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martes, 31 de diciembre de 2019

FELICES AÑOS VEINTE


 
 
Se denominan años 1920 o años veinte a la década del siglo XX comprendida entre el 1 de enero de 1920 y el 31 de diciembre de 1929. Los denominados Felices Años Veinte o Años Locos se enmarcan en Estados Unidos y más concretamente entre 1922 y 1929 que dio lugar a un periodo de gran prosperidad en todo el país. De esta prosperidad se benefició toda la sociedad, haciendo que la economía siguiera creciendo a un ritmo que no se había visto anteriormente. No duró mucho este florecimiento, el 24 de octubre de 1929, conocido como el Jueves Negro, llegó el Crack del 29 que finalizaría con el acontecimiento de la Gran Depresión.

La causa de estos felices años para Estados Unidos fue el beneficio que le acarreó la Primera Guerra Mundial a consecuencia de los préstamos de guerra que había hecho a Europa, convirtiendo así al país norteamericano en la primera potencia de económica mundial. El crecimiento americano se prolongó durante toda la década, haciendo que la inversión creciera, el empleo aumentara y el mundo no sólo recuperara la tranquilidad sino que avanzaba hacia un bienestar incomparable. La reactivación iniciada en Estados Unidos en 1922 fue algo más tardía en Europa. Abrió las puertas a una etapa expansiva de la economía mundial que propició un clima de euforia y ciega confianza en el sistema capitalista.

En lo social y económico, España se caracteriza en estos años por el crecimiento tanto demográfico como de nivel adquisitivo. Las ciudades, principalmente Barcelona y Madrid, se convierten en grandes urbes a las que se dirige la masiva emigración campesina en busca del recién inaugurado sector industrial. Son precisamente estas clases proletarias las que impulsan la modernización del país, frente a los estamentos dominantes y la población rural. En lo cultural, los sucesivos cambios políticos y sociales propician una gran diversidad de estéticas. El gran número de escritores y artistas surgidos en los primeros años del siglo ha hecho que esta época se denomine La Edad de Plata de la cultura española.

A Jerez tampoco le fue mal. Dos ilustres jerezanos tuvieron un papel importante en el desarrollo de la ciudad. Por un lado Álvaro Dávila, marqués de Villamarta, nombrado alcalde en 1923 y por otro el general Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, nacido en Jerez en 1870, designado por el rey Alfonso XIII para regir en aquellos años veinte los destinos de la nación. Durante los algo más de seis años que estuvo al frente del país favoreció grandemente a su ciudad natal, le concedió el derecho exclusivo de utilizar para sus vinos la denominación “Jerez”, apoyó el antiguo proyecto de ferrocarril de Jerez a Almargen, la construcción del teatro Villamarta, inaugurado en 1928 a iniciativa del marqués de Villamarta, impulsó la nueva estación de ferrocarril, cuya primera piedra se colocó el 30 de septiembre de 1929, el mismo día que se celebró la toma de posesión, por parte del Estado, del solar que serviría para edificar la nueva casa de Correos y Telégrafos. Además de todas estas iniciativas Primo de Rivera colaboró en distintas obras sociales que beneficiaron a muchos desfavorecidos.

Todo ello supuso que aquellos años veinte fueran también años de esplendor para Jerez. Ahora que iniciamos unos nuevos años veinte es de desear que todos los problemas actuales se solventen y podamos también pasar a la historia como Los felices veinte.     
       

                (Artículo que publiqué el pasado lunes 30 de diciembre de 2019 en VIVA JEREZ)


Miguel Primo de Rivera en una de sus visitas a Jerez.




miércoles, 9 de octubre de 2019

JEREZ EN EL XIX

 


La semana pasada hablábamos en esta misma columna semanal sobre el rodaje en Jerez de la película El verano que vivimos. El pasado miércoles, 18 de septiembre, comenzó una nueva grabación teniendo como marco espacios jerezanos, se trata de la serie La Templanza, basada en la novela de María Dueñas. Unas labores que están programadas para siete semanas en distintos puntos del Casco Histórico de la ciudad. La Templanza transcurre en Jerez en el año 1850, asociada al Jerez bodeguero del siglo XIX. La acción se desarrolla desde la joven república mexicana a la espléndida Habana colonial, desde las Antillas al Jerez de la segunda mitad del siglo XIX, cuando el comercio de sus vinos con Inglaterra convirtió la ciudad en un enclave cosmopolita y legendario.

El siglo XIX supone una página riquísima para la historia jerezana. Jerez finaliza el siglo XIX con más de 60.000 habitantes. Su fisonomía urbana  sufrió grandes cambios de la mano del extraordinario aumento de las construcciones bodegueras que fueron ocupando todos los espacios libres en torno a los viejos barrios. También con el crecimiento de la población, gracias al despegue económico y urbanístico que la ciudad vive a lo largo del siglo XIX, surgen nuevas necesidades de espacios abiertos y de recreo, nuevos paseos y plazas arboladas creándose algunos de los parques públicos que hoy disfrutamos. A medida que Jerez crece, las clases más acomodadas optan, en muchos casos, por instalar sus viviendas en las cercanías de la ciudad, construyendo villas, haciendas y recreos en las zonas del extrarradio y otras cercanas a las bodegas de su propiedad. En el plano de la cultura es de destacar el Colegio de Humanidades de San Juan Bautista que será establecido en 1838 y que pasará a Instituto Local en 1842 y a Provincial en 1851. Pero también cuentan en este aspecto la inauguración de la Biblioteca Municipal, la primera de Andalucía, el 23 de abril de 1873; el funcionamiento ya en 1878 de una Academia Médico-Quirúrgica y de otras de Música y Bellas Artes, así como de una Sociedad de Ciencias, Artes y Letras, precedente de la Real Academia de San Dionisio de nuestros días; y ya en 1897, como remate cultural del siglo XIX, la fundación del Ateneo Jerezano.

La industria vinícola jerezana siguió incrementándose proyectándose la primea línea férrea en la España peninsular para dar salida comercial al famoso Sherry hacia Inglaterra y América, que eclosionaría con la instalación de la línea de ferrocarril que va desde El Portal hasta El Puerto de Santa María y el Trocadero en época de Isabel II (1854). También en las postrimerías del siglo la terrible filoxera, una plaga de insectos, devastará en 1896 los campos de la comarca.

El XIX fue un siglo muy importante en lo que a jerezanos ilustres se refiere. Hombres de bien que engrandecieron Jerez desde la política, las ciencias, las artes, las letras, la cultura o la religión con verdadero prestigio y entrega.

El conocimiento de la historia nos sirve de lección para valorar lo positivo e intentar no caer en los mismos errores del pasado. Y el siglo XIX, con sus luces y sus sombras, fue muy relevante para Jerez y su historia, aportando mucho de lo bueno que hoy disfrutamos en esta hermosa ciudad. La película será una buena oportunidad para situarnos en ese periodo tan significativo de nuestra historia.
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 6 de octubre de 2019 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Estampa decimonónica captada en el palacio de Garvey, situado en la jerezana plaza de Rafael Rivero.
 

 

jueves, 15 de noviembre de 2018

CIEN AÑOS EN LA PORVERA


 


Celebrar cien años en un mismo lugar no es algo que suceda todos los días. En esa conmemoración precisamente está inmersa la comunidad educativa de uno de los centros docentes más tradicionales y emblemáticos de Jerez, la popular Escuela de San José. Fue el 1 de marzo de 1918 cuando la comunidad de Hermanos de La Salle, que había llegado a Jerez el 9 de octubre de 1882, fiesta del Patrón de la ciudad, San Dionisio, instalándose en primer lugar en el palacio Dávila de la plaza Benavente, deciden, después de pasar por la plaza Aladro, su traslado al edificio de “Los Diezmos” en la calle Porvera.

Así nos describe el Hermano Anselmo Pablo, en el año 1928 el caserón de la Porvera: “…El local de la Escuela es un soberbio edificio, bien ventilado y con abundancia de luz, con cinco espaciosos locales para clases, una preciosa capilla de estilo gótico mixto, capaz de contener a 500 alumnos; dos hermosos patios con sus frontones para juegos de pelotas y un salón de actos. Tan hermoso edificio se debe a la esplendidez de la Sra. Carlota del Páramo, Marquesa de Santa Elena, que ha sabido perpetuar su memoria con el cristiano destino dado a su finca, conocido con el nombre de “Los Diezmos”. Las obras de adaptación las costearon los hijos y actuales sostenedores de la Escuela, los Excmo. Sres. de Domecq y Núñez de Villavicencio”. En aquella época entre los tres colegios de La Salle que había en Jerez, San José, Mundo Nuevo y Buen Pastor, sumaban 1.200 alumnos.

La Escuela de San José cumple cien años en su sede de la calle Porvera y, como afirmaba el abogado José María Requena en el centenario del colegio La Salle de Almería, también en éste otro centro lasaliano, durante este siglo, debe su prestigio no solo a su céntrica ubicación, sino a su constancia y coherencia de su magisterio. Para decenas de generaciones, para miles de jerezanos que han madurado entre la disciplina moral e intelectiva de su programa y el talante afectivo de sus docentes, tal Institución es un referente educativo que supera el mero concepto de Escuela que ya de por sí tanto, y tan noble, abarca y significa. Quien conoce la enseñanza sabe que educar es mucho más que instalar un aula y ponerse a impartir clases. Que además de aleccionar en ciencias y contenidos, obliga a instruir en valores como la justicia y el respeto, contando siempre con el inexcusable concurso de la familia, hoy tan marginada en la sociedad, pero no en La Salle.

Una efeméride que ha venido a coincidir con el tricentenario de la muerte de San Juan Bautista de La Salle, fundador de los hermanos de las Escuelas Cristianas y Patrono de los educadores cristianos. El Papa Francisco ha concedido, por tal motivo, el Año Jubilar Lasaliano, durante el cual se podrá obtener la indulgencia plenaria. Tendrá inicio el 17 de noviembre, día de la dedicación del Santuario de San Juan Bautista de La Salle en la casa general de Roma, y concluirá el 31 de diciembre de 2019 en el mismo lugar.

Cien años después la Escuela de San José, sigue siendo un centro cien por cien lasaliano: familiar, tradicional, cercano y vital que va a conocer una nueva centuria con el compromiso de una educación en valores, cristiana, integral y de calidad.  
 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 11 de noviembre de 2018 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Capilla de la Escuela de San José antes de su reforma.
 

             

viernes, 7 de septiembre de 2018

MONTAÑES 450




Acaba el mes de Agosto pero no por ello dejamos atrás el verano, aún nos quedan días de mucho calor sobre todo en lo que se suele llamar el “veranillo del membrillo” o “veranillo de San Miguel” por coincidir con la fiesta del arcángel. Jerez cuenta con un impresionante templo dedicado a San Miguel, joya del arte jerezano entre otras cosas por su magnífico retablo mayor, cuya calle central se debe, nada más y nada menos, que al escultor Juan Martínez Montañés, también conocido como el “Dios de la madera”.

Se cumple en el presente año el 450 aniversario del nacimiento de este genial artista, distintos municipios vinculados a su obra vienen celebrando actos conmemorativos de esta efeméride, entre ellos Alcalá la Real, su ciudad natal.  El insigne escultor e imaginero nació el 16 de marzo de 1568 en Alcalá la Real y murió el 18 de junio de 1649 en Sevilla. El Ayuntamiento alcalaíno contará para esta programa “Montañés 450” con la colaboración de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, la Diputación Provincial de Jaén, la Diputación de Sevilla, la Universidad de Jaén, la Universidad de Sevilla, la Universidad de Granada, el Ayuntamiento de Sevilla, el Obispado de Jaén, el Arzobispado de Sevilla, el Arzobispado de Granada, la Hermandad de Pasión de Sevilla, la Fundación Unicaja, Fundación La Caixa y la Fundación Caja Rural. Ha sido un trabajo coordinado por diferentes áreas municipales, para llegar a cerrar un programa como merece el evento.

         Jerez le debe a Montañés una de sus obras más valiosas de su elenco patrimonial. Ese retablo de San Miguel que, levantado durante la primera mitad del siglo XVII, aglutina en la ciudad al mayor número de artistas de importancia. Martínez Montañés, junto con otros artistas,  firmó el primer proyecto de este retablo, proyecto que en 1613 replantea el mismo Montañés para darle la configuración actual con la diferencia de que las calles laterales deberían ser pictóricas. En 1641 toma las riendas del retablo su discípulo José de Arce que sustituye el proyecto originario pictórico de las calles laterales por relieves escultóricos que lleva a cabo entre 1641 y 1645, completando una obra de primer orden en lo que al patrimonio artístico y monumental de Jerez se refiere. De Montañés son también, además de los tres destacados relieves de la calle central, las dos Virtudes de la parte superior, los dos Santiagos que se veneran en hornacinas realizadas en el muro de piedra y los santos Pedro y Pablo.

         El profesor Hernández Díaz calificó este retablo como uno de los más importantes del arte español del Siglo de Oro. Solo su contemplación, decía el catedrático hispalense, merecería la visita al “Emporio de Arte” que es Jerez, por muy alejado que se halle el estudioso. Este impresionante retablo fue obra de larga historia y diversas incidencias, y enlaza en cuanto a mentalidad y propósitos con el de Santiponce, los dos más importantes de la producción del inmortal artista de Alcalá la Real. Motivo más que suficiente para que también en nuestra ciudad surjan iniciativas que conmemoren este 450 aniversario y ayuden a reivindicar la figura de Juan Martínez Montañés, el trabajo y su obra jerezana, y, por supuesto, una oportunidad única para arrojar luz y profundizar en el estudio y conocimiento sobre cuánto ha significado este insigne andaluz para el mundo del arte.
          
            (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 2 de septiembre de 2018 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Retablo mayor de la iglesia de San Miguel en una fotografía de hace unos años cuando aún no se había reformado el presbiterio. 
 

  

jueves, 21 de junio de 2018

MINISTRO POR UN DIA




Reina por un día fue un programa español estrenado en 1964 en TVE. De las manos de los presentadores José Luis Barcelona y Mario Cabré, el programa tenía como objetivo realizar los sueños de las mujeres de la España de los años 60. Las que aspiraban a ser nombradas "reina por un día", tenían que mandar un escrito a la redacción de TVE detallando sus sueños, tales como reencontrarse con un familiar perdido, objetos materiales o viajes entre otros. La ganadora o seleccionada por el equipo del programa para ser reina, era coronada simbólicamente y acomodada en el trono.

Para muchos españoles el llegar a ser ministro es una de sus metas en la vida, unos lo consiguen por medio de la política y otros por su nivel profesional. Entre los nuevos ministros recientemente nombrados el que más ha causado sorpresa su designación ha sido el de la cartera de cultura y deportes, el periodista y escritor Máxim Huerta, un ministro que por sus problemas con hacienda se ha visto obligado a dimitir con tan poco tiempo en el cargo que ya hay quien lo ha calificado como el ministro más breve de la actual democracia española.

Si bien es el más breve desde la muerte de Franco no lo es de la historia de España ya que hubo un ministro en el siglo XIX, concretamente el marqués de Mochales, Miguel López de Carrizosa y Giles, jerezano, que solo fue ministro un día, como aquellas reinas de la recién estrenada TVE. Nacido en Jerez en 1857,era hijo de los marqueses de Casa Pavón. Estudió derecho en Sevilla.Senador en Cortes por las provincias de Cádiz y Orense y vitalicio desde 1908,ejerció como ministro de Abastecimientos entre el 20 y el 21 de julio de 1919,fecha de su muerte. Falleció repentinamente tras unas deliberaciones del Consejo del Ministros,en Madrid. Siendo un activo parlamentario apoyó eficazmente la comercialización de los vinos de Jerez y no despreció su participación en las tareas ejecutivas. Fue Director General de Propiedades y Derechos del Estado. Director General de Correos y Telégrafos. Secretario de la Comisión de Tratados del Senado. Subsecretario del Ministerio de Hacienda. Presidente de la Comisión de Presupuestos del Congreso. Presidente de la Comisión de Incompatibilidades. Vocal de la Junta de Aranceles y Valoraciones. Vocal del Instituto de Reformas Sociales y Vicepresidente del Congreso de los Diputados. Ministro de Abastecimientos en el Gabinete del presidente Joaquín Sánchez de Toca, donde encontró la muerte el día siguiente de su toma de posesión.

La céntrica y jerezana calle Honda llevó muchos años el nombre de Marqués de Mochales en honor a quién con tanto empeño sirvió a su tierra y a toda la nación. Al cumplirse el próximo año el centenario de su inesperado fallecimiento sería el momento de recuperar el nombre de Marqués de Mochales para una nueva vía de la ciudad, en recuerdo y homenaje a este insigne jerezano.

El historiador Manuel Ruíz Lagos nos cuenta que  la misma mañana de su óbito, el marqués de Mochales había hecho las siguientes declaraciones: “Nosotros venimos, y es nuestro motivo principal el restablecer la vida de relación parlamentaria que estaba perturbada. Si conseguimos que el diálogo se pueda establecer entre las oposiciones y el banco azul, creo que habremos prestado un servicio al país y al mismo régimen parlamentario”. Aquellas declaraciones cobran hoy plena actualidad.
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo  17 de junio de 2018 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
 
Referencia al fallecimiento del marqués de Mochales en el periódico ABC
 
  

sábado, 26 de mayo de 2018

LA ESPAÑA TRAGICA




         Hace justamente un siglo se produce en nuestra demarcación una intensa agitación social, conociéndose como “trienio bolchevique” (1918-1921), llamado así por la revolución rusa de Octubre de 1917. En mayo de hace un siglo nace la Federación Regional Obrera Andaluza. Uno de sus primeros objetivos fue la coordinación de acción entre los trabajadores del campo y los obreros fabriles, aunque los resultados no fueron los deseados. Otro de sus objetivos fue el de romper el tradicional aislamiento existente entre la Andalucía Oriental y la Occidental. Las primeras protestas tienen lugar en Sevilla y Málaga. En julio de 1918, en Jerez, CNT y UGT se manifiestan conjuntamente. Un periodo enmarcado en la crisis de la Restauración, en la que se produjeron importantes conflictos sociales en España, utilizándose habitualmente la expresión de forma restringida para referirse a las revueltas, manifestaciones y huelgas que se produjeron en la mitad sur de España, especialmente en el campo andaluz.

Fue en 1918 cuando se convocan las primeras huelgas generales y según reseña el Diario “El Guadalete” la provincia de Cádiz padece problemas económicos. En Jerez, su primer edil Marcelino Picardo Celis y el teniente de alcalde Pablo Porro Bermejo fueron los encargados de calmar las necesidades más perentorias.

Aquel año de 1918 llega a Jerez un grupo de cineastas dirigido por Rafael Salvador para rodar el film “La España Trágica”. Esta producción, sobre el mundo del toro y el bandolerismo, tendría un gran éxito y años más tarde se rodaría “Tierra de Sangre”, contando en sus primeros papeles con el torero, actor, fotógrafo y realizador de cine español Antonio Calvache, bautizado en la iglesia de San Miguel de Jerez de la Frontera, donde transcurrió su infancia y adolescencia antes de trasladarse a Madrid. Era hermano pequeño de los también fotógrafos Diego Calvache Gómez de Mercado [] y José Calvache Gómez de Mercado —que firmaba con el nombre de «Walken»—. Después de ganarse gran prestigio en el mundo de la fotografía su situación económica se fue deteriorando y al final de su vida vivía, en la calle Atocha de Madrid, vendiendo las fotos de su mejor época en el rastro madrileño y carteles taurinos en las Ventas. Murió en la más absoluta soledad y abandono en 1984.

Tanto aquel “trienio bolchevique”, como esas huelgas generales, como la propia vida de Antonio Calvache o de su hermano José, que murió en la Guerra Civil, nos viene a hacer presente esa España trágica, de desigualdades entre regiones, de conflictividad laboral, de revueltas y de injusticias sociales y podría haber servido para otra película con igual título a la que se rodó hace un siglo.

Seguro que más de una persona que lea estas líneas está pensando que aquella España de hace un siglo se parecía a la España actual. Lo vivido,  o más bien oído, esta pasada semana en la política catalana, con motivo de la elección y posterior toma de posesión del nuevo presidente autonómico de Cataluña, nos sigue haciendo presente esa otra “España trágica” peliculera que desde el secesionismo nos han querido vender, cuando el desafío independentista encaja más con "La gran mentira", film de los años 50 dirigida por Rafael Gil y con guión de Vicente Escrivá. Lo ocurrido esta pasada semana en Barcelona más que una película es una pesadilla de la que la inmensa mayoría de los españoles deseamos despertar de una vez. 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 20 de mayo de 2018 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
 
 
 
 
  

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viernes, 6 de abril de 2018

AÑO BEIGBEDER




Uno de los episodios más conocidos de la Semana Santa se produjo en la Sevilla de 1921, aquel año Igor Stravinski estuvo en la capital hispalense deseoso de admirar la Semana Santa, de la que sólo conocía los testimonios escritos de los viajeros románticos. Vino procedente de París, acompañado de su íntimo amigo y colaborador Diaghilev, el creador de los ballets rusos, con quien trabajó en El pájaro de fuego, La consagración de la primavera, etc. Fue presenciando el desfile de la cofradía de San Bernardo por la Puerta de la Carne, cuando Igor Stravinski, al escuchar la marcha Soleá, dame la mano, que interpretaba la Banda Municipal de Música detrás del paso de la Virgen del Refugio, le dijo a su amigo Diaghilev: “Estoy escuchando lo que veo y estoy viendo lo que escucho”.

Algo así me ocurre cada vez que escucho una marcha del jerezano Germán Álvarez Beigbeder. Con la marcha Cristo de la Expiración veo la procesión de San Telmo avanzando, entre la multitud, en los primeros tramos de su recorrido; con Nuestra Señora del Mayor Dolor, la trasera del palio de la cofradía de San Dionisio salvando los naranjos de la placita de Revueltas y Montel; con  Desamparo, el palio de la Virgen flamenca del barrio de Santiago en los medios de la calle Ancha con la torre de la Victoria al fondo; con Al pie de la Cruz la Virgen de las Angustias en la intimidad oscura de su templo  y así cada una de las composiciones de Don Germán, sin duda uno de los mejores músicos de los últimos tiempos y que tanta categoría ha aportado a nuestra simpar Semana Santa.

Se cumplen en este 2018 cincuenta años de su fallecimiento, con tal motivo el pasado sábado y en la Basílica de la Merced se celebró un magnífico concierto en el que los intérpretes de la Orquesta Álvarez Beigbeder, que este año cumple su vigésimo aniversario, ofrecieron un repertorio de las marchas más destacadas compuesta por el gran músico jerezano. Concierto que se enmarca en los actos a desarrollar durante este año para conmemorar el aniversario de su muerte así como el de la fundación de la orquesta que lleva su nombre, coincidiendo, también, con los 800 años de la Orden de la Merced, cuyo convento jerezano se encuentra enclavado en un barrio muy unido a la familia Álvarez Beigbeder.

Germán Álvarez Beigbeder (Jerez de la Frontera, 1882-1968), compositor y director, inmerso en el andalucismo musical es quizás el músico más importante que ha dado Jerez. Caracterizado por su gran facilidad melódica y firmeza en la armonía, entre sus obras figuran sinfonías y numerosas composiciones. Militar de profesión, se formó musicalmente en Madrid, también paso por Roma y a su vuelta ya tenía el título de Músico Mayor Militar. Estuvo destinado en África, Ferrol y en la Banda de la Marina de San Fernando. En 1930 dejó el ejército y fundó la Banda Municipal de Jerez que dirigió durante más de veinte años. Fue nombrado Hijo Predilecto de Jerez, una calle lleva su nombre y una placa en la calle Larga recuerda su nacimiento.

            Que este Año Beigbeder, como se le ha venido a llamar, sirva para que las nuevas generaciones conozcan aún más a este músico con mayúsculas que cada año por Semana Santa  nos hace oír lo que vemos y ver lo que escuchamos.
            (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el domingo 18 de marzo de 2018 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Germán Alvarez Beigbeder dirigiendo la Orquesta del Conservatorio de Cádiz en el Falla.
 


jueves, 8 de febrero de 2018

75 AÑOS DEL PRIMER VIA CRUCIS CON EL CRISTO DE LA BUENA MUERTE DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS


 
 
El Vía Crucis es un ejercicio piadoso centrado en los Misterios Dolorosos de Cristo, que se meditan y contemplan caminando y deteniéndose en las 14 estaciones que, del Pretorio al Calvario, representan los episodios más notables de la Pasión del Señor.

            Según podemos leer en el libro de la historia de la Hermandad de Nuestra Señora del Amor y Sacrificio fue en 1942 cuando el recordado Padre Víu, jesuita, propone a la Hermandad de Nuestra Señora del Amor y Sacrificio organizar un Vía Crucis público, por las calles de Jerez, como preparación a la Semana Santa y presidido por la imagen del Santísimo Cristo de la Buena Muerte venerado en la iglesia de la Compañía de Jesús. El sentido penitencial del mismo hizo que la cofradía acogiera con interés la propuesta y al año siguiente se comenzó a hacer siguiendo las directrices del Padre Víu y en el conocido como Domingo de Pasión.

La comitiva partía desde la iglesia de San Ignacio, en la plaza de la Compañía, la abría la Cruz de Guía y los faroles que portaban los congregantes Luises, le seguía autoridades locales y gran número de fieles entre cofrades de toda la ciudad y miembros de distintas asociaciones religiosas, presidiendo el cortejo la imagen del Crucificado. Durante el recorrido se instalaban cruces para señalar las distintas estaciones y hacer las correspondientes paradas que daban paso a las meditaciones del sacerdote. La última estación se realizaba en el monte que antecedía a la capilla del Calvario, sede de la Hermandad del Santo Entierro.

            Desde aquel 1943 el Vía Crucis del Cristo de la Buena Muerte de la Compañía de Jesús caló en el pueblo fiel, siendo una cita esperada de la Cuaresma jerezana. Solo en dos ocasiones se cambió el itinerario, en 1954 que se dirigió a la entonces Colegial y en 1965 que, por las obras que se estaban realizando en los alrededores del Calvario, finalizó ante la parroquia de Santa Ana. En 1972, coincidiendo con el traslado de los jesuitas a Madre de Dios, se celebró el último de los que se venían organizando de forma ininterrumpida. En el año 2016 se volvió a organizar con motivo de los 75 años de la fundación de la Hermandad del Amor y Sacrificio, recorriendo las calles cercanas a su sede canónica y haciendo estación en la parroquia de San Miguel.

            Se cumple, por tanto, en este 2018 los 75 años de aquel primer Vía Crucis que marcó el inicio a lo que con el paso de los años, concretamente desde 1981, bajo la organización de la Unión de Hermandades y presidido por distintas imágenes pasionales de la Semana Santa jerezana, sería denominado ya como el Vía Crucis oficial de las Hermandades de Jerez.
                    (Artículo que publiqué el pasado 7 de febrero de 2018 en el periódico digital MIRA JEREZ)



Dos instantes de este recordado Vía-Crucis que, partiendo desde la antigua iglesia de San Ignacio, organizaba en Cuaresma la Hermandad de Nuestra Señora del Amor y Sacrificio. 

lunes, 18 de diciembre de 2017

JEREZ Y LA INMACULADA


 
 
 
 
 
Jerez ha clausurado brillantemente, el pasado jueves festividad de la Inmaculada Concepción, los actos conmemorativos del IV Centenario del Voto Concepcionista de la ciudad.

 Era el momento en el que la Iglesia sustituía en la liturgia la palabra “Santificación” por el término expreso de la “Concepción” de María cuando el franciscano Luis de Carvajal estaba metido de lleno en la fabricación de la suntuosa capilla de la Concepción del jerezano convento de San Francisco. Una capilla que consigue que se haga realidad a expensas de la ciudad y de números devotos. La misma capilla que en  1617 sirve de marco para que autoridades, religiosos de distintas órdenes y el pueblo jerezano, rompiendo diques, emiten en 1617 solemne juramento y voto de sangre de defender el glorioso privilegio de María, siglos antes que la propia Iglesia reconociera la Inmaculada Concepción de la Virgen como dogma de fe.

La historia de la devoción a la Inmaculada Concepción de María está, por tanto, vinculada a la historia de la ciudad de Jerez, muy enraizada, por otra parte, en la religiosidad popular que supo crear todo un elenco patrimonial de obras de arte para potenciar aún más esta creencia. Tallas de Martínez Montañés, Alonso Cano, Pedro de Mena, Roldán, Alonso Martínez o Pedro Duque de Cornejo, y las pinturas de El Greco, Cristóbal Gómez, Pedro Villegas Marmolejo, Francisco Pacheco, Juan de Roelas, Zurbarán y sobre todo Murillo, entre otros muchos, son la mejor muestra de la fe a la Virgen  Inmaculada de un pueblo que siempre se ha sentido profundamente sensibilizado con este misterio.

            Jerez puede presumir de contar con un rico patrimonio relacionado con la Inmaculada. Magníficas esculturas de la Pura y Limpia han sido veneradas durante siglos en iglesias y conventos. Algunas de ellas incluso presidiendo retablos mayores, como los de San Mateo, San Francisco o el convento de San José de la calle Barja; otros ya desaparecidos tales como el de la Vera-Cruz, cuya portentosa talla de la Inmaculada se conserva actualmente en la sacristía de Santo Domingo o el neoclásico de San Pedro con una escultura de la Purísima que hoy preside el templo de la aurora en la bella localidad serrana de Grazalema.

 Otras bellas imágenes de la Inmaculada Concepción presiden templos jerezanos, desde un lugar destacado de su presbiterio, como la Inmaculada Concepción de nuestra catedral, obra de Baccaro, la montañesina de San Pedro, la dieciochesca de San Dionisio o la conocida como Virgen de Nazaret de la parroquia de Madre de Dios, que hace patente, como ya hemos dicho anteriormente, esa defensa que los Jesuitas también hicieron del misterio y que, en Jerez, se hizo presente, durante años, en la Congregación de la Inmaculada de los Luises de la antigua residencia de la plaza de la Compañía, donde aún perdura ese azulejo con la Inmaculada sobre la puerta lateral de la que fuera iglesia de San Ignacio.

Podríamos mencionar muchas más, tallas de la Purísima que se reparten por iglesias y conventos de nuestra ciudad además de cuadros, pinturas, retablos cerámicos, leyendas, jaculatorias con el “Concebida sin pecado original” sobre mansiones y viviendas populares y hasta comercios con el nombre de La Concepción que forman parte ya de nuestra historia local. Una ciudad que no olvida su pasado y que sigue empeñada, a pesar de los nuevos tiempos, en mantener todo este patrimonio material e inmaterial que tanto nos enriquece.
 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 10 de diciembre de 2017 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
 
Desaparecida capilla del colegio de las salesianas de la calle Pedro Alonso con entrada por calle Caballeros. En la fiesta de la Inmaculada la imagen de María Auxiliadora que presidía el templo era sustituída por la talla de la Purísima Concepción. En la cabecera del artículo el retablo cerámico de la Inmaculada de la antigua iglesia de la Compañía de Jesús.
 

 

martes, 12 de diciembre de 2017

CARISMA VICENCIANO





Se cumplen en este año el cuatrocientos aniversario del Carisma Vicenciano. En la reunión anual que los representantes mundiales de las ramas de la Familia Vicenciana tuvieron en Roma durante el mes de enero de 2016, se anunció oficialmente la celebración de los 400 años del Carisma Vicenciano, con el siguiente lema: “Fui forastero y me recibisteis… Mt 25, 35)”. El actual Superior General de la Congregación de la Misión y de la Compañía de las Hijas de la Caridad, P. Tomaz Mavric, C. M., con ocasión de la fiesta de San Vicente de Paúl, volvió a recordar esta fecha como “una gracia especial que la Providencia nos ofrece”.

La Fundación de la Congregación de la Misión o Misioneros Paúles tuvo lugar el día 25 de Enero de 1617, día de la Conversión de San Pablo. El Carisma Vicenciano, es la intuición o visión profética de San Vicente de haber sabido captar los problemas acuciantes de su tiempo, en el contexto sociológico, cultural y religioso de su época y haber dado respuesta evangélica a esa problemática.

Las Hijas de la Caridad constituyen, sin duda, junto a los Misioneros Paúles,  la obra maestra de Vicente de Paúl. Su sola presencia, como institución dentro de la Iglesia, supone una verdadera revolución, algo que socaba los cimientos mismos de la concepción de la vida religiosa femenina, e incluso del papel de la mujer en la iglesia, de entonces, y aún de ahora, aunque en menor medida. Heredera de una ancestral tradición, que todavía hoy no ha sabido adaptar del todo a los nuevos tiempos, la institución eclesial ha reducido a la mujer, durante siglos a un papel secundario, a actuar entre bastidores. El claustro era el único camino válido en el pasado para aquellas que decidieran servir a Dios en cuerpo y alma. Otros habían intentado, antes que Vicente, romper este cerco, cada vez más angustioso, pero sus esfuerzos había resultado vanos. Vicente, en cambio, tras un forcejeo tenaz, llevará a cabo, con éxito, la empresa: a partir de él, la contemplación y el claustro dejarán de ser el único camino que se ofrecerá a la mujer para consagrarse a Dios. La Hija de la Caridad encontrará a Dios en el pobre y le buscará allí donde el pobre se encuentre.

La gran familia Vicenciana está presente en los cinco continentes con diferentes ministerios: desde las misiones, pasando por las obras de salud, la atención a las personas en situación de calle, a los refugiados, a los niños abandonados, y a las madres jefes de hogar, hasta la educación, la formación y las obras de promoción y desarrollo

Las Hijas de la Caridad que en nuestra ciudad han atendido centros como el Asilo de San José, en la antigua Residencia General Primo de Rivera, la Gota de Leche o la Casa Cuna posteriormente “Hogar de los Dolores, llegaron a Jerez en 1841, concretamente al antiguo hospital de Santa Isabel, posteriormente iniciaron en 1897 su labor en el colegio del Salvador, donde hoy mantienen el loable comedor benéfico y, años más tarde, concretamente en 1909, en las escuelas de Madre de Dios.

De este colegio de Madre de Dios partió el pasado lunes la Virgen de la Medalla Milagrosa, hasta la Santa Iglesia Catedral para celebrar allí un triduo conmemorativo del cuatrocientos aniversario del Carisma Vicenciano. Cuatro siglos al servicio de la Iglesia y de los pobres.
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 3 de diciembre de 2017 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Religiosas de la Caridad de San Vicente de Paúl junto a los médicos que atendían el desaparecido hospital de Santa Isabel, ubicado en el antiguo convento de la Merced, hoy Instituto Santa Isabel de Hungría.
 

jueves, 20 de julio de 2017

BASÍLICA CARMELITANA


 
 
El Edicto de Milán del 313 supuso un gran cambio para los cristianos. Tras su promulgación Constantino decretó la libertad religiosa en el Imperio romano y también trajo consecuencias en el mundo del arte. Nació la nueva arquitectura eclesiástica. Los cristianos no podían aprovechar los templos paganos primero por su uso y después por su espacio interior. Por todo ello se tomó la decisión de cristianizar la basílica romana. Este edificio había sido utilizado como tribunal de justicia y lonja comercial, pero su disposición permitió adaptarlas como iglesias.

Con independencia de su trazado arquitectónico, una iglesia puede titularse basílica por prerrogativa del Romano Pontífice. Así, en sentido litúrgico, son basílicas todas aquellas iglesias que, por su importancia, por sus circunstancias históricas, o por aspectos de cierto relieve, obtengan ese privilegio papal. Se distinguen las basílicas mayores y las basílicas menores. Las basílicas mayores están todas en Roma. Tienen un altar mayor para el uso exclusivo del Papa (y de otros en casos especiales con su permiso) y tienen una Puerta Santa la cual se pasa para ganar las indulgencias durante los años jubilares. Muchas iglesias por todo el mundo han sido designadas por el Papa como basílicas menores. En Roma hay once basílicas menores. Esta distinción como basílica menor le otorga a los templos el derecho a lucir en el altar mayor dos signos de la dignidad papal y la unión con la Santa Sede: el conopeo y el tintinábulo. Además, el Santo Padre concede a la comunidad que rinde culto en la basílica una serie de gracias especiales. Para que un templo pueda alcanzar el título basilical, debe reunir tres requisitos: Debe ser un templo de regio esplendor, foco espiritual de una comunidad que es santuario para la multitud de devotos que acuden a él y que bajo sus bóvedas, posea un tesoro espiritual y sagrado, dando culto ininterrumpido al Señor, a la Virgen y al Santo venerado en él.

            Todos estos requisitos se le reconoció, hace justamente cincuenta años, a la jerezana iglesia del Carmen, desde donde cada 16 de julio sale a la calle uno de los tesoros devocionales más importantes de Jerez, la Reina del Carmelo. Fue el 28 de junio de 1967 cuando, en Roma, se firmaba el Breve Pontificio Actuosae Pietatis, de S.S. Pablo VI en el que se declaraba basílica menor el templo de Nuestra Señora del Carmen de Jerez de la Frontera, siendo promulgado el día de la Inmaculada de aquel año. Se une, por tanto, las bodas de oro de esta elevación a la condición basilical del templo jerezano del Carmen con la efeméride de los cuatrocientos años del voto inmaculista que celebra nuestra ciudad en este año de 2017.

Y qué mejor manera de felicitar por este cincuentenario basilical a todos los que de una forma o de otra se sienten carmelitanos, que reproduciendo un precioso poema salido del genio poético de José María Pemán y que está dedicado a la Virgen del Carmen, la Virgen marinera, que huele a marisco y sal en esta ciudad tan cercana al mar, la emperatriz de Jerez: “la que llamaban Señora y Capitana al rezar, los abuelos que tenían claras almas de cristal bajo la recia envoltura de sus capotes de mar; la que apacienta las olas los días de tempestad; la que esta tarde de julio el crepúsculo honrará colgando nubes de grana por los balcones del mar.”
 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 16 de julio de 2017, festividad de la Virgen del Carmen, y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Fotografía antigua del interior de la Basílica del Carmen de Jerez.