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miércoles, 18 de marzo de 2020

DISCIPLINA SOCIAL




           Decía Abraham Lincoln que no se puede escapar de la responsabilidad del mañana evadiéndola hoy. Es lo que debe hacer toda la sociedad, ser responsable, ante las recomendaciones de la autoridad frente a la pandemia del coronavirus que nos azota. Ser responsable actuando con disciplina social tal como ha pedido el presidente del gobierno.

            La disciplina es la gran fuerza reguladora de la sociedad. Se define como el acatamiento cotidiano al conjunto de reglas para mantener el orden y la subordinación a las normas. La disciplina reúne múltiples valores. Significa entrega al logro de las metas propuestas, continuidad y exigencia. Como virtud, la disciplina es individual. Pero siempre tiene una proyección en lo colectivo. Es la adhesión a normas que garanticen el bien común. Y la disciplina social, en estos momentos, obliga a quedarse en casa para frenar la expansión de ese virus que tanto daño está ocasionando en el mundo. Y en ese reto, porque también son del pueblo y de la sociedad, se han sumado las cofradías. En pleno apogeo de actos cuaresmales la mayoría de las cofradías no han dudado en suspenderlo todo con el fin de preservar al pueblo del riesgo que supone el contacto humano, hubiese sido una contradicción convocar a cultos y otras actividades mientras que las autoridades sanitarias solicitan, como medida más eficaz, el no moverse de casa.

            Y es que las hermandades y cofradías han sido y siguen siendo, como sostiene el profesor Escalera Reyes, marcos para la expresión y el desarrollo de la sociabilidad y la interacción social generalizada. El antropólogo Isidoro Moreno, por su parte, remarca aún más esta idea afirmando que lo sustantivo de las hermandades y cofradías es, precisamente, ser una asociación, un contexto donde se da la sociabilidad, un reflejo de la sociedad. Esa condición social está unida a la propia esencia cofrade por lo que todo lo que afecte a la sociedad también le afecta a ellas y, como parte de las mismas, siempre han estado dispuestas a dar respuestas ante desafíos y contratiempos.

            Esa disciplina social le ha llevado a cumplir con cuantas recomendaciones han ido llegando para combatir la enfermedad, anteponiéndose incluso a los fines religiosos de las misma ya que son instituciones seguidoras del Evangelio de Cristo. El cristianismo es ante todo eso, la preocupación activa por el otro y de ello se deriva toda la ética, doctrina, liturgia, etc. cristianas. La fe es lo que debe llevar a pensar, sentir y actuar desde el lado de las víctimas, de los enfermos, de los que pueden verse afectados por el mal, porque esto es lo que vivió y enseñó Cristo.

            Y si en ese anteponer el bien de los demás hay que tomar medidas drásticas como suprimir algo tan arraigado en el sentimiento popular y a la religiosidad y cultura de nuestro pueblo como son las procesiones, así se ha hecho. No será la primera vez que en Jerez, como en otras ciudades, se celebra la Semana Santa sin procesiones. Todo sea por esa disciplina social que nos compromete a frenar, cuanto antes, los efectos de ese virus que ha venido para recordarnos que la salud es una prioridad. Evitar su propagación, ayudando a los que se sienten más frágiles, para todo cristiano y los cofrades lo son, es un mandato: " Cuando dejasteis de hacer con uno de estos (hambrientos, sedientos, enfermos...) también conmigo dejasteis de hacerlo”.
 
              (Artículo que publiqué en VIVA JEREZ el pasado lunes 16 de marzo de 2020)
 
Libro de Antonio de la Rosa donde se narra la Semana Santa de Jerez en los convulsos años de la II República.
En cuyo periodo histórico hubo varios años en los que dejaron de procesionar las cofradías jerezanas.
 

           

miércoles, 25 de septiembre de 2019

SANTO REPROCHE




La cofradía del Santo Reproche se ha introducido a todos los niveles, desde lo civil a lo religioso en lo que lo cofrade tiene tanta fuerza desde hace siglos. En Jerez lo hemos visto recientemente con el conflicto surgido entre la cofradía del Prendimiento y la Jerarquía Eclesiástica, un conflicto en el que los reproches no han faltado, algo que no es de extrañar cuando hablamos de instituciones que son sociedades vivas y están compuesta por personas por lo que es perfectamente lógico que, en ocasiones, surjan cuestiones que provoquen roces y que lleven al enfrentamiento, si bien a diferencia de las instituciones civiles los conflictos en la Iglesia, por su carácter cristiano, nunca llega la sangre al río y en un noventa y nueve por ciento de los casos éstos agravios terminan en concordias.

Hay quien afirma que de todas las cofradías que salen a la calle y no esperan a que sea Semana Santa, la más famosa es la del Santo Reproche, que describió genialmente Sabina en diecinueve días y quinientas noches. En la letra de ese poema con música, el de Úbeda, en un ataque de dignidad, decide comerse para dentro su tristeza y el despecho del abandono, y renuncia a hacer el ridículo lamentando las culpas ajenas:“Y eso que yo, paro no agobiar con flores a María, para no asediarla, con mi antología de sábanas frías y alcobas vacías, para no comprarla con bisutería ,ni ser el fantoche que va en romería, con la cofradía del Santo Reproche, tanto la quería, que tardé, en aprender a olvidarla, diecinueve días y quinientas noches.” Algo parecido ha ocurrido estos días con nuestros políticos, todos renuncian a hacer el ridículo lamentando las culpas ajenas, políticos que son incapaces de vivir sin echarle la culpa a otro de cualquier cosa que le suceda. La legislatura ha durado lo que duran dos peces de hielo en un güisqui on the rocks y de tantos tiras y aflojas, tanto fingir o, estrellarse en una copa de celos, se han quedado muchos ciudadanos con la miel en los labios y escarcha en el pelo. Ya hay quien augura que con la nueva convocatoria electoral, lo que nos espera es una precampaña y una campaña llenas de reproches en detrimento de propuestas.

Al final lo que queda es un neceser con agravios. Agravios de la cofradía del Santo Reproche a los que estamos ya demasiado acostumbrado a nivel nacional, regional o local, incluso cuando se toman los micrófonos para hacer declaraciones. Una norma acusatoria que se ha hecho extensiva a toda tertulia televisiva y a toda conversación sobre nuestros mandatarios.

 La mayoría de los reproches que acaban en conflictos vienen motivados por la tentación del poder. Y no podemos olvidar que la autoridad existe y subsiste en la medida en que no guarda para sí lo recibido ni se encierra en una suficiencia prepotente utilizándola para sus propios fines porque se hace entonces autoritaria y abusiva. La autoridad plenamente responsable descentra el pensamiento y la acción del amor propio y utiliza el poder que ha recibido al servicio ajeno para no ocasionar frustración.

 Los reproches surgen como una respuesta a una frustración. La frustración política hará que la cofradía del Santo Reproche, de aquí al 10 de noviembre, esté aún más presente, el peligro es que esa frustración provoque urnas tan vacías como las alcobas de Joaquín Sabina. 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 22 de septiembre de 2019 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Fotografía antigua del "paso" de la Hermandad del Prendimiento de Jerez.
  

domingo, 21 de abril de 2019

SE ABRE LA CIUDAD





Han pasado los meses y las estaciones en la paciente espera; el Adviento nos avisó que se acercaban los tiempos, la Epifanía nos dijo que el mensajero allanaría el camino del que habría de venir como fuego de fundidor con el poder y la gloria en sus manos, la Candelaria fue la llama viva que nos alumbró el posterior sendero y la Cuaresma nos ha llevado de la mano a una nueva Semana Santa, a los días grandes de la ciudad. Los jerezanos, que han guardado durante todo un año los sentimientos vividos desde que el último nazareno del 2018 se despojara de su túnica, han esperado, como el centinela a la aurora, la mañana de los días santos, mañana de alegría cuando el tiempo no nos inquieta, mañana de luz distinta, mañana para recorrer viejas calles y nuevas avenidas, para quedar absortos ante los pasos ultimados que acompañarán a los hermanos en su testimonio de fe.  Una vez más, la Semana Santa estará ante los ojos para asombro de todos, como manifestación de una fe popular de siglos y como salvaguarda de gloriosas tradiciones.  Un prodigio que no se explicaría si no fuera la misma proyección del alma de la ciudad que, cuando llega la hora de la verdad, sabe defender lo que considera consustancial con ella misma.

El recordado canónigo de la catedral de Sevilla Eugenio Hernández Bastos, gran admirador de las cofradías, escribió hace años que la Semana Santa es un entramado riquísimo de valores, una exaltación única del sentimiento religioso, un recóndito latido de fe y de amor que convierte las calles en templos llenos de fervor popular. Una maravilla armónica y total, creada por un pueblo que piensa y siente por los ojos, también con el sentimiento cuando es capaz de abrir su corazón a esa explosión de los cinco sentidos que es la cofradía en la calle.

En la Semana Santa lo espectacular es lo de menos, con ser mucho, y lo de más, su vida e interior latir. Apreciamos en ella la fuerza vital, íntima que le viene de todo el año, donde todo tiene su significación y glosa: desde el oro del manto bordado hasta la gracia del pañuelo en la mano de la Virgen. Para comprenderla hay que contemplarla abriendo bien los ojos, los ojos de cristiano de fe, que ven donde los demás no ven nada.

El mundo actual se halla en un una manifiesta decadencia religiosa y moral. Se han contaminado zonas inmensas, hasta ahora inmunes. Por eso tiene aún más sentido la Semana Santa, el gran testimonio de amor que nos ofrece a todos la contemplación de los misterios pasionales. Por eso se precisa ver al cristiano cofrade avanzando por la vida siendo cruz de guía para el hombre que ha perdido la fe, para el que endureció sus entrañas y para todos los desorientados  y angustiados del mundo.       

Se abre la ciudad a unas horas que se han parado en todos los relojes porque no solo conmemora, reconstruye la Pasión, sino que la vive con todos sus gozos y sus sombras. Todo se abre y se pone en pie esta semana que escogió la historia para cambiar el mundo, para que sea, por tanto, entre todas la mayor por cuanto significa. Prodigio patente que se renueva cada año cuando también la Semana Santa se abre a la ciudad.
           (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado Domingo de Ramos,  14 de abril de 2019) 



El Cristo de la Expiración saliendo a recorrer la ciudad.


jueves, 18 de abril de 2019

CULTURA Y COFRADÍAS





Al igual que ocurre en las jornadas previas a las grandes fiestas los colegios se disponen, estos días, a organizar distintos actos celebrativos en los que los más pequeños suelen ser protagonistas. La Semana Santa es una de ellas, que se vivirá especialmente en los colegios religiosos y en algunos públicos por el carácter tradicional y cultural de la celebración. Estas procesiones infantiles de Semana Santa en los colegios públicos andaluces han dado lugar a protestas laicistas, la Junta de Andalucía ha salido al paso poniendo en valor su naturaleza cultural y de defensa de las tradiciones, apoyando la celebración de la Semana Santa en los colegios públicos siempre que sea una actividad que tenga el respaldo del claustro y del Consejo Escolar. 

La antropóloga Gema Carrera Díaz afirma que la Semana Santa, como otras fiestas andaluzas, es reflejo de diversidad, complejidad y riqueza cultural. Para comprenderla se deben aceptar sus múltiples dimensiones: religiosa, estética, social, urbana. Su permanencia es reflejo de la capacidad de socialización de los andaluces; sus iconos, cercanos y humanos, de la capacidad de relativizar lo que otros consideran verdades absolutas. La Semana Santa permite ilustrar un concepto integral de patrimonio cultural que engloba manifestaciones materiales e inmateriales relacionadas entre sí y un conjunto de actividades, procesos, saberes, técnicas y conocimientos transmitidos de generación en generación, que producen un sentimiento de identidad y continuidad a gran parte de los andaluces de todas las clases sociales, creyentes y no creyentes.

El Consejo de Ministros, a propuesta del entonces ministro de Educación, Cultura y Deporte, Iñigo Méndez de Vigo aprobó la declaración de la Semana Santa como Manifestación Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial. En el documento oficial se especifica que la Semana Santa, como conmemoración de la Pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, comprende en España toda una serie de celebraciones, entre las que destacan las procesiones. El real decreto reconoce que la Semana Santa en España condensa una gran diversidad de valores culturales desde su función como forma de expresión de la religiosidad popular a su papel como marcador identitario, pasando por su importancia como vehículo de conocimientos tradicionales y su relación con oficios artesanos, así como con las múltiples obras muebles e inmuebles de valor artístico. Y continúa argumentando que desde la época medieval las procesiones de Semana Santa se han convertido en un fenómeno plural y cultural en el que participan todos los géneros y capas sociales, en muchos casos al margen de la práctica religiosa.

Hay expertos que incluso catalogan a la Semana Santa como la principal manifestación cultural española, un Bien de Interés Cultural que merece ser explicado y comprendido debidamente, siendo un vehículo para enseñar y aprender otras disciplinas, como el Arte, la Geografía, la Sociología, la Historia, la política, etc. Un fenómeno religioso y también social, que es historia viva, arte, patrimonio y cultura. Una interesante materia de estudio para maestros, profesores y educadores, de cualquier de los ámbitos, formales, no formales e informales, no para adoctrinar sino para educar frente a la ceguera de los fanatismos intolerantes y ante los que pretenden ignorar la historia y nuestra identidad.

. En los colegios se adquiere cultura y la Semana Santa forma parte indiscutible de ella. Las procesiones escolares no es más que la manifestación de las entrañas del propio pueblo. Un niño con una pequeña trompeta y un tambor es la prueba evidente.
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ  el pasado domingo 7 de abril de 2019 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Entrañable fotografía de Pereiras que refleja como la condición cofrade es algo unido a nuestra cultura y a nuestra condición desde que nacemos.
 

jueves, 14 de marzo de 2019

CONCORDIA COFRADE





              Juan Delgado Alba fue un ilustre y acreditado abogado que destacó como escritor y como dirigente de las cofradías sevillanas, llegando a ostentar el cargo de hermano mayor en dos de ellas, además de ser considerado por todos sus amigos como un hombre bueno, el mejor título que se puede recibir en vida. Le gustaba frecuentemente introducir a sus lectores en las curiosidades históricas de las cofradías andaluzas y tenía cierto interés en que, algún día, alguien pudiera escribir una noticia pormenorizada sobre los conflictos y pleitos habidos en las cofradías, ya que sería un elemento muy valioso para comprender mejor el pasado y el presente de estas instituciones. El mismo se preguntaba, como se pueden preguntar muchos de nuestros lectores: ¿Pero, es posible que haya pleitos entre hermandades que profesan la fe cristiana, que es la fe del amor? Y a su vez afirmaba: “No olvidemos que éstas están compuestas por personas y que, además, son sociedades vivas, que nacen y pueden morir y que siendo cosas del pueblo y llenas de vida, no sólo no es extraño, sino que es perfectamente lógico que en ocasiones surjan cuestiones que provoquen roces, si bien – y aquí es donde interviene el cristiano carácter de las mismas - nunca llegó la sangre al río y en el noventa y nueve por ciento de los casos terminó en concordia, lo que demuestra que sí a veces las cofradías son capaces de arrebatarse por lo que tienen de humanas, suelen terminar haciendo honor a los imperativos de cristiana caridad contenidos en sus reglas”.

            La historia de los conflictos entre instituciones religiosas en general ha dado para mucho, incluso hay estudios publicados sobre pleitos y enfrentamientos, todos enmarcados en una época y en una mentalidad concreta. Un tema que para algunos le será apasionante y para otros les causará perplejidad, incluso tristeza, pero que viene a ser expresivo de esa religiosidad popular espontánea y dinámica que desde siempre ha rodeado a las cofradías.

            Las reivindicaciones surgidas estos días entre dos cofradías jerezanas al chocar ambas formas de procesionar no es más que la defensa de una identidad a la que, por historia y convencimiento, no se quiere renunciar, precisamente por el celo que les caracteriza a la hora de preservar sus derechos incluso cuando entran en clara competencia sobre los de los demás. Cada hermandad es el resultado de su historia, la más de las veces labrada con sacrificio, llena dificultades y forjada en la tradición y en siglos de devociones y fervores. Tan difícil ha sido llegar a ser lo que hoy en día son como mantenerlo. La forma más cofrade de acabar con estos conflictos no es por decreto ley, como algunos puedan pensar, sino por las llamadas concordias. El caso más conocido es el firmado en 1903 por las hermandades sevillanas del Gran Poder y la Macarena, bendecida por el cardenal Marcelo Spínola, para dar solución a un conflicto en el orden de paso por la Carrera Oficial que venía de tiempo atrás. Una concordia que viene a demostrar, lo que ya apuntaba Juan Delgado Alba, que las cofradías, por mucho que entren en conflictos, siempre acaban haciendo honor a los imperativos de cristiana caridad contenidos en sus reglas. En definitiva la concordia forma parte de toda esa riqueza patrimonial que atesoran las cofradías. Un signo más del sentimiento de hermandad que las une. 
 
            (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 10 de marzo de 2019 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Acta de Concordia
 

    

lunes, 26 de marzo de 2018

HABLA DIOS




“Había pasado todo un año desde aquellas primeras palabras del Cristo en el corazón de aquel joven vecino del barrio y una mañana se encontró con que ya era Semana Santa, el Domingo de Ramos llamó a su puerta y los días grandes comenzaron a vivirse intensamente.  Pasó una semana intensa de emociones cofrades y por fin llegó el día, ya era de nuevo Viernes Santo. A la hora prevista las puertas de la ermita se abrieron, el reguero de nazarenos negros fueron tomando la calle y los pasos se alzaron.

En medio del cortejo penitencial, con cirio, nuestro protagonista bajo el silencio de su antifaz se predispuso a vivir intensamente su primera estación penitencial y sobre todo, en la intimidad de la túnica, quiso vivir momentos intensos donde poder hablar con Dios. A ese Dios crucificado en una cruz de plata que, un año más,  hablaría a cuantos se irían acercando a Él en todas esas calles que ya se disponía a recorrer.

Desde el momento en el que se colocó el antifaz y ajustó el capirote sobre su frente,  ya empezó a sentir algo distinto y especial, es como si Cristo caminara ya valiente y decididamente, pero no solo entre reguero de miradas de personas que estaban expectante para ver  su salida sino que caminaba ya por los senderos ocultos, misteriosos, de su interior, en los que quizás ni siquiera él había pisado antes con tanta fuerza, con tan irresistible imperio. Cristo, el Cristo, antes de que se levantara sus andas, ya empezó a hablarle, a decirle cosas.

El cortejo se puso en marcha y cuando el Cristo salió a la calle, alrededor del crucificado una multitud que llenaba la plaza, cientos de espectadores que formaban el escenario donde el divino Jesús estaba a punto  de morir. Cristo, en su hora final estaba ya en la calle y, lo hacía como hace ahora más de dos mil años cuando a pesar de haber guardado silencio desde su último diálogo con el gobernador romano, ahora desde la altura de la cruz va a abrir su boca, de la que durante años salieron palabras de vida.

Tendría que ahorrar palabras —escribe en su “Vida y Misterio de Jesús de Nazaret”  el Padre Martín Descalzo— porque ya no le quedaba mucho aliento pero las que dijera tendrían que ser verdaderamente palabras sustanciales, su testamento para la humanidad, palabras como carbones encendidos que no pudieran apagarse jamás y en las que permaneciera no sólo su pensamiento, sino su alma entera, el sentido de cuanto era y de cuanto había venido a hacer en este mundo, el último y el mejor tesoro de su vida y de su muerte”.

Con estas palabras inicié mi Evocación de las siete palabras de Cristo en la cruz del pasado sábado 17 de marzo en la iglesia de San Francisco.

Llega una nueva Semana Santa y después de tantos siglos de aquellos instantes que cambiaron la historia, para los que viven la Semana Santa desde el prisma de la fe, Cristo sigue hablando y habla donde hay caridad y amor, en la salud y en la enfermedad, en la alegría y en la tristeza, en cuantos hacen de las palabras de Cristo su bandera en el mundo. Habrá estos días que abrir bien los oídos, nunca sabemos en qué momento podemos sentir llamadas que nos hagan comprender la Verdad de todo esto.
(Artículo que publiqué el pasado Domingo de Ramos, 25 de marzo de 2018, en INFORMACIÓN JEREZ)
 
Fotografía del ayer del Santísimo Cristo de la Expiración.
Arriba imagen del Cristo de la Sed .
 

 

martes, 20 de febrero de 2018

EL VÍA CRUCIS DE LAS HERMANDADES NO SIEMPRE SE HA CELEBRADO EL PRIMER LUNES DE CUARESMA


     
 
      Este próximo lunes se celebra el Vía Crucis de las hermandades, un acto piadoso organizado por la Unión de Hermandades, que viene celebrándose en los últimos años en el lunes de la primera semana de Cuaresma pero no siempre ha sido así.

      El primer Vía-Crucis oficial de la Unión de Hermandades lo preside la imagen del Santo Crucifijo de la Salud y se hace el primer lunes de Cuaresma, concretamente el 16 de marzo de 1981, a imitación de Sevilla. Al año siguiente es el Santísimo Cristo de la Buena Muerte la imagen elegida y se celebra el 9 de marzo de 1982, martes de la segunda semana de Cuaresma. El Señor de la Vía-Crucis lo preside el 8 de febrero de 1983 y es primer viernes de Cuaresma.

       El Vía-Crucis de 1984, Año Santo de la Redención, lo preside el Cristo de la Expiración y fue el siete de marzo, Miércoles de Ceniza. También se celebraron en Miércoles de Ceniza los de 1985 (Cristo de la Defensión) y 1986 (Señor de las Tres Caídas).  El Vía-Crucis de la Unión de Hermandades del año 1987 lo preside el Cristo de la Lanzada y se celebra el primer viernes de marzo.

     A partir de 1988 y a petición del Sr. Obispo se acuerda dejar la semana siguiente a la del Miércoles de Ceniza para las Conferencias Cuaresmales que se impartían en la catedral, comenzando estas charlas el martes y dejando el lunes, primer lunes de Cuaresma, para el Vía-Crucis oficial de la Unión de Hermandades. Es entonces cuando se fija el primer lunes de Cuaresma para la celebración de este piadoso acto.

       En resumen el Vía-Crucis oficial de la Unión de Hermandades se ha celebrado en los siguientes días: Martes de la segunda semana de Cuaresma (1982), primer viernes de Cuaresma (1983), Miércoles de Ceniza (1984, 1985 y 1986), primer viernes de marzo(1987) y primer lunes de Cuaresma (1981 y desde 1988 a la actualidad, exceptuando el del Cristo de la Esperanza del año 2011  que se aplazó por la lluvia al miércoles de la segunda semana de Cuaresma y el del Cristo de la Defensión del año 2013 que se celebró por vez primera en un sábado de Cuaresma.

       El pasado año con la designación del Santísimo Cristo de la Expiración, por segunda vez para presidir este Vía Crucis, se intentó también cambiar de fecha pero finalmente pesó más la costumbre de los últimos años y se mantuvo el primer lunes de Cuaresma.
        (Artículo que publiqué en el periódico digital MIRA JEREZ el pasado día 18 de febrero de 2018)
 
 
                                                                                                 

jueves, 8 de febrero de 2018

75 AÑOS DEL PRIMER VIA CRUCIS CON EL CRISTO DE LA BUENA MUERTE DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS


 
 
El Vía Crucis es un ejercicio piadoso centrado en los Misterios Dolorosos de Cristo, que se meditan y contemplan caminando y deteniéndose en las 14 estaciones que, del Pretorio al Calvario, representan los episodios más notables de la Pasión del Señor.

            Según podemos leer en el libro de la historia de la Hermandad de Nuestra Señora del Amor y Sacrificio fue en 1942 cuando el recordado Padre Víu, jesuita, propone a la Hermandad de Nuestra Señora del Amor y Sacrificio organizar un Vía Crucis público, por las calles de Jerez, como preparación a la Semana Santa y presidido por la imagen del Santísimo Cristo de la Buena Muerte venerado en la iglesia de la Compañía de Jesús. El sentido penitencial del mismo hizo que la cofradía acogiera con interés la propuesta y al año siguiente se comenzó a hacer siguiendo las directrices del Padre Víu y en el conocido como Domingo de Pasión.

La comitiva partía desde la iglesia de San Ignacio, en la plaza de la Compañía, la abría la Cruz de Guía y los faroles que portaban los congregantes Luises, le seguía autoridades locales y gran número de fieles entre cofrades de toda la ciudad y miembros de distintas asociaciones religiosas, presidiendo el cortejo la imagen del Crucificado. Durante el recorrido se instalaban cruces para señalar las distintas estaciones y hacer las correspondientes paradas que daban paso a las meditaciones del sacerdote. La última estación se realizaba en el monte que antecedía a la capilla del Calvario, sede de la Hermandad del Santo Entierro.

            Desde aquel 1943 el Vía Crucis del Cristo de la Buena Muerte de la Compañía de Jesús caló en el pueblo fiel, siendo una cita esperada de la Cuaresma jerezana. Solo en dos ocasiones se cambió el itinerario, en 1954 que se dirigió a la entonces Colegial y en 1965 que, por las obras que se estaban realizando en los alrededores del Calvario, finalizó ante la parroquia de Santa Ana. En 1972, coincidiendo con el traslado de los jesuitas a Madre de Dios, se celebró el último de los que se venían organizando de forma ininterrumpida. En el año 2016 se volvió a organizar con motivo de los 75 años de la fundación de la Hermandad del Amor y Sacrificio, recorriendo las calles cercanas a su sede canónica y haciendo estación en la parroquia de San Miguel.

            Se cumple, por tanto, en este 2018 los 75 años de aquel primer Vía Crucis que marcó el inicio a lo que con el paso de los años, concretamente desde 1981, bajo la organización de la Unión de Hermandades y presidido por distintas imágenes pasionales de la Semana Santa jerezana, sería denominado ya como el Vía Crucis oficial de las Hermandades de Jerez.
                    (Artículo que publiqué el pasado 7 de febrero de 2018 en el periódico digital MIRA JEREZ)



Dos instantes de este recordado Vía-Crucis que, partiendo desde la antigua iglesia de San Ignacio, organizaba en Cuaresma la Hermandad de Nuestra Señora del Amor y Sacrificio. 

viernes, 19 de enero de 2018

PERMUTAS DE PASO, UNA SOLUCIÓN DE FUTURO




Desde tiempos remotos las cofradías de Semana Santa han preferido la noche para sus salidas procesionales, la intimidad que ofrece la oscuridad ha invitado, desde siempre, a un mayor recogimiento. Esto era algo que se hacía posible en las procesiones con recorridos no demasiado largos y con pocas horas en la calle, lo que le permitía salir después de anochecer y recogerse, en las que salían en la Madrugada Santa, antes de la amanecida.

Cuando se establece la Carrera Oficial en 1938 la Semana Santa de Jerez apenas tenía una procesión por día, por lo que se mantuvo la organización de los días tal como se venía haciendo en los últimos años. A partir de los años cuarenta, con la llegada de nuevas cofradías y siguiendo el anterior criterio, la incorporación se fija al inicio de cada jornada salvo la Madrugada Santa que es al final, precisamente en busca de la desea oscuridad. Como curiosidad decir que las tres cofradías del Viernes Santo de entonces, Cristo, Soledad y Piedad, en los primeros años de la Carrera Oficial, fueron variando su orden de paso indistintamente.

Es a partir de 1945 cuando se establece el orden que nos ha llegado hasta hoy, con algunas excepciones como la Hermandad de la Yedra que entonces procesionaba el Jueves Santo entre la Oración del Huerto y el Mayor Dolor o la de la Piedad que aún sacaba al Cristo del Calvario en el Miércoles Santo entre Tres Caídas y Flagelación.

En 1952 ya tenemos a las cofradías más antiguas ubicadas en los días y orden actuales: Borriquita, Coronación y Angustias en el Domingo de Ramos; Cristo de la Viga y Amor y Sacrificio el Lunes Santo; Cristo del Amor y Desconsuelo el Martes Santo; Tres Caídas, Flagelación y Prendimiento el Miércoles Santo; Lanzada, Oración y Mayor Dolor el Jueves Santo; Santo Crucifijo, Cinco Llagas, Nazareno y Yedra en la Madrugada Santa y Cristo, Soledad y Santo Entierro el Viernes Santo.

Este orden de paso por Carrera Oficial, con las que fueron posteriormente sumándose y cambiando de día de salida, unas al inicio y otras al final de cada jornada, es el que se ha mantenido con la premisa de ser la Hermandad de la Borriquita la que abre la Semana Santa.

Esto es, en líneas generales, el criterio seguido hasta ahora con respecto a la ubicación de cada cofradía en la propia estructuración de los días pasionales. Ha sido en los últimos años cuando las propias cofradías han empezado a plantearse la permuta de paso por Carrera Oficial entre unas y otras con el fin de beneficiarse mutuamente.

En el año 1987 la Hermandad de Amor y Sacrificio, que cerraba el Lunes Santo, vio conveniente procesionar por delante de la del Cristo de la Viga con el fin de evitar la multitudinaria recogida de la cofradía catedralicia. Esta permuta dejó de realizarse desde el año 2000 al 2004, volviendo en 2005 y 2006, los años siguientes tampoco se hizo la permuta y es a partir de 2014 cuando se vuelven a intercambiar los puestos.

En el año 2005, por las obras de la plaza del Arenal, la Hermandad de Loreto permuta con la Hermandad de la Exaltación su segundo lugar del Viernes Santo, un cambio que se vuelve a repetir en el siguiente año de 2006. Ese mismo año de 2005 se produce otra permuta en la Madrugada Santa, la de las Hermandades de la Yedra y de la Buena Muerte, cambio que aún se mantiene.

 En el año 2007 la Hermandad de la Buena Muerte pasa a ser la segunda de la Madrugada, entre Santo Crucifijo y Cinco Llagas y la Hermandad de Loreto la última del Viernes Santo, un cambio que no resultó volviendo al año siguiente la de la Buena Muerte al penúltimo lugar de la Madrugada y la de Loreto a su tradicional segundo lugar del Viernes Santo.  

En 2016 las Hermandades de la Defensión, Clemencia y Humildad y Paciencia cambiaron su orden de paso. Las últimas permutas han venido de la mano de las Hermandades de las Cena y la Candelaria el Lunes Santo y Vera-Cruz y Redención el Jueves Santo.

Para este año se esperan nuevas permutas, la que más suena es la del Jueves Santo aunque probablemente no sea la única. Una nueva fórmula que puede dar muchas sorpresas y hasta alguna solución a eternos problemas.
 
(Artículo que publiqué en el periódico digital MIRA JEREZ el pasado día 14 de enero de 2018)
 
Foto del ayer de la procesión de la Virgen del Amor y Sacrificio, primera que permutó su orden de paso.
Arriba solicitud de venia de paso por parte de la Hermandad de la Buena Muerte a la de la Esperanza de la Yedra.
 

 

lunes, 15 de enero de 2018

RENOVACIÓN EN LA DIRECCIÓN DE LA ARCHICOFRADÍA DOMINICA DEL ROSARIO


 
 
Desde el siglo XVI hay constancia de la existencia de la Archicofradía de la Virgen del Rosario establecida en el convento de Santo Domingo de Jerez. Una historia llena de periodos florecientes y otros de baja actividad pero siempre con la devoción al Santo Rosario como bandera. En el año 1.700 se habían asociado los montañeses bajo el manto de Ntra. Sra. del Rosario. En 1.735 toma posesión la nueva junta de gobierno de este nuevo periodo a mano de santanderinos o montañeses comenzando un etapa de gran esplendor hasta el punto de levantar su suntuosa capilla.

 La última reorganización se llevó a cabo en  1.851, curiosamente, sin la presencia ni dirección de los dominicos, que tras la ley de desamortización del ministro Mendizábal se habían visto obligados a abandonar el convento, nombrándose, en este año, la primera junta de Gobierno de ésta nueva etapa.

En 1897 vuelven los dominicos y retoman la dirección espiritual de esta histórica Archicofradía imprimiendo a la corporación de toda la impronta y espiritualidad de la orden de predicadores.

En los últimos años la corporación ha venido mostrando un nuevo resurgir en su actividad bajo la presidencia de Manuel Vallejo Vázquez, un hermano mayor que ahora, por edad, ve su largo periplo cumplido y ha dado paso a una nueva junta de gobierno que encabeza Juan Francisco Carrión Pina como hermano mayor y se completa con los siguientes cofrades del Rosario: José Gallego Márquez (Teniente de hermano mayor), Salvador Barberá Villar (Mayordomo), Javier E. Jiménez López de Eguileta (Secretario), Francisco Javier Villanueva Caballero (Tesorero), Enrique Barberá Villar (Fiscal de reglas), Lorenzo Otero Castillo (Diputado mayor de gobierno). Adolfo Bejarano Estacio (Diputado de cultos y formación).

La jura de cargos tendrá lugar este jueves 11 de enero en el transcurso de los cultos semanales a Nuestra Señora del Rosario, dando comienzo con el rezo del Santo Rosario a las 19:30 horas, con posterior Misa y canto de la Salve a la Virgen del Rosario en su capilla.
 
(Artículo que publiqué en el periódico digital MIRA JEREZ el pasado día 10 de enero de 2018)
 
Año 1904. Convivencia de la Archicofradía del Rosario de Santo Domingo tras la celebración de la Fiesta de la Rosa.
 

 

jueves, 11 de enero de 2018

HERMANO MAYOR Y REY MAGO




Uno de los eventos señalados del calendario festivo que más podemos relacionar con nuestra Semana Santa es la Cabalgata de Reyes. Se conmemora un hecho religioso en el que el protagonista es Jesucristo, existe una representación plástica del misterio de la Epifanía en la adoración con el que culmina la cabalgata, la cabalgata se estructura, salvando las distancias de fondo, de forma parecida a una procesión (cortejo, antorchas, tronos, estandartes, atuendos, bandas…). Todo ello ha atraído al mundo cofrade a su participación de forma activa en esta fiesta tan cristiana como tradicional.

Son incontables las cofradías que organizan actos con ocasión de la fiesta de los Reyes Magos, bien con la recogida de regalos y cartas o bien con la visita del Cartero Real o de los propios Reyes Magos. Una vinculación que viene de antaño y que tiene un claro exponente en la gran implicación que, desde siempre, han tenido los cofrades en todo lo que suponga llevar la ilusión a niños y mayores.

Un claro exponente de esta implicación es la cantidad de hermanos mayores que han tenido también el honor de encarnar a uno de los Reyes Magos en la cabalgata oficial de cada 5 de enero, algunos incluso coincidiendo con el ejercicio de su cargo al frente de la cofradía.

Uno de los más antiguos hermanos mayores que se tiene constancia de haber encarnado a los Magos de Oriente en la cabalgata oficial es Aurelio Madroñal Flores, miembro de las recordadas Milicias Angélicas del convento de Santo Domingo y del equipo de Los Descalzos que tanto aportaron a la cabalgata a mediados del pasado siglo XX. Aurelio Madroñal fue, con el paso de los años, hermano mayor de la cofradía de la Oración en el Huerto. En 1962 sería Fermín Bohórquez Escribano, hermano mayor que fuera de la Hermandad del Desconsuelo, quien desempeñara el papel de rey en la cabalgata del 5 de enero. En 1968, uno de los Reyes Magos sería José Belmonte Fernández, hermano mayor de la Hermandad de la Coronación. En 1973 en la terna de los tres Magos encontramos a Jesús Mantaras García-Figueras que posteriormente sería alcalde de Jerez y unos años más tarde presidente de la junta gestora de la Hermandad de las Angustias. Dos años después, en 1975, José Estévez de los Reyes, hermano mayor de la cofradía del Transporte, sería uno de los que encargados de encarnar a S.M. Al año siguiente Manuel Piñero Vázquez, presidente que fue de la Unión de Hermandades y hermano mayor de la Hermandad de la Coronación, sería uno de los designados para tal representación. Los siguientes años, 1980 y 1981, también contarían con hermanos mayores para encarnar a algunos de los Reyes Magos, Juan Cervilla Ortíz (Hermandad de la Sagrada Cena) y José Bohórquez Mora Figueroa (Hermandad del Desconsuelo y del Rocío) fueron dos máximos dirigentes cofrades que tuvieron el honor de asumir el papel de reyes de la ilusión.

La Hermandad del Rocío es la que más hermanos mayores ha aportado a la representación de los Magos de Oriente. Álvaro Domecq Romero en 1963, Antonio León Manjón en 1974, José Bohórquez Mora Figueroa en 1981, Antonio Camacho Molina en 1991, Francisco Bocarando Chacón en 1996 y Francisco Gómez García en 2005.

En los últimos años la presencia de cofrades, que han sido hermanos mayores, representando a alguno de los Reyes Magos ha seguido siendo una constante. En 1981 Miguel Ruiz Ruiz  (Expiración), en 1983 José A. Reimóndez López (Angustias), en 1986 Carlos Orellana Cánovas (Amargura) y José Castaño Rubiales (Nazareno), en 1993 Francisco Fernández García-Figueras (Defensión) y Francisco Barra Bohórquez (Cinco Llagas), en 1994 Miguel Monje Marín (Borriquita), en 2002 Santiago Zurita Irigoyen (Desconsuelo) y en 2007 José Torreglosa Solano (Soledad).

Hermanos mayores que cambiaron, por un día, la vara dorada por el cetro de la ilusión, el capirote por la corona real y el terciopelo por el armiño para, en definitiva, poner en la calle, tanto en uno como en otro cometido, un mensaje de Salvación.
(Artículo que publiqué en el periódico digital MIRA JEREZ el pasado día 5 de enero de 2018)
 
Fotografía del ayer de la Cabalgata de Reyes Magos de Jerez. En la foto de arriba José A. Reimóndez (Rey Mago 1983 y Francisco Gómez (Rey Mago 2005) brindan en las vísperas del día de Reyes de 2005.
 

 

martes, 2 de enero de 2018

LA LOABLE LABOR SOCIAL DE LAS COFRADÍAS

 
 


Diego Ortiz de Zúñiga afirmaba rotundamente en 1506, que “en las cofradías se ve una de las mayores grandezas de la ciudad... que siendo cristiana devoción y lo ostentoso de la exterioridad, no puede desearse cosa de mayor ejemplo y de más cristiana grandeza".

Si bien las Hermandades realizan una loable labor social durante todo el año es en la Navidad donde se hace más patente esa ejemplar entrega a quienes más lo necesitan. Las noticias que nos llegan estos días hablan por sí solas de ese esfuerzo común del mundo cofrade por atender a las clases más desfavorecidas y regalar felicidad en estos días de conmemoración de la venida del Niño-Dios.

Las Hermandades desarrollan en la actualidad una labor asistencial vigorosa que va en aumento con los años. Son incontables los proyectos asistenciales a los que nuestras corporaciones prestan su apoyo, bien a través de una participación indirecta, bien mediante la implicación efectiva de sus miembros en algún proyecto específico. Una muestra de ello son las pujantes Bolsas de Caridad, la incesante colaboración con instituciones benéficas como el comedor del Salvador o el Hogar San Juan, con las residencias de ancianos y con las distintas Cáritas parroquiales o, incluso, la creación de varias iniciativas con fines asistenciales tales como el comedor benéfico creado recientemente por la Hermandad de la Esperanza de la Yedra con motivo de la Coronación Canónica de la Virgen. Mención aparte merece, también, la ayuda de las Hermandades a los conventos de clausura, colaborando no solo en el cumplimiento de sus fines sino, incluso, en el mantenimiento de unos cenobios que, en la mayoría de los casos, acumulan siglos de historia jerezana y atesoran incalculables joyas artísticas y devocionales.

El auge que nuestras Hermandades han experimentado durante el siglo XX ha repercutido de forma notoria en la promoción de esta importante labor asistencial cuyo desarrollo sigue un ritmo creciente en las últimas décadas. Es innegable que la caridad ha desempeñado, históricamente, una importante misión en el seno de las Hermandades. Es segura en el siglo XV la existencia en Jerez de varias cofradías, casi todas ellas asistenciales,  las de San Antón, San Bartolomé, Santa María del Pilar, la Misericordia, la Sangre, la Concepción de las Viejas, Santa María del Alcázar y la Natividad de Nuestra Señora. Es interesante subrayar este aspecto asistencial de las cofradías jerezanas, máxime cuando ya en la antigüedad consta el gran esfuerzo que tenían que hacer las propias cofradías para mantener sus hospitalitos tan necesarios por aquellos tiempos.

 Hoy las circunstancias han cambiado: no solo por el progreso general de nuestra sociedad y porque nuestras Hermandades han venido consecuentemente a mejor fortuna, sino también porque el magisterio de la Iglesia, profundamente renovado tras el Concilio Vaticano II, urge a los laicos a una acción directa e inmediata en la propagación del Evangelio. Fruto de ello, los cofrades son cada vez más sensibles y más conscientes de que el culto necesita ser autentificado en el pergamino de la vida con la tinta del propio esfuerzo en pro de los que más necesitan de la ayuda de todos.
(Artículo que publiqué en MIRA JEREZ el pasado día 31 de diciembre de 2017)
 
Años 20 del pasado siglo XX. Comida ofrecida por la Hermandad del Cristo de la Expiración a los ancianos del barrio de San Telmo. 
 


domingo, 24 de diciembre de 2017

AQUELLOS BELENES DE LAS COFRADÍAS




 La historia del belenismo jerezano viene de antiguo. Si nos remontamos solo a la época de la posguerra ya encontramos distintos Belenes montados en Jerez, entre ellos el del Auxilio Social, el de la basílica de la Merced, el del colegio de San Ignacio, el del grupo escolar Menéndez Pelayo y el del Frente de Juventudes, instalado en la calle Eguilúz nº 6. Luego vendrían los del Buen Pastor, Las Angustias, el Beaterio, San José, Sagrado Corazón, Banco Bilbao, etc. En el año 1944 ya figura en prensa el Belén del Preventorio Municipal, instalado en el antiguo Balneario de San Telmo y el del Sanatorio de Santa Rosalía que en la referencia que se hace en el diario "Ayer" se especifica que es un Nacimiento que se viene montando desde hace años.

Fue la Hermandad de las Angustias la decana en los montajes de grandes Nacimientos en sedes cofrades, cuyo artífice principal era el recordado y añorado “Lete” que, con un equipo de personas se afanaba, año tras año, en que no faltara en su Hermandad la cristiana y hermosa tradición de montar el Belén con motivo de la Navidad. Un Belén que empieza a ganar premios en aquellos certámenes belenistas que en la pasada década de los setenta llevaba a cabo Radio Popular de Jerez desde 1967, recogiendo el testigo de los que anteriormente organizaba el Frente de Juventudes.

Este concurso anima a las cofradías a sumarse a la Hermandad de las Angustias. En el año 1977 ya aparecen como segundo y tercer premio, en el grupo de entidades, las Hermandades del Prendimiento y la de las Cinco Llagas, así como un accésits para la Hermandad de la Coronación.

En los siguientes años, sobre todo en las décadas de los ochenta y noventa, se suman otras más como las del Cristo del Amor, Huerto, Yedra, Nazareno, Perdón, Vera-Cruz, Amargura, Soledad, Transporte, Cristo de la Viga, Exaltación, Desconsuelo y la Hermandad del Rocío que aún mantiene su Belén en su sede de la calle Chancillería. Esto por mencionar únicamente los que en aquellos años recibieron premios porque fueron muchas más las que montaban su gran Belén e incluso la abrían al público. Uno de los últimos premios se lo llevó la Hermandad de las Tres Caídas y la de la Redención en 2006. Todo ello sin olvidar los que últimamente se han instalado en la sede de la Unión de Hermandades, gracias a la llegada a este organismo de dos destacados cofrades y belenistas, el mencionado “Lete”, José Alfonso Reimóndez López, y Juan Mateos Portillo.  

La desaparición de los certámenes de Belenes junto a otros factores como el costo y trabajo de meses que supone su montaje, el amplio espacio con el que hay que contar, la disponibilidad de personal para atender un horario de vigilancia y de apertura al público y también las modas, que afectan a muchas de las actividades que se organizan en asociaciones de todo tipo, han hecho decaer la presencia de estos grandes Nacimientos que, por Navidad, daban contenido a esas, también desaparecidas, Guía de Nacimientos y llenaban de público, en un reguero constante de visitas, las distintas Casas de Hermandad.

Ciclos que al igual que suben bajan, ahora las Hermandades, sin olvidar la presencia del Niño Dios en sus sedes, vuelcan todos sus esfuerzos, en estas fechas, en Zambombas y en campañas de Navidad para los más necesitados, señal inequívoca de que el mensaje nacido en Belén sigue hoy cosido a fuego en el corazón cofrade.
(Artículo que publiqué ayer sábado 23 de diciembre de 2017 en el periódico digital MIRA JEREZ)
 
Belén instalado en la sede de la Unión de Hermandades de Jerez en el año 2001