martes, 24 de octubre de 2017

BANALIZAR LA SEMANA SANTA


 
 
La Carrera Oficial que habrán de seguir las cofradías jerezanas en próximas Semanas Santas sigue siendo tema de actualidad en la ciudad.

Como ya he hecho referencia en otras ocasiones fue el 2 de febrero de 1938 cuando bajo la presidencia del reverendo padre Corona Humanes, en el archivo de la iglesia parroquial del Apóstol Santiago, se reúnen los representantes de las hermandades jerezanas para constituir la Junta Ejecutiva de la Unión de Hermandades. Uno de los principales acuerdos tomados fue el de nombrar presidentes honorarios al Cabildo Colegial y al Ayuntamiento de la ciudad. A este último se le pidió que participara en la organización de la Semana Santa.

El Consejo Ejecutivo acordó "establecer una Carrera Oficial para las distintas cofradías en su estación penitencial anual, solicitar del Excelentísimo Ayuntamiento la instalación de la mesa de comprobación de llegada y de una tribuna presidencial para las autoridades, aparte de las tribunas para el público y una subvención digna de la importancia de la Semana Santa jerezana". Aquel año, 1938, nació la Carrera Oficial de  Jerez, una iniciativa a imitación de lo que ya se venía haciendo en Sevilla, para una mejor coordinación de los itinerarios y horarios de las procesiones, y, en especial, para que el público jerezano; tuviera la oportunidad de contemplar a las cofradías en un mismo lugar y más cómodamente. Un servicio a la ciudad que las hermandades no necesitaban para cumplir con su testimonio de fe y su estación penitencial en la entonces iglesia Colegial, pero que beneficiaba a todos, tanto a los cofrades como a la ciudad. Han sido en estos últimos años cuando nuestra Carrera Oficial ha sufrido más cambios, motivados, principalmente, por la demanda popular en disponer de palcos y sillas para los días de Semana Santa.

 Nunca llueve a gusto de todos y la propuesta de cambio surgida estos días ha levantado polémica en la ciudadanía. No voy a analizar si este cambio va a suponer una mejora o un problema, para eso están los organismos competentes, lo que si voy a entrar es en lo verdaderamente importante, aquello que el periodista Paco Robles se refiere cuando habla de la banalización de la Semana Santa, donde todo se convierte en motivo para la crítica que a veces se vuelve ácida, cítrica y propicia a la murmuración. La Semana Santa podríamos decir que es la liturgia en la calle que se anuncia a través de esas procesiones que son un regalo para el espíritu siempre que no se contemplen con los ojos viciados por esa actitud banal que todo lo reduce a objeto de la crítica mordaz y despiadada. El sentido de la Semana Santa es demasiado profundo como para rebajarlo a un plató de telebasura y no llevarlo a la altura de lo sagrado.

Y digo todo esto porque no podemos quedarnos en la hojarasca, en el sino de esta época donde lo accesorio triunfa sobre lo fundamental, donde importa más el inconveniente, lo superficial que la esencia, los ropajes sobre la Verdad desnuda como diría el periodista. La Carrera Oficial es sólo parte de esa hojarasca, algo minúsculo comparado con la grandeza de la Semana Santa, algo que cambia como todo lo que no es fundamental, lo que no cambia es el transcendental y sublime mensaje de amor que se pone en la calle y eso sí que no admite banalidad alguna.
 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 15 de octubre de 2018 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Primeros años de la Carrera Oficial jerezana. A la derecha podemos ver las tribunas altas que se montaban en la calle Lancería para la Semana Santa
 

 

lunes, 9 de octubre de 2017

EL FRACASO DEL CANTONALISMO


 

“Si España se rompe por Cataluña, una fila de fichas de dominó la seguirá por todo el continente”, declaró esta pasada semana el eurodiputado del Partido Popular  Esteban González Pons.  Incluso el analista internacional Miguel Ángel Rodríguez Mackay  ha considerado que una eventual independencia de esta comunidad autónoma ocasionaría un efecto dominó en el interior de España: "No veo una España en escisión que pueda provocar un efecto dominó al interior de España, que repito es una consecuencia de una unidad política regionalista que comienza en 1492, eso es un gran riesgo". Un efecto dominó que, en el peor de los casos, podría derivar incluso al extremo del cantonalismo.

El cantonalismo fue un movimiento insurreccional que aspiraba a dividir el Estado nacional en cantones casi independientes. Tuvo lugar durante la Primera República Española entre julio de 1873 y enero de 1874 y fue protagonizada por los republicanos federales "intransigentes" que querían instaurar inmediatamente la República Federal de abajo arriba sin esperar a que las Cortes Constituyentes elaboraran y aprobaran la nueva Constitución. De un federalismo de carácter radical, su objetivo era establecer una serie de ciudades o confederaciones de ciudades (cantones) independientes que se federarían libremente. El cantonalismo fue eminentemente un fenómeno de la pequeña burguesía, que además tuvo una gran influencia sobre el naciente movimiento obrero, y constituyó un precedente para el anarquismo en España.

            El Cantón de Cádiz se proclamó el 19 de julio de 1873, secundando de esta forma el movimiento cantonal iniciado en Cartagena y declarándose la república independiente de Cádiz.  Se unieron al cantón gaditano algunas localidades, como Puerto Real, La Línea de la Concepción y Vejer, pero otras importantes tomaron un camino distinto. Jerez intentó adherirse al movimiento, pero la intervención conjunta del Ejército, Guardia Civil y Carabineros lo impidió. Por su posición entre tres de las ciudades acantonadas, Cádiz, San Fernando y Sevilla, Jerez, aunque aislada, se convierte en el baluarte defensivo frente al movimiento cantonal, por lo que se produce un fuerte incremento de su guarnición, a lo que habría que añadir tres mil voluntarios civiles armados y organizados. El 4 de agosto del mismo año se disolvió el Cantón de Cádiz al entrar en la ciudad las tropas del General Pavía, desarmando a las fuerzas cantonales de los pueblos importantes de la provincia y ordenando un consejo de guerra a los jefes y oficiales que se habían sumado a la rebelión.

Cuando hay quienes siguen empeñados en hacer de España un Estado federal no debemos olvidar que, por ese efecto dominó, el federalismo del siglo XIX derivó en cantonalismo con un fracaso rotundo. El asunto de Cataluña urge de solución para dar paso a una nueva Restauración, como la que siguió al cantonalismo, pero de la legalidad y del orden.   
(Artículo que publiqué ayer domingo, 8 de octubre de 2017, en INFORMACIÓN JEREZ)
 
 

 

viernes, 29 de septiembre de 2017

EL PALACIO DE VILLAMARTA


  

 
         Testigo mudo de un pasado esplendoroso, en los medios de nuestra emblemática calle Larga y frente a la evocadora, y ahora cofradiera, plaza del Banco se alza un noble edificio que fuera de los Pérez de Grandallana, linaje al que pertenecieron, entre otros, Domingo, Francisco y Francisco Simón Pérez de Grandallana, todos ilustres marinos jerezanos con grandes gestas al servicio a la nación; así como Francisco Pérez de Grandallana y Angulo al que Fernán Caballero calificó como el poeta castizo, noble, elevado y enérgico como ninguno.

            Descendiente de los Pérez de Grandallana fue Álvaro Dávila y Agreda, Marqués de Villamarta-Dávila que, en 1923, mandó al arquitecto Hernández Rubio restaurar toda la casa-palacio, recuperando elementos renacentistas del siglo XVI y rehaciendo, en el mismo estilo, relieves y motivos decorativos. La casa-palacio volvió a brillar tanto en su fachada blasonada, elegante portada y vistosa crestería, como en su interior, desde el señorial apeadero como en su patio de doble arcada, sus alargadas estancias con techos de artesonados renacentistas, sus ricos terciopelos y sus maderas nobles en toda la decoración. Con recuerdos también de aquel oratorio donde una dolorosa de Astorga recibiera las oraciones de distintas generaciones antes de pasar a la parroquia de San Pedro para, con el tiempo, cautivar a feligreses, devotos y aviadores que la tienen por patrona, siendo el eje fundacional de una cofradía que, cada Viernes Santo, reparte por Jerez aromas de clasicismo y de soledad.

            El palacio de Villamarta fue durante siglos una residencia aristocrática en la que se conjugó su rancia historia con labores administrativas de la ganadería familiar y el servicio a la ciudad de Jerez, donde su propietario, el marqués de Villamarta, ejerció de alcalde, dejando una serie de obras encomiables que hoy quedan como preciado legado de su paso por la alcaldía. Álvaro Dávila y Agreda era hijo de Álvaro Dávila y Pérez de Grandallana (1832-1887), VIII Marqués de Villamarta-Dávila, VIII Marqués de Mirabal y IX Conde de Villafuente Bermeja, caballero gran cruz de la Orden de Isabel la Católica, caballero de la Real Maestranza de Caballería de Ronda y Caballero Veinticuatro de Jerez de la Frontera  y de Doña Francisca de Caracciolo de Ágreda y Balleras, descendiente del Antiguo e Ilustre Solar de Tejada, bisnieta de Don Simón de Ágreda y Martínez de Cabezón, Señor Divisero del Solar de Tejada, próspero comerciante, que junto a su hermano el I Conde de Casa de Ágreda, fundó las Escuelas Gratuitas de San Román de Cameros, villa de la cual eran naturales.

El palacio era un reflejo de todo ese abolengo de siglos que había ido acumulando de padres a hijos. Con el tiempo pasó a manos de la familia Segovia hasta que hace unos años se vendió a la firma textil MANGO para sustituir la impronta y el sabor a linaje antiguo por modernos percheros y mostradores. El viejo portalón, flanqueado por columnas, tantos años cerrado, se abrió entonces de par en par para acoger a un público  más ansiosos de renovar vestuario que de poder admirar la belleza de un edificio ya de por sí bastante singular. Ahora se anuncia el final de esta apuesta comercial por el centro de la firma MANGO y con ello el cierre de nuevo de esta suntuosa casa, el palacio de Villamarta, que, como su propio estilo señala, esperará, con su porte elegante y aristocrático, un nuevo renacimiento.
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 24 de septiembre de 2017 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Año 1924. Fotografía del palacio de Villamarta recién restaurado por el arquitecto Francisco Hernández Rubio.
 
 
 

miércoles, 20 de septiembre de 2017

AHORA SAN DIONISIO


 


El gobierno municipal de Jerez sigue empeñado en hacer festivo el lunes de la Feria del Caballo. Tras el intento fallido, luego desmentido, de suprimir como festivo el día de nuestra patrona la Virgen de la Merced y trasladar esa fiesta local al lunes ferial, ahora parece que los tiros van hacia el patrón San Dionisio, una fiesta que, si bien no viene contando con gran respaldo popular, conmemora un hecho histórico sumamente importante y trascendental para entender lo que hoy es nuestra ciudad, hasta tal punto que se ha vendido, a bombo y platillo, como el “Día de Jerez”, algo así como el 28 de febrero para los andaluces o el 12 de octubre para toda la raza hispana.

No siempre ha sido día festivo, en sentido laboral, pero si un día de fiesta en Jerez. En el año 1881 la revista jerezana “Asta Regia” publicaba un artículo de Carolina de Soto y Corro, directora del medio, que decía así: “Hay días tan señalados y fechas tan notables para algunos pueblos que jamás pudieran pasar en el olvido. Poseída el alma de un sentimiento extraordinario y grande, así de veneración como de regocijo, se siente elevada en esos días, y parece como que se dilata el espíritu impregnado por ese fluido misterioso que deja siempre la memoria de los hechos nobles y de los recuerdos más gloriosos. El 9 de octubre es fecha memorable para Jerez de la Frontera. Nuestro querido pueblo animado y revestido en este día con sus más primorosas galas, celebra entusiasmado su tan hermosa conquista sobre los enemigos de la cruz, acaecida el día de San Dionisio del año 1264; y echando a vuelo su tradicional campana cascada, orgulloso de sus triunfos, pasea por la ciudad con verdadero fervor religioso el histórico pendón recobrado el mismo día de San Dionisio, por cuyas señaladas conquistas fue erigido este glorioso santo, Patrono de Jerez”.

Como ya he escrito en otra ocasión, se podrá estar de acuerdo o no con la reconquista, pero lo que nadie podrá discutir es que Jerez salió beneficiado de aquella decisión del rey Alfonso X, de incorporar, hace más de siete siglos, esta ciudad a los dominios cristianos. Este rey si de algo pudiese presumir era de sabio porque el lugar que él ocupó más que con las armas lo hizo con sabiduría de futuro. Viendo el panorama actual, que el lector busque y compare, y que luego saque sus propias conclusiones.

Perdimos el histórico pendón, también aquella campana cascada y hasta el patrón con la cabeza cortada que ahora parece que es otro. La festividad del patrón de los jerezanos, sigue sin levantar cabeza, ni aquellas verbenas de San Dionisio ni las más recientes “noches azul y blanca” tuvieron continuidad y ahora, para mayor olvido, es intención de hacer desaparecer como día no laborable este 9 de octubre tan significativo para Jerez.

El recordado sacerdote Luis Bellido, lo afirmaba una y otra vez con su característico ingenio: "San Dionisio no es un templo mudéjar, es un templo “mu dejao”. Lo mismo ocurre con su festividad, una festividad que ahora pasará aún más desapercibida, aunque la historia ya no la cambia nadie y el 9 de octubre seguirá siempre ganando batallas porque está señalado con letras de oro en los anales históricos  de esta Noble y Leal ciudad de Jerez de la Frontera.
 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 17 de septiembre de 2017 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Año 1964. Honores al desaparecido Pendón de Jerez en las fiestas organizadas en la ciudad con motivo de la festividad del Patrón San Dionisio. Se conmemoraba el 700 aniversario de la reconquista cristiana.
 

 

martes, 5 de septiembre de 2017

RAZONES PARA SER FESTIVO





La tradición es el conjunto de bienes culturales que se transmite de generación en generación dentro de una comunidad. Se trata de aquellos valores, costumbres y manifestaciones que son conservados socialmente al ser considerados como valiosos y que se pretenden inculcar a las nuevas generaciones. La tradición, por lo tanto, es algo que se hereda y que forma parte de la identidad.
          Iniciamos septiembre, un mes marcado en nuestra ciudad de Jerez por las Fiestas de la Vendimia y la Fiesta de la Merced. Dos celebraciones tradicionales unidas a la esencia y la historia local.
          
          Para las Fiestas de la Vendimia se siguen buscando fórmulas que consigan recuperar los brillos de antaño, las de la Merced han ganado enteros en los últimos años, tanto en participación como en todo lo que rodea las celebraciones religiosas. Este año el día de la Virgen de la Merced coincide en domingo, lo que ha permitido trasladar esa fiesta local al pasado lunes de Feria del Caballo, posibilitando una mayor participación, un hecho que ha auspiciado, por parte del gobierno local, la posibilidad de mantener para el año próximo el lunes ferial como fiesta local a costa de hacer laborable uno de los dos días patronales. Pero como ningún político quiere ser el responsable de medidas impopulares esta propuesta será llevada a pleno municipal.

 Hay razones de peso para mantener el día de la Merced como jornada festiva en la ciudad:   
           Porque desde que en 1268 fuese descubierta su imagen en un horno de coser tejas y ladrillos, cuando se construía el convento, han sido siglos de vinculación que hoy sería imposible redactar una historia de Jerez sin que al mismo tiempo no se hable de Santa María de la Merced.
          
           Porque desde el año 1400 se vienen adoptando acuerdos municipales referentes a la Virgen de la Merced, llegando a más de 230 al inicio de la nueva etapa democrática, lo que nos da idea de la estrecha relación del Ayuntamiento de la ciudad con su patrona en todas las épocas.
          
           Porque desde los inicios del siglo XV hay  constancia que asiste el Concejo a la fiesta y procesión de la Merced.
          
           Porque hay noticias documentadas de favores a la ciudad que tuvieron a Nuestra Señora de la Merced como protagonista, a partir del siglo XVI. Porque, por tal motivo, el Concejo hizo voto de celebrar anualmente una fiesta en honor de la Virgen. Un Voto de la ciudad que desde entonces nunca ha dejado de celebrarse.
          
           Porque Jerez fue una fiesta el 24 de septiembre de 1949, cuando se dispuso a celebrar con enorme solemnidad la declaración, por parte de Su Santidad Pío XII, del patronato canónico de la Virgen sobre la ciudad de Jerez. Como también lo fue el  28 de mayo de 1961 cuando en la Alameda Vieja y ante una multitud de fieles, la Virgen de la Merced fue canónicamente coronada.

Porque, desde siempre, el día de la Merced, como el de tantas patronas, ha sido una jornada festiva y de celebración en la ciudad, sellada en el corazón de generaciones de jerezanos de todos los tiempos.
          Razones, por tanto, hay de sobra para mantener festivo el día de la Merced, que en Jerez, además, posee un arraigo popular y una importancia histórica y devocional en nada comparable a un lunes ferial inventado hace dos días. No perdamos más partes de nuestra identidad.


(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 3 de septiembre de 2017 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Multitud de fieles congregados en la Alameda Vieja con motivo de la Coronación Canónica de la Virgen de la Merced, Celestial Patrona de Jerez de la Frontera.
 
 
 

 

lunes, 28 de agosto de 2017

CARLOS ORELLANA




         Se agotaba el siglo XX e iniciábamos en Jerez uno nuevo acompañado de ciertos cambios que marcarían el futuro de la ciudad. Cambios en la calle Consistorio donde un todo poderoso alcalde buscaba fórmulas ante la pérdida paulatina de ese apoyo popular que le había mantenido en el poder en las últimas décadas, cambios en la calle Eguilúz donde un obispo cosido al Evangelio afrontaba los últimos años al mando de una diócesis que él mismo había sido el encargado de poner en marcha y cambios en unas cofradías que habían sufrido momentos convulsos en el organismo que las representa y que gracias a un hombre, cofrade de las Angustias y enamorado de Jerez y de sus tradiciones, el recordado José Alfonso Reimóndez López (Lete), supo reconducir con acierto.

            Una unión en la que tuvieron que ver muchos de aquellos hermanos mayores de las cofradías jerezanas que componían el pleno de la Unión de Hermandades. Cofrades clásicos que presidieron en aquella época las corporaciones penitenciales de la ciudad, Miguel Monje en la Triunfal Entrada, los Pacos, González en el Transporte, Hurtado en la Coronación y Ruíz-Cortina en las Angustias; Manolo Muñoz, José Luis Sánchez, Juan Román y Fernando Romero en sus respectivas corporaciones del Lunes Santo y así otros tantos cofrades clásicos, con varios legislaturas a sus espaldas, como Juan Mateos, Santiago Zurita, Joaquín Marín, Luis Cruz, mi hermano Marco, Pepe Montoro, Miguel Puyol, Pepe Torreglosa, Enrique Espinosa o Antonio Ruíz. Y entre ellos un hermano mayor grande, como su Hermandad de la Amargura, un cofrade cabal que supo ganarse el aprecio de todo el pleno por su carácter afable y educado. Carlos Orellana Cánovas accedió a la presidencia de su cofradía tras un periodo complicado que supo afrontar con verdadero espíritu de servicio, una entrega que fue reconocida por sus hermanos al ser reelegido en el cargo tras finalizar su primer mandato.

            Conocí a Carlos Orellana por mi pertenencia a aquella Unión de Hermandades del cambio de siglo, desde entonces nos unió una cordial amistad. Los habituales encuentro por la avenida Álvaro Domecq, cercana a nuestros domicilios, siempre eran motivos de amena charla. Carlos era un conversador nato, un hombre del campo y de la ciudad, un caballero jerezano siempre a caballo entre este Jerez donde tantos amigos tenía y su querida Vejer de la Frontera, lugar de retiro habitual en aquella finca, que con cariño cuidaba, cercana a la población donde su familia política, los Castrillón, es tan querida y apreciada. Dª María Josefa Castrillón y Mera, Dama de la Orden de las Damas Nobles de la Reina María Luisa,  esposa de D. León López Francos, Marqués de Francos, Teniente Coronel de Caballería, Comandante del Cuerpo de Estado Mayor y senador vitalicio; su hermana Mª Dolores casada con Antonio Eduardo Shelly y Calpena diputado en Cortes, Capitán de Caballería y Ayudante de Campo del Capitán General de Galicia o José Castrillón Shelly son algunos de los nombres de esta extensa familia que forman parte de la historia de Vejer.

            Carlos Orellana nos ha dejado esta semana en un miércoles de amargura para toda su familia y todos sus amigos que llenaron el templo de Los Descalzos en su último adiós, llevándose esa sonrisa de Rey Mago que tan bien encarnó en aquella Navidad de 1986. Ese “me alegro mucho de verte”, tan característico suyo, encuentra ahora respuesta en un “hasta siempre, Carlos”.
              (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ ayer domingo 27 de agosto de 2017)
 
Referencia en prensa del homenaje tributado, hace quince años, por los hermanos mayores de las cofradías jerezanas a José Alfonso Reimóndez López (Lete) tras su paso por la presidencia de la Unión de Hermandades de Jerez.
Carlos Orellana es el quinto por la izquierda.
 

sábado, 19 de agosto de 2017

BARRIADA ESPAÑA


 
 
Al final de la calle Clavel, al límite de la zona de la Albarizuela, en el año 1935, en las llamadas Huertas de Terry, por iniciativa de la Asociación de la Santa Caridad y al amparo de la Ley de Casas Baratas de la 2ª República, se inicia la construcción de una barriada de “casas para obreros” dentro de la demarcación de la parroquia de San Pedro. Fue planificada por el alcalde republicano Francisco Germá Alsina,[] aunque finalmente fue construida por el ayuntamiento franquista presidido por Bernabé Rico Cortés. La primera casa se entrega en octubre de 1936 y al conjunto de casas se le da el nombre Barriada de España. En 1939 el número de viviendas se amplía con la edificación de una serie de bloques en la misma barriada. Su inauguración oficial fue en 1943.

La originalidad de la Barriada España radica en su fisonomía, fruto de una ideología política y social. Una gran parte se define en calles paralelas, con casas de una o dos alturas y patio exterior. La barriada se articula alrededor de una alameda central, acercando un modelo social a la población obrera de la ciudad. Adjunto también se desarrolló el primer bloque de vecinos de Jerez, que sirvió de modelo para la posterior barriada de La Plata. Se trata, por tanto, de la primera barriada planificada en Jerez del siglo XX.

Varias generaciones han pasado ya por la Barriada España y en sus recuerdos quedan aquellos juegos en la plaza, las Santas Misiones de 1957, con aquella caseta de lona que los propios vecinos del barrio solicitaron que no se desmontase para poder seguir contando con asistencia religiosa, la popular “Catedral de Lona” o la nueva capilla, que sería conocida en la feligresía como “El Santo Garaje”. El Pemán su colegio de siempre. incluso sus episodios trágicos como el incendio de la aserradora de Argudo junto a los depósitos de CAMPSA.

Mi padre siempre fue un enamorado de la Barriada España, le encantaba la tranquilidad de sus calles; sus viviendas unifamiliares, todas parecidas pero cada una con su sello, con sus pequeños jardines exteriores de macetas, retablos cerámicos y amplios herrajes. Todo ello entre una frondosa arboleda y una amplia gama de plantas que aún hoy le siguen dando ese aspecto de auténtico vergel cercano al centro de la ciudad. Un pulmón delimitado por  la parte más bodeguera del barrio de San Pedro y su entramado de calles, la moderna avenida de la Paz frente a las vías del tren y la de la Virgen de Fátima junto a la parroquia, la plaza de toros y la barriada de la Constancia. Una auténtica zona residencial donde se hace honor a esa paz que da nombre a la cercana vía.

Esta paz, tan característica de la Barriada España, se ha visto la pasada semana alterada por la muerte de un vecino que los avatares de la vida le había llevado a buscar un techo en una de las viviendas deshabitadas. El hallazgo de su cadáver, después de varios días fallecido, fue noticia de prensa. El día que en nuestra España, la que da nombre a esta barriada jerezana, sea noticia destacada y aparezca en prensa no la muerte en soledad sino las pésimas condiciones de vida de todas estas personas, información que pueda evitar  trágicos sucesos como este, entonces sí que habremos avanzado mucho como sociedad civilizada.
 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 13 de agosto de 2017)
 
Colocación de la primera piedra de la Barriada España.



 
 

 

jueves, 10 de agosto de 2017

CARRERAS EN VALDELAGRANA


 


En verano Jerez se hace, año tras año, presente en la playa de Valdelagrana, una relación que viene de antiguo y que se ha ido afianzando con el paso del tiempo. Uno de los hechos que evidenciaron esa vinculación histórica vino de la mano de la cría caballar y sus tradicionales competiciones hípicas. En 1955, del 4 al 7 de agosto, se celebraron carreras de caballos en la playa de Valdelagrana, organizadas por el Ayuntamiento de El Puerto de Santa María, con la colaboración del jerezano Club de Jockey, celebrándose la entrega de premios en las instalaciones del Club Náutico, donde se organizó una fiesta de sociedad, ofrecida a propietarios y jinetes. 1968 fue un año de cambios para esta afición, organizándola un particular en lugar del Ayuntamiento: Roberto Terry. Además, se construyó-habilitó un hipódromo junto al paseo marítimo de Valdelagrana, frente a la Avda. XXV años de Paz, hoy Avenida de la Paz.

La sociedad de carreras de caballos Jockey-Club de Jerez fue fundada en 1868 por los Sres. Garvey, González Soto, Davies, Bertemati y González Hontoria, tenía por objeto el fomento de la cría caballar y organizar carreras de caballos, todo un espectáculo que contaba con muchos aficionados. Gran fama tenían las cuadras jerezanas de los mencionados Davies, Misa, Garvey, Guerrero y otras. El Jockey Club Jerezano bajo la dirección del Duque de San Lorenzo basó sus propósitos en los caballos del país, pero la importación de pura sangres y la utilización de jockeys determinaron su decadencia. Para evitar tales inconvenientes, se mantuvo el Jockey Club y se creó una segunda sociedad denominada “Carreras de Caballos montados por caballeros” donde se excluía a la pura sangre. Esta nueva asociación, organizó carreras en primavera y otoño, hasta que las carreras de coches atrajeron la atención del público.

No olvidemos tampoco que en estos años, concretamente en 1956, se celebraba en esta playa portuense el conocido como el “Gran Premio Motorista de la playa de Valdelagrana” que albergaba todo tipo de pruebas y que contaron con el patrocinio de la Delegación de Deportes del Ayuntamiento portuense y el asesoramiento del Moto Club Jerezano, fundado por Francisco Pacheco Romero. La última edición se celebró en agosto del 65, que fue la que contó con más asistentes de todas, se calcula que unas 15.000 personas se acercaron para despedirse de esta competición. Pero esta vez la presencia de corredores nacionales fue nula, solamente participaron locales, ya que en el 63 se crearon los “Trofeos Internacionales de Nuestra Señora de la Merced” en Jerez, donde empezó a destacar un jovencito Ángel Nieto, tristemente fallecido el pasado jueves.

La playa de Valdelagrana, por tanto, ha sido escenario de competiciones tanto hípica como motoristas en la que Jerez ha estado muy presente afianzando esos lazos de unión tan especiales. Hoy todo es historia y los jerezanos ya sólo compiten en Valdelagrana para encontrar aparcamientos los domingos de julio y agosto, para encontrar mesas en sus numerosos bares y cervecerías o, en todo caso, para improvisados juegos de pelota cuando la bajamar lo permite. Señal que los tiempos cambian y las carreras de hoy ya no son las de antes, aunque Valdelagrana para los jerezanos sigue siendo esa meta que tanto se desea alcanzar cuando las vacaciones nos piden calmar las carreras del día a día en el sosiego de su fina arena y la tranquilidad de sus aguas.    
 (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 6 de agosto de 2017)
 
 
 
 
 
 

sábado, 5 de agosto de 2017

PUERTA DE JEREZ


        
 
 
          Para los jerezanos siempre es motivo de alegría encontrarnos referencias a nuestra tierra en otras localidades. El verano es propicio a los desplazamientos y no es de extrañar que en una de nuestras visitas turísticas nos encontremos el nombre de Jerez en el lugar más insospechado, principalmente por la fama universal de nuestros vinos pero también por cuestiones históricas de lazos comunes o de cercanía. Uno de los casos concreto que se repite en ciudades cercanas es el nombre de Puerta de Jerez. La más conocida es la Puerta de Jerez de Sevilla, uno de los accesos con los que contaban las murallas de Sevilla, y que debía su nombre al camino que de ella surgía en dirección a Jerez de la Frontera,[]​ producto de la ampliación del recinto amurallado que llevó a cabo el sultán Ali ibn Yusuf en el periodo almorávide de la ciudad. Dicha puerta fue derribada en el año 1846 y, en su lugar, se levantó otra de carácter monumental de estilo neoclásico, que fue también derribada junto a los paños de muralla colindantes en 1864 a consecuencia de la urbanización y nuevo ensanche de la ciudad llevado a cabo en el siglo XIX.

            La conocida como Puerta de Jerez de la villa de Rota estaba situada en la calle Almenas, pertenecía al recinto amurallado de Rota que corría sobre barrancos colindantes con el mar, quedando actualmente algunos elementos como las puertas de la villa. La Puerta de Jerez estaba en el muro de levante, desaparecida totalmente, conserva un resto de muralla que puede señalar el arranque de la puerta.

            En 1298 Guzmán el Bueno, a fin de asegurar su protección  construye cuatro puertas de acceso a Sanlúcar de Barrameda. Entre las puertas la de Jerez resultó ser la más importante y prácticamente la única que se conserva parcialmente. Tenía dos torres laterales. Una de ellas fue utilizada para la iglesia de San Miguel, la otra fue desmantelada. Se diseñó en forma de arco triunfal con tres puertas de acceso, la central para carruajes y las dos laterales para peatones. La puerta central se ha tapiado dejando sólo una entrada.

            En 1472, el rey Enrique IV le concede el título de Ciudad a Medina Sidonia. A esta época medieval corresponden trozos de muralla. El muro que rodeaba la vieja ciudad tenía cuatro puertas, una desaparecida, la de Jerez, y tres existentes: la del Sol, la Pastora y Belén.

De las tres puertas con que contaba la ciudad de Tarifa la única que se conserva es la llamada Puerta de Jerez que daba acceso desde el norte a la población. La Puerta de Jerez fue construida en el siglo XIII, probablemente en el tiempo en la ciudad estaba bajo el control benimerí. Hoy día ha perdido su carácter de acceso pero es la única de todas las mencionadas que mantiene su estructura externa prácticamente sin alteraciones, siendo todo un emblema de la ciudad.

Todas estas puertas fueron, en su momento, un lazo de unión de Jerez con sus poblaciones vecinas. Algo así es lo que se propone, desde la iniciativa privada, al ofrecer Jerez como opción alternativa cuando las condiciones meteorológicas hagan imposible el disfrute de las playas gaditanas. Abrir de nuevo estas antiguas puertas, que un día sirvieron para conectar Jerez con las localidades cercanas, y que hoy siguen siendo una invitación para todo aquel que quiera visitarnos.
 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 30 de julio de 2017)
 
 
Puerta de Jerez sevillana de mediados del siglo XIX


 
Postal antigua de la Puerta de Jerez de Tarifa.
 
Grabado de la entrada a Sevilla por la Puerta de Jerez originaria.







 
 

 

lunes, 31 de julio de 2017

MESAS DE ASTA


 
 
 
La barriada rural de Mesas de Asta, situado a unos 11 kilómetros al norte del centro de Jerez, ha venido celebrando desde el pasado viernes su anual verbena con una amplia programación de actividades para todas las edades. Estas fiestas, que tan intensamente viven sus vecinos, es una grata oportunidad para visitar este cercano núcleo jerezano cuyo nombre procede de la unión de Mesa, colina aplanada, y Asta, por Asta Regia, la antigua ciudad de origen tartésio que se ubicaba en ese mismo lugar.

Acercarse a Mesas de Asta estos días es también una invitación a conocer sus afamados yacimientos arqueológicos, muchas de cuyas piezas se muestran actualmente en Museo Arqueológico de Jerez gracias al encomiable trabajo realizado en Asta Regia por el profesor Manuel Esteve. Parece ser que este lugar fue un asentamiento fundado por los tartesios. Incluso existen estudios que sugieren la posibilidad de que hubiese sido la Atlántida, al encontrarse en una zona inundable entre las desembocaduras de los ríos Guadalquivir y Guadalete. Los actuales vecinos de Mesas de Asta son los herederos de aquellos campesinos de los cortijos cercanos que fijaron su residencia en este sitio, escasamente habitado desde el siglo XI[], en la pasada década de los cuarenta, formando el actual núcleo urbano.

Además de su importancia arqueológica Mesas de Asta es una población que posee el encanto que la da sus blancas casas, alineadas en sus rectas y luminosas calles. Una de sus calles, la que se sitúa junto a la iglesia, lleva por nombre Padre Fidel, en recuerdo de quien durante muchos años fuera párroco del pueblo, el sacerdote Fidel de Sagarna Uriarte. Llegó a Mesas de Asta el 8 de mayo de 1970 y cuentan los que le conocieron que era tan desprendido con sus feligreses que llegó incluso a regalar su coche y hasta su casa para vecinos con más necesidades que él, motivo por el cual tuvo que venirse a vivir a Jerez concretamente a uno de los pisos que posee el obispado en la parroquia de San Pedro, desde donde iba y venía todos los días a la barriada. Allí lo conocí, encontrando en él a un hombre afable tan vasco como entregado a sus semejantes. Don Fidel, tras más de cincuenta años de servicio ministerial en Jerez, falleció, en octubre del año 2009, a los 85 años de edad, en su localidad natal de Zeanuri, en Vizcaya, donde llevaba una década retirado tras su intensa vida de sacerdocio. Otra de sus calles lleva el nombre de la Madre María Luisa Diez Sutil, también de grato recuerdo, signo de la importante labor realizada por la Iglesia en la barriada.

En el año 2000 la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía declaró Bien de Interés Cultural el yacimiento de Asta Regia, que es considerado el origen de Jerez. Sin embargo, desde entonces el ente autonómico no ha realizado actuaciones en el yacimiento, estando aún sin delimitar y afectando negativamente al Plan Especial local para la legalización de las viviendas. Voces de todo tipo vienen solicitando a la administración que ponga los medios necesarios para que esta antigua colonia romana se saque a la luz por su valor patrimonial y turístico, algo que supondría un importante revulsivo para toda la zona. El día que, por fin, llegue esa recuperación habrá también que celebrarlo y no sólo por los vecinos de Mesas de Asta.
 
 (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 23 de julio de 2017 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
 
 
 
 

Excavaciones realizadas en el yacimiento de Asta Regia en la pasada década de los años cuarenta.