jueves, 26 de febrero de 2015

LA PLAZA DEL BANCO


 
Si hay una plaza en Jerez que estos días esté de enhorabuena esa es, sin duda, la plaza del Banco.  El arreglo de la fachada de la Biblioteca Municipal y las últimas noticias que apuntan la posibilidad de trasladar el Archivo Municipal al edificio de Telefónica y el Casino Jerezano a la casa natal de Primo de Rivera, antiguo Conservatorio Municipal de Música, supondrá darle un revulsivo importante a esta céntrica plaza, siempre activa y concurrida. Una plaza con mucho sabor, que guarda el romanticismo decimonónico de sus nobles fachadas y su evocador aspecto de espacio de ocio y sosiego a la sombra de sus frondosos árboles. Una plaza que desde su última actuación, discutida por muchos jerezanos, parecía que no terminaba de recobrar sus antiguos esplendores y esa vida que le daba, hace unos años, el transitar de personas hacia el Banco de España y las oficinas de Telefónica o, últimamente, a las aulas del Conservatorio.

La Plaza del Banco, que debe su nombre a que en esta lugar tuvieron sede el Banco Exterior de España, el Banco de España, el Banco Español de Crédito y el Banco Comercial Español, abarca el solar que ocupaba el antiguo Convento de San Cristóbal. Desde la desamortización de Mendizábal este convento había sido prácticamente abandonado y se encontraba en ruinas cuando en 1868, tras la revolución de La Gloriosa, decide derribarse el inmueble y darle acceso al nuevo solar, a través de una finca expropiada, a la calle Larga. El espacio resultante del derribo recibe, por tanto, el nombre de Plaza de la Revolución. Posteriormente recibiría el nombre de Plaza de Luis Martínez Eguilaz, dramaturgo criado y educado en Jerez, que dejó una extensa obra literaria, su nombre lo mantiene la calle que comunica la Plaza del Banco con la calle Tornería. También se llamó hasta el año 1980 Plaza General Primo de Rivera por haber nacido este ilustre jerezano en la casa que anteriormente ocupaba el Conservatorio Municipal de Música y que tiene su entrada principal por la calle San Cristóbal. Con la vuelta a la democracia se le asignó el nombre popular que siempre había tenido: la Plaza del Banco. La plaza se hizo muy popular desde el primer momento. Además de explanada para actos culturales, acogió la primera sesión cinematográfica en Jerez.

La plaza del Banco, que formara parte de la antigua Judería jerezana, que durante años acogía también la algarabía infantil del cercano colegio del Santo Ángel, que en una de sus nobles casas viviera un gran Alcalde, de los mejores que ha tenido Jerez, D. Julio González Hontoria, que presumía de unas artísticas farolas que desaparecieron para ser restauradas y aún no han vuelto, que tantos conciertos de la Banda Municipal acogiera y que, desde siempre, ha servido de bello marco para solemnes procesiones y populares mercados, necesitaba ya esa inyección de vida que siempre ha tenido.

Antonio Gallardo Molina, el poeta que tuvo estudio fotográfico muy cerca de aquí ya le cantó a esta plaza, con todo el arte del mundo, en sus Coplas a las plazas de Jerez: “Yo soy de las más bonitas/ plazas que tiene Jerez; / y además, soy señorita/ a pesar de mi altivez/. Y ante mis flores tempranas, / la Cena Sacramental, /pone brillos de cristal/ al cristal de mis ventanas”.  Que ese brillo vuelva a esas ventanas que se abren a la plaza del Banco, el lugar lo merece.
 
(Artículo publicado el pasado domingo 22 de febrero de 2015 en INFORMACIÓN JEREZ y al día siguiente en VIVA JEREZ).
 
La plaza del Banco en distintos momentos de su historia.
 

 

jueves, 19 de febrero de 2015

LA RUTA DE LOS RETABLOS





El pasado sábado tuve la oportunidad de participar en una visita guiada al jerezano templo de Santo Domingo que, magistralmente explicada por el historiador José Manuel Moreno Arana, nos llevó por la historia y evolución del retablo contemplando el arte derrochado en los del Dulce Nombre de Jesús, el retablo mayor, el de la cajonera de la Sacristía, Virgen del Rosario, Virgen de Consolación y el de la Virgen del Rocío, antes de San José. Un recorrido por la historia del arte, centrándose principalmente en el retablo barroco.

No debe olvidarse que el retablo barroco, por encima de ser una pieza de mayor o menor calidad artística, ha de considerarse como un mueble litúrgico destinado a desempeñar una función de carácter devocional, cultural y religioso. Ahora bien, los distintos usos que podía tener dentro de ese ámbito, bien separadamente, bien de manera simultánea, condicionaron su composición y distribución, es decir, acuñaron lo que llamamos su tipología. Uno de los primeros usos que hubo de desempeñar el retablo, a tenor de su origen, fue el enseñar al pueblo las verdades de la fe y los principios de la moral católica materializados, por así decirlo, en la vida y actuaciones de los personajes del Antiguo Testamento, de Jesucristo, de la Virgen María y de los santos canonizados y reconocidos por la Iglesia. El Concilio de Trento se encargó en una de sus últimas sesiones, la celebrada en 1564, de recordar la enorme eficacia de las imágenes para el adoctrinamiento y propaganda del mensaje católico. Surgió así el retablo que con toda propiedad podemos denominar didáctico o catequético. El retablo complementaba la enseñanza impartida en la catequesis y durante el sermón, remachando el discurso oral con el mucho más vívido discurso visual.

            Jerez cuanta con magníficos retablos mayores, dignos de ser conocidos y valorados en toda su dimensión. San Miguel, La Merced, La Cartuja, Santa María de Gracia, marienista; Santo Domingo, San Lucas, San Dionisio, San Francisco, San Juan de Letrán, Los Descalzos, La Victoria, o San Mateo de apabullante aparato decorativo en estilo barroco, los dieciochescos también de Santa María de Gracia, San José de la calle Barja o Madre de Dios,  incluso el Las Reparadores, neogótico, donde el insigne Cayetano González dejó para siempre muestra de su maestría. Así, también, cuenta con infinidad de retablos menores pero igualmente valiosos. Crear una ruta de retablos sería una oportunidad más para conocer esos tesoros ocultos de la ciudad que tantas veces pasan desapercibidos.

            La historia del retablo no es sólo la de un elemento más del ritual  católico sino que en su densa historia están contenida y entrelazadas otras historias colaterales como la del mundo de las creencias religiosas, la de la arquitectura misma, la de la escultura, la de la pintura, la de las artes textiles reflejadas en el ropaje de la imágenes, la del rito e incluso la de la escenografía. El teatro social que tanto antaño como en la actualidad ha adoptado el retablo como solemne y suntuoso telón de fondo ante el que desplegar las ceremonias que marcan los hitos vitales del ser humano.

            La importancia de los retablos jerezanos merece que, como tanto se dice ahora, también se pongan en valor y, al igual que hicimos un grupo de jerezanos el pasado sábado, puedan organizarse rutas que ayuden, no solo a admirar su arte, sino también a que esos retablos cumplan con esa misión didáctica y educativa para la que fueron creados.
             (Artículo publicado el pasado domingo 15 de febrero de 2015 en INFORMACIÓN JEREZ  y al día siguiente en VIVA JEREZ)


Retablo del Dulce Nombre de Jesús (Iglesia de Santo Domingo).
Arriba el impresionante retablo mayor del templo de San Miguel.

martes, 10 de febrero de 2015

PAISAJES BLANCOS


 
 
Escribía José María Pemán que Andalucía es como una anchísima vitrina, coleccionista de paisajes: se parece a Tierra Santa en Almería; a Suiza en Granada; a Puerto Rico en Cádiz. Esto en anchura, que en profundidad, hospitalaria y abierta como ha sido para visitas e invasiones; conserva la más rica geología histórica de la Península. Andalucía, apostilla el universal dramaturgo y poeta gaditano, es como una enorme e ilustre familia cuyos apellidos, a fuerza de enlaces y trasiegos de sangres, han variado infinitamente. Esta zaranda de apellidos le recordaba a Pemán aquella revuelta familia cuya anarquía patronímica  disculpaba al hermano mayor señalando el bello retrato materno “¡La vieja… que fue un poco traviesa!”. Un poco traviesa fue la vieja Bética. Abrió muchas puertas; recibió muchas visitas, cogió de muchos brazos galantes… No se puede ser un “genealogista” exigente de tan frondosa familia, como no se puede ser viajero exhaustivo de esa tan ancha peana de España.

Y si hay una ruta donde Andalucía se hace paisaje por antonomasia esa es la de los pueblos blancos de la provincia gaditana. Los fríos de estos días han provocado una masiva presencia de visitantes en las empinadas calles serranas, buscando la blancura de los paisajes nevados recortando bosques, montañas y el rústico caserío, contrastando con ese otro espectáculo de color para la vista de los días de la luz cuando se mezclan el dorado del sol, el marrón de la montaña, el verde de la serranía y el azul del cielo.

En esos paisajes perviven historias de lo que fue la vida cotidiana de Al-Andalus, sobre todo en el trazado urbanístico de sus calles y en el nombre de la mayoría de los pueblos que la conforman como Benamahoma, Benaocaz, Alcalá, Algar o Zahara. Un paisaje declarado reserva de la biosfera, un entorno natural privilegiado repleto de senderos y cañones, el Parque Natural Sierra de Grazalema y El Parque Natural de Los Alcornocales, el alcornocal más importante de la península ibérica, catalogado como 'Una de las diez maravillas naturales de Europa'. Todo ello se cubre de blanco estos días como niña que se viste de Primera Comunión para celebrar algo importante, para recibir invitados y para realzar su hermosura y candor.

Muchos jerezanos que añoran, aunque solo sea una vez al año, ese manto blanco que no nos llega desde hace muchos años, concretamente desde 1954 cuando nevó en Jerez por última vez, se han desplazado este fin de semana a esos pueblos serranos que, por tan acuciadas bajadas de temperaturas, están más blancos que nunca.

Como anuncian las guías de turismo visitar esos pueblos blancos no dejará indiferente a nadie, a cada paso se descubre algo nuevo, con paisajes espectaculares y  patios singulares con adornaciones típicas andaluzas donde en primavera reina el colorido y en invierno es una gran paisaje blanco de Andalucía.

Otra voz poética, la de  Gil Estrada, muy bien llamado "El Verso Viviente", aprovechó una semana en el paradisíaco pueblo andino Los Nevados (famoso a nivel mundial por su mágica belleza montañosa) para recordar y publicar la canción que nos viene a evocar esos otros paisajes blancos de nuestra Andalucía:” ...y ahí ya usted es casi un águila.../ cóndor... o algo similar…/entre escarpadas montañas/ maravillas de escalar…/Lo arrullarán las quebradas/  que serpentean sin parar… /el frailejón  y otras flores/  forman jardín natural / con suerte hasta una nevada/ lo pondrá a titiritar/ en el lindo panorama/ mágico y espectacular.                  

           (Artículo publicado el pasado domingo 8 de febrero de 2015 en INFORMACIÓN JEREZ y al día siguiente en VIVA JEREZ)


La plaza del Banco tras la última nevada que cayó en Jerez.
Arriba la cercana localidad de Grazalema cubierta de nieve hace unos días.

miércoles, 4 de febrero de 2015

EL CASINO


 
 
Desde siempre las personas se han organizado en distintas sociedades. La más común en los años centrales del reinado de Isabel II eran los casinos y lo que la estadística denomina eufemísticamente sociedades artístico-recreativas. En ellos, los hombres (las mujeres organizaban sus veladas en las casas y a las puertas de los templos), hablaban, jugaban a los naipes, leían la prensa o simplemente sesteaban durante horas. Este tipo de sociedades estaban muy diseminadas por todas las ciudades. Las más pequeñas como, por ejemplo, Toledo, Palencia o Ávila contaban con un casino. En Barcelona, Palma o Zaragoza había más de siete sociedades de este tipo. Incluso en ciudades no muy grandes, como Bilbao, Vitoria y Oviedo había cinco o seis sociedades, porque los grupos sociales de clases medias y altas estaban muy diferenciados.
Los casinos se extendían igualmente por la mayor parte de los pueblos y centros comarcales de toda España.

En la página oficial del Casino Jerezano podemos leer que fue fundado en 1850, fecha un tanto tardía en comparación con el arraigo que este tipo de sociedades ya tenía en España. Este retraso, según los estudiosos del tema, no es impedimento para que de inmediato se convierta en el principal referente de sociabilidad formal jerezana, asumiendo desde sus inicios la representación y la defensa de los intereses de nuestra ciudad. Y lo hizo organizando numerosas actividades, abriendo el espectro de los socios e integrándose con holgura en la vida del municipio. El Casino Jerezano llegó a gozar de tanta popularidad y fama que, incluso algunas publicaciones de la época, lo reconocen como el principal casino de la ciudad y la institución que proporciona vida a la sociedad jerezana con su propia vida.

          Después de pasar por varias sedes ( palacio Domecq, calle Larga 50 y finalmente en el número 40 de la misma calle, en la popular Rotonda, donde se asienta desde 1898) y tras muchas vicisitudes, desde hace unos años tiene su sede establecida en el número 22 de la calle Tornería, un magnífico edificio cuya fachada combina elegantemente la piedra con el ladrillo, en su interior destaca su señorial patio de arcos y columnas de mármol, sus suntuosos salones y su jardín trasero con espléndida fachada obra del afamado arquitecto Aurelio Gómez Millán. Estas instalaciones han servido de marco a distintas actividades de la ciudad, su amplio salón de nobles maderas ha acogido conferencias, proyecciones, mesas redondas, actos institucionales y muchos otros de la vida cultural de Jerez.

             Desde que el Casino Jerezano dejó su anterior emplazamiento de la calle Larga, el del patio de doble arcada y sillones al exterior siendo testigos del palpitar de la ciudad, su vida ha seguido siendo fiel a sus principios, proporcionando “vida a la ciudad con su propia vida”.  Las circunstancias económicas actuales han obligado a buscar soluciones de supervivencia y entre ellas se ha optado por la venta de su actual sede para poder hacer frente a los numerosos gastos.

           El Casino Jerezano comenzará, próximamente, una nueva etapa en una sede distinta, también en el centro de la ciudad, tal como se pretende, dando continuidad a su larga vida según los tiempos que le ha tocado vivir. Esperemos que el histórico Casino Jerezano pueda solventar su problemática actual para continuar siendo un lugar donde poder seguir ofreciendo a la ciudad cultura, tradición, entretenimiento, arte y sobre todo fomentando la convivencia en un marco de armonía y concordia.  
            (Artículo publicado el pasado domingo 1 de febrero de 2015 en INFORMACIÓN JEREZ y al día siguiente en  VIVA JEREZ)


Fotografía antigua de una fiesta celebrada en el Casino Jerezano.

miércoles, 28 de enero de 2015

MIRABAL


 
 
Diego de Mirabal fue uno de los caballeros que reconquistaron Jerez. Su hijo Juan Francisco fue caballero veinticuatro de la ciudad y su nieto Martín de Mirabal presidente de la  Real Casa de Contratación a las Indias de Sevilla en 1710, Teniente de Maestre General y Caballero de la Orden de Calatrava. Descendiente suyo fue  Luis Félix de Mirabal, y Spínola, Colegial del Mayor Cuenca y Salamanca, del Consejo de Castilla, Gobernador del Consejo Real y Señor de la villa de Boadilla del Monte. El rey Felipe V le agració con el título de Marqués de Mirabal. Todos ellos, como se suele decir, eran jerezanos de pura cepa, incluso casados, en su mayoría, con jerezanas de cuna entroncadas con nobles familias de la ciudad.

La plaza Mirabal, rotulada así en honor a esta ilustre familia, es un coqueto lugar a la que se accede por el pintoresco boquete de la calle Ancha, junto a la torre albarrana, escondida frente al templo de la Victoria, o por la angostura de la calle Mendoza.  Singulares fachadas la configura, la dieciochesca donde viviera Pepillo, el torero-poeta de sentimientos profundos, la del taller de Clavijo de donde salieran hermosas obras de cerrajería, la misma que fuera palacio de los Mirabal y que hoy sobrevive de milagro entre irrespetuosos bloques de viviendas y el número 8, la casa de donde vivieron mis abuelos y donde naciera mi madre en los difíciles años de la guerra,  la casa de una maltratada fachada con rasgos más que interesantes y la casa del imaginero Chaveli, donde salieron tallas de tanto calado popular como el Señor de las Tres caídas o Jesús de la Vía-Crucis. Regueros inmensos de devotos,  millones de rezos cada lunes por San Lucas, visitas incesantes en San Francisco, superaciones y una fe inquebrantable en la cercana capilla del Amor, espiritualidad yacente en el antiguo humilladero de los siete cuchillos, todo ello tuvo su punto de partida en ese taller de la plaza Mirabal 8, donde la gubia y la madera fue dando forma a esas imágenes que hoy son parte incuestionable de la fe del pueblo jerezano. 

Todo ello hace que ésta escondida plazoleta jerezana tenga su importancia para la historia local. Una importancia que está pidiendo a gritos la recuperación de esa fachada número 8 para poner en valor todo lo que esconde y perpetuar en una placa junto al portón del taller de tan devotas imágenes la memoria del escultor Chaveli.

El Ayuntamiento ha aprobado cambiar el nombre de plaza de Mirabal por el de Mirabal de Ramón Chaveli. Aún estamos a tiempo de que el taller de Chaveli obtenga su placa conmemorativa y Mirabal, haciendo uso de los derechos de antigüedad, recobre su nombre para él solo. Dicen que cuando abdicó Felipe V se preveía que, en caso de muerte de Luis I la corona recaería en su hermano, el infante Fernando. Cuando Luis I desaparece brutalmente, Felipe V quiso volver a ocupar el trono y pidió opinión al Consejo de Castilla. La actitud de Mirabal fue muy ambigua y el Consejo a duras penas y después de muchas prórrogas emitió una opinión favorable a los deseos del Rey. Nada más volver al poder, el Rey se apresuró a destituir a Mirabal, a quien consideraba responsable de la actitud vacilante del Consejo de Castilla. Que no sean otros los que ahora destituyan a Mirabal de otra de sus posesiones. Los nombres de Mirabal y Chaveli unidos, porque así lo quiso la historia, pero no revueltos. 
            (Artículo publicado el pasado domingo 25 de enero de 2015 en INFORMACIÓN JEREZ  y al día siguiente en  VIVA JEREZ).


IX Marqueses de Mirabal. (Año 1900 aprox.)

martes, 20 de enero de 2015

SCALA COELI


 
 
Las torres se construyen para estar cerca del cielo, el lugar en el que sencillamente se es feliz. Pero también para otear el horizonte. Ya lo decía Unamuno, Salamanca "Alto Soto de torres". Por ello, subir a las Torres de la Clerecía salmantina es una experiencia única, es respirar, ver el mundo para anticiparnos de un modo placentero a nuestro devenir. Scala Coeli es una singular “Escalera al cielo”, con la que podemos disfrutar de panorámicas espectaculares de la ciudad que nunca antes habíamos conocido. La subida por la Escalera del Campanero, totalmente restaurada, está ambientada con una intervención de luz y sonido. Desde la altura, permite una visión única de Salamanca ofreciéndonos espectaculares perspectivas del casco histórico de esta ciudad patrimonial.

Las alturas atraen. Desde siempre. Y las torres de las catedrales de una forma especial. Bien lo saben en Murcia, donde este verano se han llegado a organizar visitas nocturnas para subir a la torre de la Catedral y poder disfrutar desde allí de magníficas vistas del valle del Segura. Fuera de España también se ha explotado el atractivo turístico de estas torres. Quizá no haya mejor ejemplo que Notre Dame, en París, donde cada día cientos de personas ascienden al campanario en el que vivió el jorobado más famoso de la historia...La Catedral de Segovia, a pesar de contar con la torre que, allá por el siglo XVI, llegó a ser la más alta de España, no había aprovechado este recurso hasta ahora. Hoy, la torre de la Catedral de Segovia, al igual que la de Córdoba, está abierta al público cumpliendo así el objetivo que se había marcado años atrás el Cabildo, es unos de los principales atractivos turísticos de la ciudad. Hay quien afirma que  la Giralda sevillana es el lugar donde uno puede pensar mientras mira la ciudad. Los problemas no son tan grandes desde ahí arriba. De repente, el ruido de la urbe se adormece, los coches y las personas se convierten en hormigas, y todo es más bello y celestial. Las rampas para subir a lo alto de la Giralda son largas, pero siempre merece la pena. Una vez que uno está arriba, contemplando todo desde el mejor mirador posible, es imposible no bajar de nuevo con una sonrisa en la cara, consciente, desde luego, de que lo contemplado ha sido un verdadero gozo para los sentidos.

El Cabildo Catedral de Jerez, en su apuesta por la recuperación de todo el conjunto monumental catedralicio, ha empezado a actuar sobre la torre y sus campanas que han sido bajadas para su próxima restauración. Una torre de ascendencia mudéjar, dispuesta de forma independiente al resto del edificio que forma la Catedral y que fue, posiblemente, minarete de la mezquita cristianizada y que ahora supondrá, una vez restaurada, un reclamo más para quienes nos visiten. Un hito hacia el cielo que fue recrecido con el tiempo y que coronó un cuerpo de campanas católico sobre la estructura islámica previa.

Como la de la Clerecía de Salamanca, la de Murcia, Notre Dame, Segovia, Córdoba o la Giralda de Sevilla también Jerez podrá contar con su particular “Escalera al cielo” donde  los visitantes y los propios jerezanos  podamos disfrutar de panorámicas espectaculares de la ciudad que nunca antes habíamos conocido.

Acertada iniciativa, sin duda, la del Cabildo Catedral, en el que, una vez más se unen dos aspecto el cultual y el cultural, el arte y la fe unidos para beneficio de todos.
 
(Artículo publicado el pasado domingo 18 de enero de 2015 en INFORMACIÓN JEREZ y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Fotografía antigua de la ciudad de Jerez tomada desde la torre de la catedral.



Bella visión del Jerez del ayer enmarcado en el balcón del campanario catedralicio.
 

 

martes, 13 de enero de 2015

RENACIMIENTO


 
 
El Renacimiento es un movimiento cultural que surge en Italia en torno al 1400. Marca el salto de la época Medieval a la Edad Moderna y trae consigo una gran transformación cultural, no sólo de las artes, sino también de las ciencias, de las letras y de las formas de pensamiento. Se caracteriza por el rechazo de muchos de los principios del conocimiento medieval y por la admiración de antigüedad grecorromana. Pretende recuperar el saber clásico, en el que busca una nueva escala de valores para el individuo.

El arte renacentista girará en torno al ser humano, pero eso no significa que deje de ser religioso, sino que además de la Iglesia, aparecerán nuevos mecenas como, por ejemplo, los ricos comerciantes o la monarquía, construyéndose palacios, ayuntamientos, universidades, etc.

En España se desarrolla en tres fases. El Plateresco, caracterizado por una abundante ornamentación muy minuciosa de influencia florentina y lombarda. El periodo greco - romano, durante el reinado de Carlos I, que da mayor relevancia a lo arquitectónico, a las estructuras y elementos constructivos empleados en Grecia y Roma. Y el periodo Herreriano, que se centra en la estructura y deja de lado todo tipo ornamentación.

Los promotores de los programas renacentistas fueron, inicialmente los nobles y se manifestó en el palacio; el primer palacio renacentista español es el de Cagolludo, en Guadalajara y sobre este modelo parece trazado el jerezano de Riquelme. Su existencia constataba ya en 1535; las obras del edificio actual parecen iniciarse en 1542.

            Sobre la casa-palacio de Riquelme ya se ha hablado en varias ocasiones en esta columna semanal y no hay que olvidar que en el momento de su construcción, fue el edificio civil más importante de Jerez. Debido a la rivalidad que los Riquelme tenían con otras familias jerezanas, como la Casa de Ponce de León o los Villavicencio, la fachada de la casa se erige como símbolo de poderío. La Casa-Palacio Riquelme emerge en el principal salón medieval de la ciudad y edificada en un estilo más moderno que las casas de las familias rivales. Es, por tanto, uno de los edificios claves de Jerez en el aspecto histórico-artístico, un monumento que en cualquier ciudad sería motivo de orgullo y de cuido, magnífica sede para instituciones de prestigio, museos o para uno de tantos hoteles con encanto, pero lamentablemente ha estado a punto de venirse abajo por la desidia y el abandono.

La alarma de desplome surgió hace unos días y parece que, por fin, se van a acometer obras de mantenimiento y mejora en este noble palacio jerezano. El renacimiento del palacio parece que es una realidad y esas imágenes mitológicas de su fachada podrán relajarse en su lucha para no ser derribadas. [] Hércules seguirá luchando contra el león de Nemea y el rapto de Ueyanira por el centauro Neso pero sin el temor a verse caído sobre el suelo de la plaza del Mercado. La familia Riquelme volverá a mostrar su poderío en su escudo heráldico y el emperador Constantino, los gemelos Rómulo y Remo, al rey Nabucodonosor y a la reina Camila de la Eneida de los cuatro medallones volverán a renacer con fuerza del olvido.

 A ver si estas obras que el Ayuntamiento de Jerez va a acometer en breve en este palacio supone un auténtico renacimiento, no solo para este edificio sino también para todo el patrimonio histórico-artístico de la ciudad que, en definitiva, por cuenta reporta, no es más que el renacer del Jerez de siempre. 

            (Artículo publicado el pasado domingo 11 de enero de 2015 en INFORMACIÓN JEREZ y al día siguiente en VIVA JEREZ)


Imagen del palacio de Riquelme cuando aún estaba habitable.