jueves, 13 de febrero de 2020

UN SOLAR CON HISTORIA




El Ayuntamiento jerezano acaba de dar luz verde a la construcción de pisos en el solar de la antigua sede del Obispado de Asidonia-Jerez en la calle Eguiluz.

Esta céntrica calle que une dos plazas emblemáticas y hermosas de la ciudad, como son  el Mamelón y la plaza Aladro, lleva desde 1852 el nombre de aquel alcalde, José de Eguiluz, que tanto luchó para la urbanización y embellecimiento de la ciudad. Cuentan que en abril de 1787 José de Eguiluz toma el cargo de Corregidor de Jerez y, desde comienzos de su mandato, deja clara su voluntad de que hubiese escuelas, caminos  y paseos, de acuerdo con el espíritu ilustrado de la época. Las primeras iniciativas en materia de urbanismo e higiene no se hicieron esperar; al año siguiente ya hay proyectos de limpieza y adecentamiento de los solares próximos al Alcázar y del camino de entrada a Jerez desde "los Puertos" y a ésta primera actuación le siguieron otras muchas de mejoras en aquel Jerez de finales del siglo XVIII y principios del XIX.

La calle estaba antes rotulada como la del Molino del Judío, por aquella leyenda que cuenta como en la esquina de la calle Zaragoza con la de Santa Rosa, en la zona conocida como las Atarazanas, existió una antigua posada, puede que hasta con su molino interior. De aquel mesón era dueño un judío, descendiente de aquellos otros que un día poblaron la cercana judería jerezana, el cual terminó sus días ajusticiado por la ley, acusado del asesinato del amante de su hija que apareció descuartizado en el fondo de un pozo.

La  antigua calle Molino del Judío fue en el siglo XVIII ennobleciéndose con grandes casonas y sus correspondientes bodegas. Con el paso de los años uno de esos palacetes, concretamente el que ostentaba el número 8, es adquirido por Francisco Ivison Ó´Neale, reputado químico que impulsó con éxito el desarrollo enológico del vino y el brandy de Jerez, quien en 1880 realizó el primer embarque de brandy embotellado en origen bajo la denominación 'La Marque Speciale'. Francisco Ivison instaló en aquella casa, en una de las salas, su gran laboratorio y en otra su valiosa colección de porcelana china. A su fallecimiento, hereda la casa Mariana Ivison y Sánchez-Romate, siendo ella quien lo vendiera en los años 60 del pasado siglo XX al arzobispado hispalense para sede de la vicaría del entonces obispo auxiliar de Sevilla y vicario de Jerez Monseñor José María Cirarda Lachiondo.

Aquel antiguo palacete, de noble fachada de piedra y suntuosa decoración interior, fue derribado  para levantar un funcional edificio, obra del arquitecto Fernando de la Cuadra, que sirvió como sede del Obispado de Asidonia-Jerez hasta su traslado en 2005 al palacio de Bertemati. En 2007 el edificio de Fernando de la Cuadra fue derribado para dejar un desolado solar  abandonado durante años.

Ahora será un nuevo edificio, acorde con los tiempos que vivimos. Un edificio que se anuncia como de 5 estrellas, con viviendas que responden a los más altos estándares de calidad y exclusividad. 27 pisos de obra nueva de 2, 3 y 4 dormitorios, garaje, trastero, piscina en la azotea, amplio patio de uso privado y un espacio extra para disfrute de sus inquilinos. Un lujo muy distinto al que tuvo aquel palacete que se edificó en un solar que ahora abre un nuevo capítulo de su historia. 
(Artículo que publiqué en VIVA JEREZ  el pasado lunes 10 de febrero de 2020)
 
 
Artículo sobre D. Francisco Yvison y O´Neale
 

 

 

martes, 31 de diciembre de 2019

FELICES AÑOS VEINTE


 
 
Se denominan años 1920 o años veinte a la década del siglo XX comprendida entre el 1 de enero de 1920 y el 31 de diciembre de 1929. Los denominados Felices Años Veinte o Años Locos se enmarcan en Estados Unidos y más concretamente entre 1922 y 1929 que dio lugar a un periodo de gran prosperidad en todo el país. De esta prosperidad se benefició toda la sociedad, haciendo que la economía siguiera creciendo a un ritmo que no se había visto anteriormente. No duró mucho este florecimiento, el 24 de octubre de 1929, conocido como el Jueves Negro, llegó el Crack del 29 que finalizaría con el acontecimiento de la Gran Depresión.

La causa de estos felices años para Estados Unidos fue el beneficio que le acarreó la Primera Guerra Mundial a consecuencia de los préstamos de guerra que había hecho a Europa, convirtiendo así al país norteamericano en la primera potencia de económica mundial. El crecimiento americano se prolongó durante toda la década, haciendo que la inversión creciera, el empleo aumentara y el mundo no sólo recuperara la tranquilidad sino que avanzaba hacia un bienestar incomparable. La reactivación iniciada en Estados Unidos en 1922 fue algo más tardía en Europa. Abrió las puertas a una etapa expansiva de la economía mundial que propició un clima de euforia y ciega confianza en el sistema capitalista.

En lo social y económico, España se caracteriza en estos años por el crecimiento tanto demográfico como de nivel adquisitivo. Las ciudades, principalmente Barcelona y Madrid, se convierten en grandes urbes a las que se dirige la masiva emigración campesina en busca del recién inaugurado sector industrial. Son precisamente estas clases proletarias las que impulsan la modernización del país, frente a los estamentos dominantes y la población rural. En lo cultural, los sucesivos cambios políticos y sociales propician una gran diversidad de estéticas. El gran número de escritores y artistas surgidos en los primeros años del siglo ha hecho que esta época se denomine La Edad de Plata de la cultura española.

A Jerez tampoco le fue mal. Dos ilustres jerezanos tuvieron un papel importante en el desarrollo de la ciudad. Por un lado Álvaro Dávila, marqués de Villamarta, nombrado alcalde en 1923 y por otro el general Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, nacido en Jerez en 1870, designado por el rey Alfonso XIII para regir en aquellos años veinte los destinos de la nación. Durante los algo más de seis años que estuvo al frente del país favoreció grandemente a su ciudad natal, le concedió el derecho exclusivo de utilizar para sus vinos la denominación “Jerez”, apoyó el antiguo proyecto de ferrocarril de Jerez a Almargen, la construcción del teatro Villamarta, inaugurado en 1928 a iniciativa del marqués de Villamarta, impulsó la nueva estación de ferrocarril, cuya primera piedra se colocó el 30 de septiembre de 1929, el mismo día que se celebró la toma de posesión, por parte del Estado, del solar que serviría para edificar la nueva casa de Correos y Telégrafos. Además de todas estas iniciativas Primo de Rivera colaboró en distintas obras sociales que beneficiaron a muchos desfavorecidos.

Todo ello supuso que aquellos años veinte fueran también años de esplendor para Jerez. Ahora que iniciamos unos nuevos años veinte es de desear que todos los problemas actuales se solventen y podamos también pasar a la historia como Los felices veinte.     
       

                (Artículo que publiqué el pasado lunes 30 de diciembre de 2019 en VIVA JEREZ)


Miguel Primo de Rivera en una de sus visitas a Jerez.




martes, 12 de noviembre de 2019

GOBERNANTES DE ALTURA

 


Desde los años 80 se ha producido una paulatina turisficación de las ciudades y urbanización de la experiencia turística. En este marco, es necesario entender el boom del turismo urbano y de la propia ciudad como atractivo turístico. Jerez es fiel reflejo de ello, los nuevos hoteles que se vienen abriendo últimamente en el centro son muestra de la importancia que está tomando el turismo para la economía local. Entre las últimas apuestas está la que el Grupo Hotusa (Hoteles Turísticos Unidos S.A) ha anunciado, la compra del palacete donde nació Manuel Lora Tamayo, en el número 2 de la calle Naranjas y que hace esquina con Honda, para convertirlo en un hotel de lujo. Un inmueble de más de 1.000 metros cuadrados, que tiene una magnífica ubicación, con sótano y amplia azotea, en el que nació en 1904 el que fuera ministro de Educación y rector de la Universidad Complutense.

Manuel Lora Tamayo es una de las figuras jerezanas más destacada del mundo científico. Trabajó, en sus comienzos docentes, en el Instituto de Química Biológica de la Facultad de Medicina de Estrasburgo. En mayo de 1933 obtuvo la cátedra de Química Orgánica que desempeñó sucesivamente en Cádiz, Sevilla y Madrid. Tuvo responsabilidades en las principales instituciones españolas dedicadas a la investigación como la Junta de Energía Nuclear y la Comisión Asesora de Investigación Científica y Técnica de la que fue presidente. Destacado investigador en el campo de la Química Orgánica ocupó también el puesto de Vicerrector en las Universidades de Sevilla y de Madrid.  Fue catedrático de Ciencias Químicas en la Universidad Complutense, director del Centro Nacional de Química Orgánica, presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas entre los años 1962 y 1968, presidente del Instituto de España de 1972 a 1978, académico de Farmacia y académico de la de doctores y licenciados, así como presidente de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales desde 1970 a 1985. Su brillante trayectoria le avaló como Ministro de Educación para acometer, desde dicho cargo, importantes leyes sobre educación primaria y secundaria, tales como la de la escolarización obligatoria hasta los 14 años, la unificación del bachillerato y la elevación del nivel académico del magisterio. También creó la estructura departamental de la universidad y el cargo de Profesor Agregado. Fue miembro de diversas instituciones científicas internacionales y doctor “Honoris Causa” por la Universidad Carlos III, poseyendo numerosas condecoraciones tanto españolas como extranjeras. En definitiva una eminencia que su ciudad natal supo reconocer colocando una placa en su casa natal, nombrándolo Hijo Predilecto y dando su nombre a un centro educativo.

El prestigio académico y la capacidad organizadora de Manuel Lora Tamayo fue lo que le abrió la puerta de un Ministerio. Estamos en unos momentos de cambios de Ministerios con grandes retos por delante que habrá que afrontarlos con altura y preparación. En estos días ha salido a la luz el escaso curriculum de muchos de los candidatos que han concurrido a las elecciones. Es hora ya de que nos gobiernen los mejores, por su alto nivel de preparación académica para el área que van a dirigir y por su eficaz capacidad de gestión para sacar adelante al país. Como en los gobiernos de Platón se necesitan que junto a los políticos estén los sabios: “En un barco debería decidir los que conocieran el camino junto con los que conozcan métodos de navegación”.
(Artículo que publiqué en VIVA JEREZ el pasado lunes 11 de noviembre de 2019)
 
 
Manuel Lora Tamayo junto al Premio Nobel de Fisiología y Medicina Severo Ochoa
 

     

 

jueves, 24 de octubre de 2019

CATALANES EN JEREZ




Debido al ambiente tan complicado que se vive  en Cataluña y más concretamente en la capital barcelonesa muchos catalanes han optado por quitarse de en medio y buscar, al igual que vienen haciendo muchas de las empresas que allí se establecieron, otros lugares donde poder vivir tranquilos sin la presión independentista y menos aún sin la violencia que lamentablemente hemos visto estos días.

Entre Jerez y Cataluña ha existido desde siempre una relación fraternal, muchos jerezanos marcharon allí para buscarse el pan y la estabilidad, los mismos que tras finalizar su vida laboral volvieron a su tierra jerezana dejando un trocito de su corazón en aquella región del norte de España. El apellido Catalán aparece en Jerez desde la reconquista y el nombre de Catalanes figura en el callejero jerezano desde 1752, concretamente en la pequeña callejuela que, junto al edificio de la ONCE, tiene su entrada por la popular calle Porvera.

            Algunos jerezanos ilustres vivieron sus últimos días en Barcelona como el aviador Juan Manuel Durán González, tripulante del Plus Ultra, hidroavión que realizó el primer vuelo trasatlántico de la historia; o el almirante Rafael Fernández de Bobadilla y Ragel, pionero de la navegación submarina en España. Catalán de nacimiento era  Adolfo Rodríguez de Rivero recordado archivero, bibliotecario e historiador jerezano. Jerezano fue Fray Domingo Canubio que siendo obispo de Segorbe (Valencia) fue propuesto para arzobispo de Barcelona, cargo que, por su sencillez y humildad, no aceptó. Siendo capitán general de Cataluña nuestro paisano Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, ante la dramática situación política y social en la que estaba sumida la nación española fue llamado por el Rey Alfonso XIII para, tras consultar a su gabinete, encargarle la formación de un gobierno que pusiera orden y estabilidad, nombramiento que contó en un principio con la aprobación de las Cortes Generales y de la inmensa mayoría de la población. Son algunos ejemplos de esa histórica relación de Jerez con Cataluña, una relación que también encontró caldo de cultivo en el negocio del vino.

            Joaquín Luna en un artículo publicado hace un par de años en La Vanguardia de Barcelona titulado Un catalán en Jerez y después de contar algunas experiencias vividas aquí llegaba a la siguiente conclusión : “He estado 72 horas en Jerez de la Frontera. ¡Qué gente! ¡Qué cosas ve uno! ¡Qué manera de vivir! Yo les cuento el panorama y juzgan. La gente de Jerez de la Frontera no es rara, es rarísima. Llega la feria y se visten de señoritos, pero no de señoritos de Sevilla con sus casetas infranqueables. No, aquí son hospitalarios y te dejan entrar libremente, digo yo que para dar envidia. –Catalán, baila una sevillana...Y encima, eso. Primero los jerezanos –y las jerezanas– hacen lo que les da la gana, le sueltan un euro al pobre en lugar de un discurso sobre la regeneración moral, disfrutan de las terrazas sin temor a ordenanzas municipales que enorgullecerían a don Miguel Primo de Rivera y terminan contando a la hora de bailar. Que si el paso dos, que si el paso tres...Jerez nunca será Copenhague”. Afortunadamente, porque Jerez siempre será Jerez con su forma de vivir y con sus virtudes y sus rarezas, porque  los de aquí seguimos orgullosos de ser como somos, un rincón singular de España, la gran nación que nos une a todos los españoles, también, por tanto, a los catalanes.
 
                (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo  20 de octubre de 2019 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
La angosta calle Catalanes en una fotografía del ayer.
 

 

miércoles, 9 de octubre de 2019

JEREZ EN EL XIX

 


La semana pasada hablábamos en esta misma columna semanal sobre el rodaje en Jerez de la película El verano que vivimos. El pasado miércoles, 18 de septiembre, comenzó una nueva grabación teniendo como marco espacios jerezanos, se trata de la serie La Templanza, basada en la novela de María Dueñas. Unas labores que están programadas para siete semanas en distintos puntos del Casco Histórico de la ciudad. La Templanza transcurre en Jerez en el año 1850, asociada al Jerez bodeguero del siglo XIX. La acción se desarrolla desde la joven república mexicana a la espléndida Habana colonial, desde las Antillas al Jerez de la segunda mitad del siglo XIX, cuando el comercio de sus vinos con Inglaterra convirtió la ciudad en un enclave cosmopolita y legendario.

El siglo XIX supone una página riquísima para la historia jerezana. Jerez finaliza el siglo XIX con más de 60.000 habitantes. Su fisonomía urbana  sufrió grandes cambios de la mano del extraordinario aumento de las construcciones bodegueras que fueron ocupando todos los espacios libres en torno a los viejos barrios. También con el crecimiento de la población, gracias al despegue económico y urbanístico que la ciudad vive a lo largo del siglo XIX, surgen nuevas necesidades de espacios abiertos y de recreo, nuevos paseos y plazas arboladas creándose algunos de los parques públicos que hoy disfrutamos. A medida que Jerez crece, las clases más acomodadas optan, en muchos casos, por instalar sus viviendas en las cercanías de la ciudad, construyendo villas, haciendas y recreos en las zonas del extrarradio y otras cercanas a las bodegas de su propiedad. En el plano de la cultura es de destacar el Colegio de Humanidades de San Juan Bautista que será establecido en 1838 y que pasará a Instituto Local en 1842 y a Provincial en 1851. Pero también cuentan en este aspecto la inauguración de la Biblioteca Municipal, la primera de Andalucía, el 23 de abril de 1873; el funcionamiento ya en 1878 de una Academia Médico-Quirúrgica y de otras de Música y Bellas Artes, así como de una Sociedad de Ciencias, Artes y Letras, precedente de la Real Academia de San Dionisio de nuestros días; y ya en 1897, como remate cultural del siglo XIX, la fundación del Ateneo Jerezano.

La industria vinícola jerezana siguió incrementándose proyectándose la primea línea férrea en la España peninsular para dar salida comercial al famoso Sherry hacia Inglaterra y América, que eclosionaría con la instalación de la línea de ferrocarril que va desde El Portal hasta El Puerto de Santa María y el Trocadero en época de Isabel II (1854). También en las postrimerías del siglo la terrible filoxera, una plaga de insectos, devastará en 1896 los campos de la comarca.

El XIX fue un siglo muy importante en lo que a jerezanos ilustres se refiere. Hombres de bien que engrandecieron Jerez desde la política, las ciencias, las artes, las letras, la cultura o la religión con verdadero prestigio y entrega.

El conocimiento de la historia nos sirve de lección para valorar lo positivo e intentar no caer en los mismos errores del pasado. Y el siglo XIX, con sus luces y sus sombras, fue muy relevante para Jerez y su historia, aportando mucho de lo bueno que hoy disfrutamos en esta hermosa ciudad. La película será una buena oportunidad para situarnos en ese periodo tan significativo de nuestra historia.
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 6 de octubre de 2019 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Estampa decimonónica captada en el palacio de Garvey, situado en la jerezana plaza de Rafael Rivero.
 

 

miércoles, 25 de septiembre de 2019

SANTO REPROCHE




La cofradía del Santo Reproche se ha introducido a todos los niveles, desde lo civil a lo religioso en lo que lo cofrade tiene tanta fuerza desde hace siglos. En Jerez lo hemos visto recientemente con el conflicto surgido entre la cofradía del Prendimiento y la Jerarquía Eclesiástica, un conflicto en el que los reproches no han faltado, algo que no es de extrañar cuando hablamos de instituciones que son sociedades vivas y están compuesta por personas por lo que es perfectamente lógico que, en ocasiones, surjan cuestiones que provoquen roces y que lleven al enfrentamiento, si bien a diferencia de las instituciones civiles los conflictos en la Iglesia, por su carácter cristiano, nunca llega la sangre al río y en un noventa y nueve por ciento de los casos éstos agravios terminan en concordias.

Hay quien afirma que de todas las cofradías que salen a la calle y no esperan a que sea Semana Santa, la más famosa es la del Santo Reproche, que describió genialmente Sabina en diecinueve días y quinientas noches. En la letra de ese poema con música, el de Úbeda, en un ataque de dignidad, decide comerse para dentro su tristeza y el despecho del abandono, y renuncia a hacer el ridículo lamentando las culpas ajenas:“Y eso que yo, paro no agobiar con flores a María, para no asediarla, con mi antología de sábanas frías y alcobas vacías, para no comprarla con bisutería ,ni ser el fantoche que va en romería, con la cofradía del Santo Reproche, tanto la quería, que tardé, en aprender a olvidarla, diecinueve días y quinientas noches.” Algo parecido ha ocurrido estos días con nuestros políticos, todos renuncian a hacer el ridículo lamentando las culpas ajenas, políticos que son incapaces de vivir sin echarle la culpa a otro de cualquier cosa que le suceda. La legislatura ha durado lo que duran dos peces de hielo en un güisqui on the rocks y de tantos tiras y aflojas, tanto fingir o, estrellarse en una copa de celos, se han quedado muchos ciudadanos con la miel en los labios y escarcha en el pelo. Ya hay quien augura que con la nueva convocatoria electoral, lo que nos espera es una precampaña y una campaña llenas de reproches en detrimento de propuestas.

Al final lo que queda es un neceser con agravios. Agravios de la cofradía del Santo Reproche a los que estamos ya demasiado acostumbrado a nivel nacional, regional o local, incluso cuando se toman los micrófonos para hacer declaraciones. Una norma acusatoria que se ha hecho extensiva a toda tertulia televisiva y a toda conversación sobre nuestros mandatarios.

 La mayoría de los reproches que acaban en conflictos vienen motivados por la tentación del poder. Y no podemos olvidar que la autoridad existe y subsiste en la medida en que no guarda para sí lo recibido ni se encierra en una suficiencia prepotente utilizándola para sus propios fines porque se hace entonces autoritaria y abusiva. La autoridad plenamente responsable descentra el pensamiento y la acción del amor propio y utiliza el poder que ha recibido al servicio ajeno para no ocasionar frustración.

 Los reproches surgen como una respuesta a una frustración. La frustración política hará que la cofradía del Santo Reproche, de aquí al 10 de noviembre, esté aún más presente, el peligro es que esa frustración provoque urnas tan vacías como las alcobas de Joaquín Sabina. 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 22 de septiembre de 2019 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Fotografía antigua del "paso" de la Hermandad del Prendimiento de Jerez.
  

martes, 17 de septiembre de 2019

CONSERVACIÓN PATRIMONIAL


 
 
El Ayuntamiento jerezano ha dado a conocer los Premios Ciudad de Jerez del presente año, unos premios que serán entregados el próximo 9 de octubre, festividad de San Dionisio, patrón de Jerez, y aniversario de la reconquista cristiana de la ciudad. El Premio Ciudad de Jerez a la Conservación Patrimonial, ha recaído en el recientemente inaugurado Hotel Casa Palacio María Luisa, Cinco Estrellas Gran Lujo. Un alojamiento situado en una majestuosa casa palaciega del siglo XIX, sobre el que se ha realizado un trabajo impecable de recuperación y conservación del patrimonio, que ha mantenido la solemnidad como palacio al tiempo que se ha adecuado técnicamente a las exigencias de confort.

Enclavada en la histórica y céntrica calle Tornería, la que fuera parte limítrofe de la antigua judería jerezana y que debe su nombre a los menestrales dedicados al oficio de torneros, la espléndida casa palaciega que hoy acoge éste señorial establecimiento hotelero fue habitada primeramente por los señores González, siendo adquirida a principios del siglo pasado por Domecq y Díez que la legó a sus descendientes. En sus muros aún queda el recuerdo del jerezano Juan Pedro Domecq, Ingeniero químico, bodeguero, poeta y ganadero de reses bravas, segundo hijo, primer varón, de los seis que tuvo el matrimonio formado por Juan Pedro Domecq y Núñez de Villavicencio y María Díez Gutiérrez. Ilustre ciudadano que aparte de los negocios bodegueros y de su labor como ganadero de reses bravas, destacó también en el ámbito de la poesía. Muy influido por la obra de Fernando Villalón, publicó a lo largo de su vida distintos libros de poesía campera entre los que destaca Sobre el Arzón de la Silla o Poesías Camperas. Fue fundador de la Academia Jerezana de San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras y del Patronato de Escuelas Rurales Católicas, siéndole otorgada la Cruz de 1.ª clase de Alfonso X el Sabio.

Su imponente e histórica casa palaciega de principios del siglo XIX, que representa la época de mayor esplendor de la ciudad con su fachada de piedra y ladrillo, su trabajada forja, sus frontones enmarcados por pilastras adosadas, su interesante patio interior de arcos y columnas y su jardín trasero con fachada de Aurelio Gómez Millán, pasó, posteriormente, a ser sede del Casino Jerezano hasta su reconversión en éste hotel de lujo que ahora recibe el reconocimiento por su exquisita restauración. Como se señala en la página oficial del establecimiento la Casa Palacio María Luisa encarna el espíritu característico de la ciudad jerezana, uno de los destinos con más solera de España, y es la expresión de la ciudad, de su historia, de su entorno y de su cultura.

La calle Tornería y la plaza de plaza de Rafael Rivero, enclave del Hotel Casa Palacio María Luisa,  son todo un ejemplo de  conservación patrimonial. En la plaza el palacio de Garvey, hoy reconvertido también en establecimiento hotelero; el de Domecq de la Riva, antiguo de Villacreces, que continúa en manos de sus descendientes o el de Pérez-Luna o Rivero, siguen conservando su nobleza y su esplendor de siempre. Igualmente en la calle Tornería son varias las casonas burguesas que se han ido restaurando en estos últimos años con acertado criterio. La conservación patrimonial es una obligación de todos, tanto de instituciones como de particulares. Estos premios anuales son un claro ejemplo de que la apuesta por el patrimonio siempre ofrece recompensas.
 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 15 de septiembre de 2019 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
El ganadero Juan Pedro Domecq y Díez, junto a su hijo y nieto, en su mansión de la calle Tornería actuamente Hotel Casa Palacio María Luisa.