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jueves, 18 de abril de 2019

CULTURA Y COFRADÍAS





Al igual que ocurre en las jornadas previas a las grandes fiestas los colegios se disponen, estos días, a organizar distintos actos celebrativos en los que los más pequeños suelen ser protagonistas. La Semana Santa es una de ellas, que se vivirá especialmente en los colegios religiosos y en algunos públicos por el carácter tradicional y cultural de la celebración. Estas procesiones infantiles de Semana Santa en los colegios públicos andaluces han dado lugar a protestas laicistas, la Junta de Andalucía ha salido al paso poniendo en valor su naturaleza cultural y de defensa de las tradiciones, apoyando la celebración de la Semana Santa en los colegios públicos siempre que sea una actividad que tenga el respaldo del claustro y del Consejo Escolar. 

La antropóloga Gema Carrera Díaz afirma que la Semana Santa, como otras fiestas andaluzas, es reflejo de diversidad, complejidad y riqueza cultural. Para comprenderla se deben aceptar sus múltiples dimensiones: religiosa, estética, social, urbana. Su permanencia es reflejo de la capacidad de socialización de los andaluces; sus iconos, cercanos y humanos, de la capacidad de relativizar lo que otros consideran verdades absolutas. La Semana Santa permite ilustrar un concepto integral de patrimonio cultural que engloba manifestaciones materiales e inmateriales relacionadas entre sí y un conjunto de actividades, procesos, saberes, técnicas y conocimientos transmitidos de generación en generación, que producen un sentimiento de identidad y continuidad a gran parte de los andaluces de todas las clases sociales, creyentes y no creyentes.

El Consejo de Ministros, a propuesta del entonces ministro de Educación, Cultura y Deporte, Iñigo Méndez de Vigo aprobó la declaración de la Semana Santa como Manifestación Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial. En el documento oficial se especifica que la Semana Santa, como conmemoración de la Pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, comprende en España toda una serie de celebraciones, entre las que destacan las procesiones. El real decreto reconoce que la Semana Santa en España condensa una gran diversidad de valores culturales desde su función como forma de expresión de la religiosidad popular a su papel como marcador identitario, pasando por su importancia como vehículo de conocimientos tradicionales y su relación con oficios artesanos, así como con las múltiples obras muebles e inmuebles de valor artístico. Y continúa argumentando que desde la época medieval las procesiones de Semana Santa se han convertido en un fenómeno plural y cultural en el que participan todos los géneros y capas sociales, en muchos casos al margen de la práctica religiosa.

Hay expertos que incluso catalogan a la Semana Santa como la principal manifestación cultural española, un Bien de Interés Cultural que merece ser explicado y comprendido debidamente, siendo un vehículo para enseñar y aprender otras disciplinas, como el Arte, la Geografía, la Sociología, la Historia, la política, etc. Un fenómeno religioso y también social, que es historia viva, arte, patrimonio y cultura. Una interesante materia de estudio para maestros, profesores y educadores, de cualquier de los ámbitos, formales, no formales e informales, no para adoctrinar sino para educar frente a la ceguera de los fanatismos intolerantes y ante los que pretenden ignorar la historia y nuestra identidad.

. En los colegios se adquiere cultura y la Semana Santa forma parte indiscutible de ella. Las procesiones escolares no es más que la manifestación de las entrañas del propio pueblo. Un niño con una pequeña trompeta y un tambor es la prueba evidente.
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ  el pasado domingo 7 de abril de 2019 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Entrañable fotografía de Pereiras que refleja como la condición cofrade es algo unido a nuestra cultura y a nuestra condición desde que nacemos.
 

jueves, 19 de julio de 2018

PIROPOS


 
 
 Francisco José Ragel García (Martín Ferrador) fue un insigne erudito, escritor, periodista y abogado jerezano, que además de Juez, fue conservador de la Biblioteca Pública Municipal y Cronista oficial de Jerez. En 1929 escribió un precioso “Elogio a la ciudad” donde definió, de forma exquisita, todo un mosaico de alabanzas a la ciudad de Jerez de la Frontera. Como remate final habló de la mujer jerezana: “¿Qué hemos de decir de ella que de todos no sea sabido? Es andaluza y como a tal puede cuadrarle lo que de las garridas hijas de la Bética, dicen tantos y tantos escritos; aunque parece consignar una observación exclusiva de la mujer de Jerez; la que lo mismo la alta que la baja, de cierto aire al par gracioso y distinguido que la marca por señora. Ocasión es esta en que lamento que mi pobreza literaria no me consienta describir en acabadas estrofas a la mujer de nuestra tierra, con todo su empaque señorial y donairoso; por eso traigo en mi auxilio el cálido elogio que, abrevando en el sentir arrebatado del pueblo, bebiendo sinceridad, lograron urdir ciertos ingenios: Cuando va una jerezana/ sal y gracia derramando,/ todos los corazoncitos/ detrás se lo va llevando./ Yo he visto un santo de piedra/ volverse, para mirar/ la gracia que una jerezana/ iba dejando al andar./ Jerezanilla morena/ la de los ojitos negros/ recoge mis suspiritos/ que para ti lleva el viento”.

Estos piropos a la mujer jerezana, dichos en la vía pública, no sé cómo serían considerados hoy después de la polémica que se ha levantado tras el texto presentado por Podemos al Congreso de los Diputados en el que se propone introducir un nuevo artículo en el Código Penal, que contemple que “será castigado con pena de multa de 3 a 9 meses o trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 50 días el que se dirija a una persona en la vía pública con proposiciones, comportamientos o presiones de carácter sexual o  sexista que, sin llegar a construir trato degradante ni atentado contra la libertad sexual, creen para la víctima una situación intimidatoria”  

              El piropo es el elogio de la cualidad de una persona y, como algún articulista ha señalado, puede resultar inoportuno o incómodo, pero no es eso lo que Podemos parece pretender castigar. Es el acoso en la calle, que es otra cosa. La presión que, bajo la apariencia de elogiar su cuerpo, busca y consigue que se sienta intimidada.

 Es cierto  que nadie tiene derecho a hacer comentarios que no son bienvenidos pero englobar, como se ha dicho, todos los piropos en ese acoso es, como menos, disparatado.

Hay otro tipo de acoso, en muchos casos más agresivo y, a veces, también más permisivo por los propios políticos, recordemos los escraches, los piquetes intimidatorios, las presiones entre poderes y partidos, algunas actuaciones independentistas, los acoso de la prensa y en las redes sociales. Es más, como ya alguien ha recordado, ¿qué ocurre si quien incurre en esos comentarios desagradables es, por ejemplo, un rapero? ¿Y si alega que, aunque a ti pueda ofenderte, es una forma libre de expresarse? ¿Es libertad de expresión decirle cualquier cosa a una mujer en la calle si hace cantando?  ¿En ese caso “sí se puede”?

Como Martín Ferrador hagamos del piropo poesía y del acoso y la ofenda, sea como sea, una condena unánime.

 
            (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 15 de julio de 2018 y al día siguiente en VIVA JEREZ)


Publicación de Martín Ferrador en una revista de principios del siglo XX

sábado, 14 de julio de 2018

EL OFICIO DE LA TONELERÍA




El Ayuntamiento de Jerez ha dado a conocer esta pasada semana los actos a celebrar como motivo de la próxima Fiesta de la Vendimia. Para esta edición se ha programado  una exposición titulada ‘El oficio de la tonelería a través de la mirada artística’ con obras de Francisco Pinto y Eduardo Pereiras, una exposición que contará con un programa paralelo de actividades sobre el arte de la tonelería, tales como visitas guiadas, una mesa redonda y conferencias.

Manuel María González Gordon, el recordado y popular Tío Manolo, el “Obispo estampillado” como cariñosamente le llamaban por su ejemplar forma de ser y por su jerarquía innata dentro de la Diócesis del Vino, el marqués de Bonanza, ese lugar sanluqueño donde la brisa huele a marisma y el paladar encuentra su mejor destino, en su libro “Jerez-Xerez-Sherish”, para muchos la biblia de los vinos de Jerez, nos habla de los orígenes del oficio de la tonelería, nos cuenta como esta antiquísima labor pudo ser contemporánea con la construcción de embarcaciones de madera, como Herodoto ( 900-800 a. de J.C.) describe los barriles de vino que bajaban de Armenia a Babilonia en barquichuelas. Plinio, el gran historiador, hablaba de la tonelería y señalaba en uno de sus escritos que, muy probablemente, los romanos almacenaran sus vinos en vasijas de madera, barricas muy parecidas a nuestras actuales botas de vino. Homero (900 a. de J.C.) nos dice que los griegos conocían el arte de añejar sus vinos en barricas de madera denominadas pithai e incluso hay quien afirma que el filósofo griego Diógenes no vivió en una tinaja de barro sino en un tonel de madera.

En el siglo XV, ya en nuestra región, se usaban vasijas de madera para el transporte de vinos y hay documentos en los que se hace referencia a los carpinteros que hacían toneles y botas en aquellas fechas. En 1558 consta la existencia del gremio de los toneleros en Jerez como uno de los más antiguos de la ciudad. Un gremio que tenían por patrón a San Andrés y que estuvo relacionado con el origen de la jerezana Hermandad de Jesús Nazareno. Es todo un acierto, por tanto, el dar a conocer las excelencias de un oficio tan unido históricamente a la industria del vino.

 Este protagonismo que se le va a dar, en la próxima edición de la Fiesta de la Vendimia, a los toneleros es una forma de poner en valor todo aquello que ha hecho posible la fama universal de ese Jerez-Xerez-Sherish que tan bien dejó definido en su libro el marqués de Bonanza. La tonelería forma parte de la historia de Jerez, es un trabajo que se hace mayoritariamente de forma artesanal, aprendido de generación en generación por empleados de bodega que han hecho importante este oficio hasta el punto de denominarse como arte de la tonelería. El poner en valor el viejo oficio del tonelero, tan arraigado en la comarca de Jerez y de tanta trascendencia en la calidad futura de los caldos de esta tierra, es, sin duda, una forma de velar por lo nuestro, de hacer justicia con las labores bodegueras y de fomentar la industria y el comercio vinatero tan necesario hoy de proyección internacional. Sirva, también, como homenaje y reconocimiento a tantos toneleros que, con su trabajo, engrandecieron el oficio y con él la fama de nuestro Jerez.
           (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 8 de julio de 2018 y al día siguiente en VIVA JEREZ)


Toneleros en el siglo XVI

viernes, 18 de mayo de 2018

MANTENER LA ESENCIA




Estamos en tiempos de ferias, días para la fiesta y la fiesta, según los analistas, es uno de los actos o acciones colectivas que los grupos humanos realizan con mayor frecuencia, entraña muchas formas de sociabilidad y como un medio de manifestación social está ligada a las variadas esferas e intereses de poder en virtud de ser un campo propiciatorio de interacciones sociales. Ella sirve como punto de encuentro creando, en algunos casos, un espacio de unanimidad y en otros, construyendo territorios de lo diferente de tal manera que modela lugares de diversidad. La fiesta crea un ambiente nuevo al romper la rutina diaria y al mismo tiempo es una intensificación de la vida en un lapso corto de tiempo, algo que permite construir escenarios donde se manifiesta la incertidumbre de lo fugaz, el desorden del descontrol, el desvanecimiento de las fronteras y también una sensación de la alegría que al mismo tiempo puede servir de tablado de un orden reglado, de un control social, la superposición de la inherencia frente a la regresión y de la puesta en escena de lo desigual sobre la base de un mismo concepto que une.

 Para considerarla como objeto histórico mucho se debe a los aportes del folclore. No hay fiesta sin reminiscencias a sus esencias. Para poder percibir su esencia vale la pena adentrarse en su historia y en el peso de la tradición. Motivo por el cual las innovaciones que sobre ella se apliquen no pueden hacer olvidar la esencia de la fiesta sino de reforzar su fundamento para  potenciar sus señas de identidad, algo en lo que se vienen empeñando los distintos municipios andaluces.

Para la metafísica, la esencia es la realidad persistente más allá de las modificaciones que surgen por lo accidental; esto quiere decir, en otras palabras, que independientemente de los cambios superficiales que atraviese una persona o cosa, su esencia (que representa los rasgos que los hacen únicos) se mantendrá intacta.

Como ya se ha dicho en otras ocasiones al finalizar la celebración de la Feria del Caballo es el momento para volver a calibrar la seguridad en el recinto ferial, para repasar las ordenanzas municipales con respecto a carruajes y caballistas, para tomar medidas en el caso que se hayan incumplido la normativa con respecto a las casetas, para afianzar lo bueno y para corregir lo que haya que mejorar. Y si hay algo que, sin duda, habrá que recuperar y potenciar es la cultura ferial esa que va encaminada a la preservación de las manifestaciones de nuestras raíces, nuestras costumbres, nuestras tradiciones y los signos de identidad local que compartimos, en definitiva aquello que conforma la propia esencia de la Feria del Caballo.

La Feria de Jerez, sin perder aún su esencia, ha evolucionado tanto en aspectos positivos como negativos y presenta actualmente situaciones que ya no pueden calificarse de síntomas porque son auténticas realidades que están reclamando a voces una respuesta.

Aún estamos a tiempo de que entre todos, jóvenes y mayores, adjudicatarios de casetas y caseteros, caballistas y coches de alquiler, jerezanos y visitantes, coordinado todo por el Ayuntamiento y sus técnicos municipales seamos capaces de seguir engrandeciendo nuestra simpar Feria del Caballo, introduciendo los cambios que fuesen necesarios pero manteniendo inalterable la esencia de nuestra gran fiesta, esencia que es lo que afianza su identidad y le ha dado fama en el mundo.
            (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 13 de mayo de 2018 y al día siguiente en VIVA JEREZ)


Antiguos carteles anunciadores de la feria jerezana

lunes, 26 de marzo de 2018

HABLA DIOS




“Había pasado todo un año desde aquellas primeras palabras del Cristo en el corazón de aquel joven vecino del barrio y una mañana se encontró con que ya era Semana Santa, el Domingo de Ramos llamó a su puerta y los días grandes comenzaron a vivirse intensamente.  Pasó una semana intensa de emociones cofrades y por fin llegó el día, ya era de nuevo Viernes Santo. A la hora prevista las puertas de la ermita se abrieron, el reguero de nazarenos negros fueron tomando la calle y los pasos se alzaron.

En medio del cortejo penitencial, con cirio, nuestro protagonista bajo el silencio de su antifaz se predispuso a vivir intensamente su primera estación penitencial y sobre todo, en la intimidad de la túnica, quiso vivir momentos intensos donde poder hablar con Dios. A ese Dios crucificado en una cruz de plata que, un año más,  hablaría a cuantos se irían acercando a Él en todas esas calles que ya se disponía a recorrer.

Desde el momento en el que se colocó el antifaz y ajustó el capirote sobre su frente,  ya empezó a sentir algo distinto y especial, es como si Cristo caminara ya valiente y decididamente, pero no solo entre reguero de miradas de personas que estaban expectante para ver  su salida sino que caminaba ya por los senderos ocultos, misteriosos, de su interior, en los que quizás ni siquiera él había pisado antes con tanta fuerza, con tan irresistible imperio. Cristo, el Cristo, antes de que se levantara sus andas, ya empezó a hablarle, a decirle cosas.

El cortejo se puso en marcha y cuando el Cristo salió a la calle, alrededor del crucificado una multitud que llenaba la plaza, cientos de espectadores que formaban el escenario donde el divino Jesús estaba a punto  de morir. Cristo, en su hora final estaba ya en la calle y, lo hacía como hace ahora más de dos mil años cuando a pesar de haber guardado silencio desde su último diálogo con el gobernador romano, ahora desde la altura de la cruz va a abrir su boca, de la que durante años salieron palabras de vida.

Tendría que ahorrar palabras —escribe en su “Vida y Misterio de Jesús de Nazaret”  el Padre Martín Descalzo— porque ya no le quedaba mucho aliento pero las que dijera tendrían que ser verdaderamente palabras sustanciales, su testamento para la humanidad, palabras como carbones encendidos que no pudieran apagarse jamás y en las que permaneciera no sólo su pensamiento, sino su alma entera, el sentido de cuanto era y de cuanto había venido a hacer en este mundo, el último y el mejor tesoro de su vida y de su muerte”.

Con estas palabras inicié mi Evocación de las siete palabras de Cristo en la cruz del pasado sábado 17 de marzo en la iglesia de San Francisco.

Llega una nueva Semana Santa y después de tantos siglos de aquellos instantes que cambiaron la historia, para los que viven la Semana Santa desde el prisma de la fe, Cristo sigue hablando y habla donde hay caridad y amor, en la salud y en la enfermedad, en la alegría y en la tristeza, en cuantos hacen de las palabras de Cristo su bandera en el mundo. Habrá estos días que abrir bien los oídos, nunca sabemos en qué momento podemos sentir llamadas que nos hagan comprender la Verdad de todo esto.
(Artículo que publiqué el pasado Domingo de Ramos, 25 de marzo de 2018, en INFORMACIÓN JEREZ)
 
Fotografía del ayer del Santísimo Cristo de la Expiración.
Arriba imagen del Cristo de la Sed .
 

 

martes, 20 de febrero de 2018

EL VÍA CRUCIS DE LAS HERMANDADES NO SIEMPRE SE HA CELEBRADO EL PRIMER LUNES DE CUARESMA


     
 
      Este próximo lunes se celebra el Vía Crucis de las hermandades, un acto piadoso organizado por la Unión de Hermandades, que viene celebrándose en los últimos años en el lunes de la primera semana de Cuaresma pero no siempre ha sido así.

      El primer Vía-Crucis oficial de la Unión de Hermandades lo preside la imagen del Santo Crucifijo de la Salud y se hace el primer lunes de Cuaresma, concretamente el 16 de marzo de 1981, a imitación de Sevilla. Al año siguiente es el Santísimo Cristo de la Buena Muerte la imagen elegida y se celebra el 9 de marzo de 1982, martes de la segunda semana de Cuaresma. El Señor de la Vía-Crucis lo preside el 8 de febrero de 1983 y es primer viernes de Cuaresma.

       El Vía-Crucis de 1984, Año Santo de la Redención, lo preside el Cristo de la Expiración y fue el siete de marzo, Miércoles de Ceniza. También se celebraron en Miércoles de Ceniza los de 1985 (Cristo de la Defensión) y 1986 (Señor de las Tres Caídas).  El Vía-Crucis de la Unión de Hermandades del año 1987 lo preside el Cristo de la Lanzada y se celebra el primer viernes de marzo.

     A partir de 1988 y a petición del Sr. Obispo se acuerda dejar la semana siguiente a la del Miércoles de Ceniza para las Conferencias Cuaresmales que se impartían en la catedral, comenzando estas charlas el martes y dejando el lunes, primer lunes de Cuaresma, para el Vía-Crucis oficial de la Unión de Hermandades. Es entonces cuando se fija el primer lunes de Cuaresma para la celebración de este piadoso acto.

       En resumen el Vía-Crucis oficial de la Unión de Hermandades se ha celebrado en los siguientes días: Martes de la segunda semana de Cuaresma (1982), primer viernes de Cuaresma (1983), Miércoles de Ceniza (1984, 1985 y 1986), primer viernes de marzo(1987) y primer lunes de Cuaresma (1981 y desde 1988 a la actualidad, exceptuando el del Cristo de la Esperanza del año 2011  que se aplazó por la lluvia al miércoles de la segunda semana de Cuaresma y el del Cristo de la Defensión del año 2013 que se celebró por vez primera en un sábado de Cuaresma.

       El pasado año con la designación del Santísimo Cristo de la Expiración, por segunda vez para presidir este Vía Crucis, se intentó también cambiar de fecha pero finalmente pesó más la costumbre de los últimos años y se mantuvo el primer lunes de Cuaresma.
        (Artículo que publiqué en el periódico digital MIRA JEREZ el pasado día 18 de febrero de 2018)
 
 
                                                                                                 

jueves, 8 de febrero de 2018

75 AÑOS DEL PRIMER VIA CRUCIS CON EL CRISTO DE LA BUENA MUERTE DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS


 
 
El Vía Crucis es un ejercicio piadoso centrado en los Misterios Dolorosos de Cristo, que se meditan y contemplan caminando y deteniéndose en las 14 estaciones que, del Pretorio al Calvario, representan los episodios más notables de la Pasión del Señor.

            Según podemos leer en el libro de la historia de la Hermandad de Nuestra Señora del Amor y Sacrificio fue en 1942 cuando el recordado Padre Víu, jesuita, propone a la Hermandad de Nuestra Señora del Amor y Sacrificio organizar un Vía Crucis público, por las calles de Jerez, como preparación a la Semana Santa y presidido por la imagen del Santísimo Cristo de la Buena Muerte venerado en la iglesia de la Compañía de Jesús. El sentido penitencial del mismo hizo que la cofradía acogiera con interés la propuesta y al año siguiente se comenzó a hacer siguiendo las directrices del Padre Víu y en el conocido como Domingo de Pasión.

La comitiva partía desde la iglesia de San Ignacio, en la plaza de la Compañía, la abría la Cruz de Guía y los faroles que portaban los congregantes Luises, le seguía autoridades locales y gran número de fieles entre cofrades de toda la ciudad y miembros de distintas asociaciones religiosas, presidiendo el cortejo la imagen del Crucificado. Durante el recorrido se instalaban cruces para señalar las distintas estaciones y hacer las correspondientes paradas que daban paso a las meditaciones del sacerdote. La última estación se realizaba en el monte que antecedía a la capilla del Calvario, sede de la Hermandad del Santo Entierro.

            Desde aquel 1943 el Vía Crucis del Cristo de la Buena Muerte de la Compañía de Jesús caló en el pueblo fiel, siendo una cita esperada de la Cuaresma jerezana. Solo en dos ocasiones se cambió el itinerario, en 1954 que se dirigió a la entonces Colegial y en 1965 que, por las obras que se estaban realizando en los alrededores del Calvario, finalizó ante la parroquia de Santa Ana. En 1972, coincidiendo con el traslado de los jesuitas a Madre de Dios, se celebró el último de los que se venían organizando de forma ininterrumpida. En el año 2016 se volvió a organizar con motivo de los 75 años de la fundación de la Hermandad del Amor y Sacrificio, recorriendo las calles cercanas a su sede canónica y haciendo estación en la parroquia de San Miguel.

            Se cumple, por tanto, en este 2018 los 75 años de aquel primer Vía Crucis que marcó el inicio a lo que con el paso de los años, concretamente desde 1981, bajo la organización de la Unión de Hermandades y presidido por distintas imágenes pasionales de la Semana Santa jerezana, sería denominado ya como el Vía Crucis oficial de las Hermandades de Jerez.
                    (Artículo que publiqué el pasado 7 de febrero de 2018 en el periódico digital MIRA JEREZ)



Dos instantes de este recordado Vía-Crucis que, partiendo desde la antigua iglesia de San Ignacio, organizaba en Cuaresma la Hermandad de Nuestra Señora del Amor y Sacrificio. 

jueves, 11 de enero de 2018

HERMANO MAYOR Y REY MAGO




Uno de los eventos señalados del calendario festivo que más podemos relacionar con nuestra Semana Santa es la Cabalgata de Reyes. Se conmemora un hecho religioso en el que el protagonista es Jesucristo, existe una representación plástica del misterio de la Epifanía en la adoración con el que culmina la cabalgata, la cabalgata se estructura, salvando las distancias de fondo, de forma parecida a una procesión (cortejo, antorchas, tronos, estandartes, atuendos, bandas…). Todo ello ha atraído al mundo cofrade a su participación de forma activa en esta fiesta tan cristiana como tradicional.

Son incontables las cofradías que organizan actos con ocasión de la fiesta de los Reyes Magos, bien con la recogida de regalos y cartas o bien con la visita del Cartero Real o de los propios Reyes Magos. Una vinculación que viene de antaño y que tiene un claro exponente en la gran implicación que, desde siempre, han tenido los cofrades en todo lo que suponga llevar la ilusión a niños y mayores.

Un claro exponente de esta implicación es la cantidad de hermanos mayores que han tenido también el honor de encarnar a uno de los Reyes Magos en la cabalgata oficial de cada 5 de enero, algunos incluso coincidiendo con el ejercicio de su cargo al frente de la cofradía.

Uno de los más antiguos hermanos mayores que se tiene constancia de haber encarnado a los Magos de Oriente en la cabalgata oficial es Aurelio Madroñal Flores, miembro de las recordadas Milicias Angélicas del convento de Santo Domingo y del equipo de Los Descalzos que tanto aportaron a la cabalgata a mediados del pasado siglo XX. Aurelio Madroñal fue, con el paso de los años, hermano mayor de la cofradía de la Oración en el Huerto. En 1962 sería Fermín Bohórquez Escribano, hermano mayor que fuera de la Hermandad del Desconsuelo, quien desempeñara el papel de rey en la cabalgata del 5 de enero. En 1968, uno de los Reyes Magos sería José Belmonte Fernández, hermano mayor de la Hermandad de la Coronación. En 1973 en la terna de los tres Magos encontramos a Jesús Mantaras García-Figueras que posteriormente sería alcalde de Jerez y unos años más tarde presidente de la junta gestora de la Hermandad de las Angustias. Dos años después, en 1975, José Estévez de los Reyes, hermano mayor de la cofradía del Transporte, sería uno de los que encargados de encarnar a S.M. Al año siguiente Manuel Piñero Vázquez, presidente que fue de la Unión de Hermandades y hermano mayor de la Hermandad de la Coronación, sería uno de los designados para tal representación. Los siguientes años, 1980 y 1981, también contarían con hermanos mayores para encarnar a algunos de los Reyes Magos, Juan Cervilla Ortíz (Hermandad de la Sagrada Cena) y José Bohórquez Mora Figueroa (Hermandad del Desconsuelo y del Rocío) fueron dos máximos dirigentes cofrades que tuvieron el honor de asumir el papel de reyes de la ilusión.

La Hermandad del Rocío es la que más hermanos mayores ha aportado a la representación de los Magos de Oriente. Álvaro Domecq Romero en 1963, Antonio León Manjón en 1974, José Bohórquez Mora Figueroa en 1981, Antonio Camacho Molina en 1991, Francisco Bocarando Chacón en 1996 y Francisco Gómez García en 2005.

En los últimos años la presencia de cofrades, que han sido hermanos mayores, representando a alguno de los Reyes Magos ha seguido siendo una constante. En 1981 Miguel Ruiz Ruiz  (Expiración), en 1983 José A. Reimóndez López (Angustias), en 1986 Carlos Orellana Cánovas (Amargura) y José Castaño Rubiales (Nazareno), en 1993 Francisco Fernández García-Figueras (Defensión) y Francisco Barra Bohórquez (Cinco Llagas), en 1994 Miguel Monje Marín (Borriquita), en 2002 Santiago Zurita Irigoyen (Desconsuelo) y en 2007 José Torreglosa Solano (Soledad).

Hermanos mayores que cambiaron, por un día, la vara dorada por el cetro de la ilusión, el capirote por la corona real y el terciopelo por el armiño para, en definitiva, poner en la calle, tanto en uno como en otro cometido, un mensaje de Salvación.
(Artículo que publiqué en el periódico digital MIRA JEREZ el pasado día 5 de enero de 2018)
 
Fotografía del ayer de la Cabalgata de Reyes Magos de Jerez. En la foto de arriba José A. Reimóndez (Rey Mago 1983 y Francisco Gómez (Rey Mago 2005) brindan en las vísperas del día de Reyes de 2005.
 

 

domingo, 24 de diciembre de 2017

AQUELLOS BELENES DE LAS COFRADÍAS




 La historia del belenismo jerezano viene de antiguo. Si nos remontamos solo a la época de la posguerra ya encontramos distintos Belenes montados en Jerez, entre ellos el del Auxilio Social, el de la basílica de la Merced, el del colegio de San Ignacio, el del grupo escolar Menéndez Pelayo y el del Frente de Juventudes, instalado en la calle Eguilúz nº 6. Luego vendrían los del Buen Pastor, Las Angustias, el Beaterio, San José, Sagrado Corazón, Banco Bilbao, etc. En el año 1944 ya figura en prensa el Belén del Preventorio Municipal, instalado en el antiguo Balneario de San Telmo y el del Sanatorio de Santa Rosalía que en la referencia que se hace en el diario "Ayer" se especifica que es un Nacimiento que se viene montando desde hace años.

Fue la Hermandad de las Angustias la decana en los montajes de grandes Nacimientos en sedes cofrades, cuyo artífice principal era el recordado y añorado “Lete” que, con un equipo de personas se afanaba, año tras año, en que no faltara en su Hermandad la cristiana y hermosa tradición de montar el Belén con motivo de la Navidad. Un Belén que empieza a ganar premios en aquellos certámenes belenistas que en la pasada década de los setenta llevaba a cabo Radio Popular de Jerez desde 1967, recogiendo el testigo de los que anteriormente organizaba el Frente de Juventudes.

Este concurso anima a las cofradías a sumarse a la Hermandad de las Angustias. En el año 1977 ya aparecen como segundo y tercer premio, en el grupo de entidades, las Hermandades del Prendimiento y la de las Cinco Llagas, así como un accésits para la Hermandad de la Coronación.

En los siguientes años, sobre todo en las décadas de los ochenta y noventa, se suman otras más como las del Cristo del Amor, Huerto, Yedra, Nazareno, Perdón, Vera-Cruz, Amargura, Soledad, Transporte, Cristo de la Viga, Exaltación, Desconsuelo y la Hermandad del Rocío que aún mantiene su Belén en su sede de la calle Chancillería. Esto por mencionar únicamente los que en aquellos años recibieron premios porque fueron muchas más las que montaban su gran Belén e incluso la abrían al público. Uno de los últimos premios se lo llevó la Hermandad de las Tres Caídas y la de la Redención en 2006. Todo ello sin olvidar los que últimamente se han instalado en la sede de la Unión de Hermandades, gracias a la llegada a este organismo de dos destacados cofrades y belenistas, el mencionado “Lete”, José Alfonso Reimóndez López, y Juan Mateos Portillo.  

La desaparición de los certámenes de Belenes junto a otros factores como el costo y trabajo de meses que supone su montaje, el amplio espacio con el que hay que contar, la disponibilidad de personal para atender un horario de vigilancia y de apertura al público y también las modas, que afectan a muchas de las actividades que se organizan en asociaciones de todo tipo, han hecho decaer la presencia de estos grandes Nacimientos que, por Navidad, daban contenido a esas, también desaparecidas, Guía de Nacimientos y llenaban de público, en un reguero constante de visitas, las distintas Casas de Hermandad.

Ciclos que al igual que suben bajan, ahora las Hermandades, sin olvidar la presencia del Niño Dios en sus sedes, vuelcan todos sus esfuerzos, en estas fechas, en Zambombas y en campañas de Navidad para los más necesitados, señal inequívoca de que el mensaje nacido en Belén sigue hoy cosido a fuego en el corazón cofrade.
(Artículo que publiqué ayer sábado 23 de diciembre de 2017 en el periódico digital MIRA JEREZ)
 
Belén instalado en la sede de la Unión de Hermandades de Jerez en el año 2001
 
            

miércoles, 20 de diciembre de 2017

SUSPIROS




           Voy a contarles a ustedes lo que a mí me ha sucedido, que es la emoción más profunda que en mi vida yo he sentido. Fue en Jerez en las vísperas de Nochebuena donde yo preparé una visita junto a mis paisanos, allí fuimos a pasar el puente de la Inmaculada para disfrutar de todo lo que ofrece esta tierra cuando se acerca la Navidad. Desde que tuve que emigrar no suelo faltar en este puente a mi tierra natal, sus magníficos Nacimientos, sus incomparables zambombas, el propio ambiente de la ciudad, con sus calles del centro llenas de gentes, con sus bares y tabancos tan concurridos, todo un atractivo turístico que los jerezanos que vivimos fuera  echamos mucho de menos.

            El día de la Inmaculada lo habíamos pasado de maravilla en una de esas ambientadas zambombas que te cautiva tanto que nunca ve el momento de irte. Al caer la tarde cuando ya volvíamos al hotel con la alegría de lo vivido nos paramos cerca del alcázar jerezano para, entre todos, entonar uno de esos villancicos que, unos minutos antes, habíamos estado cantando en la zambomba. Nada más arrancar con nuestros cantes a coro se escuchó, a lo lejos, una banda tocar, “callar todos”, dije yo y un pasodoble se oyó que nos hizo suspirar, cesó la alegría, ya todos callaban, ya nadie reía,  todos lloraban, oyendo una música que no nos era extraña, eran nuestros suspiros “Suspiros de España”. La Virgen de la Amargura volvía a los Descalzos tras presidir en la catedral el Pontifical del día de la Inmaculada y justo en el momento que transitaba por la Alameda Vieja, junto al alcázar, cerca de donde estábamos nosotros, sonó “Suspiros de España”. Eran esos suspiros de la nostalgia cuando se vive en tierra extraña, suspiros de tantos que han pasado la amargura de tener que dejar su tierra para buscarse el sustento, suspiros de esos jerezanos que cuando llega Navidad o Semana Santa añoran su tierra desde la lejanía, soñando con zambombas y panderetas por Navidad y pasos de palio cuando los azahares inundan la Corredera.

            No lo cantó así Concha Piquer pero podría ser verdad por las circunstancias excepcionales que se dieron en Jerez en el pasado día de la Inmaculada. Un Jerez viviendo ya la Navidad y otro Jerez adelantándose a la Semana Santa. En la calle San Agustín marchas procesionales y en el mismo momento, a pocos metros, en la plaza del Arenal coplas de Nochebuena, olor a incienso en la delantera del paso mezclado con olor a pestiño del obrador de las monjas clarisas, resplandor de la candelería del palio fundido con la luminosidad del alumbrado extraordinario de la calle Medina. Dos acontecimientos cristianos entrelazados, dos celebraciones selladas al sentimiento del pueblo; contrastes de dos periodos festivos que se viven intensamente desde hace siglos. Tiempos que se funden como los silencios previos al nacimiento y posteriores a la muerte, como la propia vejez cuando se hace infantil. Los que en el pasado puente de la Inmaculada tuvieron la oportunidad de ver, viniendo de fuera, una muestra de nuestra Navidad y de nuestra Semana Santa sólo con ir de una calle a otra no se les olvidará nunca lo vivido porque pasaron del nacimiento a la muerte en un suspiro. Vida y muerte con un solo protagonista, el Niño Dios, el que llena siempre de suspiros todas las amarguras.    
 
             (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 17 de diciembre de 2017 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
 

 

domingo, 26 de noviembre de 2017

DOLOROSAS DE NEGRO




Si estos días visitamos los distintos templos de nuestra ciudad nos llamará la atención el ver a las imágenes de la Santísima Virgen, dolorosas titulares de Hermandades y Cofradías, vestidas todo de negro.

El luto es la expresión medianamente formalizada de responder a la muerte, es decir, la muestra externa de los sentimientos de pena y duelo ante el fallecimiento de un ser querido. En los países occidentales, esto incluye los entierros, las esquelas y ropa de luto, entre otros. En Europa continental la costumbre de llevar ropa negra sin adornos en señal de luto se remonta al menos al Imperio Romano, cuando la toga pulla hecha de lana de color oscuro se vestía durante los periodos de luto. Durante la Edad Media y el Renacimiento, las ropas propias del luto se llevaban por pérdidas personales y también generales.

Dos costumbres destacan en la vida cofrade durante el mes de noviembre: una más antigua como es la celebración de misas en sufragio de los hermanos difuntos, y otra más reciente el vestir de negro a sus dolorosas, una costumbre que en los últimos años ha tomado gran protagonismo llegando incluso a las hermandades de gloria que también intentan, en algunas y no en todas, presentar a su imagen titular de forma más sobria y con colores más oscuros con el fin de hacer presente a sus fieles difuntos.

Hay que tener presente que las dolorosas suelen adaptar a sus atuendos los colores de la liturgia. Antes del concilio Vaticano II se podían usar mas colores, cosa que los vestidores siguen aprovechando en nuestros días. En la actualidad desde el concilio Vaticano II se usa el morado como color litúrgico, aunque el uso de ornamentos negros no se ha prohibido y sigue siendo opcional.

Con respecto a los colores de las vestimentas de las dolorosas no hay unas directrices fijas determinadas y tiene mucha variabilidad, según funciones, culto, salida o característica particular. En líneas generales podemos decir lo siguiente: La Cuaresma es un tiempo de penitencia en que a la imagen se viste de hebrea despojándose de sus atributos reales, con la intención de dar más protagonismo a Cristo, adaptándose también de esta forma a la propia sobriedad litúrgica que impone la Cuaresma. Para los tiempos de Pascuas, Resurrección y Navidad, tiempos de glorias, se utilizan colores claros. Últimamente también viene influyendo algunas festividades del calendario festivo mariano, tales como el de la Virgen de la Candelaria en febrero para el color rojo o el de la Inmaculada en diciembre para el azul y blanco. El morado sigue siendo el color penitencial por antonomasia.

  Todo esto es solo un pequeño resumen para entender esos cambios de atuendos que vemos en las imágenes devocionales, especialmente en las dolorosas ya que las imágenes de gloria que pertenecen a órdenes religiosas visten con sus hábitos correspondientes.

En las cofradías nada es improvisado, siguen un canon simbólico heredado del arte barroco, no es solo gusto de vestidores y camareras, que se limitan a reflejar su impronta, sino que todo tiene un porqué, un porqué que forma parte de ese rico patrimonio inmaterial del que es depositario nuestras corporaciones penitenciales.

Cada noviembre, y en ese negro de los terciopelos o damascos que cubren estos días a nuestras dolorosas, están más presente que nunca esos hermanos que ya se fueron y son parte importante de la grandeza de nuestra Semana Santa. Una llamada para orar por ellos y de que su recuerdo siga presente entre nosotros.
(Artículo que publiqué en el periódico digital MIRA JEREZ el pasado día 9 de noviembre de 2017)
 
Nuestra Señora del Amor y Sacrificio en su primera salida procesional de 1941. Dolorosa siempre vestida de negro.
 

miércoles, 20 de septiembre de 2017

AHORA SAN DIONISIO


 


El gobierno municipal de Jerez sigue empeñado en hacer festivo el lunes de la Feria del Caballo. Tras el intento fallido, luego desmentido, de suprimir como festivo el día de nuestra patrona la Virgen de la Merced y trasladar esa fiesta local al lunes ferial, ahora parece que los tiros van hacia el patrón San Dionisio, una fiesta que, si bien no viene contando con gran respaldo popular, conmemora un hecho histórico sumamente importante y trascendental para entender lo que hoy es nuestra ciudad, hasta tal punto que se ha vendido, a bombo y platillo, como el “Día de Jerez”, algo así como el 28 de febrero para los andaluces o el 12 de octubre para toda la raza hispana.

No siempre ha sido día festivo, en sentido laboral, pero si un día de fiesta en Jerez. En el año 1881 la revista jerezana “Asta Regia” publicaba un artículo de Carolina de Soto y Corro, directora del medio, que decía así: “Hay días tan señalados y fechas tan notables para algunos pueblos que jamás pudieran pasar en el olvido. Poseída el alma de un sentimiento extraordinario y grande, así de veneración como de regocijo, se siente elevada en esos días, y parece como que se dilata el espíritu impregnado por ese fluido misterioso que deja siempre la memoria de los hechos nobles y de los recuerdos más gloriosos. El 9 de octubre es fecha memorable para Jerez de la Frontera. Nuestro querido pueblo animado y revestido en este día con sus más primorosas galas, celebra entusiasmado su tan hermosa conquista sobre los enemigos de la cruz, acaecida el día de San Dionisio del año 1264; y echando a vuelo su tradicional campana cascada, orgulloso de sus triunfos, pasea por la ciudad con verdadero fervor religioso el histórico pendón recobrado el mismo día de San Dionisio, por cuyas señaladas conquistas fue erigido este glorioso santo, Patrono de Jerez”.

Como ya he escrito en otra ocasión, se podrá estar de acuerdo o no con la reconquista, pero lo que nadie podrá discutir es que Jerez salió beneficiado de aquella decisión del rey Alfonso X, de incorporar, hace más de siete siglos, esta ciudad a los dominios cristianos. Este rey si de algo pudiese presumir era de sabio porque el lugar que él ocupó más que con las armas lo hizo con sabiduría de futuro. Viendo el panorama actual, que el lector busque y compare, y que luego saque sus propias conclusiones.

Perdimos el histórico pendón, también aquella campana cascada y hasta el patrón con la cabeza cortada que ahora parece que es otro. La festividad del patrón de los jerezanos, sigue sin levantar cabeza, ni aquellas verbenas de San Dionisio ni las más recientes “noches azul y blanca” tuvieron continuidad y ahora, para mayor olvido, es intención de hacer desaparecer como día no laborable este 9 de octubre tan significativo para Jerez.

El recordado sacerdote Luis Bellido, lo afirmaba una y otra vez con su característico ingenio: "San Dionisio no es un templo mudéjar, es un templo “mu dejao”. Lo mismo ocurre con su festividad, una festividad que ahora pasará aún más desapercibida, aunque la historia ya no la cambia nadie y el 9 de octubre seguirá siempre ganando batallas porque está señalado con letras de oro en los anales históricos  de esta Noble y Leal ciudad de Jerez de la Frontera.
 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 17 de septiembre de 2017 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Año 1964. Honores al desaparecido Pendón de Jerez en las fiestas organizadas en la ciudad con motivo de la festividad del Patrón San Dionisio. Se conmemoraba el 700 aniversario de la reconquista cristiana.
 

 

martes, 5 de septiembre de 2017

RAZONES PARA SER FESTIVO





La tradición es el conjunto de bienes culturales que se transmite de generación en generación dentro de una comunidad. Se trata de aquellos valores, costumbres y manifestaciones que son conservados socialmente al ser considerados como valiosos y que se pretenden inculcar a las nuevas generaciones. La tradición, por lo tanto, es algo que se hereda y que forma parte de la identidad.
          Iniciamos septiembre, un mes marcado en nuestra ciudad de Jerez por las Fiestas de la Vendimia y la Fiesta de la Merced. Dos celebraciones tradicionales unidas a la esencia y la historia local.
          
          Para las Fiestas de la Vendimia se siguen buscando fórmulas que consigan recuperar los brillos de antaño, las de la Merced han ganado enteros en los últimos años, tanto en participación como en todo lo que rodea las celebraciones religiosas. Este año el día de la Virgen de la Merced coincide en domingo, lo que ha permitido trasladar esa fiesta local al pasado lunes de Feria del Caballo, posibilitando una mayor participación, un hecho que ha auspiciado, por parte del gobierno local, la posibilidad de mantener para el año próximo el lunes ferial como fiesta local a costa de hacer laborable uno de los dos días patronales. Pero como ningún político quiere ser el responsable de medidas impopulares esta propuesta será llevada a pleno municipal.

 Hay razones de peso para mantener el día de la Merced como jornada festiva en la ciudad:   
           Porque desde que en 1268 fuese descubierta su imagen en un horno de coser tejas y ladrillos, cuando se construía el convento, han sido siglos de vinculación que hoy sería imposible redactar una historia de Jerez sin que al mismo tiempo no se hable de Santa María de la Merced.
          
           Porque desde el año 1400 se vienen adoptando acuerdos municipales referentes a la Virgen de la Merced, llegando a más de 230 al inicio de la nueva etapa democrática, lo que nos da idea de la estrecha relación del Ayuntamiento de la ciudad con su patrona en todas las épocas.
          
           Porque desde los inicios del siglo XV hay  constancia que asiste el Concejo a la fiesta y procesión de la Merced.
          
           Porque hay noticias documentadas de favores a la ciudad que tuvieron a Nuestra Señora de la Merced como protagonista, a partir del siglo XVI. Porque, por tal motivo, el Concejo hizo voto de celebrar anualmente una fiesta en honor de la Virgen. Un Voto de la ciudad que desde entonces nunca ha dejado de celebrarse.
          
           Porque Jerez fue una fiesta el 24 de septiembre de 1949, cuando se dispuso a celebrar con enorme solemnidad la declaración, por parte de Su Santidad Pío XII, del patronato canónico de la Virgen sobre la ciudad de Jerez. Como también lo fue el  28 de mayo de 1961 cuando en la Alameda Vieja y ante una multitud de fieles, la Virgen de la Merced fue canónicamente coronada.

Porque, desde siempre, el día de la Merced, como el de tantas patronas, ha sido una jornada festiva y de celebración en la ciudad, sellada en el corazón de generaciones de jerezanos de todos los tiempos.
          Razones, por tanto, hay de sobra para mantener festivo el día de la Merced, que en Jerez, además, posee un arraigo popular y una importancia histórica y devocional en nada comparable a un lunes ferial inventado hace dos días. No perdamos más partes de nuestra identidad.


(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 3 de septiembre de 2017 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Multitud de fieles congregados en la Alameda Vieja con motivo de la Coronación Canónica de la Virgen de la Merced, Celestial Patrona de Jerez de la Frontera.