lunes, 15 de enero de 2018

RENOVACIÓN EN LA DIRECCIÓN DE LA ARCHICOFRADÍA DOMINICA DEL ROSARIO


 
 
Desde el siglo XVI hay constancia de la existencia de la Archicofradía de la Virgen del Rosario establecida en el convento de Santo Domingo de Jerez. Una historia llena de periodos florecientes y otros de baja actividad pero siempre con la devoción al Santo Rosario como bandera. En el año 1.700 se habían asociado los montañeses bajo el manto de Ntra. Sra. del Rosario. En 1.735 toma posesión la nueva junta de gobierno de este nuevo periodo a mano de santanderinos o montañeses comenzando un etapa de gran esplendor hasta el punto de levantar su suntuosa capilla.

 La última reorganización se llevó a cabo en  1.851, curiosamente, sin la presencia ni dirección de los dominicos, que tras la ley de desamortización del ministro Mendizábal se habían visto obligados a abandonar el convento, nombrándose, en este año, la primera junta de Gobierno de ésta nueva etapa.

En 1897 vuelven los dominicos y retoman la dirección espiritual de esta histórica Archicofradía imprimiendo a la corporación de toda la impronta y espiritualidad de la orden de predicadores.

En los últimos años la corporación ha venido mostrando un nuevo resurgir en su actividad bajo la presidencia de Manuel Vallejo Vázquez, un hermano mayor que ahora, por edad, ve su largo periplo cumplido y ha dado paso a una nueva junta de gobierno que encabeza Juan Francisco Carrión Pina como hermano mayor y se completa con los siguientes cofrades del Rosario: José Gallego Márquez (Teniente de hermano mayor), Salvador Barberá Villar (Mayordomo), Javier E. Jiménez López de Eguileta (Secretario), Francisco Javier Villanueva Caballero (Tesorero), Enrique Barberá Villar (Fiscal de reglas), Lorenzo Otero Castillo (Diputado mayor de gobierno). Adolfo Bejarano Estacio (Diputado de cultos y formación).

La jura de cargos tendrá lugar este jueves 11 de enero en el transcurso de los cultos semanales a Nuestra Señora del Rosario, dando comienzo con el rezo del Santo Rosario a las 19:30 horas, con posterior Misa y canto de la Salve a la Virgen del Rosario en su capilla.
 
(Artículo que publiqué en el periódico digital MIRA JEREZ el pasado día 10 de enero de 2018)
 
Año 1904. Convivencia de la Archicofradía del Rosario de Santo Domingo tras la celebración de la Fiesta de la Rosa.
 

 

jueves, 11 de enero de 2018

HERMANO MAYOR Y REY MAGO




Uno de los eventos señalados del calendario festivo que más podemos relacionar con nuestra Semana Santa es la Cabalgata de Reyes. Se conmemora un hecho religioso en el que el protagonista es Jesucristo, existe una representación plástica del misterio de la Epifanía en la adoración con el que culmina la cabalgata, la cabalgata se estructura, salvando las distancias de fondo, de forma parecida a una procesión (cortejo, antorchas, tronos, estandartes, atuendos, bandas…). Todo ello ha atraído al mundo cofrade a su participación de forma activa en esta fiesta tan cristiana como tradicional.

Son incontables las cofradías que organizan actos con ocasión de la fiesta de los Reyes Magos, bien con la recogida de regalos y cartas o bien con la visita del Cartero Real o de los propios Reyes Magos. Una vinculación que viene de antaño y que tiene un claro exponente en la gran implicación que, desde siempre, han tenido los cofrades en todo lo que suponga llevar la ilusión a niños y mayores.

Un claro exponente de esta implicación es la cantidad de hermanos mayores que han tenido también el honor de encarnar a uno de los Reyes Magos en la cabalgata oficial de cada 5 de enero, algunos incluso coincidiendo con el ejercicio de su cargo al frente de la cofradía.

Uno de los más antiguos hermanos mayores que se tiene constancia de haber encarnado a los Magos de Oriente en la cabalgata oficial es Aurelio Madroñal Flores, miembro de las recordadas Milicias Angélicas del convento de Santo Domingo y del equipo de Los Descalzos que tanto aportaron a la cabalgata a mediados del pasado siglo XX. Aurelio Madroñal fue, con el paso de los años, hermano mayor de la cofradía de la Oración en el Huerto. En 1962 sería Fermín Bohórquez Escribano, hermano mayor que fuera de la Hermandad del Desconsuelo, quien desempeñara el papel de rey en la cabalgata del 5 de enero. En 1968, uno de los Reyes Magos sería José Belmonte Fernández, hermano mayor de la Hermandad de la Coronación. En 1973 en la terna de los tres Magos encontramos a Jesús Mantaras García-Figueras que posteriormente sería alcalde de Jerez y unos años más tarde presidente de la junta gestora de la Hermandad de las Angustias. Dos años después, en 1975, José Estévez de los Reyes, hermano mayor de la cofradía del Transporte, sería uno de los que encargados de encarnar a S.M. Al año siguiente Manuel Piñero Vázquez, presidente que fue de la Unión de Hermandades y hermano mayor de la Hermandad de la Coronación, sería uno de los designados para tal representación. Los siguientes años, 1980 y 1981, también contarían con hermanos mayores para encarnar a algunos de los Reyes Magos, Juan Cervilla Ortíz (Hermandad de la Sagrada Cena) y José Bohórquez Mora Figueroa (Hermandad del Desconsuelo y del Rocío) fueron dos máximos dirigentes cofrades que tuvieron el honor de asumir el papel de reyes de la ilusión.

La Hermandad del Rocío es la que más hermanos mayores ha aportado a la representación de los Magos de Oriente. Álvaro Domecq Romero en 1963, Antonio León Manjón en 1974, José Bohórquez Mora Figueroa en 1981, Antonio Camacho Molina en 1991, Francisco Bocarando Chacón en 1996 y Francisco Gómez García en 2005.

En los últimos años la presencia de cofrades, que han sido hermanos mayores, representando a alguno de los Reyes Magos ha seguido siendo una constante. En 1981 Miguel Ruiz Ruiz  (Expiración), en 1983 José A. Reimóndez López (Angustias), en 1986 Carlos Orellana Cánovas (Amargura) y José Castaño Rubiales (Nazareno), en 1993 Francisco Fernández García-Figueras (Defensión) y Francisco Barra Bohórquez (Cinco Llagas), en 1994 Miguel Monje Marín (Borriquita), en 2002 Santiago Zurita Irigoyen (Desconsuelo) y en 2007 José Torreglosa Solano (Soledad).

Hermanos mayores que cambiaron, por un día, la vara dorada por el cetro de la ilusión, el capirote por la corona real y el terciopelo por el armiño para, en definitiva, poner en la calle, tanto en uno como en otro cometido, un mensaje de Salvación.
(Artículo que publiqué en el periódico digital MIRA JEREZ el pasado día 5 de enero de 2018)
 
Fotografía del ayer de la Cabalgata de Reyes Magos de Jerez. En la foto de arriba José A. Reimóndez (Rey Mago 1983 y Francisco Gómez (Rey Mago 2005) brindan en las vísperas del día de Reyes de 2005.
 

 

martes, 2 de enero de 2018

LA LOABLE LABOR SOCIAL DE LAS COFRADÍAS

 
 


Diego Ortiz de Zúñiga afirmaba rotundamente en 1506, que “en las cofradías se ve una de las mayores grandezas de la ciudad... que siendo cristiana devoción y lo ostentoso de la exterioridad, no puede desearse cosa de mayor ejemplo y de más cristiana grandeza".

Si bien las Hermandades realizan una loable labor social durante todo el año es en la Navidad donde se hace más patente esa ejemplar entrega a quienes más lo necesitan. Las noticias que nos llegan estos días hablan por sí solas de ese esfuerzo común del mundo cofrade por atender a las clases más desfavorecidas y regalar felicidad en estos días de conmemoración de la venida del Niño-Dios.

Las Hermandades desarrollan en la actualidad una labor asistencial vigorosa que va en aumento con los años. Son incontables los proyectos asistenciales a los que nuestras corporaciones prestan su apoyo, bien a través de una participación indirecta, bien mediante la implicación efectiva de sus miembros en algún proyecto específico. Una muestra de ello son las pujantes Bolsas de Caridad, la incesante colaboración con instituciones benéficas como el comedor del Salvador o el Hogar San Juan, con las residencias de ancianos y con las distintas Cáritas parroquiales o, incluso, la creación de varias iniciativas con fines asistenciales tales como el comedor benéfico creado recientemente por la Hermandad de la Esperanza de la Yedra con motivo de la Coronación Canónica de la Virgen. Mención aparte merece, también, la ayuda de las Hermandades a los conventos de clausura, colaborando no solo en el cumplimiento de sus fines sino, incluso, en el mantenimiento de unos cenobios que, en la mayoría de los casos, acumulan siglos de historia jerezana y atesoran incalculables joyas artísticas y devocionales.

El auge que nuestras Hermandades han experimentado durante el siglo XX ha repercutido de forma notoria en la promoción de esta importante labor asistencial cuyo desarrollo sigue un ritmo creciente en las últimas décadas. Es innegable que la caridad ha desempeñado, históricamente, una importante misión en el seno de las Hermandades. Es segura en el siglo XV la existencia en Jerez de varias cofradías, casi todas ellas asistenciales,  las de San Antón, San Bartolomé, Santa María del Pilar, la Misericordia, la Sangre, la Concepción de las Viejas, Santa María del Alcázar y la Natividad de Nuestra Señora. Es interesante subrayar este aspecto asistencial de las cofradías jerezanas, máxime cuando ya en la antigüedad consta el gran esfuerzo que tenían que hacer las propias cofradías para mantener sus hospitalitos tan necesarios por aquellos tiempos.

 Hoy las circunstancias han cambiado: no solo por el progreso general de nuestra sociedad y porque nuestras Hermandades han venido consecuentemente a mejor fortuna, sino también porque el magisterio de la Iglesia, profundamente renovado tras el Concilio Vaticano II, urge a los laicos a una acción directa e inmediata en la propagación del Evangelio. Fruto de ello, los cofrades son cada vez más sensibles y más conscientes de que el culto necesita ser autentificado en el pergamino de la vida con la tinta del propio esfuerzo en pro de los que más necesitan de la ayuda de todos.
(Artículo que publiqué en MIRA JEREZ el pasado día 31 de diciembre de 2017)
 
Años 20 del pasado siglo XX. Comida ofrecida por la Hermandad del Cristo de la Expiración a los ancianos del barrio de San Telmo. 
 


domingo, 24 de diciembre de 2017

AQUELLOS BELENES DE LAS COFRADÍAS




 La historia del belenismo jerezano viene de antiguo. Si nos remontamos solo a la época de la posguerra ya encontramos distintos Belenes montados en Jerez, entre ellos el del Auxilio Social, el de la basílica de la Merced, el del colegio de San Ignacio, el del grupo escolar Menéndez Pelayo y el del Frente de Juventudes, instalado en la calle Eguilúz nº 6. Luego vendrían los del Buen Pastor, Las Angustias, el Beaterio, San José, Sagrado Corazón, Banco Bilbao, etc. En el año 1944 ya figura en prensa el Belén del Preventorio Municipal, instalado en el antiguo Balneario de San Telmo y el del Sanatorio de Santa Rosalía que en la referencia que se hace en el diario "Ayer" se especifica que es un Nacimiento que se viene montando desde hace años.

Fue la Hermandad de las Angustias la decana en los montajes de grandes Nacimientos en sedes cofrades, cuyo artífice principal era el recordado y añorado “Lete” que, con un equipo de personas se afanaba, año tras año, en que no faltara en su Hermandad la cristiana y hermosa tradición de montar el Belén con motivo de la Navidad. Un Belén que empieza a ganar premios en aquellos certámenes belenistas que en la pasada década de los setenta llevaba a cabo Radio Popular de Jerez desde 1967, recogiendo el testigo de los que anteriormente organizaba el Frente de Juventudes.

Este concurso anima a las cofradías a sumarse a la Hermandad de las Angustias. En el año 1977 ya aparecen como segundo y tercer premio, en el grupo de entidades, las Hermandades del Prendimiento y la de las Cinco Llagas, así como un accésits para la Hermandad de la Coronación.

En los siguientes años, sobre todo en las décadas de los ochenta y noventa, se suman otras más como las del Cristo del Amor, Huerto, Yedra, Nazareno, Perdón, Vera-Cruz, Amargura, Soledad, Transporte, Cristo de la Viga, Exaltación, Desconsuelo y la Hermandad del Rocío que aún mantiene su Belén en su sede de la calle Chancillería. Esto por mencionar únicamente los que en aquellos años recibieron premios porque fueron muchas más las que montaban su gran Belén e incluso la abrían al público. Uno de los últimos premios se lo llevó la Hermandad de las Tres Caídas y la de la Redención en 2006. Todo ello sin olvidar los que últimamente se han instalado en la sede de la Unión de Hermandades, gracias a la llegada a este organismo de dos destacados cofrades y belenistas, el mencionado “Lete”, José Alfonso Reimóndez López, y Juan Mateos Portillo.  

La desaparición de los certámenes de Belenes junto a otros factores como el costo y trabajo de meses que supone su montaje, el amplio espacio con el que hay que contar, la disponibilidad de personal para atender un horario de vigilancia y de apertura al público y también las modas, que afectan a muchas de las actividades que se organizan en asociaciones de todo tipo, han hecho decaer la presencia de estos grandes Nacimientos que, por Navidad, daban contenido a esas, también desaparecidas, Guía de Nacimientos y llenaban de público, en un reguero constante de visitas, las distintas Casas de Hermandad.

Ciclos que al igual que suben bajan, ahora las Hermandades, sin olvidar la presencia del Niño Dios en sus sedes, vuelcan todos sus esfuerzos, en estas fechas, en Zambombas y en campañas de Navidad para los más necesitados, señal inequívoca de que el mensaje nacido en Belén sigue hoy cosido a fuego en el corazón cofrade.
(Artículo que publiqué ayer sábado 23 de diciembre de 2017 en el periódico digital MIRA JEREZ)
 
Belén instalado en la sede de la Unión de Hermandades de Jerez en el año 2001
 
            

viernes, 22 de diciembre de 2017

CUANDO LA CARRERA OFICIAL NO ERA LA MISMA PARA TODAS LAS COFRADÍAS




Los hermanos mayores se vuelven a reunir en pleno extraordinario para hablar de la Carrera Oficial, principalmente para intentar darle solución al problema que plantea la Hermandad de la Oración en el Huerto por el rodeo que le supone llegar al palquillo de Toma de Horas en la plaza Aladro. Entre las propuestas que se han barajado hay una que ha llamado poderosamente la atención y que al parecer podría contar con el visto bueno del Obispado, se trata de que la cofradía dominica se incorpore a la Carrera Oficial en un lugar distinto al inicio de la misma, lo que acortaría su recorrido en varios aspectos. Esta propuesta que puede parecer chocante y que habría que estudiar si es viable dada la configuración actual de la Semana Santa en general, además del agravio comparativo que puede ocasionar, no es nueva ya que cuenta con precedentes en la historia de la Carrera Oficial jerezana. 

Hablábamos hace unos días de que fue en 1938 cuando se establece el itinerario común para todas las cofradías. No todas aceptaron esta disposición ya que en los primeros años la Hermandad  de Jesús Nazareno no quiso sumarse al itinerario oficial y continuó con su recorrido de siempre. También la del Cristo de la Expiración mostró su disconformidad aunque finalmente ambas se sumarían a la propuesta del Ayuntamiento y de la Unión de Hermandades.

En 1957 encontramos ya el primer cambio de Carrera Oficial en la ampliación llevada a cabo desde la Rotonda de los casinos a la zona de la Puerta de Sevilla, donde se estableció el primer control de horas.  Esta ampliación tuvo la peculiaridad que afectaba a todos los días de la Semana Santa salvo a la Madrugada del Viernes Santo que seguía manteniendo el inicio de Carrera Oficial en la Rotonda de los Casinos. Dos motivos justificaban esta decisión, por un lado la nula ocupación de usuarios de las sillas en la Madrugada y por otro el hecho que de las cuatros cofradías que procesionaban en la noche santa tres pertenecían a la feligresía de San Miguel, Santo Crucifijo, Cinco Llagas y Esperanza de la Yedra por lo que se veían obligadas a ampliar notablemente su itinerario desde su salida hasta la llegada al control de inicio, la cuarta, la del Nazareno, su ubicación en la Alameda Cristina no le afectaba este cambio.

            Fueron dos años solamente los que la Carrera Oficial de la Semana Santa de Jerez tuvo sus inicios, en la Puerta de Sevilla para todos los días y la Rotonda para la Madrugada, porque en 1959, principalmente por las quejas mostradas por la Hermandad de la Amargura dada la dificultad que le suponía la estrechez del barrio de San Pedro y también  por la disparidad que ello ocasionaba en el reparto de beneficios, la Carrera Oficial vuelve a su lugar tradicional de la Rotonda de los Casinos.

No ha sido éste el único caso en el que la Carrera Oficial de Jerez ha tenido, para las cofradías, inicios distintos en una misma Semana Santa.  En 1965 con los cambios litúrgicos que se producen aquellos años, se obliga a las cofradías que realizaban su salida el Sábado Santo a transitar por la Carrera Oficial en sentido contrario, es decir acudiendo primero a la entonces Iglesia Colegial para hacer la Estación Penitencial y luego continuar, en sentido inverso, por la Carrera Oficial. Así lo hace las Hermandades de la Vera-Cruz que en 1966 pasa ya al Jueves Santo, la de Santa Marta que  en 1981 se incorporaría al Miércoles Santo, aunque desde 1979 ya venía realizando el recorrido por la Carrera Oficial de forma habitual y la del Santo Entierro que por dispensa del cardenal Bueno Monreal deja de hacer Estación Penitencial en la Colegial para no  interferir en la preparación de la Vigilia Pascual, dada la lejanía de su sede y al ocupar el último lugar en la jornada.  Desde aquel año la cofradía del Calvario comienza la Carrera Oficial en la plaza de la Asunción, para continuar por el itinerario común y finalizar frente a Santo Domingo donde se realizaba la despedida oficial de representaciones y autoridades. En 1984 la procesión del Santo Entierro vuelve de nuevo al Viernes Santo haciendo Estación Penitencial en la catedral, por el mismo itinerario oficial que las demás cofradías del día.  En este sentido hay que mencionar también a la Hermandad del Perdón que 1973 se incorpora al Sábado Santo, siendo la primera y realizando la Carrera Oficial también al revés, es decir después de haber hecho Estación Penitencial en nuestro primer templo. Al año siguiente pasó a la tarde del Viernes Santo.

En resumen podemos decir que la Carrera Oficial de Jerez, en dos etapas de su historia ha tenido doble entrada, en los años 1957 y 1958 con unas cofradías que entraban por Puerta Sevilla y otras por la Rotonda de los Casinos, y en el periodo que va desde 1965 a 1983 en el que la mayoría de las cofradías se incorporaban a la Carrera Oficial en la Rotonda de los casinos mientras que las de Sábado Santo lo hacían o bien desde el primer templo de la ciudad o desde la plaza de la Asunción para hacer el recorrido a la inversa. Las circunstancias actuales han variado muchísimo pero como se hacía mención en el anterior artículo los problemas de hoy no son nuevos porque, como diría uno, en las cofradías está todo inventado.
(Artículo que publiqué en el periódico digital MIRA JEREZ el pasado día 19 de diciembre de 2017)
 
Hermandad de Santa Marta en el Sábado Santo de 1964, enfilando la calzada del Arroyo para hacer Estación Penitencial a la entonces Colegial y después hacer la Carrera Oficial a la inversa.
 

 

miércoles, 20 de diciembre de 2017

SUSPIROS




           Voy a contarles a ustedes lo que a mí me ha sucedido, que es la emoción más profunda que en mi vida yo he sentido. Fue en Jerez en las vísperas de Nochebuena donde yo preparé una visita junto a mis paisanos, allí fuimos a pasar el puente de la Inmaculada para disfrutar de todo lo que ofrece esta tierra cuando se acerca la Navidad. Desde que tuve que emigrar no suelo faltar en este puente a mi tierra natal, sus magníficos Nacimientos, sus incomparables zambombas, el propio ambiente de la ciudad, con sus calles del centro llenas de gentes, con sus bares y tabancos tan concurridos, todo un atractivo turístico que los jerezanos que vivimos fuera  echamos mucho de menos.

            El día de la Inmaculada lo habíamos pasado de maravilla en una de esas ambientadas zambombas que te cautiva tanto que nunca ve el momento de irte. Al caer la tarde cuando ya volvíamos al hotel con la alegría de lo vivido nos paramos cerca del alcázar jerezano para, entre todos, entonar uno de esos villancicos que, unos minutos antes, habíamos estado cantando en la zambomba. Nada más arrancar con nuestros cantes a coro se escuchó, a lo lejos, una banda tocar, “callar todos”, dije yo y un pasodoble se oyó que nos hizo suspirar, cesó la alegría, ya todos callaban, ya nadie reía,  todos lloraban, oyendo una música que no nos era extraña, eran nuestros suspiros “Suspiros de España”. La Virgen de la Amargura volvía a los Descalzos tras presidir en la catedral el Pontifical del día de la Inmaculada y justo en el momento que transitaba por la Alameda Vieja, junto al alcázar, cerca de donde estábamos nosotros, sonó “Suspiros de España”. Eran esos suspiros de la nostalgia cuando se vive en tierra extraña, suspiros de tantos que han pasado la amargura de tener que dejar su tierra para buscarse el sustento, suspiros de esos jerezanos que cuando llega Navidad o Semana Santa añoran su tierra desde la lejanía, soñando con zambombas y panderetas por Navidad y pasos de palio cuando los azahares inundan la Corredera.

            No lo cantó así Concha Piquer pero podría ser verdad por las circunstancias excepcionales que se dieron en Jerez en el pasado día de la Inmaculada. Un Jerez viviendo ya la Navidad y otro Jerez adelantándose a la Semana Santa. En la calle San Agustín marchas procesionales y en el mismo momento, a pocos metros, en la plaza del Arenal coplas de Nochebuena, olor a incienso en la delantera del paso mezclado con olor a pestiño del obrador de las monjas clarisas, resplandor de la candelería del palio fundido con la luminosidad del alumbrado extraordinario de la calle Medina. Dos acontecimientos cristianos entrelazados, dos celebraciones selladas al sentimiento del pueblo; contrastes de dos periodos festivos que se viven intensamente desde hace siglos. Tiempos que se funden como los silencios previos al nacimiento y posteriores a la muerte, como la propia vejez cuando se hace infantil. Los que en el pasado puente de la Inmaculada tuvieron la oportunidad de ver, viniendo de fuera, una muestra de nuestra Navidad y de nuestra Semana Santa sólo con ir de una calle a otra no se les olvidará nunca lo vivido porque pasaron del nacimiento a la muerte en un suspiro. Vida y muerte con un solo protagonista, el Niño Dios, el que llena siempre de suspiros todas las amarguras.    
 
             (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 17 de diciembre de 2017 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
 

 

lunes, 18 de diciembre de 2017

JEREZ Y LA INMACULADA


 
 
 
 
 
Jerez ha clausurado brillantemente, el pasado jueves festividad de la Inmaculada Concepción, los actos conmemorativos del IV Centenario del Voto Concepcionista de la ciudad.

 Era el momento en el que la Iglesia sustituía en la liturgia la palabra “Santificación” por el término expreso de la “Concepción” de María cuando el franciscano Luis de Carvajal estaba metido de lleno en la fabricación de la suntuosa capilla de la Concepción del jerezano convento de San Francisco. Una capilla que consigue que se haga realidad a expensas de la ciudad y de números devotos. La misma capilla que en  1617 sirve de marco para que autoridades, religiosos de distintas órdenes y el pueblo jerezano, rompiendo diques, emiten en 1617 solemne juramento y voto de sangre de defender el glorioso privilegio de María, siglos antes que la propia Iglesia reconociera la Inmaculada Concepción de la Virgen como dogma de fe.

La historia de la devoción a la Inmaculada Concepción de María está, por tanto, vinculada a la historia de la ciudad de Jerez, muy enraizada, por otra parte, en la religiosidad popular que supo crear todo un elenco patrimonial de obras de arte para potenciar aún más esta creencia. Tallas de Martínez Montañés, Alonso Cano, Pedro de Mena, Roldán, Alonso Martínez o Pedro Duque de Cornejo, y las pinturas de El Greco, Cristóbal Gómez, Pedro Villegas Marmolejo, Francisco Pacheco, Juan de Roelas, Zurbarán y sobre todo Murillo, entre otros muchos, son la mejor muestra de la fe a la Virgen  Inmaculada de un pueblo que siempre se ha sentido profundamente sensibilizado con este misterio.

            Jerez puede presumir de contar con un rico patrimonio relacionado con la Inmaculada. Magníficas esculturas de la Pura y Limpia han sido veneradas durante siglos en iglesias y conventos. Algunas de ellas incluso presidiendo retablos mayores, como los de San Mateo, San Francisco o el convento de San José de la calle Barja; otros ya desaparecidos tales como el de la Vera-Cruz, cuya portentosa talla de la Inmaculada se conserva actualmente en la sacristía de Santo Domingo o el neoclásico de San Pedro con una escultura de la Purísima que hoy preside el templo de la aurora en la bella localidad serrana de Grazalema.

 Otras bellas imágenes de la Inmaculada Concepción presiden templos jerezanos, desde un lugar destacado de su presbiterio, como la Inmaculada Concepción de nuestra catedral, obra de Baccaro, la montañesina de San Pedro, la dieciochesca de San Dionisio o la conocida como Virgen de Nazaret de la parroquia de Madre de Dios, que hace patente, como ya hemos dicho anteriormente, esa defensa que los Jesuitas también hicieron del misterio y que, en Jerez, se hizo presente, durante años, en la Congregación de la Inmaculada de los Luises de la antigua residencia de la plaza de la Compañía, donde aún perdura ese azulejo con la Inmaculada sobre la puerta lateral de la que fuera iglesia de San Ignacio.

Podríamos mencionar muchas más, tallas de la Purísima que se reparten por iglesias y conventos de nuestra ciudad además de cuadros, pinturas, retablos cerámicos, leyendas, jaculatorias con el “Concebida sin pecado original” sobre mansiones y viviendas populares y hasta comercios con el nombre de La Concepción que forman parte ya de nuestra historia local. Una ciudad que no olvida su pasado y que sigue empeñada, a pesar de los nuevos tiempos, en mantener todo este patrimonio material e inmaterial que tanto nos enriquece.
 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 10 de diciembre de 2017 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
 
Desaparecida capilla del colegio de las salesianas de la calle Pedro Alonso con entrada por calle Caballeros. En la fiesta de la Inmaculada la imagen de María Auxiliadora que presidía el templo era sustituída por la talla de la Purísima Concepción. En la cabecera del artículo el retablo cerámico de la Inmaculada de la antigua iglesia de la Compañía de Jesús.