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jueves, 13 de febrero de 2020

UN SOLAR CON HISTORIA




El Ayuntamiento jerezano acaba de dar luz verde a la construcción de pisos en el solar de la antigua sede del Obispado de Asidonia-Jerez en la calle Eguiluz.

Esta céntrica calle que une dos plazas emblemáticas y hermosas de la ciudad, como son  el Mamelón y la plaza Aladro, lleva desde 1852 el nombre de aquel alcalde, José de Eguiluz, que tanto luchó para la urbanización y embellecimiento de la ciudad. Cuentan que en abril de 1787 José de Eguiluz toma el cargo de Corregidor de Jerez y, desde comienzos de su mandato, deja clara su voluntad de que hubiese escuelas, caminos  y paseos, de acuerdo con el espíritu ilustrado de la época. Las primeras iniciativas en materia de urbanismo e higiene no se hicieron esperar; al año siguiente ya hay proyectos de limpieza y adecentamiento de los solares próximos al Alcázar y del camino de entrada a Jerez desde "los Puertos" y a ésta primera actuación le siguieron otras muchas de mejoras en aquel Jerez de finales del siglo XVIII y principios del XIX.

La calle estaba antes rotulada como la del Molino del Judío, por aquella leyenda que cuenta como en la esquina de la calle Zaragoza con la de Santa Rosa, en la zona conocida como las Atarazanas, existió una antigua posada, puede que hasta con su molino interior. De aquel mesón era dueño un judío, descendiente de aquellos otros que un día poblaron la cercana judería jerezana, el cual terminó sus días ajusticiado por la ley, acusado del asesinato del amante de su hija que apareció descuartizado en el fondo de un pozo.

La  antigua calle Molino del Judío fue en el siglo XVIII ennobleciéndose con grandes casonas y sus correspondientes bodegas. Con el paso de los años uno de esos palacetes, concretamente el que ostentaba el número 8, es adquirido por Francisco Ivison Ó´Neale, reputado químico que impulsó con éxito el desarrollo enológico del vino y el brandy de Jerez, quien en 1880 realizó el primer embarque de brandy embotellado en origen bajo la denominación 'La Marque Speciale'. Francisco Ivison instaló en aquella casa, en una de las salas, su gran laboratorio y en otra su valiosa colección de porcelana china. A su fallecimiento, hereda la casa Mariana Ivison y Sánchez-Romate, siendo ella quien lo vendiera en los años 60 del pasado siglo XX al arzobispado hispalense para sede de la vicaría del entonces obispo auxiliar de Sevilla y vicario de Jerez Monseñor José María Cirarda Lachiondo.

Aquel antiguo palacete, de noble fachada de piedra y suntuosa decoración interior, fue derribado  para levantar un funcional edificio, obra del arquitecto Fernando de la Cuadra, que sirvió como sede del Obispado de Asidonia-Jerez hasta su traslado en 2005 al palacio de Bertemati. En 2007 el edificio de Fernando de la Cuadra fue derribado para dejar un desolado solar  abandonado durante años.

Ahora será un nuevo edificio, acorde con los tiempos que vivimos. Un edificio que se anuncia como de 5 estrellas, con viviendas que responden a los más altos estándares de calidad y exclusividad. 27 pisos de obra nueva de 2, 3 y 4 dormitorios, garaje, trastero, piscina en la azotea, amplio patio de uso privado y un espacio extra para disfrute de sus inquilinos. Un lujo muy distinto al que tuvo aquel palacete que se edificó en un solar que ahora abre un nuevo capítulo de su historia. 
(Artículo que publiqué en VIVA JEREZ  el pasado lunes 10 de febrero de 2020)
 
 
Artículo sobre D. Francisco Yvison y O´Neale
 

 

 

martes, 17 de septiembre de 2019

CONSERVACIÓN PATRIMONIAL


 
 
El Ayuntamiento jerezano ha dado a conocer los Premios Ciudad de Jerez del presente año, unos premios que serán entregados el próximo 9 de octubre, festividad de San Dionisio, patrón de Jerez, y aniversario de la reconquista cristiana de la ciudad. El Premio Ciudad de Jerez a la Conservación Patrimonial, ha recaído en el recientemente inaugurado Hotel Casa Palacio María Luisa, Cinco Estrellas Gran Lujo. Un alojamiento situado en una majestuosa casa palaciega del siglo XIX, sobre el que se ha realizado un trabajo impecable de recuperación y conservación del patrimonio, que ha mantenido la solemnidad como palacio al tiempo que se ha adecuado técnicamente a las exigencias de confort.

Enclavada en la histórica y céntrica calle Tornería, la que fuera parte limítrofe de la antigua judería jerezana y que debe su nombre a los menestrales dedicados al oficio de torneros, la espléndida casa palaciega que hoy acoge éste señorial establecimiento hotelero fue habitada primeramente por los señores González, siendo adquirida a principios del siglo pasado por Domecq y Díez que la legó a sus descendientes. En sus muros aún queda el recuerdo del jerezano Juan Pedro Domecq, Ingeniero químico, bodeguero, poeta y ganadero de reses bravas, segundo hijo, primer varón, de los seis que tuvo el matrimonio formado por Juan Pedro Domecq y Núñez de Villavicencio y María Díez Gutiérrez. Ilustre ciudadano que aparte de los negocios bodegueros y de su labor como ganadero de reses bravas, destacó también en el ámbito de la poesía. Muy influido por la obra de Fernando Villalón, publicó a lo largo de su vida distintos libros de poesía campera entre los que destaca Sobre el Arzón de la Silla o Poesías Camperas. Fue fundador de la Academia Jerezana de San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras y del Patronato de Escuelas Rurales Católicas, siéndole otorgada la Cruz de 1.ª clase de Alfonso X el Sabio.

Su imponente e histórica casa palaciega de principios del siglo XIX, que representa la época de mayor esplendor de la ciudad con su fachada de piedra y ladrillo, su trabajada forja, sus frontones enmarcados por pilastras adosadas, su interesante patio interior de arcos y columnas y su jardín trasero con fachada de Aurelio Gómez Millán, pasó, posteriormente, a ser sede del Casino Jerezano hasta su reconversión en éste hotel de lujo que ahora recibe el reconocimiento por su exquisita restauración. Como se señala en la página oficial del establecimiento la Casa Palacio María Luisa encarna el espíritu característico de la ciudad jerezana, uno de los destinos con más solera de España, y es la expresión de la ciudad, de su historia, de su entorno y de su cultura.

La calle Tornería y la plaza de plaza de Rafael Rivero, enclave del Hotel Casa Palacio María Luisa,  son todo un ejemplo de  conservación patrimonial. En la plaza el palacio de Garvey, hoy reconvertido también en establecimiento hotelero; el de Domecq de la Riva, antiguo de Villacreces, que continúa en manos de sus descendientes o el de Pérez-Luna o Rivero, siguen conservando su nobleza y su esplendor de siempre. Igualmente en la calle Tornería son varias las casonas burguesas que se han ido restaurando en estos últimos años con acertado criterio. La conservación patrimonial es una obligación de todos, tanto de instituciones como de particulares. Estos premios anuales son un claro ejemplo de que la apuesta por el patrimonio siempre ofrece recompensas.
 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 15 de septiembre de 2019 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
El ganadero Juan Pedro Domecq y Díez, junto a su hijo y nieto, en su mansión de la calle Tornería actuamente Hotel Casa Palacio María Luisa.
 

martes, 2 de julio de 2019

INTERVENCIONES URBANAS

 



El pasado jueves quedó inaugurada en el Claustro de Novicios del antiguo Convento de San Agustín  la exposición ‘Intervenciones urbanas para Jerez’, en la que alumnos de 5º curso de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Sevilla muestran sus propuestas de regeneración urbana de dos espacios emblemáticos de Jerez: el antiguo casco bodeguero situado en la calle Cristal y los terrenos de la antigua fábrica de botellas.

El antiguo conjunto bodeguero de la calle Cristal mantiene en pie edificaciones que formaron parte del complejo conventual mercedario. La primera noticia documental que se tiene sobre este espacio urbano se remonta a 1716 en el que un texto referente a la comunidad mercedaria calzada de esta ciudad informa de la existencia de un molino junto al convento de la Merced. Este documento fue publicado por el doctor Fernando Aroca Vicenti en 'Arquitectura y Urbanismo en el Jerez del siglo XVIII'. Para los historiadores este espacio con sus jardines y lo que queda en pie de sus históricas edificaciones es un modelo único situado en pleno centro de la ciudad que evidentemente hay que poner en valor.

Por otro lado los terrenos de la antigua fábrica de botellas es otro espacio urbano de privilegio tanto por su situación como por su extensión. El PGOU contempla  destinar 130.000 metros cuadrados de este espacio a zona residencial. Fue el 22 de junio de 1895 cuando el ciudadano francés, D. Antoine Vergier Jeune, en representación del hacendado francés vecino de Lyon, D. Andrés Bocouze, mediante poder notarial expedido el 11 de junio de 1895, solicitaba permiso al Ayuntamiento de Jerez para establecer una fábrica de vidrio en el lado izquierdo del kilómetro 109,30 del ferrocarril Sevilla-Cádiz, próximo a la estación de ferrocarriles de Jerez. Con los años lo que fueron las vidrierías jerezanas pasaron de mano en mano por diferentes empresas nacionales hasta que, finalmente, la más potente de ellas la compró. Se trataba de las Vidrieras de Castilla Sociedad Anónima, que nombradas así quizás no suenen a nada, pero cuyo acrónimo, Vicasa,  supuso un referente en la ciudad durante sus años al frente de la fábrica. Es más, aunque su propietario fuera la gran compañía vidriera francesa Saint Gobain, en la ciudad se le seguía nombrando como Vicasa hasta que llegó el día en que, también, la fábrica de botellas cerró y hoy solo nos quedan sus amplias instalaciones y esas tres chimeneas que son todo un símbolo del glorioso pasado industrial de la ciudad de Jerez.

Dos espacios urbanos que llevan ya demasiados años en desuso y con distintos proyectos que no han llegado a cuajar. Ahora las nuevas propuestas están sobre la mesa y habrá que estudiar cuál de ellas se adaptan mejor a las necesidades actuales de los jerezanos y a su economía. La importancia de los dos espacios urbanos merece una adecuada actuación. Desde el próximo lunes y durante dos semanas la exposición de las propuestas de los alumnos de arquitectura estará al alcance de los ciudadanos. Una exposición que, sin duda, vendrá a dar un carácter multidisciplinar y participativo a la intervención urbana que allí se realice y creará en la sociedad jerezana un positivo debate sobre estos dos espacios públicos.   Lo importante es que no quede en meras propuestas y que, definitivamente, las intervenciones en estos dos espacios urbanos sean, en el menor tiempo posible, una feliz realidad.
 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 30 de junio de 2019 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Primeras instalaciones de la fábrica de botellas jerezana
 
Históricas edificciones que aún permanecen en pie en el recinto bodeguero de la calle Cristal.



 
 

 

jueves, 2 de mayo de 2019

JOYAS SIN VITRINAS




Este pasado jueves el Pleno municipal jerezano ha aprobado de manera definitiva y por unanimidad la cesión gratuita a favor de la Junta de Andalucía de la propiedad de una serie de fincas de titularidad municipal para la construcción e implantación del Museo del Flamenco y del Centro Andaluz de Documentación del Flamenco, en el entorno de la plaza Belén.

Un proyecto que va tomando forma y que habrá que esperar a ver si se ve culminado. Otras propuestas museísticas son, de momento, historia. De los seis museos previstos en el programa electoral de Pedro Pacheco para el año 1995, dos se vieron culminados con el paso del tiempo, el Arqueológico y el del Belén, el resto pasaron al olvido. Para el Museo de la Historia de Jerez se pensó en el marco incomparable del Alcázar y tenía como objeto la divulgación de la historia de la ciudad. Para el gran archivo municipal se tenía pensado su ubicación en el Palacio de Riquelme, esa joya del renacimiento que se mantiene en pie de milagro. La Unión de Hermandades se mantiene a la espera para colaborar en el proyectado Museo de la Semana Santa jerezana, de momento se tiene puesta la vista en los claustros de Santo Domingo donde ya se han celebrado exposiciones muy interesantes. Igualmente, en el Pleno municipal del pasado jueves, ha salido adelante instar a la Junta a elaborar el informe jurídico que avale la firma del famoso protocolo para continuar con el desarrollo del proyecto de Centro Tecnológico del Motor, también con fondos europeos. Un proyecto del Museo del Motor rocambolesco que nace el 15 de mayo de 1992, con la inscripción en el Registro Mercantil de la sociedad “Pole Position, Museo del Motor”, creada expresamente para explotar la concesión y que no consiguió entonces la financiación suficiente para seguir adelante.

Como consuelo, a Jerez le queda su propio patrimonio, esas joyas patrimoniales que poco a poco han ido encontrando espacios para ser admiradas adecuadamente. El Museo de Relojes, el del enganche y el de la Escuela Andaluza de Arte Ecuestre es muestra de ello. Por otro lado en el rico y valioso patrimonio eclesial también hay una apuesta firme, los museos catedralicios, el del Carmen, Santiago y de San Miguel son pruebas evidente de cuanto puede ofrecer la ciudad en esos espacios museísticos que tanto atrae principalmente al turismo. El patrimonio eclesial de la ciudad es riquísimo, un potencial importante para dar contenido a futuros museos para la ciudad. A su vez, algunas de las bodegas de la ciudad se están replanteando exponer su patrimonio en los llamados museos del vino, de exclusiva iniciativa privada, pueden ser en un futuro cercano las vitrinas más representativas de la ciudad por cuanto significa la industria vinatera jerezana a nivel mundial.

En Jerez se atesoran aún muchas joyas sin vitrinas, lo descubrimos cada Semana Santa y en los paseos de enganches por el Real del González Hontoria, en los almacenes municipales y en los palacios que, a duras penas, mantienen su rico patrimonio, en convento que sobreviven sin apenas religiosas y en comercios antiguos con piezas que muy bien podrían formar parte de un futuro Museo de Artes y Costumbres Populares.

Abrir nuevos museos es muy importante para cualquier ciudad, para aprender de nuestro pasado, para educarnos más y para deleitarnos con esas joyas en vitrinas que son nuestro tesoro.  
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 28 de abril de 2019 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
En el año 1903 los claustros de Santo Domingo ya servían de marco para un museo de obras de arte.
   

 

jueves, 28 de marzo de 2019

SALOBRAL


 


Con motivo de la celebración del día mundial del agua, que este año se desarrolla en todo el mundo bajo el lema ‘No dejar a nadie atrás’, el pasado viernes el Ayuntamiento ha puesto en servicio la fuente del Mamelón y la anexa de San Juan Bautista tras el arreglo de acondicionamiento que han realizado los trabajadores de Infraestructuras. Este acondicionamiento de la fuente se enmarca en una reforma integral que ha incluido el arreglo de las aceras, una actuación integral en el arbolado, especialmente en el perímetro del monumento del ‘Enganche’ ya que se encontraba prácticamente tapado por la vegetación.

Todo este espacio urbano es relativamente reciente, ocupa gran parte del recordado palacio de los marqueses de Salobral, antigua casa de Aboludoy. Su construcción “dejó atrás” este popular palacio del Jerez de nuestros mayores.  El palacio de Salobral con su sobria fachada y airoso mirador, que se alzaba en la Alameda Cristina y se asomaba a todo Jerez, fue testigo de numerosos acontecimientos de la vida local, en sus aposentos se hospedaban los prelados hispalenses en sus visitas pastorales a la ciudad y, entre otras personalidades, fue testigo de un almuerzo con el presidente del gobierno de España Segismundo Moret. Formaba, junto con el también desaparecido edificio del colegio La Salle, el palacio de Domecq, el convento dominico y la iglesia de San Juan de Letrán un armónico conjunto de fachadas que daban personalidad y carácter propio a los antiguos llanos de San Sebastián.   

El Salobral es un barrio rural (pedanía) de Albacete, situado al sur de la capital. El Marquesado de Salobral, por su parte, es un título nobiliario español creado por el rey Alfonso XIII el 28 de junio de 1904 a favor de Lorenzo López de Carrizosa y Giles (1864-1923), natural de Jerez de la Frontera (Cádiz), Senador por Guadalajara (1911-14) y por Cádiz (1916-17). Casó con Susana de la Viesca y Pikman, IV marquesa de Santo Domingo de Guzmán.

El palacio de Salobral, que presidió durante tantos años, la céntrica y popular Alameda Cristina jerezana, fue víctima de la piqueta demoledora en la pasada década de los sesenta. En el recuerdo queda aquella singular torre que competía con sus vecinas las elevadas palmeras, su elegante fachada y su hermoso patio de columnas lleno de plantas, muchas en artísticos macetones de cerámica con la S de Salobral en sus frentes bajo la corona de marqués, también sus bronces, sus grandes cuadros y sus chimeneas, todo ello rodeado del abolengo de un palacio que desapareció en pro de ese nuevo Jerez de grandes avenidas y prolongados jardines.

La fuente del Mamelón ha vuelto a la vida tras un tiempo de sequía, sus chorros dieron contenido a la celebración de un día mundial del agua que se celebra anualmente cada 22 de marzo como un medio de llamar la atención sobre la importancia del agua dulce y la defensa de la gestión sostenible de sus recursos. Lo que ya nunca volverá a la vida será aquel palacio de Salobral que formó parte de las estampas de un pasado irrecuperable que ya solo permanece en el recuerdo y en la añoranza de ese Jerez que perdimos. Un Jerez del ayer que emerge en la memoria con la misma fuerza que los chorros de agua brotaron en la fuente del Mamelón el pasado viernes bajo el lema de no dejar a nadie atrás.

           (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 24 de marzo de 2019 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
El marqués de Salobral, junto a su familia, en un rincón de su palacio.
Detalle del patio con sus grandes macetones decorados con la S y la corona del marquesado de Salobral.
 
El desaparecido palacio de Salobral presidiendo la jerezana y popular Alameda Cristina jerezana.





 
 

miércoles, 6 de marzo de 2019

INICIATIVA PRIVADA





Los que estos días paseen por la jerezana plaza de San Lucas les llamará la atención el enorme andamiaje que se ha levantado frente a la fachada del templo que da nombre a la plaza, es la primera actuación que ha acometido la Hermandad de las Tres Caídas, con sede en dicho templo, para su necesaria reparación. En la Alameda de Cristina los dominicos han retirado ya los andamios que han servido para recuperar el esplendor de su fachada conventual. No hace mucho que la empresa Fundador restauró la histórica torre de Riquelme.  El nuevo Hotel María Luisa ha rehabilitado al completo la antigua mansión del ganadero Juan Pedro Domecq que anteriormente fuese sede del Casino Jerezano. La apertura al público del palacio Virrey Laserna  y la recuperación de algunas casas del casco histórico para usos turísticos son ejemplos de cuánto se puede hacer por el patrimonio de manos de la iniciativa privada.

La iniciativa privada, ya sea de asociaciones y fundaciones o de los titulares de bienes privados, juega un papel decisivo en la gestión de los bienes culturales. Ha de destacarse la aportación de los titulares de bienes privados, que ponen a disposición de toda la sociedad los bienes que han adquirido por herencia o para su disfrute personal y que vienen a gestionar en la perspectiva del disfrute público, enriqueciendo así el acervo y la sensibilidad colectiva. Son postulados que forman parte del empuje que siempre ha desplegado asociaciones como Europa Nostra en la protección y difusión del patrimonio cultural europeo. Europa Nostra muestra la conciencia adquirida por las asociaciones nacionales que la componen en la valoración de este patrimonio y denota el alto nivel de participación de una colectividad formada por personas con iniciativa y amor por el patrimonio cultural y por colectivos que trabajan en su defensa. Este empuje nos muestra, en suma, el esfuerzo de una sociedad cuyos individuos, colectivos y gobiernos trabajan en la misma dirección, fenómeno quizá antes impensable en algunos países y cada vez más asentado y creciente.

Si miramos a España, podemos ver que grandes bancos, como “la Caixa”, ha invertido mucho dinero en proyectos de restauración, como los 18 millones de euros para recuperar el románico catalán. Aunque también el patrimonio no es sólo arquitectónico, de hecho la Fundación Iberdrola donó 15.000 euros para restaurar códices del monasterio de Yuso en La Rioja. Estos ejemplos son el paradigma de la situación que vivimos en la actualidad, en la que el patrimonio necesita de la iniciativa privada para subsistir.

En la defensa del patrimonio hay que destacar a nivel local, la labor que vienen desarrollando la Asociación de Vecinos del Centro Histórico de Jerez que esta pasada semana ha convocado la tercera manifestación para protestar por el estado ruinoso y de abandono de los barrios de intramuros de Jerez. Una situación lamentable que viene clamando la intervención tanto desde la administración pública como desde la iniciativa privada para su necesaria recuperación y repoblación.

La participación de la iniciativa privada es hoy un complemento necesario e inmejorable de la obligada intervención de los poderes públicos, cuya convergencia neutraliza los intereses poco favorables a los bienes culturales. Por ello es imprescindible reconocer este creciente compromiso social estableciendo los cauces jurídicos y de gestión apropiados para que esa colaboración aumente y sea más eficaz en la necesaria conservación de un patrimonio que es de todos.
           (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 24 de febrero de 2019 y al día siguiente en VIVA JEREZ).




La Alameda Cristina en tiempos pasados, a la derecha la fachada del convento de Santo Domingo antes de sufrir el deterioro propio del paso del tiempo. Gracias a la iniciativa privada de la propia comunidad dominica el esplendor de la fachada ha vuelto a recuperarse. 

sábado, 19 de enero de 2019

ABRIR AL TURISMO

 


El pasado jueves el Centro de Estudios Históricos Jerezanos abrió su actividad en este nuevo año con una interesante ponencia-coloquio bajo el título  'Jerez y sus conventos: ¿qué hacemos con ellos?'. Es uno de los debates surgidos en los últimos años que se aviva cada vez que se marcha una comunidad. Los conventos son uno de los elementos característicos del patrimonio local. ¿Están en peligro? El profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), Carlos Vizuete apunta a datos objetivos y muy concretos  relacionados tanto con la demografía conventual como con la crisis económica por la que atraviesan que,  aclara, “nada tiene que ver con la del ladrillo".

Centrándonos en los convento de clausura hay que decir que su situación es tal que  cada mes se cierra uno en España. Jerez no es ajeno a un fenómeno que parece poner en cuenta atrás la vida en clausura. A la cada vez más escasa comunidad se une la elevada media de edad. Pocas pueden hacer trabajos físicos complejos. Y sin trabajar, sus ingresos merman. Las  escasas alternativas económicas para mantenerse ellas y mantener edificios con muchos problemas, así como la falta de vocaciones, terminan provocando su marcha. El problema surge con el valioso patrimonio que muchos de estos conventos atesoran y que, en cierta medida, forman parte del elenco patrimonial e histórico de la ciudad.

Una de las salidas planteadas para su mantenimiento, que se pusieron sobre la mesa el pasado jueves, es su apertura al turismo, como ya se viene haciendo en otras localidades, buscando fórmulas que hicieran compatibles las visitas sin perturbar la vida ordinaria de las monjas. El turismo es actualmente una de las principales actividades económicas en el mundo, ya que genera una importante derrama económica, inversión y puede contribuir al crecimiento económico. El dar a conocer el riquísimo y desconocido patrimonio material de los cenobios y, a la vez, contribuir a sus sostenimiento y a la restauración de sus obras de arte con el fruto económico que se obtenga de las visitas puede ser la solución al problema que padecen muchos de los conventos. En Jerez, en lo que se refiere a los conventos femeninos de clausura las últimas en marcharse han sido las religiosas clarisas de Madre de Dios y las dominicas del Espíritu Santo. Al de Madre de Dios se le han dado utilidad como Seminario diocesano, al edificio del Espíritu Santo se está a la espera de conocer su futuro, la misma problemática sigue azotando a los que quedan por lo que hay que buscar soluciones antes que sea demasiado tarde.     

            La experiencia de otras ciudades nos hace ver que la apertura al turismo de los conventos es una medida que garantiza su continuidad y la conservación de todo su rico patrimonio. El Monasterio de las Descalzas Reales de Madrid quizás sea el ejemplo más evidente de como compatibilizar la clausura con las visitas turísticas. En Sevilla también hay algunos ejemplos, el monasterio de Santa Paula es un claro referente en este sentido. Los conventos jerezanos cuentan con elementos históricos y artísticos lo suficientemente atractivos y valiosos como para ser protagonistas de una oferta turística extraordinaria que haga posible su conservación solo hay que buscar fórmulas, como se viene haciendo en otros lugares, para que, sin interferir en modo alguno en la vida comtemplativa, en el caso que aún se mantenga, poder garantizar su futuro.
               (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 13 de enero de 2019 y al día siguiente en VIVA JEREZ)


El convento del Espíritu Santo de Jerez era un auténtico museo, hoy en su interior no queda nada del rico patrimonio que atesoró.

jueves, 15 de noviembre de 2018

ARBOLES URBANOS


 


Esta semana ha circulado por las redes sociales un video en el cual se puede ver un frondoso árbol de la jerezana avenida República Saharaui caer sobre el asfalto por los efectos de una tala que sesgaba su tronco. Ecologistas en Acción ha denunciado hace apenas unos días lo que, a su juicio, considera un nuevo ‘arboricidio’ en la ciudad ya que aseguran “existían alternativas” para salvar la arboleda eliminada.

Todos las páginas especializadas en ecología inciden en afirmar que las áreas verdes, y más concretamente su arboleda, son claves para mejorar la salud de la población, pues actúan como pulmones que renuevan el aire polucionado, al tiempo que relajan y suponen una evasión necesaria para olvidar el hormigón, constituyendo auténticas burbujas de naturaleza que rezuman e insuflan vida. Son innumerables los estudios que han concluido la conveniencia de tener árboles cerca del hogar. Los árboles son muy beneficiosos para el medio ambiente urbano. Cumplen varias funciones que favorecen a la ciudad y, por ende, a sus habitantes. En primer lugar, mejoran la calidad del aire pues son agentes activos que reducen la contaminación atmosférica. Si en las grandes ciudades no hubiera árboles, el tráfico haría casi imposible vivir en ellas. Los árboles generan oxígeno, absorben dióxido de carbono y retienen los polvos y partículas que se mantienen en el ambiente. Pero, además, también reducen el molesto ruido que se produce en la mayoría de las grandes ciudades, tráfico, cláxones, sirenas, gritos, obras, todos estos molestos sonidos resultan atenuados por los follajes de los árboles, que hacen una labor de barreras antisonido, de aislantes acústicos, retrasando o, incluso, deteniendo las ondas sonoras. Los árboles regulan y actúan sobre el clima, ya que aumentan la humedad del ambiente y disminuyen la temperatura en verano y la aumentan en invierno, además de generar corrientes de aire y constituir pantallas contra el viento, la lluvia, la nieve, el granizo o los rayos solares. Así mismo, los árboles que no están rodeados de hormigón y cemento, purifican las aguas que se filtran por el suelo, pues sus raíces actúan como descontaminantes, reteniendo nutrientes y agentes patógenos.

No sólo es importante preservar los árboles que constituyen bosques y selvas. Los parques de las ciudades y los paseos y avenidas que cuentan con árboles sanos son esenciales para que el ciudadano disfrute de una mejor calidad de vida en la ciudad. Que mitigue, en cierta medida, los inconvenientes de vivir en una gran urbe.

Cuando vemos fotos aéreas de Jerez de hace solo unas décadas comprobamos, con sorpresa y admiración, el inmenso anillo verde que rodeaba a la ciudad. Una frondosa arboleda que, con las nuevas urbanizaciones, ha ido desapareciendo poco a poco, privando a sus habitantes de ese gran pulmón natural tan necesario como gratificante. Así y todo, si la tala indiscriminada de árboles no sigue siendo noticia, los jerezanos aún podemos disfrutar de una variada y extensa arboleda que hay que seguir conservando. Los árboles también son un bien patrimonial de nuestros pueblos y ciudades que necesitan ser cuidados adecuadamente para que no desaparezcan.

En este contexto es preciso recordar la cita de aquella antigua ley de la defensa del árbol en periodos de guerra: "Cuando sities mucho tiempo alguna ciudad para combatir contra ella, a fin de tomarla, no destruyas su arboleda alzando en ella el hacha, porque de ella podrás comer el día de mañana”.
 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 4 de noviembre de 2018 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
 
Vista aérea del jerezano barrio de San Pedro, al fondo la inmensa arboleda que rodeaba en el pasado a la ciudad.
 

 

martes, 23 de octubre de 2018

LOOR AL BUEN ADOQUINADO




Existe en Jerez una calle, del popular barrio de San Miguel, amplia pero con cierto duende y embrujo, que desde 1511 aparece ya en los padrones de la Moneda forera con el nombre de Empedrada. El ilustre archivero municipal Agustín Muñoz y Gómez, en su emblemática obra sobre las calles y plazas de Xerez de la Frontera, al referirse a esta calle dice textualmente: “Por el cognomen especial de esta calle, se ve que precedió a otras, aún del centro de la ciudad, en tan útil reforma; obra sin duda de los vecinos de la calle, pues no consta acuerdo capitular sobre ello”. Lo que deducimos que fueron los propios vecinos los que optaron por ser ellos mismos los que la empedraran.

Esta semana hemos conocido que el Ayuntamiento de Jerez tiene decidido ya el asfaltar en su totalidad la plaza Esteve y las calle Corredera, Santa María y Cerrón, pese a las críticas que ha desatado el anuncio de esta medida entre vecinos, expertos en Patrimonio, urbanistas y políticos y la campaña de movilización surgida en las redes sociales. Una medida que ya se llevó a cabo en la reciente remodelación de la plaza de las Angustias y que también fue muy criticada.

            En muchas ciudades el empedrado público de las calles y avenidas está protegido, por considerarlo integrante del Patrimonio Arquitectónico y Cultural de la ciudad, debido a su relevancia histórica y con el objetivo de evitar afectar o destruir el valor cultural que representa. Según se establece por ley, en algunos lugares, estas vías urbanas deben conservarse en su estado originario y no podrán ser cambiadas por asfalto u hormigón. Porque la misma ley interpreta que el adoquinado acepta reparaciones en caso de deterioro, que deben hacerse evitando parches o capas asfálticas, recolocando las piezas necesarias con personal capacitado y utilizando materiales apropiados para su conservación en el estado primitivo.

Entre las ventajas del uso de pavimento de adoquines los expertos afirman que, además de ser un material sustentable, posibilita la reutilización y permite colocarlos nuevamente en forma simple y económica cuando se requiera reparar cualquier conexión subterránea y/o corregir desnivelaciones sin provocar parches en el pavimento. Posibilita también la habilitación al tránsito inmediatamente después de su colocación y la absorción de agua de lluvia, evitando la impermeabilización del suelo, tan perjudicial en caso de inundaciones. Está comprobada la durabilidad del adoquinado cuando se coloca adecuadamente con buena adherencia, su elevada resistencia al desgaste y excelentes cualidades reflectantes de la luz. El adoquinado soporta cargas muy altas y limita la velocidad de circulación, debido a que presenta una rugosidad superficial. Además de todo ello el adoquinado tiene una vida útil superior a otras alternativas de pavimento urbano. Según estudios realizados un pavimento bien adoquinado supera los 80 años, uno de hormigón entre 30 y 40 años y uno de capa asfáltica entre 7 y 10 años. Para asegurar esta durabilidad, es fundamental que se use material de calidad reconocida, que se monte sobre una subbase adecuada y que se usen bloques apropiados para el tránsito que deban tolerar.

            No se equivocaron los vecinos de la jerezana calle Empedrada cuando optaron, ellos mismos, por darle “tan útil reforma” al lugar donde vivían. Un empedrado o adoquinado que forma parte del patrimonio local y ahora, en pleno centro de Jerez, va a quedar sepultado, por una nueva “marea negra”.
 
             (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 21 de domingo de 2018 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Foto del ayer de la calle Empedrada con su característico pavimento que le da nombre.
 

 

jueves, 5 de julio de 2018

PATRIMONIO VULNERABLE



 
 
         A la reciente denuncia de expertos conservadores sobre la "intervención" en la imagen de San Jorge de Estella (Navarra), -una escultura de madera policromada de principios del siglo XVI a la que se le ha lijado la policromía original, se le ha aplicado varias capas de escayola y se ha repintado con un resultado que ha provocado esta denuncia- se  ha sumado la efectuada hace unos días sobre la desaparición de cuatro ángeles de La Roldana de la catedral de Cádiz, algo que se está investigando. En ambos casos se exige que se depuren responsabilidades con el fin de que estos hechos no se vuelvan a repetir. Es necesario que se pongan los medios adecuados para salvaguardar todo ese patrimonio histórico-artístico que forma parte de esa valiosa riqueza cultural de nuestros pueblos y ciudades.

En este anhelo por preservar el patrimonio artístico y cultural también acaban de saltar las alarmas por dos conventos de clausura que, al parecer, pueden verse abandonados en breve por sus actuales comunidades religiosas. Nos referimos al de las carmelitas descalzas de Sanlúcar de Barrameda y al de Madre de Dios de Jerez, de franciscanas clarisas. Con respecto al convento sanluqueño las propias religiosas han trasladado a los habitantes de Sanlúcar que "la comunidad de Carmelitas Descalzas va a conservar siempre en Sanlúcar de Barrameda su Iglesia y Museo Conventual para el disfrute de todos los amantes de la belleza y la espiritualidad". Con respecto al convento jerezano aún no se sabe bien que destino le espera aunque lo que es deseable que todo el valioso patrimonio que contiene no corra la misma suerte que ha sufrido el monasterio de dominicas del Espíritu Santo y, al igual que el de Sanlúcar, se mantenga en Jerez para disfrute de todos los amantes de la espiritualidad y el arte.

A este respecto el profesor emérito de la Universidad de Sevilla y miembro de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras Rogelio Reyes Cano, al recibir recientemente el XVIII Premio Joaquín Romero Murube por su artículo “Sevilla por sus conventos”, en el que reflexionaba sobre la gran riqueza artística y cultural de los cenobios sevillanos, defendía la necesidad de que las administraciones y la sociedad civil encuentren una fórmula para garantizar su supervivencia dado el inmenso tesoro de arte que guardan y la urgente necesidad de evitar que todo ese importante patrimonio quede desperdigado o, en el peor de los casos, perdido. Un imperativo moral de toda la sociedad que debe ser consecuente con el riquísimo legado histórico recibido.

Como muy bien se menciona en el Plan Nacional de Abadías, Monasterios y Conventos asistimos a un proceso de cambio, abandono y cierre de muchos de estos conjuntos como consecuencia de la evolución de la sociedad. Paralelamente, se observa el desarrollo de procesos de aculturación por la entrada de religiosos/as procedentes de otras culturas que introducen nuevos valores y usos. Estos factores hacen que estos conjuntos, de importantes valores patrimoniales, sean cada vez más vulnerables. Debemos tener en cuenta la importancia de su declaración como BIC y la atracción social desde el punto de vista cultural que estaban teniendo estos Bienes en la actualidad. Es el momento de hacer una puesta en común y reflexionar sobre este tipo de Patrimonio Cultural tan importante, singular, diferenciado, vulnerable y desconocido en la mayoría de los casos para nuestra sociedad. La historia nos lo agradecerá.
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 1 de julio de 2018 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Desaparecido claustro del convento de Madre de Dios de Jerez de la Frontera.
 

 

jueves, 28 de junio de 2018

PLACAS CONMEMORATIVAS


 
 
Hay algunas ciudades en las que más que pasear lo que se debe hacer es leerlas. Es muy instructivo y sorprende a viandantes elevar la mirada y detenerse un instante para leer lo que nos quieren decir las distintas placas conmemorativas con las que nos encontramos, a media altura, en distintas fachadas del paisaje urbano. Unas despertarán nuestra curiosidad y otras el asombro por conocer el lugar donde nacieron o vivieron personalidades ilustres de la historia local.

Estas placas conmemorativas forman parte de la imagen de una ciudad que se niega a olvidar su historia. La variedad de personajes y hechos hablan ya de la versatilidad de una memoria que la ciudad acumula con nombres y fechas, que han hecho de la propia ciudad lo que hoy es, y que, gracias a estos pequeños retazos de la historia, podemos recordar, valorar y apreciar más.

Jerez cuenta con varias de estas placas que son como páginas de la historia que se nos abren cada vez que pasamos bajo ellas. La del duque de Almodóvar del Río, Ministro de Estado, en su casa de la calle Lealas, la del científico Manuel Lora Tamayo en la calle Naranjas, la del aviador Durán González en la calle Honda, la del músico Germán Álvarez Beigbeder en la calle Larga, la de la escritora María de Xerez en Bizcocheros, la del pionero de la radio Antonio Castilla en la calle Pollo, la de Lola Flores en la calle Sol y las de distintos artistas flamencos en los barrios de Santiago, San Miguel y la Albarizuela. Otras nos hablan de jerezanos que destacaron en el mundo de la religión, el teatro o las distintas ramas del ejército. De todas ellas hay una que destaca por su valía artística y la importancia del personaje, concretamente la que, desde 1925, en la calle San Cristóbal 13 recuerda el nacimiento en esa casa del ilustre jerezano Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, quien fuese presidente del gobierno de España, por mandato real, desde el 13 de septiembre de 1923 al 28 de enero de 1930, fecha de su dimisión. La placa es una destacada obra del afamado arquitecto jerezano Francisco Hernández Rubio (1859-1950)  y desde el abandono del inmueble, por parte del Ayuntamiento, su actual propietario, presenta un aspecto lamentable.  

            Fuentes municipales han informado esta semana que la placa de la casa de Primo de Rivera será trasladada próximamente al Museo Arqueológico para su restauración asegurando que la intención no es otra que protegerla ante el mal estado de la casa, edificio en el que, al parecer, se desea intervenir el próximo año. El edificio, por su historia y ubicación, está pidiendo a gritos una actuación que le permita acoger alguna dependencia municipal necesitada de espacio. Esperemos que su recuperación no quede en intenciones y que la placa que realizara Hernández Rubio vuelva, restaurada, a su lugar natural, a esa casa para la que fue realizada y donde durante tantos años ha mostrado a jerezanos y visitantes que es una casa que forma parte no solo de la historia local sino también de la historia de España.

Una historia de España que queda reflejada en muchas de estas piezas que nos sorprenden cada vez que recorremos pueblos y ciudades. Las placas conmemorativas son patentes de esos hechos que ya nadie los puede borrar. Si no lo vemos así es evidente que algo está fallando.
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 24 de junio de 2018 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Año 1925, el alcalde de Jerez se dirige a los presentes tras descubriir de la placa que recuerda el nacimiento del ilustre jerezano Miguel Primo de Rivera y Orbaneja en la calle San Cristóbal 13.