miércoles, 26 de octubre de 2016

PATRIMONIO CULTURAL DE LA CIUDAD




El patrimonio cultural histórico, artístico, monumental y documental de la Iglesia católica constituye una parte esencial del patrimonio cultural español por su importancia, magnitud y diversidad. Por ello, el Estado español ha desarrollado toda una normativa que trata de proteger, preservar y fomentar dicho patrimonio. Como contraprestación a las ayudas que recibe del Estado, se ha exigido a la Iglesia católica que el disfrute del mismo sea compartido, también, por parte de todos los ciudadanos, respetando en todo momento el fin religioso que tienen dichos bienes.

La propia Comisión Pontificia para los bienes culturales de la Iglesia afirma que en los países de antigua tradición cristiana, el patrimonio histórico-artístico que a lo largo de los siglos se ha ido enriqueciendo continuamente con nuevas formas interpretativas y ha sido un instrumento privilegiado de catequesis y de culto para generaciones enteras, en tiempos más recientes ha adquirido, algunas veces, a causa de la secularización, un significado casi exclusivamente estético. Por ello, es oportuno que las Iglesias confirmen, por medio de convenientes estrategias, la importancia contextual de los bienes histórico-artísticos, de modo que la pieza considerada desde su valor estético no sea totalmente separada de su función pastoral, así como del contexto histórico, social, ambiental y devocional, de los que constituye una peculiar expresión y un testimonio.

Todo ello viene en relación a la polémica surgida esta semana a raíz del posible traslado de uno de los retablos de la Cartuja de Jerez a la parroquia de la Nuestra Señora de la Encarnación de Setenil de las Bodegas. La Diócesis de Asidonia-Jerez, propietaria de este retablo, argumenta este traslado en la necesidad de salvaguardar los valores artísticos, espirituales, litúrgicos y cultuales de la propia obra de arte, así como su correcta utilización ya que en la actualidad se conserva, sin uso alguno, en una de las dependencias cartujanas. Para acceder a esta petición, que fue realizada en su momento por la parroquia setenileña, se está a la espera de recibir los permisos necesarios de la Delegación Territorial de Cultura de la Junta de Andalucía.

Es un nuevo caso en el que chocan intereses locales por mantener en Jerez una pieza de gran valor artístico y que forma parte, por tanto, del patrimonio cultural de la ciudad, con unos intereses eclesiales que ve con buenos ojos este traslado por el buen uso y la adecuada conservación que ofrecería su nueva ubicación. 

            Algo parecido ocurrió  en Toledo, a principios del siglo XX cuando un sector de la sociedad toledana defendían el derecho de la Iglesia de vender las obras maestras de El Greco para paliar necesidades urgentes, mientras que otros, por su parte consideraban sus retablos como parte del patrimonio local que no debería de ningún modo salir del recinto de la ciudad. Finalmente hubo un pacto sagrado entre unos y otros para que las necesidades se atendieran sin que los retablos de El Greco tuvieran que salir de Toledo.

            Los retablos constituyen una de las manifestaciones artísticas más representativas y singulares de nuestro acervo cultural. Este de la Cartuja es una notable pieza barroca del siglo XVIII. Independientemente del dictamen que den los organismos pertinentes, habrá que, como en Toledo, intentar llegar a acuerdos para que, sin olvidar la misión pastoral para el que fue realizado, este retablo siga formando parte del valioso elenco patrimonial de la ciudad.

           
             (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 23 de octubre de 2016 y al día siguiente en VIVA JEREZ)



Retablo de la sala capitular de la Cartuja de Jerez cuando aún permanecía en la parroquia de San José del Valle.

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