miércoles, 12 de agosto de 2015

PEMÁN Y JEREZ


 
 
“No he bebido demasiado Jerez pero Jerez si me ha bebido a mi”

Con esta palabras el ilustre escritor, académico y dramaturgo José María Pemán y Pemartín agradecía en un mes de septiembre de 1963, vendimiador y mercedario, la entrega, en solemne acto, del título de Hijo Adoptivo de Jerez por parte del Ayuntamiento jerezano. El acto fue presidido por el ministro de Educación, Manuel Lora Tamayo. Pemán agradeció el nombramiento señalando su vinculación a Jerez, tanto familiar como literaria, ya que había sido aquí, en la finca del Cerro de Santiago, donde había escrito numerosas obras.

Cuentan que aquí nació “El divino impaciente” esa magistral obra, estrenada con éxito también en un mes de septiembre pero de 1933. Se estrenó en el Teatro Beatriz de Madrid, en medio de gran expectación. Los versos del famoso diálogo entre san Ignacio y san Francisco Javier pasarían al patrimonio común, y miles de personas los hicieron suyos y los recitaron durante décadas: “Javier/ no hay virtud más eminente /que el hacer sencillamente/ lo que tenemos que hacer. / Cuando es simple la intención /no nos asombran las cosas/ ni en su mayor perfección. / El encanto de las rosas /es que siendo tan hermosas /no conocen lo que son...".

Pemán, dejó mucho de su arte literario en esta tierra jerezana desde esa finca que parece arrancada de la señorial calle Caballeros y que aún hoy emerge a escasa distancia de la ciudad derramando la sabiduría de Séneca y los versos antológicos de la Feria jerezana.

En 1997 todos los alcaldes de Jerez que aún estaban entre nosotros, los del anterior régimen y los de la democracia, guiados por aquellos versos pemanianos “no hay virtud más eminente /que el hacer sencillamente/ lo que tenemos que hacer”; para perpetuar esa fidelidad de Pemán a Jerez  le levantaron un busto en el parque González Hontoria. En ese mismo acto el edil, representante de un partido de izquierdas, subrayó la deuda que Jerez tenía con quien fuera Hijo Adoptivo de la ciudad y aseguró que todo cuanto se hiciera por honrar la memoria de Pemán sería poco. Ese busto, a causa del vandalismo, hubo de retirarse del parque volviéndose a colocar en el teatro Villamarta, donde tantas obras de este autor  se habían interpretado. Ahora por  cuestiones políticas y no culturales, el busto vuelve a ser retirado, pero ha salido el tiro por la culata ya que nunca se ha hablado tanto de Pemán y de su prolífera obra como estos días, incluso con recogidas de firmas para que el busto siga donde está y hasta otro tipo de iniciativas como la creación de una asociación cultural que mantenga viva en Jerez la memoria literaria de tan insigne escritor. Con lo fácil que hubiese sido no restar sino sumar más bustos al teatro Villamarta, donde estuviesen representadas destacadas personalidades del mundo de las letras y del teatro vinculadas a Jerez, sean de la ideología que sean. Pero entonces hablaríamos de concordia, de pasar página, de olvidar las  dos Españas. Hablaríamos de eso que tanto nos falta y que imploró Pemán a los cielos: "¡Siembra rosas de olvidos y perdones/ y unge de compasión y tolerancia/ labios y corazones!/ ¡Danos la paz! ¡Acerca a los hermanos!/ ¡Abre acequias de amor en los secanos/ y pon el agua de la Vida en ellas!/ ¡Tú que tienes el viento y las estrellas, / Señor de los Señores, en tus manos!"  
(Artículo que publiqué el pasado domingo 9 de agosto de 2015 en INFORMACIÓN JEREZ)
 
Pemán, jerezano de adopción, junto a Lola Flores, jerezana de nacimiento.
Arriba acto de colocación del busto de Pemán en el vestíbulo del teatro Villamarta.
 

   

 

jueves, 6 de agosto de 2015

EL CRUCIFIJO, SÍMBOLO DE PAZ.




Las redes sociales están que arden a cuenta del desarrollo de muchos de los plenos municipales que se vienen celebrando tras la constitución de las nuevas Corporaciones, sesiones en los que se emplea más tiempo en los reproches y en asuntos del pasado que en dar soluciones  a los graves problemas que azotan a la sociedad y que preocupan verdaderamente a los ciudadanos. Lo ocurrido en Jerez el pasado jueves ha sido más de lo mismo, la propuesta de retirada del crucifijo del salón de plenos por parte del grupo de Izquierda Unida, ha encendido todos los comentarios. A raíz de esta propuesta de retirada, me he acordado del artículo que escribí en esta misma columna semanal hace ya unos años.

En Trebujena, un grupo de personas afines a ideas comunistas vieron como de la iglesia del pueblo salían llamas y sin pensarlo entraron en el templo para salvar a las devotas imágenes sagradas más queridas por sus vecinos y la depositaron en el ayuntamiento. Triunfó la cordura por encima del revanchismo completamente trasnochado. Los comunistas de Trebujena dieron una lección de civismo ante quienes se empeñan en mantener las dos Españas, ante quienes aún siguen viendo buenos y malos, opresores y oprimidos, por el mero hecho de pensar de una forma o de otra, ante quienes se obstinan en encasillar a las personas por su ideología, por su creencias religiosas o por haber ocupado cargos en un momento concreto de la historia de este país. Trebujena, conocida por su mosto  y por otras peculiaridades que la hacen atractiva al visitante, cobró aquellos días actualidad por su lección de auténtica democracia frente a aquello que decían los viejos  del rencor de viejas deudas. Se da la paradoja de que los militantes comunistas salvaron a las imágenes sagradas de las llamas y las depositaron en el Ayuntamiento que se encuentra ubicado frente al templo. El mismo Ayuntamiento en el que, de seguro, haría tiempo que ya no habría ningún crucifijo. Quitarían el crucifijo de los salones consistoriales y los propios vecinos con ideas no muy dadas a estas cosas de la religiosidad y el clero la depositaron de nuevo, nada más y nada menos con las imágenes de mayor fervor en el pueblo el Cristo de la Misericordia, Jesús Nazareno y la Virgen dolorosa.

            Los procuradores franquistas hicieron posible la transición sin ira, los comunistas, legalizados gracias a aquella transición a la democracia, salvaron, hace solo unos años, una iglesia en Trebujena y unas imágenes de las llamas, también sin ira, sencillamente porque ambos pertenecen a una sociedad que ha evolucionado y que necesita cada vez más pasar página y hablar más del futuro que del pasado.

Es conocido el gesto del profesor Tierno Galván que cuando fue elegido alcalde de Madrid encabezando la lista electoral del Partido Socialista, al ocupar el despacho oficial en el Ayuntamiento, sobre la mesa de trabajo había un crucifijo. Ante la sugerencia de retirarlo el "viejo profesor" dijo:" "Dejen el crucifijo donde está que es símbolo de paz". Siendo agnóstico reconocido, el ilustre intelectual de izquierdas supo ver en el crucifijo al hombre justo cuya grandeza sobrepasa, con creces, el hecho de ser un auténtico símbolo para la cristiandad. El hombre bueno, inmensamente grande, que murió crucificado por defender la justicia y la paz en el mundo. Cuando en un pleno de siete horas, al final, de lo que más se habla es del crucifijo, por algo será.
 
(Artículo que publiqué el pasado domingo 2 de agosto de 2015 en INFORMACIÓN JEREZ)
 
Crucifijo de la Defensión delante del Ayuntamiento jerezano en una fotografia del ayer.
 

  


   

 

domingo, 2 de agosto de 2015

UN JEREZ VIEJO QUE SE CAE


         
 
 

           Bajo este mismo título Luis del Arenal publicaba un artículo en Diario de Cádiz hace, aproximadamente, unos cuarenta años. Reflejaba en el mismo, entre otras cosas, que junto a ese otro de porte moderno, que se hace más grande cada día, que se va incrementando el número de barriadas de unos años a esta parte, que confiere a la ciudad ese aspecto grato y confortable del que goza, existe un Jerez viejo que se está cayendo a pedazos, dado el avanzado estado de ruina de gran parte de los edificios que la integran y que en su día constituyeron un claro motivo de orgullo para la población. Posteriormente sigue el artículo informando sobre el derrumbe, en aquellos años, de la parte trasera de una casa del casco urbano de Jerez ocasionando daños de consideración y poniendo en peligro vidas humanas.

            Es lamentable que cuarenta años después, este artículo siga estando de plena actualidad, que sucesos como los acaecidos esta misma semana en la plaza Plateros sigan siendo noticia y poniendo en riesgo la integridad de los viandantes. Y lo peor es que esto no es un hecho aislado solo hay que darse un paseo por el casco antiguo para comprobar el pésimo estado de muchas de las viviendas que lo forman. La plaza Belén, la de San Lucas, la calle Libre, la del Señor de las Tres Caídas y sobre todo la Carpintería Alta es el ejemplo más alarmante de la dejadez y el abandono de ese Jerez viejo que se mantiene en pie de milagro.

            A lo más que se llega es a parchear y el ejemplo lo hemos visto hace unos días con el espléndido caserón de la calle Porvera 52, una bella muestra de la arquitectura barroca jerezana que si bien se le ha dado un lavado de cara en su interior sigue mostrando una imagen indigna de tan magnífico edificio. Los propios comerciantes jerezanos han manifestado estos días que rara es la calle del centro urbano que no presenta una de sus casas en estado de ruina y con riesgo de derrumbe, un hecho que nos viene a señalar la dejadez en la que se encuentran muchas de las fincas que forman el entramado histórico de nuestra ciudad. Si es verdad que antes que estallara la crisis se han restaurado, con más o menos acierto, algunos de los edificios nobles del centro, como, por ejemplo, las acertadas intervenciones que se han llevado a cabo en edificaciones de la calle Tornería o en algunas de las casas del Jerez musulmán, pero no es menos cierto que aún queda mucho por hacer y que las noticias de derrumbes siguen estando al orden del día.

Como ya hemos manifestado, una y otra vez, desde esta columna semanal, en el casco antiguo todos encontramos la memoria histórica colectiva, su esplendor económico de antaño, su cultura, su proyección de futuro por lo que urge una actuación rápida y decisiva, nada de lavados de cara que escondan ruinas.

Como ocurre con otras ciudades, pasar y pasear por el viejo Jerez, por sus barrios y calles más históricas es toparse de bruces con el reverso, con la negación de su pasado mejor; nos encontramos con la ciudad que se desmorona, que se derrumba, que desaparece poco a poco, ¡que se cae! Aún estamos a tiempo de mantenerlo en pie, de ayudar entre todos a ese viejo Jerez que se nos va al suelo y no sabe donde agarrarse.  

            (Artículo que publiqué el pasado domingo 26 de julio de 2015 en INFORMACIÓN JEREZ y al día siguiente en VIVA JEREZ)


Artículo publicada en la pasada década de los setenta en Diario de Cádiz y al que se hace referencia en esta entrada.

 

martes, 21 de julio de 2015

LA DEL 18 DE JULIO


 
 
Cuentan los historiadores que en la tarde del sábado 18 de julio de 1936 la corporación municipal jerezana frentepopulista se reunió con carácter de urgencia para analizar la situación después de tener noticias de la sublevación de las guarniciones del Protectorado español en Marruecos. En ese mismo instante se produce una reunión de oficiales en el  cuartel de caballería Fernando Primo de Rivera, que liderados por el comandante de caballería Salvador de Arizón Mejías deciden sumarse a la mencionada sublevación. En la madrugada del 18 al 19 de julio de 1936, seis soldados de caballería, ocupan el Ayuntamiento y obligan al Alcalde, Antonio Oliver Villanueva, a entregar el poder. El Alcalde accede con la promesa de que no se derramaría sangre.

Este 18 de julio de 1936 marcaría la historia no solo de nuestra ciudad sino de toda España. En Jerez la fecha quedó perpetuada en una clínica de uso público, la Clínica 18 de Julio, ubicada en el lugar donde hoy se encuentra el edificio de los sindicatos en la plaza del Arenal, además se cambió el nombre de la calle Ávila por el de 18 de julio de 1936, nombre que apenas fue utilizado por los jerezanos para denominar esta calle del barrio de la Albarizuela.

Con el paso de los años la fecha del 18 de julio, para el pueblo llano, era esperada más por cuestiones económicas que políticas. Era el día de la paga de verano lo que suponía para muchas familias el poder permitirse el lujo de acercarse a las playas cercanas. El origen de estas pagas extras se remontan a la década de los años 40 del pasado siglo. En un momento en el que España intentaba salir del bache económico que había supuesto la Guerra Civil, y a nivel global la IIGM, el gobierno del General Franco  decidió compensar a los trabajadores por el encarecimiento del nivel de vida y la caída de salarios que habían sufrido. Para ello se ideó una gratificación extraordinaria en Navidad que percibirían todos los trabajadores en diciembre de 1944. A partir del año siguiente desde el Ministerio de Trabajo  se aprobó que dicha paga tuviera un carácter general y se realizase anualmente coincidiendo con tan señaladas fechas. Esta paga extraordinaria alcanzó tal popularidad, que en 1947, desde el gobierno, se pensó en realizar una segunda gratificación anual, pero esta vez como conmemoración a uno de los días grandes señalados en el calendario de la época: ‘el Alzamiento Nacional’ o lo que venía a ser lo mismo, ‘la paga del 18 de julio”.

 Lejos fue quedando aquellos años de la contienda y el 18 de julio era más el nombre de una paga que de una conmemoración. Con el cambio de régimen se acabó la conmemoración del 18 de julio pero esta prerrogativa se mantuvo. Una de las pocas medidas del anterior régimen que permaneció en democracia y hasta nuestros días, pero desplazada al mes de junio.  Solemos decir que la verdadera conversión no se verifica hasta que llega al bolsillo. Entonces sí que no hay duda. La paga extraordinaria de verano es heredera de aquel 18 de Julio, por lo que hay voces que invitan a todos los que desean borrar esas páginas de nuestra historia  que tengan el gesto de no aceptar esa paga como medida de presión y como gesto muy significativo en la recuperación de la Memoria Histórica. Cuestión de coherencia y también de ahorro público.
(Artículo que publiqué el pasado domingo 19 de julio de 2015 en INFORMACIÓN JEREZ y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Antonio Miguel Oliver Villanueva era el alcalde de Jerez de la Frontera el 18 de julio de 1936.


 
 

 

miércoles, 15 de julio de 2015

PLAN URBAN



 
 

El Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) es un instrumento financiero de la Comisión Europea cuya finalidad es la ayuda para el desarrollo económico de las regiones deprimidas de la Unión Europea. Estos fondos son subvenciones a fondo perdido, siendo gestionados directamente por las administraciones públicas (central, autonómica y local) teniendo cada una de ellas un cupo de fondos asignado a priori para realizar proyectos en la zona. El FEDER supone una de las partidas más grandes dentro del presupuesto de la UE, afectando a áreas de desarrollo como los transportes, las tecnología de la comunicación, la energía, el medio ambiente, la investigación y la innovación, las infraestructuras sociales, la formación, la rehabilitación urbana y la reconversión industrial, el desarrollo rural, la pesca, e incluso el turismo y la cultura. Dentro del mismo existe el Proyecto Urban. El objetivo de esta iniciativa es favorecer el desarrollo sostenible de las ciudades y barrios en crisis de la Unión Europea. Con esta financiación se logra, entre otras iniciativas, la renovación de edificios y espacios públicos. Por tanto, el Plan Urban es un proyecto europeo multidisciplinar que pretende continuar la línea de trabajo esbozada en el texto de la Carta de Leipzig, en el Foro Europeo para Políticas Arquitectónicas sobre Cultura de la Construcción del 27 de abril de 2007 y en la Carta Europa ‘Red de ciudades vitales’.

El Plan Urban es un proyecto muy importante para cualquier ciudad, porque supone revalorizar y revitalizar los cascos históricos. Así lo defendió el anterior gobierno municipal y así quiere que siga siendo la asociación de vecinos del casco histórico jerezano. Es la única esperanza para salvar un espacio histórico que se nos cae a pedazos.  Lo decía hace unos días el presidente de los vecinos: "Si estas ayudas no salen adelante no sé a quién tendríamos que pedir responsabilidades, porque nos quedaríamos sin estos fondos y sin las inversiones previstas en el plan de actuación, que era una iniciativa del gobierno anterior". Y es verdad, porque con la precaria situación económica que vive nuestro Ayuntamiento si no es con estas ayudas difícilmente se podrá acometer la necesaria y urgente rehabilitación del casco antiguo de la ciudad. Se habla de que fueron 46,6 millones de euros los que solicitaba el anterior equipo de gobierno para este fin, una cantidad nada despreciable que ni por cuestiones políticas ni de otra índole debe quedar aparcada y mucho menos cuando urge su tramitación. Sería un grave gesto de irresponsabilidad no poner todo el empeño necesario para que estos fondos lleguen a nuestra ciudad y se pueda empezar a verle color al resurgir de nuestro casco histórico.  
         El centro histórico de la ciudad, bien rehabilitado, puede aglutinar gran parte de la oferta turística, tanto en cuanto a concentración de monumentos e inmuebles de interés como a otro tipo de actividades culturales y artísticas, religiosas, etc.  No debemos olvidar que todo ese espacio urbano, actualmente tan deteriorado, fue el único Jerez de hace no demasiados años; de allí son nuestras raíces y allí nacieron muchos de nuestros mayores. Allí brotaron nuestras costumbres y tradiciones, allí comenzó Jerez su historia y allí se abrieron las fronteras de los nuevos tiempos de la ciudad.

El Plan Urban, donde tantas esperanzas se han depositado, debe seguir siendo una prioridad para la ciudad porque de él va a depender mucho no solo de lo que hagamos con nuestro pasado sino también una parte importante de nuestro futuro.
          
              (Artículo que publiqué el pasado domingo, 12 de julio de 2015, en INFORMACIÓN JEREZ y al día siguiente en VIVA JEREZ.)


Fotografía aérea de la plaza de Belén y parte del casco histórico jerezano en tiempos pasados.



miércoles, 8 de julio de 2015

LA CALLE ALGARVE


 
 
La relación de Jerez con el sur de Portugal viene de la época de la Reconquista cuando Alfonso el Sabio repartió fincas a caballeros del Algarve portugués que le acompañaron en su gesta frente al ejército musulmán. El barrio primitivo del Algarve jerezano debió ser más extenso de la calle que hoy lleva este nombre, añadiéndole incluso las callejuelas adyacentes, ya que en el repartimiento de 1266, se inscriben en él un total de 85 cabezas de familia. Su origen se sitúa en un extremo del casco histórico medieval, localizado intramuros. Dentro de la muralla que rodeaba a la ciudadela, la calle Algarve hacía a su vez frontera con el muro que separaba a la judería jerezana del resto de la ciudad. En esta calle nació el actor y dramaturgo jerezano Antonio Vico y Pintos.

A raíz del auge de la calle Larga como principal calle comercial de la ciudad, la calle Algarve también fue un eje dinámico de comercios, contando esta calle por ejemplo con el primer asentamiento de comerciantes chinos a comienzos del siglo XX.  El recordado Juan de la Plata, en uno de sus ilustrativos artículos, decía que las primeras noticias que se tienen de chinos en Jerez se remontan allá por los años veinte del pasado siglo, especialmente como vendedores ambulantes de corbatas, siendo su lugar de venta en la vía pública, en la confluencia de la calle Algarve con Larga, frente al Gallo Azul. La calle Algarve junto con la calle Remedios, calle Nogales, la plaza del Progreso y la calle Consistorio conforma un encantador conjunto de vías peatonales, salpicada de comercios tradicionales. Concretamente la confluencia con la calle Remedios siempre fue un lugar emblemático. La papelería que perduró hasta hace pocos años en una esquina y en la otra el noble edificio donde estuvo la afamada y prestigiosa Eureka y antes Jesús Vaca, frente a la Concepción, la tienda de Quevedo, formaban un triángulo del comercio más castizo.

          Todo esto se fue perdiendo para dar paso a nuevas tiendas de moda que siguieron dando vida a esta popular y céntrica calle jerezana, pero esta semana nos llegan la noticia de que, una vez más, un comercio del centro de Jerez se marcha para siempre. Tras más de dos décadas anclada en la calle Algarve, en el histórico local de Eureka, Springfield ha sido la última víctima de la clausura de establecimientos en el centro de la ciudad. A pesar de tratarse de una franquicia (grupo Cortefiel) con comercios en 57 países distintos y 883 puntos de venta, la tienda se ha visto obligada a desaparecer. Un cierre que se une al de Suinve, otros de los comercios ya clásicos de la calle Algarve, una muestra más de la metamorfosis que está sufriendo todo el centro de Jerez en cuanto al comercio tradicional se refiere, donde, por otro lado, se ve un auge de la hostelería siguiendo la tendencia que se viene observando en los últimos años en las grandes ciudades españolas.

Son ciclos de la historia que hay que afrontar y que nos traen nuevos tiempos para el centro. Esperemos que la calle Algarve que, por su nombre, nos traslada a la activa región comercial y turística del sur de Portugal, no decaiga en el empeño de seguir, siendo, lo que siempre fue, un enclave comercial de primer orden, con el encanto del Jerez de siempre, porque fórmulas hay para ello.
 
(Artículo que publiqué el pasado domingo 5 de julio de 2015 en INFORMACIÓN JEREZ y al día siguiente en VIVA JEREZ) 
Fotografía del ayer de la calle Algarve en la zona que confluye con la calle Remedios.
 
Antigua postal de la calle Algarve, denominada entonces Antonio Vico, con "La Concepción" en primer término.



 
 

jueves, 2 de julio de 2015

PRESIDIENDO LA ALCADÍA


 
 
En estos días ha sido noticia que el nuevo alcalde de Cádiz, José María González Santos, "Kichi", ha sustituido el retrato del rey Juan Carlos I que presidía el despacho de su antecesora en el cargo, la popular Teófila Martínez, por el del anarquista y alcalde de Cádiz Fermín Salvochea.

El gaditano Fermín Salvochea y Álvarez (1842-1907), uno de los principales difusores del pensamiento anarquista en el siglo XIX, fue alcalde de Cádiz durante la Primera República. Salvochea, que aún hoy es una de las figuras emblemáticas de Cádiz, renunció a su herencia y a sus posesiones familiares, para entregárselas a los más necesitados y optar por una vida alejada de todo lujo. Cuando falleció el 28 de septiembre de 1907, su entierro se convirtió en una gran manifestación de duelo popular.

Si en Jerez hubiese que colocar en lugar destacado de la alcaldía un retrato, ese sería sin duda el del alcalde jerezano Rafael Rivero de la Tixera (12 de julio de 1800 - 11 de agosto de 1881). Senador del Reino con carácter vitalicio desde 1867, Diputado Provincial por Jerez entre 1843 y 1847 y Alcalde de Jerez de la Frontera en tres ocasiones (1854, 1856-1858 y 1863-1866). Entre sus méritos cabe destacar la traída de aguas a la ciudad desde el manantial del Tempul, la fundación de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Jerez junto al conde de Villacreces, una de las primeras en España; así como la creación de la primera línea de ferrocarril en Andalucía, de Jerez al Trocadero (El Puerto de Santa María). Su actuación en medio de la epidemia de cólera que azotaba Jerez fue considerada como uno de los principales méritos de su gestión como alcalde. Puso su hacienda al servicio de los jerezanos por lo que fue llamado “Padre del pueblo” y saneó por completo un Ayuntamiento que se había encontrado con las arcas vacías.

El día de su muerte, se acordó cambiar el nombre a la primera plaza que Alfonso X vio al reconquistar Jerez y bautizarla con el nombre de Plaza de Rafael Rivero. Se colocó en el Salón de Sesiones una lápida en homenaje al ilustre jerezano y se inició una suscripción popular para construir una estatua en su homenaje en la antedicha plaza. Así, en 1883 la ciudad de Jerez le dedicó el monumento que hoy se alza frente a su casa natal.

Esto de colocar alcaldes emblemáticos en los despachos de alcaldía es muy significativo pero no hay que olvidar que formamos parte de una nación que tiene un jefe que es el que preside todos los actos y dependencias institucionales, entre ellos los despachos de alcaldía.

El retrato del Rey en los ayuntamientos de España es obligatorio. Así lo establecen dos sentencias judiciales, en base a la legalidad vigente, en las que se precisa que la ‘autonomía local’ está ‘limitada’ y ‘nunca es expresión de soberanía’ ya que tienen ‘primacía’ las leyes nacionales. Las dos sentencias judiciales concretan que dicha autonomía local ‘no se garantiza para incidir en otros intereses generales o particulares distintos de los propios de la entidad local’.

El Estado, primero, las comunidades autónomas, después, y finalmente, los ayuntamientos, cuyos despachos no son de quienes gobiernen en cada momento sino de toda la ciudad y, por ley, del Jefe del Estado, que es quien preside por mucha admiración que se le tenga a otros alcaldes que antecedieron en el cargo.
 
(Artículo que publiqué el pasado domingo 28 de junio de 2015 en INFORMACIÓN JEREZ y al día siguiente en VIVA JEREZ).
 
 
Fotografía antigua de la plaza Rafael Rivero con el monumento al "Padre del pueblo" en primer término y al fondo su casa natal.
 
Retrato del alcalde Rafael Rivero de la Tixera.