sábado, 19 de febrero de 2011

NO ME LLAMES EXTRANJERO

   
     DEDICADO A LOS COSTALEROS DE LA HERMANDAD DE LORETO QUE EL PRÓXIMO LUNES COMIENZAN SUS ENSAYOS DE CARA A UNA NUEVA SEMANA SANTA.

     Nuestras Casas de Hermandad se llenan estos días de hermanos sacando sus papeletas de sitio, recogiendo su anhelada túnica nazarena, o de costaleros soñando con una nueva salida procesional. Tiempo de reencuentros, de ilusiones, de ganas de Semana Santa. 
 
      Desde el pasado año los hermanos de Loreto tenemos la suerte de contar en nuestras filas nazarenas con un grupo de hermanos bolivianos, nazarenos extranjeros de nacimiento pero lauretanos de corazón. Este año, además, uno de estos hermanos venidos de aquellas tierras tan unidas a nosotros por historia, lengua y creencias, vivirá la experiencia de ser costalero de Loreto, paseando a la Soledad de María por las calles de Jerez.
    
     Las vocaciones religiosas están recibiendo un revulsivo desde tierras extranjeras, lo vemos en las comunidades de clausura, y lo vemos también, gracias al noble gesto de la adopción de niños, en la presencia de pequeños de otros países formando parte del grupo de monaguillos o como nazarenitos. Y lo veremos, en mi Hermandad de Loreto y quizás en otras más, jóvenes y mayores venidos desde otras tierras, integrados plenamente como nazarenos o costaleros.
    
     Tengo que confesar que cuando estos hermanos nuestros mostraron su interés por formar parte del cortejo procesional nos surgió la duda si sabrían entender todo este fenómeno tan peculiar y tan nuestro, pero solo hizo falta una breve conversación para darnos cuenta no solo de que hablamos un mismo lenguaje, el de la fe en Dios, sino que en algunos casos hasta nos superan en sus principios cristianos y en su compromiso con el Evangelio.
   
       Por eso el pasado lunes viendo a mi hermano venido desde América, escuchando las explicaciones del capataz y preparándose para vivir su primera experiencia como costalero de la Virgen de Loreto me acordé de tantos inmigrates que dejan atrás casa y familia y buscan entre nosotros un medio de vida y un gesto de acogida.
    
      Como el verso hecho canción, a estos hermanos "no le llamemos extranjeros porque son iguales nuestros rezos y el amor de la que sueña con el día del regreso". Por favor, no le llamemos extranjeros porque " del amor de una madre tuvimos la misma luz, en el canto y en el beso con que nos sueñen iguales, las madres contra sus pechos.
     (Artículo publicado en Información Jerez, en el recuadro "Cuaresmando", el jueves 19 de marzo de 2010  y en la AGENDA LAURETANA, Blog oficial de la Hermandad de Loreto, el martes siguiente)

Manuel Olmedo Corralero "El Papi" Primer capataz de costaleros del paso de Nuestra Señora de Loreto en su Soledad


viernes, 18 de febrero de 2011

LOS NIÑOS DEL ALCÁZAR


Uno de los grandes logros del patrimonio jerezano ha sido recuperar, en todo su esplendor, el recinto del Alcázar. A diferencia de otros edificios monumentales de la ciudad, el Alcázar de Jerez era hasta hace muy poco tiempo la gran asignatura pendiente del patrimonio local. No hace falta remontarse a varias décadas para record4r lo que era la muestra más palpable de la dejadez y el abandono. El Alcázar tuvo de todo, cine de verano, casas de vecinos, proyecto de hotel y de Ayuntamiento sobre horrenda estructura, etc. Todo menos lo que tenía que ser y lo que, afortunadamente, hoy es, tras su restauración, un magnifico conjunto monumental, sumamente atractivo para el turismo por su riqueza artística e histórica y un orgullo para la ciudad.
Si bello y evocador es su interior más impresionante resulta aún su aspecto externo con sus nobles portadas y recios torreones; todo ello rodeado por una Alameda Vieja de añoranzas jerezanas.
La Alameda Vieja fue el centro de esparcimiento estival de los jerezanos a mediados del pasado siglo XX. Un lugar para disfrutar del frescor que llegaba de la cercana bahía, allí se pasaban las noches de verano entre la algarabía de niños columpiándose en las Cunitas de Mariano mientras los padres degustaban exquisitos pajaritos fritos en los chiringuitos.
Para los niños de entonces ir a la Alameda Vieja en verano era todo un disfrute no sólo por las atracciones que allí se instalaban, sino, también, por cuantas posibilidades de juego ofrecía aquel amplio espacio siempre vigilado por las almenas del Alcázar. Se podía uno perder entre la maleza de unos jardines que, junto a la calle Manuel María González, ofrecían la posibilidad de creerse por unos instantes el Johnny Weissmuller jerezano para salir a la caza de unas ruidosas ranas que en la oscuridad de la noche daban cierto misterio a la lúgubre y escondida fuente central, o cobijarse en el templete de música, entonces situado en zona más frondosa, o simplemente jugar con los pocos mosaicos que iban quedando del enlosado del paseo central.
Los coches y las cercanías de las playas hicieron que los niños desaparecieran de la Alameda Vieja, ni siquiera para ver ilusionados unos Reyes Magos que, tras su largo viaje, descansaban en el Alcázar para salir desde allí, montados en sus carrozas, en la siempre inigualable jornada del 5 de enero.
La Alameda Vieja y su monumental Alcázar quedaron sin la alegría y el alboroto de aquellos niños que marcaron una época feliz de la historia jerezana, pero las circunstancias de la vida ha hecho posible que de nuevo un buen grupo de niños jerezanos se reúnan en la Alameda Vieja y más concretamente en el Alcázar son los niños del Jerez intramuros, los niños por los que no pasan el tiempo, ni las modas, niños que no entienden de ordenadores, de PlayStation, de tortugas Ninja o de increíbles Hulk destructores, quizás por ello mantienen ese candor y esa inocencia que les hace encantadores. Son, ellos, los niños que se exponen en el palacio de Villavicencio del Alcázar los que reivindican una inocencia que jamás se debería perder por intereses comerciales. Esos niños en sus silloncitos, en sus actitudes triunfantes o en sus deliciosos sueños son el reclamo más evidente ante una sociedad llena de tensiones.
La muestra de Niños Jesús del Alcázar es la mejor terapia de relax para los sentidos, ni las salas de masajes, ni los, tan de modas, baños terapéuticos, ni el mejor de los balnearios alcanzan a trasmitirnos tanta sensación de serenidad y sosiego como esos niños que, estos días, se hospedan en el Alcázar jerezano.
Hace falta de vez en cuando una exposición como ésta, por su arte, por su historia, por su belleza y porque ya era hora de que seamos nosotros, los mayores, los que nos acerquemos a los niños. Los niños del Alcázar están llenos de valores y de mensajes, las virtudes que allí se muestran tienen mucho que enseñarnos.
 ( Artículo publicado en Informaión Jerez el 17 de diciembre de 2005 con motivo de la interesante exposición de Niños Jesús celebrada en el Alcázar. En 1926 Salvador Díez compró el Alcázar, salvándolo de un derribo más que probable. Lo hizo tras conocer los planes del Ayuntamiento de derribar el recinto, argumentando su estado ruinoso para construir en su solar un parque público. Ayer el Ayuntamiento le rindió merecido homenaje rotulando una de las salas del palacio de Villavicencio con su nombre)


Muestra de algunas de las valiósas tallas de Niños Jesús que formaron parte de aquella exposición que tuvo lugar en el Alcázar jerezano.








jueves, 17 de febrero de 2011

REMEDIOS PARA UNA VIRGEN


En estos días se viene hablando de la incidencia de las palomas en distintos monumentos jerezanos. Las palomas embellecen nuestras plazas y ofrecen un trato directo imposible de entender en otras especies de aves, sin embargo, su fácil reproducción y su desenvolvimiento en el entorno urbano producen un efecto de erosión en edificios y en ornatos públicos de complicada solución.
Una pieza de gran valor escultórico que está padeciendo los efectos de estas aves, es la histórica imagen de la Virgen de los Remedios que preside la portada de la capilla de su nombre de la Puerta ReaL Esta interesante escultura está catalogada, por distintos historiadores y licenciados en Arte, como obra hispano borgoñesa del siglo XV. Es, por tanto, una valiosa talla medieval, labrada en piedra, de gran mérito y belleza, digna de su conservación y exposición en un museo, o bien de la ciudad o diocesano por ser Ia Iglesia su propietaria desde que, a finales del siglo XIX, tras su secularización por causa de la Revolución de 1868, fuese devuelta su capilla a las autoridades eclesiásticas, gracias a la eficaz gestión de Elena Gordon Lafuente.
Al incuestionable valor artístico de esta obra hay que añadirle su señalado origen histórico.
Cuentan las crónicas, que de muy antiguo existía en la Puerta Real, una pequeña capilla labrada en el mismo muro de La muralla en la que se veneraba una imagen de la Virgen con el Niño en brazos, invocada como de la Merced, y a la que los jerezanos se encomendaban al salir a batallas pidiéndole protección y amparo.
Y refiérese, que en el año 1325, en ocasión de que la morisca tenía puesta fuerte cerco a Jerez, se pide auxilio ante el inminente ataque, la ayuda no llegaba y los jerezanos deciden solos hacer frente, no sin antes dirigirse a la Virgen de la Puerta Real con la súplica: ¡Señora, remédianos! Dejando una reducida guarnición en las puertas y llevando consigo gran número de potros cerriles, toman el camino de Vejer para sorprender al enemigo por la espalda y liberar a la ciudad. No llevaba muchas horas de camino la comitiva jerezana cuando desde la atalaya de la ciudad se anuncia que llegaba a ella una fuerte tropa; eran los cordobeses que noticiosos del aprieto en que Jerez se encontraba, acudían a su socorro. Mientras tanto, la hueste jerezana que desconocía la llegada de los cordobeses, atan a las colas de los bravos potros unos cueros inflados y asombrando con gran estrépito de voces, trompetas y atabales rompieron el cerco musulmán, acometiendo entonces las tropas cordobeses y liberando a la ciudad.
Esta gloriosa acción se registra en la historia con el nombre de Batalla de los Cueros o de los Potros y desde entonces quedaron ambas ciudades hermanadas.
Como apunta el historiador Manuel Esteve, éste es también el origen de la advocación de la imagen titular y el motivo que fue causa de Ia edificación dé la capilla de Nuestra Señora de los Remedios, pues los jerezanos no dudaron nunca que a su intervención fue debida tan señalada liberación.
Motivo por el cual una de las mejores esculturas marianas que existen en Jerez, con tanta historia y veneración, no puede permanecer mas tiempo expuesta a las inclemencias meteorológicas y a los excrementos y otras suciedades de las aves de su entorno.
Una solución para su conservación, pasa por trasladarla de lugar y en su hornacina colocar una copia, tal como se hizo con el valioso relieve de alabastro de la Resurrección de Cristo que se encontraba en la fachada de la iglesia del Asilo de San José, una pieza gótica del siglo XV de la escuela de Nottingham, que hoy se expone perfectamente conservado en el Museo Arqueológico municipal.
La Virgen de los Remedios de la Puerta Real es una joya del Medievo, olvidada y no suficientemente valorada, que necesita de mayor atención por ser patrimonio de la historia y del arte jerezanos, antes de que el olvido la haga una Virgen irremediable.
(Artículo publicado en Información Jerez el 30 de junio de 2007. Recientemente en Sevilla ha salido una ordenanza municipal que recoge sancionar a aquellos que den comida a los animales en la calle, incluyendo a las palomas)



Curiosa fotografía del año 1968, donde podemos ver al Señor del Ecce-Homo que, con motivo de las obras que se estaban realizando en San Dionisio,, era trasladado en aquello años,, junto a la Virgen del Mayor Dolor, a la capilla de los Remedios para sus cultos curesmales




miércoles, 16 de febrero de 2011

CASCO ANTIGUO "IKEADO"


     La fiebre de Ikea llegó mucho antes a nuestra ciudad que la propia firma sueca de muebles, decoración y complementos para el hogar. Cada nueva construcción que se reedifica en el casco antiguo de la ciudad mantiene el estilo Ikea, formando una república independiente con respecto a cuantos edificios le rodean.
   
     La historia cuenta como después de seis décadas Ikea ha pasado de los bosques del sur de Suecia a constituir una gran realidad comercial.  El fundador de esta firma sueca cuando tenía cinco años, comenzó vendiendo cerillas a sus vecinos, y a los siete, amplió su zona de ventas montando en bicicletas. Se dio cuenta de que podía comprar cerillas al por mayor y a muy bajo precio en Estocolmo para después venderlas al por menor a precios también bajos pero obteniendo un buen beneficio. Pues algo por el estilo es lo que está pasando en el casco antiguo de nuestra ciudad, que se están comprando fincas en muy malas condiciones, muchas de ellas a bajo precio, para levantar unos edificios minimalistas, que por ponerle ventanas con sencillas rejas en vez de terrazas ya se supone que se respeta al entorno y todo ello con calidades muy simples para aminorar costos y para que en donde antes cabían dos familias ahora quepan treinta.
   
     Vemos portadas del siglo XVII y XVIII que sobrevivieron al derrumbe escoltada por ventanitas de rejas ikeadas, viviendas populares donde la cal y el pintoresquismo de sus patios tienen que competir con edificio independientes que rompen por completo la armonía constructiva de la calle. Casos concretos los podemos ver repartidos, principalmente, por el barrio de San Mateo y San Lucas. En la noble plaza de Ponce de León, junto al magnífico balcón esquinado, joya del renacimiento jerezano, la elegante fachada del colegio del Salvador y el compás del convento de Santa Rita acaban de levantar un paramento blanco con puerta discotequera, donde antes estuvo una casita con graciosos balcones siempre cuajados de flores y un abandonado local pero de cierta antugüedad. La calle Justicia está llena de ejemplos de este casco antiguo ikeado que estamos construyendo para vergüenza de generaciones venideras. El entramado de calles junto a Chancillería es otro exponente de este desprósito con la tradición y belleza estética de una collación que es un auténtico barrio de Santa Cruz jerezano, callejuelas que se vislumbran desde Francos o por el boquete de Porvera con cierto misterio y evocador guiño a nuestra historia, con rincones perdidos como aquel de la calle de la Carne con su azulejo de la Virgen del Amor y Sacrificio al fondo donde hoy se ve solo un desolador derribo entre arcos apuntados.
      
     Múltiples ejemplos inundan nuestro casco histórico de nuevos edificios "ikeados" donde la funcionalidad priva por encima de todo, nuevos edificio que redecoran las señas históricas de la ciudad.
   
     Por el contrario si es digno de valorar y alabar la apuesta seria y decidida de la iniciativa privada por adquirir fincas del casco antiguo para restaurarlas, rehabilitarla para vivienda familiar, respetando escrupulosamente cuantos elementos históricos y artísticos poseen y añadiendo otros que en nada desentonan con el conjunto arquitectónico del edificio, es más, vienen a potenciar su belleza, aportando categoría también a la zona donde se encuentra ubicado.En estos casos, donde antes cabían dos, en el mismo espacio, no caben tres, ahora, en una antigua casa de vecinos donde antes cabían siete familias, entre salas y alcobas, hoy cabe solo una con garaje y almacén en la planta baja y viviendo en la superior, pero todo ello "poniendo en valor", como tanto se estila hoy por los políticos, cada uno de estos singulares edificios.
   
      Nuestros histórico casco histórico merece mayor protección y respeto, solo hay que poner de ejemplo al de Cáceres para darse cuenta que no todo se puede "ikear".
 
      (Artículo publicado en Información Jerez el pasado sábado 12 de febrero de 2011)

Evocador aspecto de la calle de la Carne antes de los derribos acometidos en los últimos años. 
     
   

martes, 15 de febrero de 2011

LOS DUEÑOS DE LA PORVERA

    
      DEDICADO A LOS COFRADES DE LA VIRGEN DE LA SOLEDAD, REINA DE LA PORVERA

     El plan de movilidad de Jerez hace honor a su nombre. Para acceder al centro de la ciudad, y si tienes que ir con el coche primero hay que confeccionarse un plan de tráfico y después echarle gasolina, porque las vueltas y los movimientos del vehículo intentando llegar a un lugar concreto es inevitable.

     La nueva medida afecta a la céntrica calle Porvera, la que en tiempos fuera camino que circundaba la muralla medieval, una de las primeras calles del Jerez extramuros, la de Por-vera de la muralla,  en vez de por el lado de la muralla, la calle del viejo convento Mínimo después escuela de Arte y de Empresariales, de la primera casa lasaliana y marianista, la de las grandes mansiones de Pemartín, frente a Cristina; de Abrantes, esquina con Escuelas, con su portada dieciochesca y  sus muebles con portafotos reales; de Angulo y Dávila posteriormente del matrimonio García-Pelayo-Guerrero , hoy pidiendo urgente restauración; de los Mateos o la que fuera  del Marqués de Casa Arizón, que en tiempos dio nombre a la calle.

     La calle de las dos Encarnas, la Viuda de González de la Peña y de la Viuda de Ruiz-Mateos, aquella dama rondeña de enternecedora estampa. La calle donde naciera el ilustre marino Javier de Salas y Rodríguez-Morzo y donde viviera el renombrado Arquitecto Hernández-Rubio. La calle de las sombras parisinas, de la Casa Petra, reliquia de los viejos tabancos cátedra de la Universidad de la calle; de los periódicos de Castro, del museo de las antiguas máquinas de escribir, de los montaditos buenos, de los olores a tortillas, de las figuritas de Belén, de las persianas de esterillas, de la farmacia que me recuerda a aquella mujer graciosa y ocurrente esposa de Manuel Alonso Cortiguera, que tan buenos momentos nos hacía pasar a toda mi familia en las veraneos del Puerto. La calle de escaparates con grandes onzas de chocolate bajo la torre albarrana, de las impresionantes inundaciones con melones flotando y de las celebraciones en la Cepa de Oro.. La calle de las carretas que miran a las marismas de Doñana bajo un palio morado de jacarandas y la calle de la Soledad, la Soledad de la Porvera, la que en su recogida, con su candelería encendida da nobleza a sus fachadas, al verde de sus árboles y hasta a la luna que se asoma entre las ramas, la de la Virgen que con su sola presencia no necesita más historia para dar empaque a la calle que va junto a la muralla.
   
     Pues en este marco de lujo vienen nuestros munícipes y colocan, en todo el centro de la antigua calzada donde antaño llegaban las sombras de las almenas del Jerez amurallado , una barrera en tonos azules para delimitar las dos direcciones, una barrera mas propia de una pista de coches de choque, que de la nobleza de esta via que un día perdió la vista de sus viejas murallas. Porque ya no se podrá aparcar, porque la Porvera es ahora de ida y vuelta, porque la movilidad obliga a moverse, a no parase en este paseo que ha fabricado el paso del tiempo, ha surgido la polémica, porque hay aún quien piensa que las calles con historia no son para recrearse en ellas sino para llegar antes y más cómodamente a otros sitios.  Para pararse el menos tiempo posible y no estorbar, para descargar y cargar, para comprar y quitarse de enmedio, para llegar hasta la misma puerta sin tener que recorrer ni un solo tramo de ella, para seguir viviendo en esta sociedad de la falta de tiempo, de las prisas y de las comodidades.
     
     Los restos de las murallas que se asoman tímidamente, entre colores de otras épocas, los morados de las jacarandas que aguardan sin prisas florecer cada primavera, los sillares de las nobles fachadas que aguantan lluvias y tempestades, los sonidos de la algarabía infantil de las escuelas de ayer y de hoy, los tradicionales carros iniciando, año tras año, un nuevo camino hacia el Rocío y los portentos de las manos de la Soledad agarradas a su sempiterno clavo de los martirios no necesitan carril bus, ni aparcamientos, ni prisas, ni polémica alguna. Recreemonos en su calma y aprendamos de ellos que son, porque asi lo ha  forjado el paso del tiempo, los auténticos dueños de la Porvera.
     
      (Artículo publicado en Información Jerez el 10 de enero de 2009. Aquellas medidas para agilizar el tráfico de la Porvera fracasaron y dos años después esta emblemática calle jerezana sigue siendo un caos circulatorio donde predominan los coches aparcados en doble fila. Precisamente hoy se ha dado a conocer que el aparcar en doble fila es la infracción más frecuente en España)

Imagen de otros tiempos de la calle Porvera cuando aún no estaba inundada de vehículos 

     

lunes, 14 de febrero de 2011

SANTOS PATRONOS

     

    EN EL DÍA DE SAN VALENTÍN

     Existen Santos Patronos para todos los gustos, San Antón para los animales, Santa Apolonia para los dentistas, San Gregorio Magno para los cantantes, San José de Arimatea para los funerarios, San Gabriel para los mensajeros y operarios de televisión, el Buen Ladrón para los presos. etc. En Jerez tuvimos un Santo Patrón para cada gremio, San Telmo para los barqueros, San Pedro para los canteros, por aquello de "tu eres piedra y sobre esta piedra edificaré mi iglesia", San Bartolomé para el gremio de curtidores de piel, San José para los carpinteros, etc. la mayoría de estos patronazgos han quedado en el olvido porque lo que verdaderamente interesa en la actualidad es lo comercial y uno de los Santos Patronos mas rentable económicamente es, el que celebramos hoy, San Valentín, el Patrón de los enamorados. Un santo que hay quien dice incluso que no existió sino que forma parte de la leyenda, de esas historias que interesan mantener aunque no se puedan demostrar.
   
      Cuentan que San Valentín fue un médico romano que se hizo sacerdote y que casaba a los soldados, a pesar de que ello estaba prohibido por el emperador Claudio "El Gótico" que lo consideraba incompatible con la carrera de armas. El emperador ordenó decapitarlo en el 270, un 14 de febrero, dando origen a esta fiesta. La festividad fue borrada del calendario eclesiástico en el año 1969 como parte de un intento para eliminar santos de origen posiblemente legendario. Existen otros San Valentín pero estos nada tienen que ver con los enamoramientos. La fiesta de San Valentín carece de carácter religioso, es puramente comercial, seis de cada diez personas así lo consideran.
     
      Una encuesta realizada por una empresa relacionada con las ofertas de viaje por Internet, revela que un 85 por ciento de los encuestados tiene intención de regalar algo a su pareja aprovechando la fiesta de San Valentín. Probablemnte pocos de estos enamorados estarán dispuestos a gastarse 38.600 euros que cuesta una romántica cena de lujo y una noche de amor (con dos relojes Cartier de regalo) en la suite presidencial de uno de los hoteles de lujo de Shanghai que este año compite por ofrecer la cena de San Valentín mas cara y lujosa posible.
    
     Me parece que, de aquí de Jerez, van a ir pocos hoy a Shanghai, como mucho a un restaurante chino a pedir el menú del día con sus rollitos de primavera y su arroz a las tres delicias porque el índice de paro, unido a la crisis y a las pocas perspectivas de empleo no da para mucho más, y si no que se lo pregunten a los párrocos de Jerez que, entre el desempleo y la imposibilidad de acceder a una hipoteca se están quedando sin bodas o al bordador Ildefonso que ha visto como ha disminuido, en gran medida, la confección de túnicas para la próxima Semana Santa. 
  
      Tendremos de nuevo que invocar a los Santos Patronos para salir de este bache y ahora que estamos en época de carnaval habría que recordar aquello de "el patrón de los paraos es San Felipe, San Felipe González", ahora tenemos mas suerte porque Felipe González no estaba incluido en el santoral ni tenía poder intercesor, pero San Martín de Porres si y San Martín si es Santo Patrón, ampara e intercede por todos los "zapateros" del mundo.  Y el ser zapatero  es algo bastante complicado porque hay que poner empeño y habilidad en arreglar, lo que por estar tan gastado y deformado, en la mayoría de los casos ya no tiene arreglo.

     Aprovechemos el día de San Valentín que tampoco hay que ir a Shanghai para pasárselo bien y dejemos a los políticos con sus problemas porque ya lo dice el refrán: Donde hay patrón no manda marinero.  
  
      (Artículo publicado en Información Jerez el 14 de febrero de 2009, día de los enamorados)

Barriada San Valentín en Jerez

     
   

domingo, 13 de febrero de 2011

LOS RÍOS NO SON CEMENTERIOS

    
      Hace trescientos años, concretamente en 1709, el ciudadano Juan García, conocido por "Juan el de las brevas" o "Juan Breva", es ahorcado por haber dado muerte a su mujer con esta fruta envenenada. Para conducirlo al suplicio lo introducen en un serón y lo atan a la cola de un caballo. Después de ahorcado lo meten en un barril, en el cual es transportado al río Guadalete y arrojado a él. Allí lo recogería la Hermandad de la Santa Caridad, radicada en varias poblaciones de la provincia de Cádiz´y que en Jerez tenía un hospital concretamente en el edificio de la calle Consistorio donde hoy se encuentra el Ayuntamiento.
    
     La historia de los ríos, desgraciadamente, han ido unida a acontecimiento lúgubres y oscuros, relacionados con crímenes y desapariciones, sus orillas se han convertido en escenarios de desagradables donde la muerte es protagonista.En estos días todas las miradas están puestas en el Guadalquivir, ese rio amplio y hermoso, que nace cerca de Cazorla y vine a morir junto a Doñana y las playas de Sanlucar. El Guadalquivir recibió el cuerpo de Marta, la joven sevillana víctima de la sinrazón humana, de crueldad de unos jóvenes, fruto de unas mentes carente de valores y sin respeto alguno por la vida humana.
   
       El Guadalquivir recibió a Marta a su paso por Sevilla y la sociedad civilizada espera aún poderla encontrar. Marta no es del rio, por mucho que unos desaprensivos y cobardes la hayan arrojado a las aguas como el que tira una colilla apagada. Marta somos todos y por eso no podemos dejar que una parte de nostros, de esta sociedad que lucha día a día por la vida, por la libertad y por el respeto mutuo se unda en las oscuridades del fango de la impotencia. Marta tiene que aparecer, ojalá como el Conde de Montecristo salvado por el destino, después de haberlo dado por muerto y arrojado a las profundidades, pero eso es difícil porque las investigaciones policiales, desgraciadamente, apuntan en otro sentido.
     
      El Guadalquivir como nuestro Guadalete, no son fosas comunes, no son escenarios para luchas ni batallas, ya lo de la Batalla del Guadalete es tan antiguo que casi se no olvida en el tiempo por mucho que supusiera el comienzo de la invasión musulmana en España. Ni el Guadalquivir con sus 657 Km. de longitud y su superficie de 58.003 Km cuadrados, con todo su caudalosa desembocadura, ni el Guadalete con sus 3.430 Km. cuadrados de cuenca tienen capacidad para acoger la grandeza de un ser humano.
      
      Los ríos no son cenmenterios, el cementerio, en todo caso, es el mar, ya lo dijo el poeta "nuestras vidas son los ríos que van a parar a la mar que es el morir". Y porque nuestra vida son los ríos, el Guadalquivir, el mítico Betis, el mayor de los ríos atlánticos de la península Ibérica, el gran río enteramente español, tiene que devolver al mundo lo que no le pertenece.
     
      El Guadalquivir  divaga desde Sevilla a Sanlucar por una amplia llanura fluvial , mal definida, a menudo pantanosa, y describe en ella grandes y movedizos meandros, desembocando en Sanlucar, tras salvar la difícil barra de Bonanza. Es la misma travesía que realizan tantos turistas desde Sevilla, la misma travesía que puede haber realizado Marta del Castillo, la misma travesía que vienen rastreando las fuerzas de seguridad del Estado, la misma travesía que viene haciendo este rio desde tiempo inmemorial no para servir de cementerio sino para llenar de naturaleza viva sus orillas, no para un valle de lágrimas sino para llenar de vida su propio valle, el valle del Guadalquivir. Por eso Marta no es del río y Marta es de todos y tenemos que encontarla.
     
        (Artículo publicado en Información Jerez el 27 de febrero de 2009. Dos años después de aquel lamentable suceso, con motivo de celebrarse el juicio contra los presuntos asesinos, la policía ha vuelto a iniciar las labores de búsqueda del cuerpo de Marta del Castillo)

Perspectiva histórica del río Guadalete en su desembocadura junto a la playa de la Puntilla en El Puerto de Santa María

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