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martes, 27 de noviembre de 2018

HACIA BELÉN VA


 


En cierta ocasión me comentaron que en la clase política hay una premisa, no escrita, que obliga a tomar las medidas más impopulares a mitad de legislatura y las de mayor calado popular al final, así cuando llegan las elecciones los votantes olvidan todo aquello que no le gustó y se quedan solo con los logros políticos más recientes.

 La recuperación de la jerezana plaza de Belén ha sido uno de esos logros que, tras muchos años de proyectos que han quedado en nada, al final se ha conseguido darle una salida digna para conseguir ese adecentamiento tan solicitado por la ciudadanía. Su reinauguración contó con el anuncio, a bombo y platillo, por parte del Consistorio, de una serie de actividades que darían vida y atractivo a este nuevo espacio público. Esa actividad, que hasta ahora ha sido escasa por no decir nula, parece que cogerá fuerza tras la información municipal de que la renovada plaza Belén será, en este año, un punto obligatorio de la Navidad. El reclamo estará centrado en una enorme bola de Navidad que se ubicará en ese enclave. Más de 12 metros de altura y casi 70.000 puntos de luz conformarán esta gran esfera que ofrecerá a los curiosos un espectáculo de luz de cinco minutos de duración. Una bola que viene y va porque ya el año pasado se pudo ver en Sevilla y, seguramente, el próximo año la veremos en otras poblaciones. Una bola que fue con otras más, las grandes protagonistas de las fiestas navideñas hispalenses  y que hicieron las delicias de niños y mayores.

La historia de la plaza de Belén ha sido un constante ir y venir, un ir y venir de su propia historia, con un monasterio que tuvo mucha vida y dejó de tenerla por causa de la desamortización, un edificio que pasó a ser cárcel y luego quedó abandonado hasta su derribo, posteriormente un colegio volvió a llenar de vida la plaza y quedó vacío tras dejar su función docente, finalmente resultó un solar que lo mismo sirvió de aparcamiento que para hacer crecer todo tipo de vegetación. También la historia nos recuerda un ir y venir de la antigua comisaría de policía que quedó sin vida tras su traslado; un ir y venir de tantos vecinos que habitaron esa antiguas casas, unas nobles y otras populares, y que hoy esperan mejores tiempos; un ir y venir a la desaparecida calle Rompechines, el entonces “barrio chino” de la ciudad, que tanto trasiego tenía solo hace unas décadas. Muchos proyectos que iban y venían, que remendaron plazos que se ponían y se quitaban, algunos mientras los ratones hacían de las suyas y otros “cargados de chocolate” y hasta donde “el chocolatillo” se lo fueron comiendo entre unos y otros.

La remozada plaza de Belén, en la espera de su resurgir como todo el casco histórico jerezano, hará honor a su condición belenista y se dispone a vivir una Navidad distinta. Las luces y las zambombas harán latir de vida un espacio urbano demasiado tiempo olvidado. Cuando Belén sea más Belén que nunca y empiece a sonar allí aquello de: “Hacía Belén va…” que eso sea el punto de partida para que nunca más entren los ratones en este Jerez intramuros que se nos cae de viejo y que, por la desidia de unos y de otros, le están royendo hasta los calzones.  
           (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 25 de noviembre de 2018 y al día siguiente en VIVA JEREZ)



Desaparecido colegio Luis Vives en la plaza Belén

Antigua cárcel y el fallido proyecto de la Ciudad del Flamenco para la plaza Belén.


 

jueves, 11 de enero de 2018

HERMANO MAYOR Y REY MAGO




Uno de los eventos señalados del calendario festivo que más podemos relacionar con nuestra Semana Santa es la Cabalgata de Reyes. Se conmemora un hecho religioso en el que el protagonista es Jesucristo, existe una representación plástica del misterio de la Epifanía en la adoración con el que culmina la cabalgata, la cabalgata se estructura, salvando las distancias de fondo, de forma parecida a una procesión (cortejo, antorchas, tronos, estandartes, atuendos, bandas…). Todo ello ha atraído al mundo cofrade a su participación de forma activa en esta fiesta tan cristiana como tradicional.

Son incontables las cofradías que organizan actos con ocasión de la fiesta de los Reyes Magos, bien con la recogida de regalos y cartas o bien con la visita del Cartero Real o de los propios Reyes Magos. Una vinculación que viene de antaño y que tiene un claro exponente en la gran implicación que, desde siempre, han tenido los cofrades en todo lo que suponga llevar la ilusión a niños y mayores.

Un claro exponente de esta implicación es la cantidad de hermanos mayores que han tenido también el honor de encarnar a uno de los Reyes Magos en la cabalgata oficial de cada 5 de enero, algunos incluso coincidiendo con el ejercicio de su cargo al frente de la cofradía.

Uno de los más antiguos hermanos mayores que se tiene constancia de haber encarnado a los Magos de Oriente en la cabalgata oficial es Aurelio Madroñal Flores, miembro de las recordadas Milicias Angélicas del convento de Santo Domingo y del equipo de Los Descalzos que tanto aportaron a la cabalgata a mediados del pasado siglo XX. Aurelio Madroñal fue, con el paso de los años, hermano mayor de la cofradía de la Oración en el Huerto. En 1962 sería Fermín Bohórquez Escribano, hermano mayor que fuera de la Hermandad del Desconsuelo, quien desempeñara el papel de rey en la cabalgata del 5 de enero. En 1968, uno de los Reyes Magos sería José Belmonte Fernández, hermano mayor de la Hermandad de la Coronación. En 1973 en la terna de los tres Magos encontramos a Jesús Mantaras García-Figueras que posteriormente sería alcalde de Jerez y unos años más tarde presidente de la junta gestora de la Hermandad de las Angustias. Dos años después, en 1975, José Estévez de los Reyes, hermano mayor de la cofradía del Transporte, sería uno de los que encargados de encarnar a S.M. Al año siguiente Manuel Piñero Vázquez, presidente que fue de la Unión de Hermandades y hermano mayor de la Hermandad de la Coronación, sería uno de los designados para tal representación. Los siguientes años, 1980 y 1981, también contarían con hermanos mayores para encarnar a algunos de los Reyes Magos, Juan Cervilla Ortíz (Hermandad de la Sagrada Cena) y José Bohórquez Mora Figueroa (Hermandad del Desconsuelo y del Rocío) fueron dos máximos dirigentes cofrades que tuvieron el honor de asumir el papel de reyes de la ilusión.

La Hermandad del Rocío es la que más hermanos mayores ha aportado a la representación de los Magos de Oriente. Álvaro Domecq Romero en 1963, Antonio León Manjón en 1974, José Bohórquez Mora Figueroa en 1981, Antonio Camacho Molina en 1991, Francisco Bocarando Chacón en 1996 y Francisco Gómez García en 2005.

En los últimos años la presencia de cofrades, que han sido hermanos mayores, representando a alguno de los Reyes Magos ha seguido siendo una constante. En 1981 Miguel Ruiz Ruiz  (Expiración), en 1983 José A. Reimóndez López (Angustias), en 1986 Carlos Orellana Cánovas (Amargura) y José Castaño Rubiales (Nazareno), en 1993 Francisco Fernández García-Figueras (Defensión) y Francisco Barra Bohórquez (Cinco Llagas), en 1994 Miguel Monje Marín (Borriquita), en 2002 Santiago Zurita Irigoyen (Desconsuelo) y en 2007 José Torreglosa Solano (Soledad).

Hermanos mayores que cambiaron, por un día, la vara dorada por el cetro de la ilusión, el capirote por la corona real y el terciopelo por el armiño para, en definitiva, poner en la calle, tanto en uno como en otro cometido, un mensaje de Salvación.
(Artículo que publiqué en el periódico digital MIRA JEREZ el pasado día 5 de enero de 2018)
 
Fotografía del ayer de la Cabalgata de Reyes Magos de Jerez. En la foto de arriba José A. Reimóndez (Rey Mago 1983 y Francisco Gómez (Rey Mago 2005) brindan en las vísperas del día de Reyes de 2005.
 

 

domingo, 24 de diciembre de 2017

AQUELLOS BELENES DE LAS COFRADÍAS




 La historia del belenismo jerezano viene de antiguo. Si nos remontamos solo a la época de la posguerra ya encontramos distintos Belenes montados en Jerez, entre ellos el del Auxilio Social, el de la basílica de la Merced, el del colegio de San Ignacio, el del grupo escolar Menéndez Pelayo y el del Frente de Juventudes, instalado en la calle Eguilúz nº 6. Luego vendrían los del Buen Pastor, Las Angustias, el Beaterio, San José, Sagrado Corazón, Banco Bilbao, etc. En el año 1944 ya figura en prensa el Belén del Preventorio Municipal, instalado en el antiguo Balneario de San Telmo y el del Sanatorio de Santa Rosalía que en la referencia que se hace en el diario "Ayer" se especifica que es un Nacimiento que se viene montando desde hace años.

Fue la Hermandad de las Angustias la decana en los montajes de grandes Nacimientos en sedes cofrades, cuyo artífice principal era el recordado y añorado “Lete” que, con un equipo de personas se afanaba, año tras año, en que no faltara en su Hermandad la cristiana y hermosa tradición de montar el Belén con motivo de la Navidad. Un Belén que empieza a ganar premios en aquellos certámenes belenistas que en la pasada década de los setenta llevaba a cabo Radio Popular de Jerez desde 1967, recogiendo el testigo de los que anteriormente organizaba el Frente de Juventudes.

Este concurso anima a las cofradías a sumarse a la Hermandad de las Angustias. En el año 1977 ya aparecen como segundo y tercer premio, en el grupo de entidades, las Hermandades del Prendimiento y la de las Cinco Llagas, así como un accésits para la Hermandad de la Coronación.

En los siguientes años, sobre todo en las décadas de los ochenta y noventa, se suman otras más como las del Cristo del Amor, Huerto, Yedra, Nazareno, Perdón, Vera-Cruz, Amargura, Soledad, Transporte, Cristo de la Viga, Exaltación, Desconsuelo y la Hermandad del Rocío que aún mantiene su Belén en su sede de la calle Chancillería. Esto por mencionar únicamente los que en aquellos años recibieron premios porque fueron muchas más las que montaban su gran Belén e incluso la abrían al público. Uno de los últimos premios se lo llevó la Hermandad de las Tres Caídas y la de la Redención en 2006. Todo ello sin olvidar los que últimamente se han instalado en la sede de la Unión de Hermandades, gracias a la llegada a este organismo de dos destacados cofrades y belenistas, el mencionado “Lete”, José Alfonso Reimóndez López, y Juan Mateos Portillo.  

La desaparición de los certámenes de Belenes junto a otros factores como el costo y trabajo de meses que supone su montaje, el amplio espacio con el que hay que contar, la disponibilidad de personal para atender un horario de vigilancia y de apertura al público y también las modas, que afectan a muchas de las actividades que se organizan en asociaciones de todo tipo, han hecho decaer la presencia de estos grandes Nacimientos que, por Navidad, daban contenido a esas, también desaparecidas, Guía de Nacimientos y llenaban de público, en un reguero constante de visitas, las distintas Casas de Hermandad.

Ciclos que al igual que suben bajan, ahora las Hermandades, sin olvidar la presencia del Niño Dios en sus sedes, vuelcan todos sus esfuerzos, en estas fechas, en Zambombas y en campañas de Navidad para los más necesitados, señal inequívoca de que el mensaje nacido en Belén sigue hoy cosido a fuego en el corazón cofrade.
(Artículo que publiqué ayer sábado 23 de diciembre de 2017 en el periódico digital MIRA JEREZ)
 
Belén instalado en la sede de la Unión de Hermandades de Jerez en el año 2001
 
            

miércoles, 20 de diciembre de 2017

SUSPIROS




           Voy a contarles a ustedes lo que a mí me ha sucedido, que es la emoción más profunda que en mi vida yo he sentido. Fue en Jerez en las vísperas de Nochebuena donde yo preparé una visita junto a mis paisanos, allí fuimos a pasar el puente de la Inmaculada para disfrutar de todo lo que ofrece esta tierra cuando se acerca la Navidad. Desde que tuve que emigrar no suelo faltar en este puente a mi tierra natal, sus magníficos Nacimientos, sus incomparables zambombas, el propio ambiente de la ciudad, con sus calles del centro llenas de gentes, con sus bares y tabancos tan concurridos, todo un atractivo turístico que los jerezanos que vivimos fuera  echamos mucho de menos.

            El día de la Inmaculada lo habíamos pasado de maravilla en una de esas ambientadas zambombas que te cautiva tanto que nunca ve el momento de irte. Al caer la tarde cuando ya volvíamos al hotel con la alegría de lo vivido nos paramos cerca del alcázar jerezano para, entre todos, entonar uno de esos villancicos que, unos minutos antes, habíamos estado cantando en la zambomba. Nada más arrancar con nuestros cantes a coro se escuchó, a lo lejos, una banda tocar, “callar todos”, dije yo y un pasodoble se oyó que nos hizo suspirar, cesó la alegría, ya todos callaban, ya nadie reía,  todos lloraban, oyendo una música que no nos era extraña, eran nuestros suspiros “Suspiros de España”. La Virgen de la Amargura volvía a los Descalzos tras presidir en la catedral el Pontifical del día de la Inmaculada y justo en el momento que transitaba por la Alameda Vieja, junto al alcázar, cerca de donde estábamos nosotros, sonó “Suspiros de España”. Eran esos suspiros de la nostalgia cuando se vive en tierra extraña, suspiros de tantos que han pasado la amargura de tener que dejar su tierra para buscarse el sustento, suspiros de esos jerezanos que cuando llega Navidad o Semana Santa añoran su tierra desde la lejanía, soñando con zambombas y panderetas por Navidad y pasos de palio cuando los azahares inundan la Corredera.

            No lo cantó así Concha Piquer pero podría ser verdad por las circunstancias excepcionales que se dieron en Jerez en el pasado día de la Inmaculada. Un Jerez viviendo ya la Navidad y otro Jerez adelantándose a la Semana Santa. En la calle San Agustín marchas procesionales y en el mismo momento, a pocos metros, en la plaza del Arenal coplas de Nochebuena, olor a incienso en la delantera del paso mezclado con olor a pestiño del obrador de las monjas clarisas, resplandor de la candelería del palio fundido con la luminosidad del alumbrado extraordinario de la calle Medina. Dos acontecimientos cristianos entrelazados, dos celebraciones selladas al sentimiento del pueblo; contrastes de dos periodos festivos que se viven intensamente desde hace siglos. Tiempos que se funden como los silencios previos al nacimiento y posteriores a la muerte, como la propia vejez cuando se hace infantil. Los que en el pasado puente de la Inmaculada tuvieron la oportunidad de ver, viniendo de fuera, una muestra de nuestra Navidad y de nuestra Semana Santa sólo con ir de una calle a otra no se les olvidará nunca lo vivido porque pasaron del nacimiento a la muerte en un suspiro. Vida y muerte con un solo protagonista, el Niño Dios, el que llena siempre de suspiros todas las amarguras.    
 
             (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 17 de diciembre de 2017 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
 

 

sábado, 10 de diciembre de 2016

DIORAMAS


 


            El pasado viernes se dio el pistoletazo de salida a las fiestas navideñas en nuestra ciudad. El encendido del alumbrado, la puesta en marcha del Mercado Navideño en la plaza del Arenal, la inauguración del tradicional Belén Monumental de la Alameda Cristina y de la XXXVI Exposición de Dioramas de Nacimientos de la Asociación de Belenistas de Jerez, junto a la apertura del periodo oficial de celebración de zambombas, abren un ciclo festivo que, un año más, harán única y sumamente atractiva a la Navidad en Jerez.

            Por su singularidad quizás sea la Exposición de Dioramas de Nacimientos la que más público atrae, sobre todo entre los más pequeños, dada la variedad y belleza de las escenas representadas. Cuentan los propios belenistas que fue allá por el año 1979, cuando Manuel Valencia Iglesias, recién elegido presidente de la Asociación de Belenistas de Jerez, pudo admirar en un viaje profesional a Barcelona, una exposición de pequeños belenes alojados en cajas de madera que, bajo el nombre de Dioramas, se mantenían expuestos de manera permanente en la parroquia de Belén de la Ciudad Condal. Era por entonces esta modalidad genuinamente catalana, absolutamente desconocida por los belenistas jerezanos y por tanto en nuestra ciudad y su entorno.

            Fue tal el entusiasmo que produjo en Manuel Iglesias este tipo de belenes, de pequeño formato pero de minucioso y detallista acabado, que la directiva entonces vigente no dudó en adoptarlo para difundir en nuestra ciudad esta nueva posibilidad de construir un Nacimiento. Era entonces la época en que al amparo del argumento de las reducidas dimensiones de las modernas viviendas, se solía renunciar a sacrificar buena parte del espacio vital disponible para la instalación de un Nacimiento tradicional, montaje que requería de mayores espacios.

            Aún recuerdo aquella primera exposición en la entonces sede de la Academia de San Dionisio, actual Sala Pescadería Vieja, y las largas colas de visitantes para contemplar esta novedosa forma de montar un Belén. En el año 1983 la exposición se traslada a los claustros de Santo Domingo que habían pasado a ser gestionados por la recién creada Fundación Andrés de Rivera, allí permanecería la exposición hasta el año 1987 que se muda a la sala expositiva Callejón de los Bolos, donde se monta durante dos años consecutivos, para en 1989 volver a los claustros de Santo Domingo que es lugar donde continuó celebrándose hasta el cierre del recinto en 1999, volviendo entonces y de nuevo al Callejón de los Bolos. Tras la reapertura del conjunto monumental de los claustros de Santo Domingo la exposición ha vuelto a tan emblemático lugar.

            Hoy los Dioramas jerezanos son conocidos mundialmente puesto que, a petición de numerosos organismos oficiales, entidades públicas y privadas, comercios, asociaciones, etc.,  han sido expuestos en muchas localidades, causando admiración y todo tipo de elogios por su lograda realización. En Jerez los Dioramas han calado profundamente en las tradiciones navideñas jerezanas, siendo esta anual exposición una cita obligada por la que desfilan año tras año, decenas de miles de personas.

Sirvan estas líneas de publico agradecimiento a cuantos artistas y artesanos belenistas nos han deleitado cada Navidad con estas obras de arte que rememoran, en tan pequeño espacio pero con maestría admirable, el acontecimiento más grande de la humanidad, el que cambió la historia del mundo, un hecho transcendental y único, sobre todo para la vida cristiana: EL NACIMIENTO DEL HIJO DE DIOS. 
 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo  4 de diciembre de 2016 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Año 1999. Exposición de Dioramas de la Asociación de Belenistas de Jerez montada en la antigua bodega "Callejón de los Bolos", 
 
 
     
           

jueves, 11 de febrero de 2016

¿Y Si MIRAMOS A ESAS CULTURAS?

       


           Si hoy hiciéramos una encuesta sobre el nacimiento de Jesús entre todos los que con tanto afán celebran las Navidades en el mundo o aprovechan estas fiestas para disfrutar de unas vacaciones, reunirse con familiares y amigos o compartir regalos, muchos nos contestarán que sí, que debió nacer en un momento de la historia pero que hoy las Navidades desde el punto de vista consumista y festivo poco tiene que ver con aquel alumbramiento que se produjo en Belén hace más de dos mil años.

Sin embargo en estas tierras del sur de Europa la Navidad se vive más cercana a los principios cristianos, los Belenes, las campañas solidarias, las solemnes celebraciones religiosas, los conciertos navideños, las Zambombas y en concreto las letras de los villancicos, nos hace presente el auténtico sentido de la Navidad y su mensaje de amor. Que se hace más nuestro aún más cuando a estas celebraciones le añadimos el aditamento de ese arte profundo y sentido que aquí conocemos como flamenco.  Con las letras de los villancicos flamencos se podría hacer un voluminoso cancionero. El alma del pueblo andaluz se ve reflejada en sus cantares. Y estos los han puesto siempre los cantaores flamencos a los pies de la Virgen María, San José y el Niño, que se hace Hombre para salvar al hombre.

          Dentro del flamenco existe un sistema de valores que engloba al pueblo gitano, una manera diferente de enfrentarse al mundo. Es un estilo de vida que organiza de forma distinta todas las aportaciones culturales que le llegan del entorno y las transforman, convirtiéndolas al modo de ser gitano. La familia aparece como elemento fundamental. La conciencia de un origen común. El reconocimiento y orgullo de su raza. La solidaridad entre ellos. El apego a la libertad. Gran espíritu de adaptación a otras culturas sin perder la propia identidad.  El sistema simbólico de los gitanos es otro elemento importante de su identidad cultural. Como en toda cultura, existen una serie de elementos simbólicos que subyacen y sustentan su peculiar modo de enfrentarse al mundo. Y no olvidemos, por último, que para la cultura gitana el patriarca es el jefe reconocido y cabeza visible de una familia extensa. El poder del patriarca no es absoluto. Se asienta en su autoridad moral y el respeto que el gitano siente por sus mayores, de forma que el patriarca actúa como "primus interpares" (el primero entre iguales o el de mayor autoridad dentro de la familia extensa que los demás apoyan con su consejo) encargado de interpretar la ley tradicional y velar por ello.

         Principios a tener en cuenta en estos tiempos de luchas de poder y en los que tantos intereses particulares se anteponen a los generales. Quizás sea el momento de mirar a esas culturas, como la cristiana o, en concreto, esta la del pueblo gitano, que forman el amplio amalgama de nuestra riqueza cultural y entresacar esos valores que pueden servirnos para un futuro cercano. Quizás en estos momentos en los que España se enfrenta a una situación complicada sea el momento de echar una mirada a nuestras raíces y a esos valores que han marcado nuestra historia y nos han ayudado a salir adelante. Quizás el que las pasadas elecciones hayan coincidido con la Navidad no haya sido una mera casualidad sino más bien una llamada de atención.   

          (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado  día 27 de diciembre de 2015)


Tío Parrilla, patriarca gitano de Jerez


jueves, 17 de diciembre de 2015

NO SOLO UN BIEN CULTURAL

 


Para la Junta de Andalucía los bienes culturales son testimonios vivos de nuestra civilización, constituyen el más valioso patrimonio que conforma nuestra realidad y nuestro futuro. El patrimonio cultural de Andalucía es, sobre todo, rico, variado y complejo, eje vertebrador de identidad y factor clave del desarrollo andaluz.

El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía ha acordado esta semana inscribir en el Catálogo General del Patrimonio Histórico, como Bien de Interés Cultural, la actividad de interés etnológico de la Zambomba, que se celebra en las ciudades gaditanas de Arcos de la Frontera y Jerez de la Frontera. El régimen de protección aprobado incorpora instrucciones para salvaguardar a través de la educación esta expresión festiva y musical vinculada al flamenco, que constituye una de las celebraciones navideñas más genuinas de Andalucía. A nadie escapa que actualmente conviven dos tipos de Zambombas, la tradicional más íntima y otra que es la que se ha prodigado en los últimos tiempos mucho más comercializadas y masificadas. A ambas se refieren desde la Junta de Andalucía al afirmar que: “Su celebración suele comenzar por la tarde-noche y prolongarse hasta la madrugada. La preparación de la hoguera y la elaboración de dulces típicos como los pestiños, buñuelos y roscos sirven como apertura de cada cita. Los participantes, reunidos alrededor de una candela, entrelazan coplas y cantares con predominio de lo coral. Pequeños recesos permiten degustar los productos gastronómicos, que se reparten de manera gratuita. A esta modalidad tradicional se unen las llamadas 'zambombas mañaneras', que proliferan sobre todo en el núcleo urbano de Jerez de la Frontera y que tienen una mayor duración, desde el mediodía, e incluyen guisos tradicionales.” A lo que habría que añadir que, en esta otra modalidad, no solo no se reparten los productos gastronómicos de forma gratuita sino que, a veces y en ciertas horas, solo por algún que otro villancico nos recuerda que esa celebración tiene que ver con la Navidad.

Por eso no debemos nunca olvidar que esta celebración, como tantas otras de nuestra cultura occidental, tiene un fundamento cristiano, a pesar de que hoy se quiera apartar todo lo religioso de lo público. La Navidad y dentro de ella la genuina celebración de la Zambomba, es una fiesta cristiana y para los cristianos. La Zambomba es la celebración que Jerez hace del nacimiento que cambió la historia, la conmemoración de la venida del Redentor y lo hace como Jerez sabe, con arte, entre arraigadas coplas populares y productos de la tierra. La Zambomba jerezana es tan rica en matices que debe ser conservada en toda su pureza sin dejarse llevar por modas consumistas o intereses comerciales pero también sin dejar de lado su sentido religioso ya que su eje está en el nacimiento de Cristo, en el misterio que aconteció hace más de dos mil años en Belén, es a esa "carita divina" a la que van dirigidos los cánticos y las alabanzas, porque es por este Niño-Dios por quienes resuenan con alegría los cánticos de esta tierra. Hoy todo esto interesa dejarlo en un segundo plano y realzar solo su aspecto cultural, pero este bien cultural quedaría completamente vacío sin esa base religiosa y sin ese mensaje de paz y amor que nos trae la Navidad, un mensaje que sobrepasa lo cultural para ser todo un bien de la humanidad.
 
(Artículo que publiqué el pasado domingo, 13 de diciembre de 2015, en INFORMACIÓN JEREZ y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
"Sordera de Jerez" en una  Zambomba familiar de las de antes
 

 

jueves, 3 de diciembre de 2015

TIEMPO DE PAZ




Existe en Jerez una imagen de la Virgen, en el templo de San Marcos, ante la cual y en numerosas ocasiones se habían llevado reconciliaciones de litigios entre nobles caballeros. Según acta documental, el 15 de marzo de 1541 se creó la Hermandad del Santísimo Sacramento y Santa María de la Paz. Tomando por titular a Jesús Sacramentado y a esa imagen de la Virgen ante la que tantos caballeros firmaron la paz y posteriores concordias.  475 años se cumplirán en el 2016 de la creación de esta Hermandad Sacramental.  Pues bien, 475 años después la paz sigue siendo esa paloma blanca que de vez en cuando se nos escapa para dar paso a los conflictos y las guerras.

A pesar de todos los pesares – envidias, odios y resentimientos- de cuanto pueda enturbiar el alma humana, necesitamos serenidad, tranquilidad y paz. Y el deseo de paz es tan necesario para poder alcanzar, siquiera un rato, la felicidad, que solo a un trastornado se le puede venir en ganas el impulso violento de la agresión. Sin embargo, es palpable, que hay odio, resentimiento y enfrentamientos en el mundo actual. Ambiciones e intereses oscuros dispuestas a llevarse por delante, o al menos intentarlo, a cuanto se le ponga enfrente. Razones para quienes han de justificar permanentemente sinrazones de comportamiento. Por todo eso y mucho más hemos de esperar paz. Hemos de pedir paz externa e interna. La paz se nos pierde en la historia y en el tiempo, la paz de antes y la paz necesaria de hoy. La paz fecunda que cada vez es más necesaria que nos invada. Esos tiempos de paz que deberían ser eternos.

En muchas ciudades de España en este fin de semana se ha encendido la Navidad. Con el encendido del alumbrado navideño las ciudades se transforman, cobra vida y alegría, llenando de musicalidad y de color el ambiente. Con la luz de la Navidad vuelven los villancicos, las tradicionales coplas de Nochebuena que nos llenan de mensajes de amor y de paz. Solo hay que volver a oír esa “Noche de paz” que es todo un himno del amor y de la fraternidad en el mundo, para sentir que la Navidad es tiempo pacificador y de justicia. Porque no olvidemos que la paz no existe si no hay justicia. Esa justicia que significa que los derechos de todos son respetados, que todos son considerados iguales en dignidad, que nadie es marginado ni discriminado por sus ideas, religión, raza, color de la piel, situación económica, o situación sexual. Hay justicia cuando todos tienen igualdad de oportunidades y pueden ser satisfechos en sus necesidades básicas de salud, vivienda, educación y trabajo. No hay justicia cuando algunos tienen mucho y les sobra, y muchos tienen poco o nada, y les falta. Navidad es solidaridad y hacer esfuerzos para que esa paz, que tanto mencionaremos estos días en esas tradicionales coplas de Nochebuena, se haga realidad y no se esfume como el humo de las fogatas zambomberas.

Después de tantos siglos los caballeros del mundo siguen empeñados en que la paz y concordia brille por su ausencia, que los conflictos y las armas sigan protagonizando titulares de prensa. No es tiempo de bombas sino de paz, ya lo dijo Albert Einstein: “Cuando me preguntaron sobre algún arma capaz de contrarrestar el poder de la bomba atómica yo sugerí la mejor de todas: La paz.”
 
(Artículo que publiqué el pasado domingo, 29 de noviembre de 2015, en INFORMACIÓN JEREZ y al día siguiente en VIVA JEREZ).
 
Santa María de la Paz y Concordia. Parroquia de San Marcos. Jerez.
 

martes, 6 de enero de 2015

ESE SÍ ES DE VERDAD


 
 
Lo dice el popular villancico: “Los ángeles son de barro, la Virgen y San José, de barro las ovejitas, la mula y el buey, y de madera tallá, Melchor, Gaspar y Baltasar. Pero el Niño que está en el portal, ese sí que es de vera, ese si es de verdad”.

 

El Papa acaba de subrayar que así como Jesús, hoy los niños también son un signo de esperanza y vida, pero también un signo de “diagnóstico” para entender el estado de salud de una familia, de una sociedad y de todo el mundo.

            “Cuando los niños son recibidos, amados, custodiados, tutelados, la familia está sana, la sociedad mejora, el mundo es más humano.  El Niño de Belén es frágil, como todos los recién nacidos. No sabe hablar y, sin embargo, es la Palabra que se ha hecho carne, que ha venido a cambiar el corazón y la vida de los hombres. Este Niño, como todo niño, es débil y necesita ayuda y protección. También hoy los niños necesitan ser acogidos y defendidos desde el seno materno'', explicó el Pontífice.

            Francisco lamentó que en este mundo, donde se han desarrollado las tecnologías más sofisticadas, existan por desgracia muchos niños en condiciones inhumanas, que viven al margen de la sociedad, en las periferias de las grandes ciudades o en las zonas rurales.

            “Todavía hoy muchos niños son explotados, maltratados, esclavizados, objeto de violencia y de tráfico ilícito. Demasiados niños son hoy prófugos, refugiados, a veces ahogados en los mares, especialmente en las aguas del Mediterráneo. De todo esto nos avergonzamos hoy delante de Dios, el Dios que se ha hecho Niño. Y nos preguntamos: ¿Quién somos nosotros ante Jesús Niño? ¿Quién somos ante los niños de hoy? ¿Somos como María y José, que reciben a Jesús y lo cuidan con amor materno y paterno? ¿O somos como Herodes, que desea eliminarlo?...”, se cuestionó el Papa.

            Un año más, y son ya demasiados, el Niño Jesús del portal que montamos todos los jerezanos en el centro de la ciudad y que será adorado por reyes; ese Niño Jesús que es de veras porque representa no solo a la Verdad y el Amor sino también a todos los niños del mundo, ha vuelto a ser maltratado. Años atrás fue mutilado, abortado y abandonado en un rincón y en este año ha sido arrojado al agua como simbolizando todos esos niños ahogados en los mares por la injusticia y las desigualdades humanas.

            Por eso, porque ese Niño Jesús del portal jerezano representa tantas cosas es un niño vivo, lleno de mensajes, al que hay que proteger porque simboliza mucho no solo para el creyente sino también para una sociedad en la que el niño está demasiadas veces a expensas de los Herodes de los nuevos tiempos.

            Los vándalos que, un año más, han atentado contra el Belén instalado en la plaza del Mamelón, cebándose con el Niño Jesús, no han venido más que a mostrar un signo de ese “diagnóstico” de una sociedad que cada vez respeta menos lo que para otros es sagrado, a un niño indefenso que no causa daño a nadie y que está tan vivo como proclama la popular letra del villancico. Que esos monarcas que se postrarán ante este Niño Dios lleguen cargados de esperanza y vida en especial para esos niños del mundo que tanto necesitan de la protección de todos.
              (Artículo publicado en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 4 de enero de 2015)



Nacimiento municipal montado hace años en la logia del Cabildo Viejo jerezano. El acceso al mismo estaba protegido por la reja que cierra este espacio.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

FELIZ NAVIDAD

        Un año más, como cada 24 de diciembre y en el renovado Nacimiento del Señor, mis mejores deseos de PAZ y FELICIDAD para todos los seguidores de este blog. Eduardo Velo.


Mi Belén familiar 2014.

martes, 23 de diciembre de 2014

EL INICIO DE LA NAVIDAD


 
 
Por mucho que hace ya unos días las zambombas hayan dado el pistoletazo de salida a las fiestas navideñas, tradicionalmente la Navidad comienza con el soniquete de los niños de San Ildefonso cada 22 de diciembre. Este sorteo extraordinario de lotería es para la Navidad como las palmas de la Borriquita para la Semana Santa, que por muchas procesiones, marchas e incluso nazarenos que haya antes la Semana Santa no empieza hasta que Jesús entra triunfalmente en Jerusalén, rodeado de niños con palmas en sus manos y, también, cuando voces de niños del Oratorio Festivo nos recuerdan que ya  es Domingo de Ramos por la plaza de las Angustias. 

La Navidad se inicia la mañana del 22 de diciembre cuando en todos sitios suenan esas voces que deberían declararse bien de interés cultural por lo unidas que están ya a las fiestas navideñas y la tradición en España.  Dicen que el origen de la lotería de Navidad se remonta a la época de las Cortes de Cádiz, cuando el ministro de la Cámara de Indias pensó en ella como “un medio para aumentar los ingresos del erario público sin quebranto de los contribuyentes”. El primer sorteo se celebró el 18 de diciembre de 1812, festividad de la Virgen de la Esperanza. Recibió el nombre de ‘Lotería Moderna’, para diferenciarla de la ‘Lotería Primitiva’ iniciada por el Marqués de Esquilache. El nombre de ‘Sorteo de Navidad’ no llegó hasta el 23 de diciembre de 1892 y cinco años después esta denominación ya aparecía impresa en los boletos.

Desde el primer sorteo, fueron los niños de San Ildefonso los encargados de cantar los números, que hasta 1913 estaban impresos en papeles. A partir de esta fecha, se implantó el sistema de bombos y bolas de madera que se sigue utilizando hoy. En la actualidad, todos los 22 de diciembre la ilusión irrumpe en los hogares españoles gracias al sorteo extraordinario de Navidad, cuyo premio máximo tiene un valor de 4 millones de euros.

Atrás quedó aquel soniquete de las cincuenta mil pesetas de nuestros recuerdos infantiles y que repetían una y otra vez como el beben y beben de los peces en el río. Era el inicio de unas vacaciones que entonces nos parecían eternas, era la mañana de la mesa llena de papeletas para que los niños fuésemos comprobando los premios, de adornos de espumillones y Nacimientos tradicionales con serrín, casitas de corcho, paisajes de papel y figuritas compradas en La Malagueña de la calle Algarve. Navidad que en nuestro Jerez se decoraba con un gran árbol en la “Rotonda de los Casinos” con su portal de Belén en la base, de un paragua de luces en el Gallo Azul reflejado en los escaparates de la confitería La Esperanza y de los tradicionales Nacimientos de San José, Bancobao, Sanatorio, Marianistas, Beaterio y algunos más en casas particulares.  Una Navidad que, como la de ahora, también inauguraban los niños de San Ildefonso pero mucho menos consumista y más entrañable y familiar.

El sorteo extraordinario de Navidad de la lotería nacional marca el inicio de unas nuevas fiestas navideñas. Mucho han cambiado las cosas desde que aquel ministro de la Cámara de Indias se le ocurriese hacer algo para aumentar los ingresos del Estado sin quebranto del contribuyente, pero lo que no ha cambiado es ni la ilusión ni el auténtico mensaje de la Navidad, que es lo que verdaderamente da sentido a todo esto.
 
 (Artículo publicado en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 21 de diciembre de 2014 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
 
 
Navidad en Jerez a mediados del pasado siglo XX
 

 

 

 

martes, 16 de diciembre de 2014

EL VILLANCICO DE ANTONIO


 
 
Cuentan que las primeras composiciones que pueden denominarse con el nombre de villancico surgieron hacia la segunda mitad del siglo XV como una evolución de formas musicales populares mucho más antiguas. Su nombre tiene probablemente su origen en que se trata de composiciones de naturaleza popular, cantadas por los villanos o habitantes de las villas, generalmente campesinos u otros habitantes del medio rural. Eran cantados en fiestas populares, originariamente sin temática específicamente religiosa, y los principales temas eran los acontecimientos recientes del pueblo o la región. El género se amplió posteriormente hasta incluir temas de diverso tipo.

Las composiciones basadas en la Navidad tienen un origen muy antiguo. Una de las más antiguos que se conservan es Veni redentor gens, himno atribuido a San Ambrosio de Milán (340-397).Hay quien nos cuenta también como miembros eclesiásticos vieron en este tipo de canción sencilla y pegadiza la forma perfecta para divulgar su mensaje evangelizador, por lo que empezaron a adaptarse numerosas coplas con motivos religiosos y, sobre todo, con sencillas cantinelas relacionadas con el nacimiento de Jesús y la Navidad (cabe destacar que la Iglesia ya tenía desde mucho antes sus propias composiciones musicales, pero la forma del villancico les iba la mar de bien, al tratarse de canciones sencillas, rima fácil y letras pegadizas que podías ser memorizadas por cualquier persona).

Este tipo de villancico se popularizó rápidamente, convirtiéndose en canciones ampliamente interpretadas en las iglesias durante los oficios religiosos y que después eran cantadas por el pueblo en sus reuniones familiares, siendo una manera rápida y eficaz de llevar a muchísimas más personas el mensaje del evangelio. Finalmente el villancico quedó en la memoria popular como un género de canción específica de la Navidad, pasando a denominar por extensión a toda canción de temática navideña sea o no religiosa.

Pues bien, nos lo contaba el pasado martes el párroco de San Pedro, hay un villancico, netamente jerezano, que creó el genial Antonio Gallardo y popularizó María José Santiago, es el llamado “Carita divina”. Un villancico con un gran sentido evangelizador que el poeta se inspiró viendo la imagen del Señor de la Coronación de Espinas en su capilla de los Desamparados y que quiso ofrecerlo como un homenaje al barrio donde naciera. Antonio Gallardo Molina vino al mundo en 1925 en la calle Antona de Dios, número 23, casi al lado de la parroquia del apóstol, donde se crió y disfrutó desde niño del flamenco y la copla, convirtiéndose en uno de los más importantes autores y compositores de letras y melodías flamencas.

De sus profundas convicciones religiosas brotó aquel villancico que nos adelanta cada año la Semana Santa a los días navideños, que nos huele a pestiños de La Holandesa, a calle Bizcocheros y a Antona de Dios, a Domingo de Ramos y a Viernes Santo, que nos habla de coronas de espinas y de una cruz. Un villancico que es como el himno del barrio cada vez que, en estos días de zambombas y alegrías nos recuerda que envidia tiene la fuente del color por su carita divina aunque estemos viendo en la frente de mi Dios una corona de espinas y todo ello, mientras, en la parroquia, María le sigue dando cobijo y cubriéndolo con su manto para que no vea su Hijo la tarde del Viernes Santo. Una composición de naturaleza popular de un hombre de Fe que supo ver en las dos Hermandades del barrio que le vio nacer  toda la grandeza de la Navidad.
 
(Artículo publicado el pasado domingo 14 de diciembre de 2014 en INFORMACIÓN JEREZ y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
La cantante jerezana Mª José Santiago fue la que popularizó el villancico de Antonio Gallardo "Tu carita divina"
    

martes, 11 de noviembre de 2014

PARRILLA


 
Lo conocí en la cama del hospital Juan Grande, cuando ya la enfermedad le había hecho aparcar los toques de su guitarra y esas coplas de Nochebuena, por cuya recuperación tanto luchó, empezaban a sonar en los altavoces callejeros.  Aquellas Navidades de hace una década mi padre batía sus últimas batallas y en una habitación cercana a la suya dejaba pasar las horas la genialidad de Manuel Parrilla mientras su guitarra permanecía muda, guitarra de astillas de amor como tantas veces cantara Juan Pardo.

Cada vez que, cruzando el pasillo del hospital, lo veía allí en la cama, en silencio, sin el toque, sin el cante y sin el baile que tantas veces le había acompañado pensaba en lo injusto que es acallar el talento, ese arte singular que solo se da en los escogidos pero que en la crudeza de un hospital  se apaga y se anula como el eco en la lejanía.

Mi amigo Juan Antonio Benítez me tenía al tanto de su evolución, de sus leves mejorías,  de sus avances en la enfermedad pero ¿y la guitarra? Sin la guitarra la figura del artista quedaba mutilada, el último eslabón de una saga de flamencos históricos quedaba incompleto.  Dicen que para el guitarrista la guitarra termina de decir lo que él ya no puede, por eso a aquel enfermo le faltaba voz, acallaba un sonido al que siempre había estado unido.

 Manuel Fernández Molina, Parrilla, tenía entonces 60 años y mucho arte aún que derrochar. Había nacido el 21 de Septiembre de 1945 en la calle Campana de Jerez de la Frontera. Estaba emparentado con el mítico Frijones y era nieto de Juanichi el Manijero, además de sobrino del Sernita y de Tía Juana la del Pipa. Cada vez que lo veía, allí en su habitación, tan callado, tan resignado, no podía dejar de pensar en el artista, en su adorada Paquera, en tantos a los que acompañó como Lola Flores,  Tío Borrico, Terremoto o Sordera. Sus éxitos en el tablao de Los Canasteros, de Caracol o El Duende, de Pastora Imperio y Gitanillo de Triana. Pero sobre todo me acordaba de los villancicos, de aquellas coplas de Nochebuena que escuchaba cantar a mi madre cuando la salita de mimbres de mi casa se transformaba para acoger el Nacimiento y en las ondas de Radio Popular de Jerez empezaba a escucharse aquello de “Manolo, pa cantá”. Parrilla fue clave en la recuperación de los cantes populares de la Navidad jerezana, esas coplas que muy pocos conocían y ahora, gracias entre otros a Parrilla de Jerez, todos cantan.

Cuatro años después de aquellos días que compartimos en el Hospital Juan Grande Parrilla de Jerez nos dejó aunque su toque inmortal aún permanece como perenne recuerdo a su memoria. Esta semana se ha presentado el boceto de lo que será el monumento al genial guitarrista y que estará ubicado frente a la ermita de San Telmo. Fernando Aguado, su autor, ha sabido plasmar la impronta de su arte sumergido en la magia de una guitarra. Una escultura que nos recuerda aquello que decía Andrés Segovia: “Muevan su cuerpo levemente hacia adelante para apoyar la guitarra contra su pecho, la poesía de la música debe resonar en su corazón”.

El artista unido para siempre a una guitarra, aquella que tanto eché en falta en la fría y dura estancia de un hospital. Ahora sí, la presencia de esa guitarra podrá decir lo que él ya no puede.
 
(Artículo publicado el pasado domingo 9 de noviembre de 2014 en INFORMACIÓN JEREZ y al día siguiente en VIVA JEREZ).
 
 
 
Un jóven Parrilla de Jerez junto a su guitarra.
Arriba con su inseparable Paquera.