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viernes, 23 de noviembre de 2018

RECORDANDO A LAS OBLATAS


 
 


La ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, aseguraba hace unos días que a su departamento le han "colado un gol por la escuadra" por dar el visto bueno a la constitución de un sindicato de trabajadoras sexuales. Valerio admite que ha sido "una sorpresa" ver publicada en el BOE la legalización del “Otras”, la Organización de Trabajadoras Sexuales. La ministra aseguró que pedirá a la Abogacía del Estado que inicie los trámites para declarar esta resolución "nula de pleno derecho". La decisión de la ministra ha indignado a las promotoras del sindicato. Concha Borrell, secretaria general de “Otras”, la acusa de "querer defender los intereses de la patronal y no el de las trabajadoras", no ahorrando críticas a la ministra: "El actual PSOE, un partido creado por sindicalistas para defender a los trabajadores, se ha preocupado tanto de tener un gran abanico de mujeres en el gobierno que no se ha preocupado de que sean competentes". Y remató: "Si le hemos colado un gol, que contrate mejores porteras".

Mejores porteras tuvimos en Jerez para abrir nuevos horizontes a esas mujeres que se veían obligadas a ejercer la prostitución al no encontrar otra salida. En 1643 Ana Díaz funda, en la esquina de la jerezana calle Gaitán con la plaza del Mamelón, el beaterio de Nazarenas o recogidas para acoger a todas aquellas mujeres que huían de la comercialización de su cuerpo. Siglos después, concretamente el 22 de noviembre de 1891, llegan a Jerez las religiosas Oblatas del Santísimo Redentor. Una congregación que obtiene su refrendo definitivo por la Santa Sede el 19 de mayo de 1895. Desde los inicios los objetivos han sido la creación de un asilo o “refugio” para acoger a jóvenes en peligro de extraviarse moralmente.

A Jerez llegaron de la mano de la Asociación de señoras de las Conferencias de San Vicente de Paúl. Al principio se hospedaron en la casa que tenían las Siervas de María en la plaza de las Angustias. Al poco tiempo Cecilia Isasi dona, altruistamente, una finca de doce aranzadas, llamada San José, en la zona conocida como San Benito, que contaba con una casa con su pequeña capilla, una extensa viña, varios pozos y muchos árboles frutales. Andando el tiempo se introdujeron importantes mejoras en la casa y se construyó una iglesia, gracias a las limosnas recibidas de distintos bienhechores, entre los cuales es de justicia destacar a la familia Domecq. La primera acogida fue una niña de 13 años y se le puso el nombre de Socorro y la segunda una mujer de 60 años que recibió el nombre de Loreto.

Las Oblatas, a la vista de que su casa amenazaba ruina, con el paso del tiempo, levantaron en la misma finca “San José”, un moderno edificio con capilla y residencia para jóvenes. Inaugurándose todo el complejo el 12 de junio de 1977. Como ocurre con otras congregaciones religiosas también las Oblatas se vieron obligadas recientemente a marcharse de Jerez  y sus instalaciones vienen sirviendo actualmente para la labor social  del “Hogar La Salle” que, en cierta medida, continúa con la obra redentora y de acogida que tan meritoriamente llevaron a cabo durante años las religiosas.

 Sirvan estas líneas como reconocimiento a las Oblatas del Santísimo Redentor por  cuanto bien hicieron en Jerez a esas “otras” personas que tanto necesitan que les abran nuevas puertas para reconducir sus vidas.   
 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 18 de noviembre de 2018 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 

Madre Antonia María de la Misericordia,
fundadora de las Oblatas del Santísimo Redentor.
   

 

miércoles, 9 de marzo de 2016

CORAZÓN AGRADECIDO



           La Compañía de las Hijas de la Caridad fue fundada el 29 de noviembre de 1633 por San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac. Es una Sociedad de Vida apostólica en comunidad. Actualmente están presentes en más de 90 países en número aproximado a las 24.500 hermanas. A España llegaron las primeras Hijas de la Caridad en el año 1790. Están organizadas en 9 provincias canónicas con servicios en el campo de la sanidad, educación, obra social, atención a ancianos, hogares infantiles, y en todos los lugares donde exista alguna necesidad.

          Las Hijas de la Caridad que en 1841 ya estaban en Jerez, concretamente en el antiguo convento de la Merced, convertido en hospital bajo la denominación de Santa Isabel de Hungría, empezaron su labor docente en 1897, en el colegio del Salvador, donde hoy mantienen el loable comedor benéfico y, años más tarde, concretamente en 1909, en las escuelas de Madre de Dios. Pero su labor en nuestra ciudad no quedó solo aquí, recordemos su paso por el Asilo de San José, en la antigua Residencia General Primo de Rivera, en la recordada Gota de Leche o en la Casa Cuna, ubicada en el mismo caserón de la calle Francos que hoy alberga a un buen número de ancianos, bajo el nombre de “Hogar de los Dolores”. Ancianos que encuentran allí esa compañía y atenciones que tanto necesitan por su enfermedad en la última etapa de sus vidas. Centro que la Diputación Provincial de Cádiz mantiene desde la década de los años 40 en la ciudad de Jerez de la Frontera.

          Las religiosas han venido durante todos estos años realizando una labor encomiable en esta residencia de ancianos. Es justo traer a la memoria a Sor Luz Vázquez Sáez, la que durante más de cuarenta años no solamente dirigió, administró y gobernó el citado centro, sino que fue su alma, su cuerpo, sus pies y sus manos. Los tiempos cambian y esta misma semana nos hemos enterado que las Hijas de la Caridad se marchan del Hogar de los Dolores. En distintos medios de comunicación hemos podido leer que las conversaciones con las Hermanas de la Caridad se han mantenido hasta el pasado martes, en que definitivamente se ha determinado la imposibilidad de adaptarse a los parámetros que exige el nuevo marco normativo, por lo que la Diputación ha buscado una alternativa cuya puesta en marcha requería el refrendo del Pleno de la Institución Provincial. La prioridad era mantener la prestación del servicio y cumplir los estándares de calidad necesarios, algo que AFANAS asegura por su amplia experiencia, y que se ha actuado con la máxima urgencia para que no existiera ningún período en que el servicio dejara de funcionar con normalidad. Desde este domingo AFANAS ya se responsabilizará del cumplimiento del acuerdo y la atención a las 34 personas del centro. 

         Las religiosas de San Vicente de Paúl, aquellas que tantas atenciones han tenido con los jerezanos en pos de los valores de la solidaridad y de su indiscutible amor a Dios, continuarán en su ejemplar labor en otros lugares de la ciudad curando hambres y necesidades. Las monjas de Caridad esas que “Curan de balde y no llevan na” se van del Hogar de los Dolores sin llevarse nada que no es suyo, solo el corazón agradecido de cuantos allí están y por allí pasaron.

             (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 14 de febrero de 2016 y al día siguiente en VIVA JEREZ ).



Las Hijas de la Caridad junto al equipo médico del desaparecido hospital de Santa Isabel.


miércoles, 26 de agosto de 2015

VOLUNTARIA DE CARITAS


 
 
Dicen que para muchos españoles, Cáritas se ha convertido en un miembro más de sus familias. Algo mucho más valioso que una ayuda económica para pagar el alquiler o la posibilidad de tomar una comida caliente al día. Cáritas es un lugar de especial acogida y acompañamiento a las personas. Ese sostén material, espiritual y afectivo lo hacen posible los miles de  personas que trabajan para la institución, pero sobre todo sus cerca de ochenta mil voluntarios. El voluntariado es una parte fundamental en el entramado de Cáritas Diocesanas. En Jerez Cáritas cuenta con más de quinientos voluntarios entre las diferentes Cáritas parroquiales. Muchas son las personas que dedican, desinteresadamente, parte de su tiempo y de su trabajo para ayudar y socorrer a los demás por medio de las distintas Cáritas parroquiales.

En el año 2011 Cáritas Diocesanas de Jerez llevó a cabo un reconocimiento público a la labor de los voluntarios del arciprestazgo centro, homenaje personificado en quienes tras muchos años ejerciendo su voluntariado, realizando la labor social de Cáritas, se retiraban por distintos motivos, mayormente por cuestiones de edad. Personas que, sin duda, han dejado huella en los corazones de todos/as, tanto de voluntarios como de acogidos. Rosa María Romero Ibáñez de San Salvador y San Dionisio, Manuel Soto de la Calle de San Mateo, Juan Terán Carreño de los Descalzos, Margarita Fernández Torres de los Descalzos y Francisca González Salguero de San Pedro, fueron los homenajeados y a los que se dedicó el reconocimiento de gratitud a una labor, dedicación, y cariño con las personas necesitadas.

Esta semana nos ha dejado Paquita, Francisca González Salguero, la eterna vecina del barrio de San Pedro, la alumna salesiana, la enfermera del desaparecido hospital de Santa Isabel y compañera de ilustres doctores de grata memoria, la que cada Semana Santa engalanaba sus balcones de su casa de la calle Bizcocheros para el paso de la Coronación y de su Virgen de Loreto; pero sobre todo la directora de Cáritas de San Pedro, a la que acudieron tantos vecinos del barrio solicitando ayuda, la de los juguetes, siempre nuevos, para el día de Reyes, la de los lunes en la parroquia atendiendo a cuantos llegaban a ella pidiendo no solo colaboración material sino también un poco de consuelo y compañía. Lunes en San Pedro, con Paquita, Cuqui, Lola y Pepi, con bolsas de comida en las manos intentando que nadie se fuera sin algo para llevarse a la boca.

“Existe un lunes en Jerez, junto a un templo parroquial, lleno de hambre y de sed, cargado de necesidad. Existe un lunes en Jerez, ¡que para qué os voy a contar!, un lunes de Pentecostés, de bolsas y peregrinar. Existe un lunes en Jerez, que es para echarse a llorar, lunes de “es que ya no se qué hacer, ¿me puede usted ayudar?”. Existe un lunes en Jerez, de recibos sin pagar, sin dinero, sin parné, “Es que no tengo pa ná”. Existe un lunes en Jerez, hecho auxilio social, que se dignan en atender, cuatro ángeles de la caridad. Paquita, Pepi, Cuqui y Lola, cristianas de verdad, que se la pintan solas, para atender a los demás…” Estas fueron parte de las palabras que le dedique a estas voluntarias de Cáritas de San Pedro y cofrades de Loreto, en el homenaje que se le tributó, en su momento, tanto por la parroquia como por la Hermandad. Descanse en paz, Paquita, a la que Dios sabrá pagarle cuanto trabajó por sus semejantes.
(Articulo publicado el pasado domingo 23 de agosto de 2015 en INFORMACION JEREZ)
 
De izquierda a derecha: Paquita (Francisca Gonzalez Salguero), Cuqui (Mª Josefa Vega Navarro) y Lola (Dolores Galera de la Rosa), voluntarias de Caritas de San Pedro en el homenaje que le fue tributado en el año 2009.
 

 

 

 

viernes, 10 de abril de 2015

AL SERVICIO DE LA CIUDAD




Acaba una espléndida Semana Santa  pero la actividad de las Hermandades no termina porque tienen que seguir sirviendo a la Iglesia y al pueblo. Para intentar comprender las claves de esta manifestación popular resulta preciso acudir a la historia de las corporaciones que le dan forma, que es la propia historia de la ciudad.

Es segura en el siglo XV la existencia en Jerez de varias cofradías, casi todas ellas asistenciales.  Las de San Antón, San Bartolomé, Santa María del Pilar, la Misericordia, la Sangre, la Concepción de las Viejas, Santa María del Alcázar y la Natividad de Nuestra Señora. En ese siglo se funda otra Hermandad de San Cristóbal (en 1490), sin duda por haberse perdido la anterior del mismo nombre. Y a la duda expone Hipólito Sancho sobre si existía o no una corporación titulada de San Sebastián, podemos responder que no se formaliza hasta 1577, según consta en el Archivo Diocesano, muchos años por tanto después de tener un hospitalito e iglesia, de estar prácticamente asociada a San Juan de Letrán y de estar ya ese hospitalito a cargo del Beato Juan Grande, como puede verse en su biografía.

Por lo que sabemos de algunas de estas cofradías (como la de San Bartolomé), los fines asistenciales no estorbaban a los de piedad y esto se confirma con lo sucedido con la Hermandad del Salvador que, pese a su título, por tener alguna finalidad asistencial fue unida a la de la Misericordia en 1506, aunque iba a la Colegial cada año a celebrar al Cristo de la Viga, su titular, lo que nos garantiza que el nombre primitivo de este Cristo es el de "El Salvador". Igualmente la cofradía del Pilar, aunque cumplía una finalidad hospitalaria, se fundó inicialmente para darle culto a la Virgen de este nombre y no dejó de dárselo cuando construyó su hospital.

Es interesante subrayar este aspecto piadoso de las cofradías jerezanas, unido al de su carácter asistencial,  máxime cuando ya en la antigüedad consta el gran esfuerzo que tenían que hacer las propias cofradías para mantener sus hospitalitos tan necesarios por aquellos tiempos.

Las contrariedades y vicisitudes que nuestras Hermandades han atravesado influyeron de forma decisiva en la continuidad histórica no sólo de sus labores caritativas sino también de las instituciones que las animaban. Unas, tras períodos de esplendor y gran predicamento devocional, decayeron de manera definitiva; otras, lograron superar los embates del destino acometiendo con nuevos bríos su propio discurrir histórico; no faltaron, finalmente, las que, a pesar de las incidencias que les afligían, perduraron con empeño hasta nuestros días.

Sea como fuere, el azaroso discurrir histórico de nuestras corporaciones no pudo dejar de afectar a su labor asistencial ( de servicio a la ciudad) que, a pesar del tesón de sus hermanos, se veía resentida frecuentemente por calamidades que menguaron su fortuna sin que por ello abandonaran nunca del todo la atención al hermano o a todo aquel necesitado. Desde sus orígenes las cofradías jerezanas no han dejado de crecer, capotearon desamortizaciones, supresiones y prohibiciones; siempre con el culto a Dios en primer orden, sin abandonar su acción caritativa y formativa para con los hermanos.

Acaba la Semana Santa pero el servicio de las Hermandades a esta ciudad, que las vio nacer hace siglos, no termina nunca porque es algo que, sin duda, las hace grandes y útiles a cada momento histórico que les toca vivir.

          (Artículo que publiqué el pasado Domingo de Resurrección,  5 de abril de 2015, en INFORMACIÓN JEREZ  y al día siguiente en VIVA JEREZ).


 
Imagen titular de la Primitiva Hermandad Hospitalaria del Apóstol San Bartolomé.

martes, 4 de noviembre de 2014

RECORDANDO A LOS FOSSORES


 
 
Llegada la festividad de los fieles difuntos vuelven las tradicionales visitas a los cementerios. Es un día muy especial para hacer memoria y recordar, junto con nuestros seres queridos que ya se marcharon, la meritoria labor que durante años realizaron en Jerez los Hermanos Fossores de la Misericordia en el cementerio de nuestra ciudad.

Esta institución religiosa, considerada como una de las más originales surgidas durante el siglo XX en el seno de la Iglesia, tuvo su origen en Guadix en el año 1952 y su fundador se inspiró en el Libro de Tobías (1,16-18) para crear una congregación dedicada a cumplir, de forma específica, las dos últimas obras de Misericordia: enterrar a los muertos y rezar por los vivos y difuntos. El 16 de julio de 1958, sería erigida por decreto episcopal como “Pía Unión”.

La nueva institución religiosa fue acogida con gran interés y admiración por el pueblo de Guadix y, debido a su originalidad e impacto social, la noticia no tardó en divulgarse por otras regiones de España. Pronto llegaron peticiones de distintos municipios que, a medida que se fue nutriendo de vocaciones y formando a sus nuevos miembros, fueron siendo atendidas de forma pausada y razonable. Así, a través de seis años (1953-1969) se fundaron hasta siete comunidades de Hermanos Fossores en otras tantas poblaciones: además de Guadix, entre ellas Jerez de la Frontera.

La de Jerez fue la segunda fundación de la orden y se llevó a cabo el 26 de agosto de 1959. Era Concejal Delegado de Cementerios y Beneficencia Manuel González de la Peña y Reyes que con Juan Pedro Domecq y Díez se pusieron en contacto con la Orden para que vinieran a Jerez, al nuevo cementerio de La Merced.

Agustín Sánchez Díaz,  que fuese delegado episcopal de los Hermanos Fossores de la Misericordia en un artículo publicado en la Revista Amanecer de la Parroquia del Sagrado Corazón de la Estación de Guadix en septiembre de 1959 escribió: “Siempre Jerez fue elegancia y caballerosidad, al Excmo. Sr. Alcalde y a todos cuantos hicieron posible la nueva fundación, siempre les conservaremos uno de nuestros más gratos recuerdos. El prestigio de la noble ciudad, Jerez, su sabia y clásica armonía, su estilo y sus grandes medios de difusión han llevado a la prensa y radio de innumerables países el nombre de la nueva institución”.

Después de 34 años en nuestra ciudad, de cuido del Camposanto, de servicio en los duros momentos de la muerte y de su labor de apostolado, el 25 de febrero de 1993, los Hermanos Fossores de la Misericordia  abandonaron definitivamente el cementerio de Nuestra Señora de la Merced. Con una misa oficiada por el Obispo Bellido en la pequeña capilla del cementerio, como única despedida - ya que ellos no quisieron ningún acto oficial- fray Hermenegildo y fray Tobías dijeron adiós Jerez.

En el Camposanto / como en su elemento / de noche y de día. / Con sol o lloviendo /están los fossores / en perenne asiento / velando los sueños / de los que se fueron. / Por eso yo cambio / de Bécquer los versos / pues no quedan solos / Dios mío, los muertos.

En este mes de los difuntos que ahora comenzamos el recuerdo a los Hermanos Fossores de la Misericordia plasmado en estos versos que publicó fray Tobías con motivo de la despedida. Aquel día, como predecían los versos becquerianos, si que se quedaron un poco más solos los muertos.
(Artículo publicado en INFORMACIÓN JEREZ  el pasado domingo 2 de noviembre de 2014 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Llegada de los Hermannos Fossores a Jerez.


Momentos de la despedida del cementerio jerezano.
 

 

 

miércoles, 13 de noviembre de 2013

LA FUNDADORA DEL MUNDO NUEVO


 
 
Nos lo contaba el compañero Ángel Revaliente en un reportaje publicado hace unos días: “Más de doce mil alumnos; más de cien hermanos de La Salle y más de cien profesores han pasado  por las aulas del Colegio La Salle Mundo Nuevo-Sagrado Corazón que mañana, día 4 de noviembre, cumplirá sus primeros ciento veinticinco años de existencia…. ,en el Mundo Nuevo, en diciembre de 1887 un grupo de jerezanos envió una petición al Ayuntamiento para que sufragara la mayor parte de los gastos de la edificación de una escuela. Con la importante financiación de Carmen Núñez de Villavicencio, su fundadora, y, en todo momento con la incesante actividad de Juan Domínguez Atienza, se fundó el colegio del Sagrado Corazón de Jesús”.

         Carmen Núñez de Villavicencio y Olaguer Feliú era hija de Don José Juan Núñez de Villavicencio y Angulo, Caballero de Calatrava, y Doña María Regla Olaguer Feliú y González Cevallos. Sus tíos abuelos fueron don Antonio Olaguer Feliú, sexto Virrey del Río de la Plata y Secretario de Guerra de Carlos IV y el Mariscal de Campo don Manuel Olaguer Feliú, Capitán General de La Coruña, pero su grandeza le vino más bien por sus obras en pro de los que más necesitados. Se casó el 1868 con don Pedro Jacinto de Domecq y Loustau de Montauban y tuvo diez hijos de los cuales vivieron seis y que fueron los primeros Domecq españoles y jerezanos. Fue una mujer de un carácter dinámico que supo sacar adelante esa gran empresa que era su familia. El rey Alfonso XIII, en 1920 le concedió el título de Marquesa de Domecq D'Usquain.

Cuentan los historiadores que aunque la mayor parte de sus obras de caridad quedaron ocultas por el velo de su condición cristiana, algunas, por su carácter social, no pudieron pasar ignoradas. Entre éstas figura la fundación de los centros para mujeres jóvenes de las Oblatas y de la calle Cabezas y su gran contribución al sostenimiento de la residencia de ancianos de las Hermanitas de los Pobres. También ayudó de manera decidida al sostenimiento de la Escuela de San José y, en 1888, por expreso deseo suyo, impulsó la creación de una escuela gratuita para niños pobres dirigida por los Hermanos de las Escuelas Cristianas y bajo la denominación del Sagrado Corazón de Jesús, con el fin de elevar el nivel cultural de las familias obreras en la zona del denominado Mundo Nuevo.

Al cumplirse los 125 años de la creación de las Escuelas del Sagrado Corazón de Jesús vaya el recuerdo para esta mujer que durante más de medio siglo estuvo beneficiando a Jerez con innumerables obras benéficas. En estos tiempos de hoy en los que se habla de capitales desorbitantes, de patrimonios incalculables y de sueldos millonarios, los centros benéficos tienen que cerrar sus puertas y muchos colegios se las ven y se las desean para mantener un nivel adecuado de educación, especialmente en lo que a los valores humanos se refiere. Los capitales siguen pero los mecenas no, quizás porque falta mucho de esa conciencia cristiana de la solidaridad entre los que más tienen.

 El 12 de julio de 1923 falleció Carmen Núñez de Villavicencio y una inmensa muchedumbre de todas las clases sociales acudió a su entierro. El Ayuntamiento asistió al sepelio bajo mazas y se le puso su nombre a la plaza Plateros.  El libro titulado “Una dama según el corazón de Dios” le recuerda y en Jerez queda esa escuela que un día ideo una mujer que siendo noble de clase también lo era de corazón.
 
(Artículo publicado en Información Jerez el pasado domingo 10 de noviembre de 2013 y al día siguiente en VIVA JEREZ).
 
 
Entierro de Dª Carmen Núñez de Villavicencio.
  

  

 

miércoles, 28 de agosto de 2013

FIELES A SUS PRINCIPIOS


 
Bartolomé fue uno de los 12 Apóstoles. El apóstol Felipe lo llevó a Jesús. Según la Martiriología Romana, Bartolomé predicó en la India y en Armenia, donde murió mártir, después de haber predicado también en Mesopotamia, Persia y Egipto. Las reliquias de San Bartolomé, según una tradición, fueron enterradas en la isla de Lipara y eventualmente fueron trasladadas a Benevento, Italia y después a Roma donde ahora están en la Iglesia de San Bartolomé, en la "Isola San Bartolomeo" del río Tiber. En la iconografía se le representa con barba, un libro y un cuchillo (utilizado en su martirio al ser muerto desollado).

San Bartolomé es patrón de los carniceros, fabricantes de libros, guantes, pieles, zapateros, sastres, mercaderes de queso, viñadores, albañiles y otros. Se le invoca contra desórdenes nerviosos.

Ya en el siglo XV existía en Jerez un gremio de curtidores, zapateros y zurradores, que tenían un hospital bajo la advocación de su santo patrón San Bartolomé en el Arroyo, también conocido como Arroyo de los Curtidores. Se cuenta como en el día de San Bartolomé (24 de agosto) se celebraban en la plaza del Arroyo fiesta de toros, manejos y cañas por los caballeros de la ciudad. Por hospital, en el siglo XV y aún después no se entendía solamente una institución donde se recogen enfermos para cuidarlos. Hospital era también el sitio en donde por caridad cristiana se atendían a los pobres para que no pasaran la noche a la intemperie. Una obra benéfica tan necesaria en aquellos tiempos como el cuidar enfermos pues eran muchos los que carecían de un techo donde guarecerse, algo que lamentablemente no ha desaparecido con el tiempo ya que según los datos ofrecidos el pasado mes de mayo son casi 23.000 las personas sin techo en España, mil más que en 2005 y una cifra que se ha incrementado en los últimos tres años, afectados sobre todo por la falta de trabajo. Además la mitad dice que ha sido víctima de algún tipo de agresión o delito.

El 6 de abril de 1488 se funda la cofradía gremial de San Bartolomé germen de la actual Hermandad del Mayor Dolor, aprobándose sus Reglas en 1503 y cuya finalidad muy concreta era la buena marcha de su Hospital de San Bartolomé. Este centro desapareció con la reducción de hospitales de 1593, pasando la Cofradía a la entonces Colegial, para trasladarse posteriormente a la iglesia del Carmen y estableciéndose, finalmente, desde 1744, en San Dionisio.

Ayer, festividad de San Bartolomé, la jerezana Hermandad del Dolor, cuyas raíces se hunden en la historia de nuestra ciudad, cuyos orígenes hospitalarios que lleva en su título la engrandece aún más y cuyo abolengo es, sin lugar a dudas, un referente de nuestra Semana Mayor, abrió el programa conmemorativo del 525 aniversario de su recepción canónica, con la celebración de la Noche de San Bartolomé, en la Plaza de La Asunción, una verbena solidaria, a beneficio de Cáritas. El próximo 15 de septiembre, festividad de los Dolores de la Virgen, la titular permanecerá expuesta en besamanos y por la tarde, a partir de las 20 horas, se trasladará hasta la Basílica del Carmen donde se rezará el Rosario. Por otra parte, para el 21 de septiembre, la Hermandad ha organizado, también, otro acto con carácter benéfico. Completando la actividad conmemorativa con un interesante ciclo de conferencias, así como otras citas relacionadas con el devenir histórico de la corporación.

Como su santo patrón, San Bartolomé, que no renunció nunca a sus creencias, esto se llama celebrar una efeméride siendo fieles a sus principios.
 
(Artículo publicado en Información Jerez el pasado domingo 25 de agosto de 2013)
 
 
Antiguo reglamento de sufragios de la Hermandad del Mayor Dolor, primitiva de San Bartolomé.
 

   

 

miércoles, 7 de agosto de 2013

ÁNGELES SIN VACACIONES


 
 
Agosto es el mes por antonomasia de las vacaciones, la situación actual no permite a todo el mundo disfrutar de días de descanso, unos por su economía y otros porque sus vacaciones son siempre al no tener trabajo. Pero hay también quienes no disfrutan de vacaciones por su desmedida vocación de servicio a los demás y entre ese grupo humano se nos hace presente en nuestras calles unas mujeres vestidas con toscos hábitos, retando a unas temperaturas a veces insoportables y para quienes el disfrute no es unos días de viajes, de playa o montaña sino que como verdaderamente disfrutan es ayudando a los demás. Me estoy refiriendo a las Hermanas de la Cruz, congregación fundada por Madre Angelita, Ángela Guerrero González, Santa Ángela de la Cruz, Madre de los pobres.   

El día 2 de agosto de 1875 el padre Torres celebraba la Eucaristía en la iglesia del convento jerónimo de Santa Paula de Sevilla, a la que asistían, con Ángela, que era terciaria franciscana, otras tres mujeres, Juana, Josefa y otra Juana, dispuestas a desentrañar el misterio de la cruz en la oración y en el servicio a los pobres. Acabada la misa, se trasladaron a vivir a un cuarto alquilado en la calle de San Luis, n. 13, en el que había una mesa, unas sillas y unas esteras de junco que servían de colchón y de almohada, un crucifijo y un cuadro de la Virgen de los Dolores. Estaban naciendo las Hermanas de la Cruz. Su estilo sería el de mujeres sencillas, verdaderamente populares, apartadas de la grandiosidad, impregnando de tal forma el aire de dulzura, que la gente agradecía aquel nuevo modo de querer a Dios y a los pobres. «Hacerse pobre con los pobres». No quería hacer la caridad «desde arriba» sino ayudar a los pobres «desde dentro». Escribía y lo vivía: «La primera pobre, yo...». Desde el 1 de junio de 1947 están las Hermanas de la Cruz en Jerez.

En esta sociedad actual en la que tanto se habla de lo que deberían hacer los demás con su dinero, de que tanto se critica a la Iglesia por el patrimonio acumulado durante siglos pero se sigue ocultando todo ese otro rico patrimonio humano y de servicio a la comunidad también acumulado durante siglos, las figuras itinerantes de las Hermanas de la Cruz bajo un sol de justicia con sus gruesos hábitos son el contrapunto a unos tiempos donde el bienestar y el confort se impone al sacrificio aunque este sea para cubrir algo de la necesidad del prójimo.

Frente al consumismo y el indiferentismo no hay mejor testimonio que el ejemplo de estas mujeres que, a contracorriente, nos siguen recordando que mientras otros descansan y logran combatir los calores, ellas siguen con su lucha diaria pidiendo limosna para los que menos tienen. En estos días que tanto se ha oído hablar de los capitales de Bárcena, los dineros negros, las comisiones ilegales y en el que el dinero parece ser que para algunos es más bien un fin que un medio, sirva el modelo de Madre Angelita que murió con las manos llenas pero no de cuentas en Suiza sino de amor, vacías de entregar a los demás su vida hecha dulzura, milagro cotidiano de luz.

En el día de la muerte de Madre Angelita el Ayuntamiento republicano de Sevilla celebró sesión extraordinaria para dar carácter oficial a los elogios de Sor Ángela. Hoy las Hermanas de la Cruz siguen fielmente el espíritu de su fundadora, haciéndose pobres entre los pobres, ayudándoles desde dentro como ángeles custodios sin vacaciones.
            (Artículo publicado en Información Jerez el pasado domingo  4 de agosto de 2013)


Madre Angelita rodea por religiosas de la congregación por ella fundada.



Capilla de las Hermanas de la Cruz en Jerez de la Frontera.

martes, 19 de febrero de 2013

PREDICAR CON EL EJEMPLO


          


          Hubo un tiempo, ya muy lejano, en el que los jerezanos agrupados en gremios y cofradías canalizaban el culto a su patrón y al mismo tiempo realizaban obras asistenciales. Eran jerezanos que ya podían llamarse cofrades por su pertenencia a este tipo de instituciones. Estos jerezanos y cofrades no solo pedían para su corporación respectiva sino también para sus hospitalitos que mantenían a duras penas y que ponían al servicio de sus vecinos, ante la falta de atenciones por parte de las altas instituciones que se perdían más en luchas internas y fronterizas que en atender las necesidades básicas de los ciudadanos. Sus fines asistenciales, tan necesarios en aquellos años donde las epidemias y las calamidades estaban al orden del día, no estorbaban a los de piedad que hicieron que, de forma espontánea, el fenómeno cofrade se dirigiera a la Semana Santa , donde encontró el gran filón que atraía al pueblo, un atractivo que ayudaría a seguir haciendo nuevas obras asistenciales. Y en este deseo de piedad y de vida cristiana el pueblo halló siempre en las cofradías un modo de apoyo mutuo y colaboración.

 Las hermandades desarrollan en la actualidad una labor asistencial vigorosa que va en aumento con los años. Son incontables los proyectos asistenciales a los que nuestras corporaciones prestan su apoyo, bien a través de una participación indirecta, bien mediante la implicación efectiva de sus miembros en algún proyecto específico. Una muestra de ello son las pujantes Bolsas de Caridad, la incesante colaboración con instituciones benéficas y con Cáritas parroquial o, incluso, la creación de distintas fundaciones o iniciativas con fines asistenciales tales como la Fundación Paz y Aflicción, nacida en el seno de la Hermandad de la Coronación, o el comedor benéfico creado recientemente por la Hermandad de la Esperanza de la Yedra con motivo de la próxima Coronación Canónica de la Virgen.

Hay que tener en cuenta que, de una forma o de otra, son muchísimos los jerezanos implicados en el mundo cofrade. Téngase, también, en cuenta que si se sumaran solo todos los hermanos de las hermandades de Jerez, el número rebasaría ampliamente al de los socios y abonados de muchas de las instituciones u organismos existentes en la ciudad. Esa mayoría silenciosa se aglutina en torno a unas asociaciones que tienen dos vertientes. La cofradía es religiosa por un lado, y por eso depende del poder eclesiástico, pero sus connotaciones civiles son sumamente importantes. Unas instituciones sin ánimo de lucro, cuyos miembros emplean su tiempo, el de su familia y  hasta su propio dinero para, entre otras cosas, ayudar a los que más lo necesitan.

La última noticia, nos ha llegado esta semana, la entrega de siete mil kilos de alimento de una cofradía jerezana para los pobres, el último ejemplo de unas instituciones, creados y constituidas por los propios jerezanos, que piden no para ellos sino para poder seguir sirviendo a la ciudad que la vio nacer, a través de sus cofradías.


           Esta gran masa de cofrades, que son jerezanos y por tanto tienen derecho a participar de unos ingresos que ellos también aportan, han llegado a un acuerdo con el Ayuntamiento para que les ayude en la labor que realizan.  Y a raíz de este acuerdo otras asociaciones que reciben para su mantenimiento subvenciones millonarias del dinero público, también de los jerezanos-cofrades, puesto que en esto no hay X en las declaraciones de la renta, han protestado por esta ayuda. Como menos resulta curioso, protestar en vez de predicar con el ejemplo.

             (Artículo publicado en Información Jerez el pasado domingo 17 de febrero de 2013 y ayer en VIVA JEREZ)



Foto de una de las anuales comidas ofrecidas, en los años 20 del pasado siglo, por parte de la Hermandad del Cristo de la Expiración a los ancianos del barrio de San Telmo.
  

sábado, 15 de septiembre de 2012

CON CORAJE


 
La Asociación Madre Coraje es una Organización No Gubernamental fundada para el Desarrollo (ONGD), prioritariamente del Perú. Cumple todos los principios de transparencia y buenas prácticas de las ONG de la guía de la Fundación Lealtad. Ha sido distinguida por el Gobierno peruano como Entidad e Institución Extranjera de Cooperación Internacional (ENIEX). Autorizada como Gestor de Residuos Urbanos.

La Delegación de Jerez de Madre Coraje, a través de la labor de sus 311 voluntarios, realiza, desde hace años, acciones de ayuda humanitaria, proyectos de desarrollo, educación para el desarrollo y labores de reciclaje de aceite comestible usado, ropa, juguetes, material electrónico, libros y material escolar, medicamentos.

Una de esas acciones loables nos ha llegado esta semana: el Huerto Solidario a beneficio del Comedor El Salvador que Madre Coraje ha construido en los aledaños de sus nuevas instalaciones centrales en Guadalcacín. Este huerto se encuentra ubicado en terrenos cedidos en precario por la Fundación Ebro Foods para tal fin. La inauguración oficial de esta iniciativa tuvo lugar en la nueva sede que la Asociación ocupará en próximos meses, ubicada en  el Pago Santa Mª del Pino (Antigua Azucarera).

 En la información aparecida se nos dice que en los tres meses que lleva funcionando, el Huerto Solidario ha generado más de 500 kilos de hortalizas y frutas que han sido entregadas al Comedor de El Salvador para el consumo diario en la cocina de este centro que ofrece atención a personas con bajos recursos económicos. Este comedor tiene unas necesidades anuales de 27.000 kilos de frutas y verduras. Una vez que el huerto esté al máximo de su producción, se estima que producirá 35.000 kilos de frutas y verduras anuales, lo que cubrirá el 100% de las necesidades del Comedor del Salvador, y el excedente se destinará a otros comedores sociales de la Bahía de Cádiz.

 En estos tiempos que corren que solo escuchamos quejas y lamentaciones, cuando se cierran tantas puertas sin dar otras oportunidades, cuando toda excusa viene por el hecho de que no hay dinero sin ofrecer otros cauces que vengan a paliar las necesidades básicas de los ciudadanos, iniciativas como esta de Madre Coraje de Jerez vienen a demostrar que cuando se quiere se puede, que con coraje y tesón se consiguen muchas cosas, solo es necesario poner un poco de voluntad y tiempo en ayudar al que más lo necesita.

Hoy más que nunca hace falta coraje para afrontar los grandes problemas que nos azotan. Los voluntarios de Madre Coraje lo saben y por eso siguen luchando  por hacer del amor y la justicia la mejor fuerza para transformar las injustas desigualdades sociales de nuestro mundo. Madre Coraje ya es un referente, a nivel nacional, por su eficiencia, transparencia y la sostenibilidad de sus proyectos de desarrollo. Este Huerto Solidario que ahora se ha inaugurado oficialmente en Jerez a beneficio del Comedor del Salvador es una muestra más de cuanto merece la pena todo el trabajo de cooperación que vienen realizando Madre Coraje a beneficio de los más necesitados.

Jerez puede sentirse orgulloso de tener tantos voluntarios al servicio de los pobres. El Comedor del Salvador, de la Iglesia, y Madre Coraje (ONGD), en mutua colaboración, son muestras evidentes que aún hay fórmulas eficaces para hacer frente a las desigualdades del mundo. Coraje, por supuesto, no le faltan.
 
 (Artículo publicado el pasado domingo 9 de septiembre de 2012 en Información Jerez y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Primera producción de jabones de Madre Coraje en Jerez.
 

 

sábado, 22 de octubre de 2011

LAS HERMANITAS DE LOS POBRES


Jerez tiene una última posada en la calle Domecq, allí donde las Hermanitas de los Pobres viven consagradas a su propia santificación y a la atención espiritual y material de los ancianos.

La llegada de las Hermanitas de los Pobres a Jerez tuvo lugar, de forma oficial, el 10 de julio de 1875. Se instalaron en principio en una modesta casa alquilada, que se hallaba en el mismo entorno donde hoy se alza la nueva residencia de ancianos, en el entonces alejado, y casi perdido, sector de Vallesequillo. A los quince días de su establecimiento en nuestra ciudad ya tenían acogidos a 20 ancianos.

De inmediato el pueblo de Jerez equipó las instalaciones de todo lo necesario, levantándose la capilla al mes de la fundación, nuevos pabellones al año y, en años sucesivos, otras instalaciones, gracias a las numerosas aportaciones que las Hermanitas recibieron desde los más humildes, como el regalo de un borrico con todos sus aparejos, cargado de paja y cebada, hasta los terrenos continuos propiedad de don Pedro Domecq y una viña de don Pedro Víctor.

En 1881, seis años después de su venida a Jerez, el asilo acogía a 128 ancianos, lo que movió a las Hermanitas a la adquisición de otros terrenos para la construcción de nuevas salas. Uno de los grandes favorecedores de este loable instituto fue el ilustre jerezano don Miguel Primo de Rivera, que ayudó en muchísimas ocasiones a estas Hermanitas para que no les faltara la atención necesaria a nuestros mayores, realizando una labor encomiable que parece olvidarse cuando prevalecen los intereses políticos.

Muchos han sido los bienhechores de la residencia, muchos son los que han colaborado, y siguen colaborando, para que su labor no decaiga por falta de medios y. muchos son los jerezanos, que saben que en las Hermanitas de los Pobres tienen un tesoro, porque ellas viven disfrutando dando más que recibiendo.

En 1975 se cumplió el centenario de la llegada de las Hermanitas de los Pobres a Jerez y con tal motivo nuestro Ayuntamiento, haciendo justicia' histórica, dedicó una calle a la Madre fundadora Juana Jugán y le concedió la Medalla de Oro de la ciudad.

Pero los ancianos más desfavorecidos siguen llegando a la residencia cada vez, en mayor número, las Hermanitas han hecho una llamada porque se acercan los fríos y nuestros mayores necesitan calor humano y también ambiental por sus muchos años; tienen que mantener sus habitaciones caldeadas y eso supone un costo de 6.000 euros al mes, que se suman a los múltiples gastos del mantenimiento de la casa. A las Hermanitas no les llega el presupuesto y piden ayuda para calentar a los ancianos.

Parece mentira que en la sociedad de la tecnología en la que en cada casa hay todo tipo de aparatos, muchos de ellos innecesarios para vivir, (dos y tres televisores, ordenadores, aires acondicionados, móviles, vía digital, internet, impresoras, etc,) exista una casa tan grande como el corazón de los que la habitan que le falten los medios necesarios para darle calor a un anciano que, en muchos casos, está allí más por necesidad que por gusto.

Los ancianos de Jerez no pueden pasar frío y eso es un compromiso y una responsabilidad de todos, desde instituciones a particulares, y es obligación común porque cuando pasen los años y nos quedemos solos de nada nos servirá todo lo que tuvimos si nos falta el calor, ese calor que tanto se necesita cuando los fríos de la soledad van ocupando terrenos. Esa calefacción no se puede apagar ni en las habitaciones de la calle Domecq ni en el corazón de los jerezanos.

Las Hermanitas de los Pobres necesitan colaboración para seguir atendiendo a los mayores de Jerez, a esos mayores que son ellas su auténtica familia, porque son a quienes les dan el calor de su corazón y en nosotros está darle también el calor de nuestra generosidad.
(Artículo publicado en Información Jerez el 14 de octubre de 2006. Cinco años después el recuerdo para aquellas Hermanitas que finalmente tuvieron que abandonar su residencia jerezana por falta de recursos y vocaciones)

Entrañable momento de la visita de S. M. los Reyes Magos a la residencia de las Hermanitas de los Pobres de Jerez


Capilla de las Hermanitas de los Pobres cuando aún ocupaban la residencia las religiosas








lunes, 4 de abril de 2011

ROBAR A LOS POBRES

     
      El fenómeno del bandolerismo es universal y muy antiguo; se origina en regiones donde la miseria y la injusticia se han cebado especialmente con algunas personas empobreciéndolas y arrojándolas en brazos del contrabando, el robo o el crimen, generando de esta manera una forma más o menos colectiva de saqueoo organizado. Una interpretación menos romántica, por el contrario, ve en los bandoleros a vagos, malhechores, criminales, prófugos e hidalgos arruinados por el juego o por los vicios. Lo cierto es que el bandolerismo es un fenómeno complejo, enmarcado en contextos históricos y sociales de gran dureza y con referentes morales distintos a los de las democracias actuales, por lo que seguramente no se puede reducir ni al estereotipo del individuo malvado por naturaleza ni al del generoso Robín Hood que reparte entre los pobres lo que roba a los ricos.
   
      Robar es ya de por si un delito reprobable, robar a los ricos para repartir entre los pobres sigue siendo delito porque nadie puede disponer libremente de los bienes de los demás, pero robar a los pobres es algo repugnante y completamente despreciable. El robo llevado a cabo días atrás en San Mateo es un acto bochornoso impropio de una sociedad civilizada y de personas con un mínimo de corazón y de sentido de la justicia
   
      Nunca en Jerez ni en el barrio de San Mateo, tan azotado históricamente por la prostitución y las grandes diferencias sociales, ha ocurrido nada por el estilo. Ni siquiera  el Pringue famoso ratero que vivía en el nº9 de la calle San Mateo, según nos narra María Bejarano en sus crónicas sobre este histórico barrio, robaba a los pobres o a sus vecinos, sino que salía a hurtar por la noche al campo, patatas, fruta, gallinas y se llevaba con el a los más jóvenes, las madres que podían evitaban que sus hijos entraran en la banda del Pringue, pero algunos de ellos terminaron en la cárcel. Dicen antiguas vecinas que cuando en el verano se sentaban a la puerta de sus casas a tomar el fresco, pasaba el Pringue con sus secuaces con sacos, canastos etc y ellas les decían “Chiquillos donde vais con eso que os van a coger presos”.. La complicidad sana de un Jerez de antes donde hasta los ladrones sabían a quienes había que respetar.
    
       En la sociedad de hoy estamos ya casi acostumbrados al robo encumbrado a los mas débiles, a que sean siempre las clases bajas las que sufran cuando hay que apretarse el cinturón , a que unos vivan muy bien mientras otro pasan hambre, pero a lo que no nos acostumbramos, ni nos acostumbraremos nunca, es a lo ocurrido esta semana en San Mateo, robar lo que es de los pobres. Apareció en las paginas de este periódico:" Cáritas Diocesana ha denunciado la desaparición, en su almacén de alimentos de la jerezana calle Justicia 31, de alrededor de 2.500 kilos de alimentos destinados a abastecer a unas 40 familias, 219 personas, que son atendidas en los barrios de San Mateo y San Lucas. Cuatro puertas metálicas forzadas evidencian signos de los dos robos sufridos. “Han destrozado todas las puertas menos la principal, por donde han salido. Creemos que han entrado por el techo”, manifestó el responsable de Cáritas de San Mateo, Juan Antonio Sánchez".señalando que “al equipo nos ha afectado mucho personalmente, recalco mucho el dolor humano que nos ha producido, aquí estamos con las puertas abiertas a todos los necesitados, no nos esperábamos que nos atacaran a los pobres, cuando estamos por ellos”.

      Desgraciadamente las puertas abiertas de antes se han tenido que cerrar para que no nos roben no solo lo que nos sobra sino también, y eso es lo mas penoso, que ya nos roban hasta lo que necesitamos para vivir.

      (Articulo publicado en Información Jerez ayer domingo día 3 de abril de 2011)


Imagen de otros tiempos de un rincón del barrio de San Mareo con el templo parroquial al fondo