioso que estuviese relacionado con espacios públicos. Habría que empezar por suprimir más del noventa por ciento del calendario festivo de la ciudad. La Navidad, que conmemora el nacimiento de Jesucristo, con sus Belenes, sus Zambombas, sus comidas, sus productos navideños, sus pagas, los Reyes Magos, sus regalos y toda la economía que rodea estas fiestas. San Antón y la bendición de los animales. La Semana Santa y todo lo que las cofradías mueven durante el año en todos los aspectos. Las fiestas patronales, las del Corpus y todas aquellas otras que tienen un fundamento religioso. Incluso los domingos, que tienen también un sentido cristiano. Pero es que si queremos eliminar de los espacios públicos simbologías religiosas habría que demoler todos los templos que  se prodigan por las calles y plazas de la ciudad, (ya en China  hubo intención de ello por el rápido crecimiento del cristianismo). También habría que cambiar ampliamente la nomenclatura de calles y plazas, entre advocaciones, santoral y personalidades pertenecientes al catolicismo. Pero es que además acabaríamos con un gran número de costumbres y tradiciones que son públicas y tienen una base religiosa. Incluso nuestra Feria del Caballo se vería seriamente mermada si se apartaran de ella todo lo que tiene que ver con la religión, desde casetas de Hermandades hasta las marcas que llevan nombres religiosos como la Cruzcampo. Parece broma pero sólo pensarlo ya nos resulta de risa el querer ir en contra de algo que pierde sus raíces en nuestra historia, en nuestra cultura y hasta en nuestra propia forma de ser: la cultura cristiana que es la que nos ha hecho ser como somos. Si Europa olvida sus raíces, se expone a no vivir históricamente, en el sentido más profundo de esta expresión. Y algo análogo cabe decir de todos los pueblos de Occidente.

Querer cambiar a estas alturas toda nuestra cultura no es posible, la cultura cristiana desborda lo privado para hacerse presente irremediablemente en lo público.

Ahora que estudios realizados en Marte, el planeta rojo, nos hablan de que puede ser un lugar habitable, abre la posibilidad de establecer allí todo lo que tiene que ver con un laicismo extremista y dejar a Occidente con esa cultura cristiana que ha configurado su propia identidad. De esto me he acordado estos días escuchando a la chirigota "Los del planeta rojo, pero rojo, rojo" ganadora este año de 2017 en el concurso de agrupaciones del Carnaval de Cádiz, en especial de aquella letra que ellos mismos cantan y que dice así: “Llegaron ya los perroflautas del espacio sideral. Venimos de un planeta Rojo, pero rojo de verdad. Venimos a invadiros. Vuestro planeta va a caer en nuestras manos. Igual que Chipiona en el verano cuando llegan los sevillanos. Terrícolas, temblad, temblad, temblad”.
 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 5 de marzo de 2017 y ayer en VIVA JEREZ)
 
 
En este grabado de 1630 ya se aprecia como las torres de los templos jerezanos recortan su horizonte.
 

 

jueves, 23 de febrero de 2017

TESOROS ESCONDIDOS




En estos días se ha inaugurado una exposición permanente de arte sacro en la iglesia jerezana de Santiago del Real y del Refugio, sólo siete meses después de haber abierto sus puertas tras doce años cerrada al culto. Según información del propio obispado la exposición contiene una sala en la sacristía con obras de orfebrería que, en cuatro vitrinas, reúnen diversas piezas de interés, también se podrá contemplar una imagen de Cristo crucificado y el facistol que reciben al visitante en la antesacristía y que son antesala de la que ha sido bautizada como ‘Guardería de las clarisas’ donde se ofrece una valiosa colección de imágenes del Niño Jesús con su correspondiente ajuar, cedidos para la ocasión por las religiosas franciscanas clarisas de Jerez. Esta sala servirá como marco a otras colecciones de Niños Jesús provenientes de distintos conventos de clausura de la diócesis. Piezas artísticas escondidas por las normas propias de la vida contemplativa que gracias a esta propuesta ahora podrán ser conocidas por todos.

 

La clausura es un mundo oculto, que nos depara, junto con el modo de vida de la comunidad, las mayores sorpresas. En las clausura está lo prohibido, lo no visto o lo que no se deja ver. Y tiene que ser así para que sus moradoras puedan cumplir con un modo de vida severo al que se han acogido para siempre. La fe, la piedad y la generosidad de los creyentes y el número de las llamadas por Dios, determinaron la construcción en el pasado de unos cenobios con un valioso patrimonio que hoy las comunidades, cada vez más disminuidas por las faltas de vocaciones, se las ven y se las desean para poder mantener en las debidas condiciones. Unas vidas dedicadas al culto divino, a la oración y también el cuido de estas piezas que, como tesoros escondidos, forman parte del patrimonio religioso, histórico y cultural de la ciudad.

 

Allí en los patios íntimos, en los recoletos claustros y en salas, donde el tiempo parece que no ha pasado, permanecen, en paredes, fanales, pequeños retablos, entre gastadas tapicerías y muebles añejos toda una espléndida muestra de arte sacro que es el sueño anhelado de coleccionistas, estudiosos y anticuarios. Miles de historias y leyendas rodean cada una de las piezas lo que ya de por sí supone un valor añadido e interesante.

 

Y todo este patrimonio ha sobrevivido milagrosamente al paso del tiempo, a desamortizaciones, a invasiones, a traslados, a robos y hasta a manos ignorantes. Lo que aún queda, que es bastante, hay que conservarlo y es, por ello, que esta iniciativa de sacar ese patrimonio a la luz, además de ser una atractiva propuesta para descubrir las maravillas que se esconden muros adentros y de servir para poner de manifiesto la sensibilidad y el amor que se refugia en el fondo de la clausura, es fundamental para tomar conciencia y poner en valor ese tesoro escondido que guardan con celo los conventos de clausura. Un patrimonio que si queremos que no se nos vaya hay que buscar los medios al alcance para mantenerlo, ofreciendo fórmulas que eviten la marcha de tanto patrimonio histórico artístico como hemos sufrido estos últimos años. No se ama lo que no se conoce  y con esta exposición se contribuye a que desde el conocimiento sepamos valorar, como un tesoro, lo que la historia y la fe nos ha legado.
 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo  19 de febrero de 2017)
 
 
Comunidad de religiosas del convento de las mínimas de Jerez junto al Cristo de las Cinco Llagas que se venera en la clausura.
 

 

jueves, 16 de febrero de 2017

CORONA DE PAZ




En el año 1685 el rey Carlos II crea el título de marqués de los Álamos del Guadalete a favor de José de Lila y Valdés, natural de Sanlúcar de Barrameda. Su palacio de Jerez tenía entrada principal por la calle Francos y otro acceso por la plaza de la Compañía donde una gran portada, con frontón partido y escudo nobiliario, coronada por la talla en piedra de la Virgen del Rosario, permitía el paso a un hermoso jardín lleno de paz y sosiego. Característico de su fachada de la calle Francos era el enorme balcón corrido y sus grandes ventanales que daban a unos suntuosos salones, que en su época de esplendor lucieron magníficos tapices. En su interior se situaba un bello patio de columnas y arcos de medio punto con profusa decoración de cantería tallada. En el hueco de la escalera principal, estaba la humilde habitación o aposento llamado de el ermitaño pues en ella se alojaba el ermitaño de la ermitas de Córdoba, que en primavera venía a Jerez a recoger la póstula tradicional, muchos jerezanos recordaban a mediados del pasado siglo XX las venerables y barbudas figuras de los hermanos ermitaños llamados Cándido, Carmelo…, con su áspero sayal, aspecto pacífico y su reparto de estampas de Nuestra Señora de Belén, Patrona del yermo donde radicaban los ermitaños en la sierra de Córdoba. También poseía este palacio un recoleto oratorio donde se veneraba la reliquia de San Teutonio traída desde Roma por José Vint, Caballero de la Orden de Calatrava.

Y cuentan también que en este palacio, como un gesto de paz, se alojara a comienzos del siglo XIX José Bonaparte, el hermano del emperador, conocido vulgarmente  por Pepe Botella y que con él llegara también una corona dieciochesca entre los enseres que los franceses se habían encargado de rapiñar por los distintos templos de la ciudad. Corona que el marqués le echaría el ojo y que el rey intruso, como gratitud a las atenciones recibidas por el noble jerezano, entregara al marqués para su Virgen de la Paz, la que en la cercana parroquia de San Marcos era titular de la antigua Hermandad Sacramental allí existente y, de la cual, el marqués era hermano destacado.

En la década de los setenta del pasado siglo el palacio fue derribado, su patio desmontado por piezas y trasladado a otro lugar, algunos de sus elementos como los que adornaban su oratorio pasaron a la parroquia de San Marcos y varias de sus pinturas  al convento del Carmen. Quedó también la corona dieciochesca que, tras alguna que otra vicisitud, se cree que es la misma que ha lucido Santa María de la Paz hasta ahora. Una corona que, lamentablemente ha sido noticia esta semana al ser víctima del robo perpetrado en las dependencias de la Hermandad de la Sagrada Cena, desapareciendo con ella varias pertenencias del tesoro de la corporación.

El Palacio de los Álamos es parte ya de nuestra riqueza monumental desaparecida, la nefasta política de respeto al patrimonio de los años sesenta y setenta del pasado siglo hicieron desaparecer esta señorial mansión. Esperemos que esta corona, que también forma parte de nuestra rica historia local, no siga la misma suerte y pronto vuelva a ser colocada sobre las sienes de una Virgen que, desde siglos, viene proclamando la paz, la concordia y el respeto entre unos y otros.
 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 12 de febrero de 2017 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Escaleras del desaparecido palacio del marqués de los Álamos del Guadalete
 

 

miércoles, 8 de febrero de 2017

EL CARDENAL ARIAS




        Se cumplen en este año de 2017 los 300 años del fallecimiento del prestigioso Cardenal Arias al que Jerez le debe, en gran parte, la construcción de nuestra catedral.

Fray Manuel Arias y Porres fue un prelado católico y hombre de estado español. Educado esmeradamente por sus padres, a la edad de 14 años marchó a Malta, donde sirviendo como caballero de la orden de San Juan estudió filosofía, teología y leyes. Siendo designado vicecanciller de la orden posteriormente el papa Inocencio XI le otorgó el grado de Gran Bailío. A lo largo de su militancia en la orden le fueron concedidas las encomiendas de Benavente , El Viso, Los Yébenes  y Quiroga.[] En 1689 regresó a España, donde el rey Carlos II le designó embajador en Portugal, cargo al que Arias renunció aduciendo su ingreso en la orden de San Jerónimo. Ocupó la presidencia del Consejo de Castilla entre diciembre de 1692 y enero de 1696. En abril de 1699, como consecuencia del motín de los gatos, en el que el conde de Oropesa fue depuesto de la presidencia de Castilla, Arias volvió a ser llamado a sustituirle. []A la muerte del rey Carlos II, según lo dispuesto en el testamento real, formó parte de la junta de regencia que asumió el gobierno del reino[]. Con la llegada de Felipe V al trono de España, Arias continuó en la corte al servicio del nuevo rey. Durante las ausencias de éste en la guerra de sucesión española, Arias fue miembro del consejo de gobierno que asistió a la reina Isabel de Farnesio. En 1702 fue nombrado arzobispo de Sevilla y posteriormente cardenal in pectore por el papa Clemente XI. Murió en Sevilla a los 79 años y fue enterrado en la iglesia del Sagrario de esta misma ciudad.

Además de toda esta dilatada vida al servicio de la nación y de la Iglesia el Cardenal Arias fue un hombre sumamente generoso con los templos de la Archidiócesis Hispalense. A él se le debe también la fachada principal del palacio arzobispal sevillano y el portentoso retablo mayor de la iglesia del Sagrario, todo costeado a sus expensas. Su caridad se manifestó especialmente en la institución del colegio para Niñas Huérfanas al que dotó de todo lo necesario para su labor. Su muerte tuvo lugar el 16 de noviembre de 1717 y en su testamento quedó recogida su última voluntad: Finalizar las obras de la entonces Colegial de Jerez.

Las obras de nuestro primer templo llevaban muchos años paradas cuando en septiembre de 1715 el Cardenal Arias comunica al Cabildo Colegial que había resuelto proseguir las obras a sus expensas, que la proseguiría en vida hasta acabarla si podía, y si no, le dejaría al morir todo su caudal hasta donde se alcanzase. Repicaron todas las campanas jerezanas de júbilo y gracias a aquel gesto se pudieron reanudar las obras.

A su fallecimiento se celebraron honras en nuestra ciudad con gran pompa y solemnidad. Con toda justicia, el Cabildo Colegial mandó que en las dos puertas laterales que dan al crucero campearan el escudo de armas del Cardenal Arias y que su memoria fuera siempre recordada. Como señala José Luis Repetto, en su libro sobre la Colegial de Jerez, su dedicación este templo no fue en realidad sino la coronación de una vida sinceramente dedicada a las buenas obras. In memoriam aeternam erit iustus.

            (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 5 de febrero de 2017 y al día siguiente en VIVA JEREZ)





             

miércoles, 1 de febrero de 2017

DESCUBRIR LA MURALLA


 
 
A raíz de la noticia aparecida en prensa del hallazgo de parte de la muralla jerezana en las obras que se están realizando para la apertura de un nuevo negocio en la plaza del Arenal, ha vuelto a salir a colación el debate sobre la recuperación de las murallas de la ciudad que actualmente siguen ocultas en muchos de sus tramos. En concreto se han descubierto un lienzo del muro, el torreón de la Puerta Real y una barbacana.

La muralla que se conserva hoy fue construida durante la dominación almohade, a mediados del siglo XII, si bien recientes investigaciones señalan que se edificó sobre una obra del siglo anterior, fortaleciéndose con el paso de los años. En el siglo XVIII, para mantener gran parte de la muralla, se permitió construir sobre la muralla de manera que sirviera para conservarla: el dueño del inmueble se encargaba de cuidar de ella y el Ayuntamiento cobraba un alquiler. Esto ha implicado que la muralla de Jerez se conserve pero no sea visible. []Este hecho se manifiesta especialmente en la calle Larga y calle Porvera, en cuales muchos establecimientos comerciales cuentan con restos de la muralla. A pesar de haber sido declarada Monumento Histórico Artístico en 1931 y aunque, en los últimos tiempos,  algunos puntos  han sido ya recuperados y están muy bien conservados aún queda mucho que hacer al respecto. 

En Lugo surgió en los años cincuenta del siglo XX, el proyecto Muralla Limpia (1953-72) con el objeto de limpiar y recuperar la muralla a partir de la eliminación de todo el caserío que entre los siglos XVI al XX se había ido adosando a la cerca, ocultándola hasta casi conseguir que los ciudadanos perdieran la evidencia de su existencia. Así, impulsado por el Ayuntamiento que contó para este proyecto con el beneplácito de todas las instituciones garantes del patrimonio, como la Dirección General de Bellas Artes, la Comisión de Monumentos… se eliminaron todas esas edificaciones que a lo largo de los siglos habían ido surgiendo alrededor de la muralla y se consiguió a través de las reconstrucciones realizadas, la revalorización del Monumento, iniciándose de este modo un proceso que en cierta manera culminó en el año 2000, cuando se consiguió la inclusión de la muralla en la Lista de Patrimonio Mundial. Sin embargo, más de cuarenta años después de la finalización de las obras muchos se plantean aún si esa intervención fue acertada, si la operación indiscriminada al que se sometió la muralla no fue excesiva y si en el camino no se había perdido una parte importante de ese patrimonio inmueble que durante más de trescientos años había estado conviviendo con el monumento. Tal vez, no haya una respuesta única a esta reflexión, por el precario rigor con que fue acometida esta operación, y la osada “re-construcción” a que fue sometida la muralla, que en todo caso supuso su puesta en valor y su contribución al conocimiento de este monumento Patrimonio de la Humanidad pero a un precio demasiado alto.

El caso de Jerez es similar, sus murallas forman parte de nuestro patrimonio histórico, un patrimonio que hay que guardar, conservar y en la medida de lo posible poner en valor y a la vista pública, pero sin que ello suponga alterar, en demasía, la propia fisonomía de la ciudad, especialmente en aquellos espacios urbanos más emblemáticos e identificativos. El reto es interesante.
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo  29 de enero de 2017 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Imagen del ayer de la calle Ancha cuando aún no se habían derribado las fincas que vemos a la derecha para sacar a la luz lienzos de muralla.
 

jueves, 26 de enero de 2017

CARTELES


 
 

La semana que hemos dejado atrás ha venido marcada por la presentación de carteles de cara a poder ser promocionados en Fitur. Carteles anunciadores de nuestras fiestas de Semana Santa y Feria del Caballo.

El cartel es una obra publicitaria, no está realizado para ser colgado en nuestra casa sino que su ejecución está orientada a la obtención de la máxima capacidad de atracción y de síntesis conceptual. El cartel es una técnica de difusión de la información que permite llegar a gran cantidad de público, sin necesidad de invertir grandes recursos. Sus posibilidades comunicativas dependen en gran medida de su calidad técnica y estética y de su adecuada ubicación. La evolución de las artes gráficas ha permitido que el cartel haya conseguido, en algunos casos, excelentes cotas artísticas. La gran revolución del cartelismo llegó con la aplicación de la litografía y la utilización del color, que permitieron ilustrar de un modo vibrante y con mayor impacto.

Dicen que el cartel es como el embajador festivo de la ciudad, que se hace para llamar la atención a extraños y que sirva de convocatoria e invite a quiénes lo vean a venir a Jerez. Y todo eso, en el caso de la Semana Santa, sabiendo que en esos días se celebran, también, en la mayor parte de los municipios y ciudades de España, procesiones y que, para colmo, es periodo vacacional con sugerentes o intrépidos destinos para disfrutar de los días festivos. En eso la Feria del Caballo juega con ventaja al no coincidir, en fechas, con grandes competidores.

Hoy día no es tan necesario difundir las fiestas de la ciudad como lo podía ser en la década de los años veinte o en el resurgimiento de la postguerra, la gran mayoría de los turistas o visitantes, tanto nacionales como extranjeros, acuden a la ciudad sabedores de la celebración que en ella se lleva a cabo sin necesidad de visualizar un cartel. Por lo tanto, nos encontramos que ante la no necesidad de que la obra se acoja a los parámetros estrictos de la cartelística tradicional y/o publicitaria el cartel ha pasado a ser una mezcolanza de los valores de otra época y la irrenunciable e inevitable naturaleza del artista en cuestión, encontrando a veces unos resultados más afortunados y otras, menos.

Está claro que los carteles, tanto de Semana Santa como de Feria, es un referente local en cuanto a promoción de esta celebración pero, ¿realmente tienen repercusión más allá del entorno cercano en el que pueda conocerse?. Sobre todo teniendo en cuenta que la actual realidad hace que se difundan en redes sociales tantas composiciones de carteles como personas tienen perfiles en las múltiples y variadas posibilidades que ofrece la red. Por eso creo que habría que analizarlo en profundidad, ver cómo incide en su labor de divulgación y si realmente es un instrumento eficaz de promoción de la ciudad o, por el contrario, es algo que se haya quedado obsoleto. Quizá en pleno siglo XXI, en la era de las tecnologías, el cartel ha superado su función inicial y se convierte en una obra artística en sí misma, ya que hay otros vehículos más directos para difundir las fiestas más significativas de cada localidad. Sin embargo, no es descartable el que el cartel siga cumpliendo su labor divulgativa como lo hizo antaño, pero siendo conscientes de que esta función es ya secundaria.
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 22 de enero de 2017 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Cartel de las Fiestas de Primavera de Jerez. Año 1930.
 

 

martes, 17 de enero de 2017

MONUMENTOS RELIGIOSOS





Monumento (del latín monumentum, «recuerdo» es toda obra con suficiente valor para el grupo humano que lo erigió. Ha de ser "pública y patente". Se aplica a las estatuas, inscripciones o sepulcros erigidas en memoria de un personaje o de un acontecimiento relevante. Alois Riegl, en su libro El culto moderno a los monumentos (Der Moderne Denkmalkultus, publicado en 1903, cuando el autor era presidente de la Comisión de Monumentos Históricos del Imperio Austro-Húngaro), entiende como un rasgo propio de la modernidad la valoración y conservación de los monumentos, más allá de su significado conmemorativo. Los monumentos públicos se alzan en las ciudades con el fin de conmemorar acontecimientos, individuos o grupos de personas que han incidido de alguna manera en la cultura e historia nacional, aunque no todos cumplen esa misión ya que algunos solo poseen un carácter decorativo o representativos de distintos símbolos de la ciudad.

Jerez cuenta con, aproximadamente, medio centenar de monumentos públicos, entre los dedicados a instituciones, personalidades, acontecimientos o símbolos de la ciudad. De todos estos sólo una decena son monumentos públicos relacionados con instituciones religiosas, el de San Juan Bautista de La Salle por la loable labor del instituto lasaliano, el de San Juan Bosco en reconocimiento a los salesianos, el de los mercedarios por su vinculación histórica con nuestra ciudad, el de la admirable sor Ángela de la Cruz, el de la jerezana Madre Antonia de Jesús Tirado fundadora del Beaterio, el de Juan Pablo II y el Cardenal Bueno Monreal por la creación de la diócesis de Asidonia-Jerez, el de la Virgen del Rocío y el de las Cofradías cuyas devociones y pertenencia aglutina a miles de jerezanos.  En esa misma línea de reconocimiento a una institución por su labor educativa estaba previsto la colocación de una escultura en la rotonda dedicada a Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús. Con este monumento, se pensaba poner aún más de relieve la labor docente de las Hijas de Nuestra Señora del Sagrado Corazón. Una congregación que llegaron a Jerez en 1970 y se hicieron cargo del colegio que hasta entonces habían regentado las carmelitas en la plaza de San Marcos, trasladándose en 1974 a las modernas instalaciones de Montealto, denominado Colegio Virgen del Perpetuo Socorro, donde se han formado a generaciones de jerezanos y jerezanas. El colegio de Montealto ha sido muy importante para multitud de jóvenes, que han crecido en sus aulas, y que hoy conservan su espíritu y sus enseñanzas como un tesoro.

Hasta aquí todo justificado pero surge el problema, ya que la escultura que se piensa colocar no es de una escuadra y un cartabón, ni tampoco de un alumno con la carpeta bajo el brazo, ni siquiera de dudosa calidad artística y de eso habría mucho que hablar, sino que, nada más y nada menos, que de una Virgen, la que allí se venera y aglutina a todos. Entonces algunos de los que nos representan en el Ayuntamiento, también a los católicos, dicen que hay que pensarlo porque choca con la ética y la moral, como si esa escultura no representara a la misma que visitan en Semana Santa, acompañan en su partida hacia Almonte o realizan el tradicional Voto de la ciudad. El gobierno local quiere abrir un debate sobre la colocación de nuevos monumentos de carácter religioso en la vía pública. ¿Por qué sólo los de carácter religioso?
            (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 15 de enero de 2017 y al día siguiente en VIVA JEREZ)



Multitud de fieles que asistieron, en el año 1952, a la inauguración del monumento a la Asunción de María en la antigua plaza de Escribano. Décimo monumento religioso que me faltó mencionar en este artículo.