viernes, 18 de marzo de 2011

LA ROSA MANOSEADA


              La rosa, como cualquier ser vivo, tiene su hábitat particular, aquel espacio en donde por naturaleza se desarrolla y en donde alcanza toda su belleza y esplendor.
Alguien dijo en cierta ocasión que la Semana Santa jerezana es como una rosa, delicada, extremadamente bella, pero con espinas, unas espinas que más que afear sirven para proteger lo que es intocable, lo que sólo permite un normal crecimiento que hace que nazcan nuevas flores y la planta adquiera toda su hermosura.
Nuestra Semana Santa en los últimos tiempos ha sufrido tantos trasplantes de macetas que hace que empiecen a surgir hierbajos que no dejan crecer al rosal. La Hermandad de la Yedra, siguiendo con el símil vegetal, está siendo una de las más perjudicadas por estos cambios de tiestos. La ampliación de la Carrera Oficial, las corrientes que quieren unas hermandades siguiendo unos mismos parámetros y en especial la trasformación de una Madrugada Santa que, de estar casi vacía ha pasado a estar llena de público pero no precisamente de quienes hacen de la calle un auténtico testimonio de fe, viene reportando una serie de inconvenientes para los recorridos procesionales de las cofradías y más concretamente para esta hermandad de la Plazuela que, una vez más, ha tenido que hacer la llamada de atención para que la Semana Santa jerezana no sufra más trasplantes, que las cofradías ni pueden ni deben estar a expensas de quienes la manejen desde fuera y menos aún que sean manoseadas, porque como diría el poeta, la Semana Santa es como la rosa que cuanto más se toca más se estropea.
La Semana Santa jerezana sufrió el gran trasplante cuando tras la Guerra Civil se implanta la Carrera Oficial y las cofradías se tuvieron que adaptar a nuevos métodos más sevillanistas, ganando oficialidad y brillantez pero perdiendo algunas tradiciones seculares.
El nuevo siglo XXI ha traído consigo otra gran trasformación, tanto a lo que respecta a la estética en la calle como a la mentalidad sobre los fenómenos religiosos, ahora, con motivo de la incorporación de nuevas hermandades, se habla de una reestructuración de los días santos y hasta se pide que en algún lugar del recorrido procesional se sustituya cualquier marcha procesional, por el himno de Andalucía, una iniciativa que no estaría nada mal si, a cambio, en algunas de las sesiones más importantes del Parlamento Andaluz se interpretara Amargura de Font de Anta.
Dejando incongruencias aparte yo me quedo con aquello de que el gran triunfo de las cofradías era el no haberse adaptado a los tiempos sino que los tiempos son los que, precisamente, se han ido adaptando a ellas. No se puede adaptar una maceta de rosas a un rincón oscuro de la casa porque se marchitaría, por muy bien que quede allí, hay que adaptar la decoración de la casa a ese ramo de flores si querremos conservarlo, darle la luz que necesita, aire para que respire y espacio natural para que crezca, las flores bellas hay que mimarlas, abonarla; no dejarle que se seque y podarla sólo cuando haga falta, cambiarla de tiesto con cuidado, cuando las fuerza de sus raíces pidan mayor espacio para alimentarse y cambiarla de sitio, únicamente, cuando ella necesite un mejor lugar, no cuando los inquilinos de la casa se cansen de verla allí o tenga que dejarle el sitio a otra nueva o, peor aún, porque en aquel lugar sean maltratadas.
Las hermandades de penitencia son las rosas de la Semana Santa, sin ellas la Semana Mayor jerezana desaparecería, por ello ha llegado el momento de pensar más en ellas en particular y menos en la Semana Santa en general, más en la maceta de rosas y menos en la decoración general de la casa, más en los de dentro y menos en lo de fuera, más en su esencia penitencial y menos en su capacidad vecinal , más en lo que da vida a todo esto y menos en lo estético o lo que interesa a los demás. Que las circunstancias no manoseen más a las cofradías porque si no cuidamos estas rosas, ellas solas se marchitarán y permanecerá, únicamente, la inerte cara de las espinas.
(Artículo publicado en Información Jerez el 11 de febrero de 2006. De nuevo, siguiendo la tónica de los últimos años, se alzan voces propiciando el cambio de la Carrera Oficial).

"Descendimiento en el Arenal" Esta antigua fotografía parece representar aquellas ceremonias del Descendimiento de Cristo de la Cruz que organizaba la Hermandad del Santo Entierro y que desparecieron con los nuevos tiempos.



miércoles, 16 de marzo de 2011

COFRADES DE JEREZ


Cada año por estas mismas fechas se pone en marcha todo un aparato de actos, convocatorias, montajes y publicaciones que desembocarán en una nueva Semana Santa. Ello es testimonio de la vitalidad de nuestras hermandades que, estando presente, durante todo el año en el bullir cotidiano de la ciudad, ahora alcanza todo el protagonismo que le corresponde.
Como señala Sánchez Dubé cuando el ciclo litúrgico se va cumpliendo y se presiente la Semana Santa, el pulso acelera su ritmo, porque le cofradía, con cadencia de siglos y compás penitencial repetido, va a asumir su máxima obligación de culto público, va a exponer su teoría y testimonio de fe colectiva.
El cofrade que no repara en sacrificios. que lo supedita todo a su hermandad, que a lo largo de siglos ha sido capaz, con la ayuda del Señor, de realizar el milagro de la existencia continuada de nuestras hermandades, que no está adscrito a determinada clase social, porque surge de todas ellas, que no está clasificado por profesiones o actividades intelectuales, cada cual según las aptitudes que con Dios le dotó, asume una responsabilidad y cumple un cometido en el seno de su cofradía.
Y a ellas se sirve con desprendimiento y mucho amor, desde la dirección o desde el trabajo material o artesanal, consciente cada cual de la aportación generosa a una historia dilatada en el tiempo que sólo el cielo puede juzgar, y que está repleta de ejemplares trayectorias. Suele ocurrir que en esta historia los nombres de las personas desaparecen al paso inexorable del tiempo, por ello es bueno recordar que hubo unos primeros que hicieron posible que todo continuara y llegara hasta nuestros días.
Diego Rodríguez y Andrés Santiago en 1542 ya fundaron, en nuestra ciudad, una cofradía para salir en Semana Santa, la de la Vera-Cruz. En 1468 Bartolomé Giménez ya había hecho Io mismo con la de San Antón. Diego de Cuenca, en 1555 era el primer rector de la cofradía de la Piedad. Mateo de Medina era hermano del Dulce Nombre en 1589. García de Ávila ostenta el cargo máximo y principal en las Cinco Llagas cuando en 1561 se redactan primeras reglas. Miguel Núñez de ViIlavicencio era rector de la Soledad en 1609, y Juan Vázquez y Melchor García hermanos mayores cuando en 1573 se funda la del Santo Crucifijo de la Salud. Francisco Maya es el primer hermano mayor conocido de la Expiración. Antonio de Ribera fue hermano mayor de San Andrés, la del Nazareno, en 1604. Francisco Ponce y Francisco Martín reconstituyen en 1602 la de San Bartolomé. Francisco de Paula, en 1615, encabeza el grupo de cofrades que fundaran la de San Juan Bautista, germen de la Coronación. Pedro de Barja era ya en 1567 hermano mayor de la Virgen de los Siete Cuchillos. Canteros como Juan Díaz de la Guerra dieron origen en el siglo XVII a la de San Pedro, hoy del Prendimiento; y en 1712 Pedro Camacho, Conde del Paraíso, figura como prioste en la súplica que le eleva al provisor de la Diócesis para que legalice la cofradía de los Judíos de San Mateo.
A todos estos cofrades de la Semana Santa más antigua, le han seguido muchos más fundadores, muchos cofrades que pusieron la semilla para que, dentro de pocos días, podamos gozar de una Semana Mayor incomparable y única. Ellos fueron los primeros soñadores de un sentimiento cofrade que ha permanecido durante siglos.
Sirvan estas líneas de homenaje y reconocimiento a los primeros cofrades de Jerez, los que se pierden en la historia, los que ya no aparecen en las ilustraciones, ni en la memoria porque quedan ocultos en los tiempos. Aquellos cofrades que hicieron posible, calladamente y en silencio, sin apenas medios, iniciar un camino que ha llegado hasta nuestros días envuelto en grandes dosis de esplendor y grandeza. A todos, el reconocimiento más sincero y la gratitud más profunda por haber fundado, y habernos regalado, la historia más grande jamás contada, la Semana Santa de Jerez.
(Artículo publicado en Información Jerez el 24 de marzo de 2007)

Grupo de cofrades de la Hermandad de la Amargura en sus años fundacionales

Antiguos cofrades de la Hermandad de la Oración en el Huerto




martes, 15 de marzo de 2011

CULTO PÚBLICO


La Semana Santa, por encima de todo, es una solemne manifestación de culto público, se le querrán dar muchos argumentos históricos, culturales, populares, pero lo que da sentido a las estaciones penitenciales de las cofradías es el culto público. Sólo hay que ponerse delante de las Reglas de las cofradías para comprobar que es lo primero de lo primero, como en el Capítulo I, Artículo 1.a se menciona a la hermandad y cofradía como "una asociación pública de fieles, mediante la cual, se busca promover el culto público a Dios Nuestro Señor, a la Santísima Virgen, a los Santos y Beatos, o en sufragio de los fieles difuntos" Y como se determina que el fin principal y específico de la hermandad y cofradía es la promoción del culto público, que es el "que se tributa cuando se ofrece en nombre de la Iglesia por las personas legítimamente designadas y mediante actos aprobados por la autoridad de la Iglesia".
El carisma eclesial de nuestras hermandades y cofradías viene dado, por tanto, en el culto público y todos los demás fines (formativos, de apostolado, evangelizadores, fraternos, o de caridad y piedad) llegan por su pertenencia a todo el cuerpo de la Iglesia Católica. Por ello no podemos olvidar que, como asociación de fieles, las hermandades participan junto a otras formas de asociación cristiana, de los mismos fines de la Iglesia: la alabanza divina y el amor fraterno, especialmente con los más excluidos y desfavorecidos. Pero ello no justifica que por esa debida caridad cristiana se olvide la primordial misión del culto a Dios. Lo ha dicho en varias ocasiones nuestro anterior obispo, "las hermandades no son ONG y deben atender con prioridad el culto a Dios". Ese es el auténtico carisma de las hermandades dentro de la Iglesia y lo que ha hecho posible que estas instituciones se hayan mantenido vivas durante siglos.
El cofrade no debe de avergonzarse de que dedica parte de su vida a sus hermandades y por lo tanto al culto, porque el culto público no es algo obsoleto que ya no tiene sentido, ni intentar subsanar las cantidades económicas que las hermandades se gastan en rendir culto a Cristo y a María, argumentando iguales cantidades para obras sociales.
Las hermandades son asociaciones de culto y lo deben llevar a honra, aunque sólo sea a lo único que se dediquen, porque el culto a Dios es algo sumamente importante para la Iglesia y para el mundo. Más aún en estos tiempos en los que hablar de culto ni está de moda ni interesa en la sociedad del materialismo.
En el año 1771 con el edicto de reducción de cofradías de Carlos III, un edicto firmado por las dos autoridades la civil y la religiosa, las cofradías quedaron suprimidas pero no las procesiones, con ello la autoridad, tanto civil como religiosa, no quedaron en entredicho y el pueblo no perdió su arraigada Semana Mayor. La primera Hermandad que se reorganiza en Jerez es la de la Vera- Cruz, y, sin duda, las demás cofradías mirarían a la de la Vera- Cruz para obtener lo mismo, pero no es hasta pasado mucho tiempo después cuando comienzan a restaurarse las demás cofradías y no por impedimento legal sino por la desidia de los propios cofrades que mientras se autorizara la procesión no había prisa en reorganizar la vida de hermandad.
¿Qué conclusiones podemos sacar con esto? Pues, claramente, que lo más importante para una cofradía, siempre ha sido su salida procesional. Por eso nuestras hermandades siguen vivas y pujantes porque cuentan con la fuerza del culto público a Dios, a Cristo y a su Madre, por eso cada año tenemos Semana Santa y por eso los cofrades y sus hermandades siguen teniendo vigencia en todos los tiempos, porque el culto a Dios hecho en nombre de la Iglesia, por las personas legítimamente designadas y mediantes actos aprobados por la autoridad eclesial, no caduca en el tiempo, es tan vigente como el sentimiento que moverá estos días los corazones y tan actual como ese Crucificado que ya está presto a seguir siendo el protagonista de la historia. No olvidemos que mañana comienza un gran acto de culto público, respetemos a los que así lo quieren y no lo distorsionemos, la historia nos lo agradecerá.
(Artículo publicado en Información Jerez el Sábado de Pasión 15 de marzo de 2008, vísperas del Domingo de Ramos. Esta noche se celebra el tradicional Pleno de Toma de Horas donde las Hermandades jerezanas reciben sus horarios e itinerarios de cara a la próxima Semana Santa)

Altar de cultos de la Hermandad del Mayor Dolor correspondiente al año 1936

)

lunes, 14 de marzo de 2011

VENTICINCO AÑOS DEL VÍA-CRUCIS DE LAS HERMANDADES I


EN EL TRADICIONAL PRIMER LUNES DE CUARESMA, FECHA DE CELEBRACIÓN DEL VÍA-CRUCIS DE LAS HERMANDADES
En este año de 2006 se cumplen 25 años ininterrumpidos que la Unión de Hermandades viene organizando el Vía- Crucis de cada Cuaresma.
Fue en 1981 cuando el Consejo que entonces presidía don Juan Huertas acuerda, recogiendo una iniciativa de la Juventud Cofrade jerezana, organizar un Vía-Crucis que, presidido por una imagen titular de una Hermandad, sirviera como preparación y reflexión para el periodo cuaresmal.
Si bien anteriormente la Unión de Hermandades había organizado algunos Vía- Crucis no es hasta 1981 cuando se inicia oficialmente este piadoso acto con carácter de continuidad y que alcanza en este año su vigésimo quinta edición.
Fue la imagen del Santo Crucifijo de la Salud la que abrió esta etapa, partiendo de San Miguel y recorriendo las calles de su barrio, el éxito de la convocatoria animó a los miembros del Consejo a continuar su celebración, designándose para el año siguiente, 1982, a la imagen del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y en 1983 a Nuestro Padre Jesús de la Vía- Crucis, ambas imágenes presidieron el Vía-Crucis recorriendo las calles adyacentes de Santiago y San Francisco.
El año 1984 es declarado Año Santo de la Redención con tal motivo el Vía- Crucis de las Hermandades tendría como centro la Santa Iglesia Catedral, trasladándose hasta ella la imagen del Santísimo Cristo de la Expiración.
En 1985 se designa al Cristo de la Defensión, que tenía previsto recorrer las calles del barrio de San Pedro, pero la lluvia obligó a que el acto se desarrollase en el interior del templo capuchino. Al siguiente año 1986 es la devota imagen del Señor de las Tres Caídas quien preside el Vía- Crucis, realizándose el recorrido desde su templo a la Catedral. Igualmente la Catedral tuvo como eje los Vía- Crucis de los años 1987 (Cristo de la Lanzada), 1988, Año Mariano Internacional (Virgen de las Angustias), 1989 (Jesús Nazareno) y 1990 (Santísimo Cristo del Amor, coincidiendo con sus Bodas de Oro fundacionales). También con motivo de sus Bodas de Oro, fue designada en el año 1991 la imagen del Señor de la Oración en el Huerto para realizar éste acto, que se desarrolló por el interior de los claustros dominicos.
Los años sucesivos se deja de ir a la Catedral teniendo como centro los siguientes templos: en 1992 Santiago la imagen del Santísimo Cristo de la Esperanza, cuya Hermandad de la Vera-Cruz cumplía efeméride; en 1993 Santo Domingo a donde se trasladó el Santísimo Cristo de la Coronación; y en 1994 los jardines de la Atalaya, el Vía- Crucis lo presidió Nuestro Padre Jesús de las Misericordias.
En el año 1995 se vuelve al primer templo jerezano dado que la imagen designada es el Cristo de la Viga, aunque la idea era su traslado a San Miguel pero la lluvia lo impidió y se realizó el acto en el interior del templo catedralicio. Al siguiente año el Señor de las Penas si es llevado a la Catedral.
En 1997 el Señor del Prendimiento preside el Vía-Crucis de las Hermandades al cual se fija un recorrido con destino a San Marcos y vuelta a su sede.
El Vía- Crucis de 1998 sirvió para que las imágenes titulares de la Hermandad del Perdón fuesen trasladadas desde Santa Ana a su nueva sede de la Ermita de Guía, haciendo estación en la Catedral. Destino en la catedral tendrían, también los Vía. Crucis de 1999 y 2000, presididos, respectivamente, por las imágenes del Sagrado Descendimiento y del Señor del Consuelo.
2001, 2002  y 2003 el Vía. Crucis de las Hermandades se llevaría a cabo, casi en su totalidad, en el interior de San Miguel, siendo las imágenes elegidas la del Señor de la Sentencia, el Señor del Ecce-Homo y el Señor de la Flagelación. La lluvia impidió que en 2004 el Cristo de la Exaltación alcanzara el templo dominico y el pasado año e Vía- Crucis de las Hermandades, presidido por el Cristo yacente de la Caridad, volvió a centrar su celebración en nuestra Catedral.
Este año la imagen del Santo Entierro de Cristo se dirigirá a la iglesia patronal de la Merced y cerrará, al igual que en Semana Santa culmina la pasión según Jerez, un ciclo en el Vía- Crucis de las Hermandades.
(Artículo publicado en el suplemento "Cofrade" de Información Jerez el domingo 5 de marzo de 2006. Posteriormente han presidido el Via-Crucis de las Hermandades las siguientes imágenes: 2007 de nuevo Jesús de la Vía-Crucis, 2008 el Señor de la Clemencia, 2009 el Cristo de la Lanzada y 2010 por segunda vez el Señor de las Tras Caidas. Todos estos Vía-Crucis tuvieron como marco la Santa Iglesia Catedral, salvo el del Cristo de la Lanzada que por las inclemencias meteorológicas se celebró en la Basílica del Carmen.)


El presedente de los Vía-Crucis de las Hermandades furon aquellos otros que, multitudinariamente, organizaban, a mediados del pasado siglo XX, los Luises con la imagen del Cristo de la Buena Muerte del templo de la Compañía.




domingo, 13 de marzo de 2011

LUCES Y SOMBRAS

    
     Hijo de Juana “la loca” y nieto de los Reyes Católicos, Carlos I de España y V de Alemania gobernó en nuestro país, Alemania, los Países Bajos, Italia y el Nuevo Mundo, cuenta la historia que en su imperio no se ponía el sol. Las luces de aquel imperio fue retomándose en sombras y España poco a poco fue perdiendo sus dominios hasta convertirse en un país con más sombras que luces. Hoy nos acecha la sombra del paro, de la corrupción, del terrorismo, de la violencia de género, de la droga y de un separatismo que aleja aún más esa potencia imperial que un día tuvo España. En la costa del sol la especulación le ha hecho perder esa luminosidad que tuvo y nuestra costa de la luz se ve amenazada por la sombra de grandes complejos hoteleros que harán perder parte del encanto de sus costas. La sombra se sigue vendiendo y la luz se sigue apagando. y si no que se lo pregunten a los vecinos de algunas zonas del centro de Jerez y de sus barriadas que han padecido apagón en estos días.
   
      Jerez, en los últimos tiempos se debate entre luces y sombras, promesas y realidades, grandes proyectos y pocos recursos,nuevos puestos de trabajos y un mayor índice de paro. Pocas luces y muchas sombras sobre una ciudad en la que se acumulan las protestas por impagos y sueldos desorbitantes, jóvenes sufientemente preparados sin trabajo y enchufes por doquier. La sombra de un Ayuntamiento que se ve incapaz de hacer frente a los sueldos de una nómina de personal sobredimensionada y las pocas luces de quien o quienes provocaron o han provocado esta situación.
   
     Las calles de Jerez se han visto a oscuras estos días por falta de luz eléctrica, la situación momentaneamente parece que se ha solucionado, no sabemos si volveremos a aquellas lámparas de gas de antaño o a la luz de los cirios como en las iglesias, lo que a nadie escapa es que nunca nuestro Ayuntamiento ha estado tan a dos velas como ahora. 
   
     Las encuestas vaticinan un cambio radical en las elecciones municipales, lo que todo el mundo se pregunta ahora no es quien estará al frente del Consistorio en los próximos años,sino que pasará con la cuarta pregunta, porque en esas encuestas falta la cuarta pregunta, en la que está depositada ahora las arcas municipales. Para los que desconocen el sentido del dicho popular de estar a la cuarta pregunta, hay que decir que tiene su origen en  comentarios relativos a los procesos judiciales, las preguntas “generales de la ley” que son las primeras que se hacen a los declarantes, inquieren por lo siguiente y en este orden, según consta en los formularios al efecto a los que se debían ajustar los escribanos al tomar declaración: 1º Nombre y edad. 2º Patria y profesión. 3º Religión y estado.4º Rentas.Si posteriormente el juez hacía una pregunta relacionada con el dinero del declarante, éste respondía que tal gasto o tal actividad no era posible por estar a la cuarta pregunta.
   
      La cuarta pregunta es la gran incógnita de futuro del Ayuntamiento jerezano, habrá que tener muchas luces para poder salir de tantas sombras como viene cubriendo a la ciudad en los últimos tiempos, habrá que ser un iluminado para solucionar tantos problemas sin que ello suponga sombras para la ciudadanía y sobre todo para los empleados municipales, habrá que buscar rayos de luz que logren, poco a poco, acabar con tantos horizontes oscuros como parece que acechan a nuestra ciudad.
   
     Para que penetre la luz es necesario la transparencia, una transparencia que traiga claridad  de ideas y amplio visión de futuro. No aspiramos los jerezanos al imperio de Carlos V, donde no se ponía el sol, pero si pedimos que cuando se nos ponga el sol y paseemos por nuestra bella ciudad, no nos demos contra la pared porque no veamos más allá de nuestras narices. Esta falta de luz será signo de que se olvida una de las principales misiones que tiene cualquier dirigente, poner luces donde impera demasiadas sombras. Sombras que, desgraciadamente, seguimos padeciendo en Jerez.

    (Artículo publicado en Información Jerez ayer sábado 12 de marzo de 2011)



Imagen de antaño de una calle Larga jerezana con un alumbrado público a base de bombillones pendientes de un cable. Al fondo el noble edificio que en tiempo se conociese como la fábrica de la luz. 



sábado, 12 de marzo de 2011

VERA-CRUZ Y EL ARTE JEREZANO II


Tras  el derribo en 1868 del jerezano templo de la Vera-Cruz las imágenes  de la Cofradía pasaron al convento de las Franciscanas Descalzas de la calle Barja, el Ecce Homo a la Victoria, las puertas y algunas imágenes de valor a San Pedro, la Divina Pastora a Sanlúcar de Barrameda, y un magnífico retablo de Animas de escuela sevillana, atribuido a Francisco Camacho de Mendoza, representado a la Santísima Trinidad y a San Francisco redimiendo almas, al antiguo convento de Santo Domingo y tras el cierre de este a nuestra iglesia catedral.
Esta histórica Cofradía quedó postergada para ser reorganizada en 1945, estableciéndose originariamente en la Parroquia de San Pedro, para luego pasar a formar parte de la congregación marianista y finalmente establecerse en la emblemática iglesia de San Juan de los Caballeros. Y ha sido aquí en donde esta señera corporación ha vuelto a demostrar su jerezanismo. Primero recuperando en su totalidad el vano de la puerta principal, inutilizada en una, no muy certera, adaptación del siglo XIX, aprovechándose, esta obra, para solucionar el problema que ocasionaba una grieta que partía el frontón de dicha puerta y hacía peligrar la estructura de la portentosa torre-fachada del templo.
Pero la gran aportación de esta Cofradía a nuestro patrimonio monumental fue, sin lugar a dudas, la restauración que se llevó a cabo en este templo histórico de San Juan de los Caballeros, tras varios años del cierre al culto debido al rayo que cayó sobre la torre en Mayo de 1981.
Con motivo de esta circunstancia la iglesia quedó clausurada y con un futuro más que incierto.
Durante los años de su cierre el recinto sagrado sufrió todo tipo de expolios y actos vandálicos, y lo que es peor, mientras esto sucedía, tan histórico monumento jerezano seguía padeciendo el olvido de instituciones y organismos competentes y tuvo que ser una Hermandad la que se moviera y buscara los medios necesarios para que el hermoso templo de San Juan de los Caballeros, poseedor de uno de los más ricos ábsides de Andalucía, con elementos arquitectónicos mudéjares, góticos, renacentistas y barrocos, y con una página de oro de nuestra historia local impregnada en las piedras de sus muros y bóvedas, se reabriera al culto católico por obra y gracia de unos cofrades.
Ni como auditórium, como pretendieron algunos, no como salón de actos, sino como templo de Dios, fin para el que fue levantado y consagrado y fin para el que se siguen hoy afanando los cofrades de la Vera-Cruz. Y esto ha sido un solo ejemplo de la aportación de las Cofradías al patrimonio monumental de la ciudad, podríamos poner otros muchos, como el de San Mateo, que hoy luce esplendoroso gracias a una plataforma que encabezó un cofrade, Santiago Zurita, y que hoy es toda una joya patrimonial recuperada.
Todo ello digno de elogio si tenemos en cuenta los escasos medios con los que han contado de siempre las Cofradías, así como cuantos impedimentos han tenido que soportar a través de la historia y cuantas puertas han visto cerradas cuando pedían algo para lo que no fueron creadas.
Las Hermandades no sólo son un foco valiosísimo de religiosidad popular y parte incuestionable de nuestro acervo cultural, sino que también son estamentos vivos, guardianes celosos del patrimonio que atesoran y sensibles a la conservación y la salvaguarda de la riqueza.
(Artículo publicado en Información Jerez el 10 de septiembre de 2005)


Salida de la Hermandad de la Vera-Cruz, tras su reorganización, desde el colegio marianista de la calle Porvera, concretamente por la puerta de la calle Gaitán

Fachada de la iglesia de San Juan de los Caballeros antes de que la Hermandad de la Vera-Cruz acometiera las obras de reapertura de la puerta principal.





viernes, 11 de marzo de 2011

VERA-CRUZ Y EL ARTE JEREZANO I


DEDICADO A LOS COFRADES DE LA VERA-CRUZ CUYA IMAGEN TITULAR PRESIDIRÁ EL PRÓXIMO LUNES EL VÍA-CRUCIS DE LAS HERMANDADES
Cada 14 de septiembre, la Iglesia celebra la festividad de la Exaltación de la cruz, de todas las corporaciones religiosas de nuestra ciudad Hermandad de la Vera Cruz, por tener a la cruz por titular, ha sido a través de la historia local un claro exponente de veneración al Santo Madero y a su vez una Cofradía que ha aportado mucho al arte jerezano y a la conservación del patrimonio.
La Hermandad de la Vera Cruz posee una riquísima historia llena de apogeos y decadencias, de defensa de privilegios y derechos, de expolios e importantes contribuciones a nuestro patrimonio monumental.
Se sabe y así lo afirma el insigne historiador el padre José Luis Repetto, en su libro sobre esta antigua corporación, que en el siglo XVI ya poseían los hermanos unas casas en la calle Medina para, una vez derribadas, poder construir en el solar iglesia o capilla. En parte de dicho solar, hoy ocupado por el teatro Villamarta y edificaciones anexas, la Hermandad construye, entre 1551 y 1559, una iglesia, pequeña pero dotada de todos los ornamentos y enseres necesarios para la celebración de la Santa Misa. El resto de los terrenos, propiedad de la Cofradía, se le cede a la Orden Tercera de San Francisco para que levantase convento y de esta forma contar también con capellanes perpetuos.
Pero esta iglesia resultaría pequeña para los terciarios franciscanos y en 1619 se acuerda con los cofrades la sesión de dicho templo a los religiosos, para su ampliación, a cambio de la construcción de una capilla propia para la cofradía adosada a la iglesia principal.
El resultado no fue del agrado de los cofrades, dada la insuficiencia de la capillita construida por los religiosos para la Hermandad, así que los hermanos decidieron edificarse una mejor y más amplia en terrenos de los frailes, terrenos que fueron cedidos por la Cofradía, en definitiva que al final los frailes se adueñaron de todo y los cofrades tuvieron que costearse una nueva capilla para sus titulares.
La nueva capilla; obra del Maestro Pedrero y hoy tristemente desaparecida, era rica y monumental, poseía un magnífico retablo principal de siete metros y medio de alto por cinco de ancho, donado por don Pedro Colón de Portugal, duque de Veragua, descendiente directo del gran descubridor Cristóbal Colón, y fue ejecutada por el prestigioso entallador Alejandro de Saavedra. Se completaba la capilla con varios altares más y varias imágenes, entre las que podríamos destacar, además de los titulares, el Cristo de la Esperanza y la Virgen de las Lágrimas, un Ecce-Homo, de buena factura, que hoy recibe culto y veneración en la iglesia de la Victoria, bajo la advocación del Señor de los Trabajos, así como una bellísima Divina Pastora.
El inventario de la Cofradía, en aquella época, era riquísimo, exponiendo a modo de ejemplo, las seis varas de palio de la Virgen de las Lágrimas realizadas por el gran orfebre Juan Laureano de Pina.
En 1868, alegando ruina, tanto el templo de la Vera-Cruz como la capilla.de la Virgen de las Lágrimas son derribados, atrás quedaron tres siglos de historia en los que una Hermandad había hecho posible el mantenimiento de una zona monumental y artística que hoy indiscutiblemente, sería orgullo de los jerezanos, pero la piqueta y la ignorancia histórica y artística hicieron posible tamaño atentado a nuestro patrimonio monumental.
(Artículo publicado en Información Jerez 3 de septiembre de 2005)


Vista aérea de Jerez tomada en el año 1925 donde aún podemos ver en pie, al final de la calle Medina, el desaparecido convento de la Vera-Cruz, señalado con las flechas rojas.