martes, 27 de noviembre de 2018

HACIA BELÉN VA


 


En cierta ocasión me comentaron que en la clase política hay una premisa, no escrita, que obliga a tomar las medidas más impopulares a mitad de legislatura y las de mayor calado popular al final, así cuando llegan las elecciones los votantes olvidan todo aquello que no le gustó y se quedan solo con los logros políticos más recientes.

 La recuperación de la jerezana plaza de Belén ha sido uno de esos logros que, tras muchos años de proyectos que han quedado en nada, al final se ha conseguido darle una salida digna para conseguir ese adecentamiento tan solicitado por la ciudadanía. Su reinauguración contó con el anuncio, a bombo y platillo, por parte del Consistorio, de una serie de actividades que darían vida y atractivo a este nuevo espacio público. Esa actividad, que hasta ahora ha sido escasa por no decir nula, parece que cogerá fuerza tras la información municipal de que la renovada plaza Belén será, en este año, un punto obligatorio de la Navidad. El reclamo estará centrado en una enorme bola de Navidad que se ubicará en ese enclave. Más de 12 metros de altura y casi 70.000 puntos de luz conformarán esta gran esfera que ofrecerá a los curiosos un espectáculo de luz de cinco minutos de duración. Una bola que viene y va porque ya el año pasado se pudo ver en Sevilla y, seguramente, el próximo año la veremos en otras poblaciones. Una bola que fue con otras más, las grandes protagonistas de las fiestas navideñas hispalenses  y que hicieron las delicias de niños y mayores.

La historia de la plaza de Belén ha sido un constante ir y venir, un ir y venir de su propia historia, con un monasterio que tuvo mucha vida y dejó de tenerla por causa de la desamortización, un edificio que pasó a ser cárcel y luego quedó abandonado hasta su derribo, posteriormente un colegio volvió a llenar de vida la plaza y quedó vacío tras dejar su función docente, finalmente resultó un solar que lo mismo sirvió de aparcamiento que para hacer crecer todo tipo de vegetación. También la historia nos recuerda un ir y venir de la antigua comisaría de policía que quedó sin vida tras su traslado; un ir y venir de tantos vecinos que habitaron esa antiguas casas, unas nobles y otras populares, y que hoy esperan mejores tiempos; un ir y venir a la desaparecida calle Rompechines, el entonces “barrio chino” de la ciudad, que tanto trasiego tenía solo hace unas décadas. Muchos proyectos que iban y venían, que remendaron plazos que se ponían y se quitaban, algunos mientras los ratones hacían de las suyas y otros “cargados de chocolate” y hasta donde “el chocolatillo” se lo fueron comiendo entre unos y otros.

La remozada plaza de Belén, en la espera de su resurgir como todo el casco histórico jerezano, hará honor a su condición belenista y se dispone a vivir una Navidad distinta. Las luces y las zambombas harán latir de vida un espacio urbano demasiado tiempo olvidado. Cuando Belén sea más Belén que nunca y empiece a sonar allí aquello de: “Hacía Belén va…” que eso sea el punto de partida para que nunca más entren los ratones en este Jerez intramuros que se nos cae de viejo y que, por la desidia de unos y de otros, le están royendo hasta los calzones.  
           (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 25 de noviembre de 2018 y al día siguiente en VIVA JEREZ)



Desaparecido colegio Luis Vives en la plaza Belén

Antigua cárcel y el fallido proyecto de la Ciudad del Flamenco para la plaza Belén.


 

viernes, 23 de noviembre de 2018

RECORDANDO A LAS OBLATAS


 
 


La ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, aseguraba hace unos días que a su departamento le han "colado un gol por la escuadra" por dar el visto bueno a la constitución de un sindicato de trabajadoras sexuales. Valerio admite que ha sido "una sorpresa" ver publicada en el BOE la legalización del “Otras”, la Organización de Trabajadoras Sexuales. La ministra aseguró que pedirá a la Abogacía del Estado que inicie los trámites para declarar esta resolución "nula de pleno derecho". La decisión de la ministra ha indignado a las promotoras del sindicato. Concha Borrell, secretaria general de “Otras”, la acusa de "querer defender los intereses de la patronal y no el de las trabajadoras", no ahorrando críticas a la ministra: "El actual PSOE, un partido creado por sindicalistas para defender a los trabajadores, se ha preocupado tanto de tener un gran abanico de mujeres en el gobierno que no se ha preocupado de que sean competentes". Y remató: "Si le hemos colado un gol, que contrate mejores porteras".

Mejores porteras tuvimos en Jerez para abrir nuevos horizontes a esas mujeres que se veían obligadas a ejercer la prostitución al no encontrar otra salida. En 1643 Ana Díaz funda, en la esquina de la jerezana calle Gaitán con la plaza del Mamelón, el beaterio de Nazarenas o recogidas para acoger a todas aquellas mujeres que huían de la comercialización de su cuerpo. Siglos después, concretamente el 22 de noviembre de 1891, llegan a Jerez las religiosas Oblatas del Santísimo Redentor. Una congregación que obtiene su refrendo definitivo por la Santa Sede el 19 de mayo de 1895. Desde los inicios los objetivos han sido la creación de un asilo o “refugio” para acoger a jóvenes en peligro de extraviarse moralmente.

A Jerez llegaron de la mano de la Asociación de señoras de las Conferencias de San Vicente de Paúl. Al principio se hospedaron en la casa que tenían las Siervas de María en la plaza de las Angustias. Al poco tiempo Cecilia Isasi dona, altruistamente, una finca de doce aranzadas, llamada San José, en la zona conocida como San Benito, que contaba con una casa con su pequeña capilla, una extensa viña, varios pozos y muchos árboles frutales. Andando el tiempo se introdujeron importantes mejoras en la casa y se construyó una iglesia, gracias a las limosnas recibidas de distintos bienhechores, entre los cuales es de justicia destacar a la familia Domecq. La primera acogida fue una niña de 13 años y se le puso el nombre de Socorro y la segunda una mujer de 60 años que recibió el nombre de Loreto.

Las Oblatas, a la vista de que su casa amenazaba ruina, con el paso del tiempo, levantaron en la misma finca “San José”, un moderno edificio con capilla y residencia para jóvenes. Inaugurándose todo el complejo el 12 de junio de 1977. Como ocurre con otras congregaciones religiosas también las Oblatas se vieron obligadas recientemente a marcharse de Jerez  y sus instalaciones vienen sirviendo actualmente para la labor social  del “Hogar La Salle” que, en cierta medida, continúa con la obra redentora y de acogida que tan meritoriamente llevaron a cabo durante años las religiosas.

 Sirvan estas líneas como reconocimiento a las Oblatas del Santísimo Redentor por  cuanto bien hicieron en Jerez a esas “otras” personas que tanto necesitan que les abran nuevas puertas para reconducir sus vidas.   
 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 18 de noviembre de 2018 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 

Madre Antonia María de la Misericordia,
fundadora de las Oblatas del Santísimo Redentor.
   

 

jueves, 15 de noviembre de 2018

ARBOLES URBANOS


 


Esta semana ha circulado por las redes sociales un video en el cual se puede ver un frondoso árbol de la jerezana avenida República Saharaui caer sobre el asfalto por los efectos de una tala que sesgaba su tronco. Ecologistas en Acción ha denunciado hace apenas unos días lo que, a su juicio, considera un nuevo ‘arboricidio’ en la ciudad ya que aseguran “existían alternativas” para salvar la arboleda eliminada.

Todos las páginas especializadas en ecología inciden en afirmar que las áreas verdes, y más concretamente su arboleda, son claves para mejorar la salud de la población, pues actúan como pulmones que renuevan el aire polucionado, al tiempo que relajan y suponen una evasión necesaria para olvidar el hormigón, constituyendo auténticas burbujas de naturaleza que rezuman e insuflan vida. Son innumerables los estudios que han concluido la conveniencia de tener árboles cerca del hogar. Los árboles son muy beneficiosos para el medio ambiente urbano. Cumplen varias funciones que favorecen a la ciudad y, por ende, a sus habitantes. En primer lugar, mejoran la calidad del aire pues son agentes activos que reducen la contaminación atmosférica. Si en las grandes ciudades no hubiera árboles, el tráfico haría casi imposible vivir en ellas. Los árboles generan oxígeno, absorben dióxido de carbono y retienen los polvos y partículas que se mantienen en el ambiente. Pero, además, también reducen el molesto ruido que se produce en la mayoría de las grandes ciudades, tráfico, cláxones, sirenas, gritos, obras, todos estos molestos sonidos resultan atenuados por los follajes de los árboles, que hacen una labor de barreras antisonido, de aislantes acústicos, retrasando o, incluso, deteniendo las ondas sonoras. Los árboles regulan y actúan sobre el clima, ya que aumentan la humedad del ambiente y disminuyen la temperatura en verano y la aumentan en invierno, además de generar corrientes de aire y constituir pantallas contra el viento, la lluvia, la nieve, el granizo o los rayos solares. Así mismo, los árboles que no están rodeados de hormigón y cemento, purifican las aguas que se filtran por el suelo, pues sus raíces actúan como descontaminantes, reteniendo nutrientes y agentes patógenos.

No sólo es importante preservar los árboles que constituyen bosques y selvas. Los parques de las ciudades y los paseos y avenidas que cuentan con árboles sanos son esenciales para que el ciudadano disfrute de una mejor calidad de vida en la ciudad. Que mitigue, en cierta medida, los inconvenientes de vivir en una gran urbe.

Cuando vemos fotos aéreas de Jerez de hace solo unas décadas comprobamos, con sorpresa y admiración, el inmenso anillo verde que rodeaba a la ciudad. Una frondosa arboleda que, con las nuevas urbanizaciones, ha ido desapareciendo poco a poco, privando a sus habitantes de ese gran pulmón natural tan necesario como gratificante. Así y todo, si la tala indiscriminada de árboles no sigue siendo noticia, los jerezanos aún podemos disfrutar de una variada y extensa arboleda que hay que seguir conservando. Los árboles también son un bien patrimonial de nuestros pueblos y ciudades que necesitan ser cuidados adecuadamente para que no desaparezcan.

En este contexto es preciso recordar la cita de aquella antigua ley de la defensa del árbol en periodos de guerra: "Cuando sities mucho tiempo alguna ciudad para combatir contra ella, a fin de tomarla, no destruyas su arboleda alzando en ella el hacha, porque de ella podrás comer el día de mañana”.
 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 4 de noviembre de 2018 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
 
Vista aérea del jerezano barrio de San Pedro, al fondo la inmensa arboleda que rodeaba en el pasado a la ciudad.
 

 

CIEN AÑOS EN LA PORVERA


 


Celebrar cien años en un mismo lugar no es algo que suceda todos los días. En esa conmemoración precisamente está inmersa la comunidad educativa de uno de los centros docentes más tradicionales y emblemáticos de Jerez, la popular Escuela de San José. Fue el 1 de marzo de 1918 cuando la comunidad de Hermanos de La Salle, que había llegado a Jerez el 9 de octubre de 1882, fiesta del Patrón de la ciudad, San Dionisio, instalándose en primer lugar en el palacio Dávila de la plaza Benavente, deciden, después de pasar por la plaza Aladro, su traslado al edificio de “Los Diezmos” en la calle Porvera.

Así nos describe el Hermano Anselmo Pablo, en el año 1928 el caserón de la Porvera: “…El local de la Escuela es un soberbio edificio, bien ventilado y con abundancia de luz, con cinco espaciosos locales para clases, una preciosa capilla de estilo gótico mixto, capaz de contener a 500 alumnos; dos hermosos patios con sus frontones para juegos de pelotas y un salón de actos. Tan hermoso edificio se debe a la esplendidez de la Sra. Carlota del Páramo, Marquesa de Santa Elena, que ha sabido perpetuar su memoria con el cristiano destino dado a su finca, conocido con el nombre de “Los Diezmos”. Las obras de adaptación las costearon los hijos y actuales sostenedores de la Escuela, los Excmo. Sres. de Domecq y Núñez de Villavicencio”. En aquella época entre los tres colegios de La Salle que había en Jerez, San José, Mundo Nuevo y Buen Pastor, sumaban 1.200 alumnos.

La Escuela de San José cumple cien años en su sede de la calle Porvera y, como afirmaba el abogado José María Requena en el centenario del colegio La Salle de Almería, también en éste otro centro lasaliano, durante este siglo, debe su prestigio no solo a su céntrica ubicación, sino a su constancia y coherencia de su magisterio. Para decenas de generaciones, para miles de jerezanos que han madurado entre la disciplina moral e intelectiva de su programa y el talante afectivo de sus docentes, tal Institución es un referente educativo que supera el mero concepto de Escuela que ya de por sí tanto, y tan noble, abarca y significa. Quien conoce la enseñanza sabe que educar es mucho más que instalar un aula y ponerse a impartir clases. Que además de aleccionar en ciencias y contenidos, obliga a instruir en valores como la justicia y el respeto, contando siempre con el inexcusable concurso de la familia, hoy tan marginada en la sociedad, pero no en La Salle.

Una efeméride que ha venido a coincidir con el tricentenario de la muerte de San Juan Bautista de La Salle, fundador de los hermanos de las Escuelas Cristianas y Patrono de los educadores cristianos. El Papa Francisco ha concedido, por tal motivo, el Año Jubilar Lasaliano, durante el cual se podrá obtener la indulgencia plenaria. Tendrá inicio el 17 de noviembre, día de la dedicación del Santuario de San Juan Bautista de La Salle en la casa general de Roma, y concluirá el 31 de diciembre de 2019 en el mismo lugar.

Cien años después la Escuela de San José, sigue siendo un centro cien por cien lasaliano: familiar, tradicional, cercano y vital que va a conocer una nueva centuria con el compromiso de una educación en valores, cristiana, integral y de calidad.  
 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 11 de noviembre de 2018 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Capilla de la Escuela de San José antes de su reforma.
 

             

jueves, 1 de noviembre de 2018

CALLE CONSISTORIO


 


La calle Consistorio de Jerez, de un tiempo a esta parte, es el lugar donde más protestas por metro cuadrado se realizan al año en la ciudad. La última, esta misma semana, protagonizada por más de 300 agentes que secundando la protesta de Jusapol, la asociación integrada por policías nacionales y guardias civiles, han reclamado su equiparación salarial.

Las puertas del Ayuntamiento, en la calle Consistorio, se ha convertido en una prolongación del salón de plenos para acoger a cuantos ciudadanos desean que se le escuche en sus reivindicaciones. Una calle histórica que compite últimamente en cuanto a establecimientos hosteleros se refiere y que, de vez en cuando, se ve en la tesitura de compatibilizar su actividad con toda ese ruido y algarabía que supone esas manifestaciones reivindicativas.

Indagando en la historia podemos conocer que esta calle es el resultado de la demolición de una manzana que ocupaba su espacio central desde las calles Latorre y Remedios hasta la plaza de la Yerba y que dejaba a cada lado dos estrechos callejones. Uno llamado Empedrada de los jubeteros (lo que nos viene a recordar la tradición jerezana de empedrar sus calles) y otro de la Ropahecha por las tiendas de este artículo que allí habían. El trozo de calle que desembocaba en la plaza del Arenal se denominaba de la Puerta Real, nombre que le puso el rey Alfonso X el Sabio, en 1.264. También llevó los nombres de la Caridad, por estar en ella el Hospital de la Santa Caridad; de Niceto Alcalá Zamora, por el primer presidente de la 2ª República Española y de Calvo Sotelo por el político español. Finalmente volvió a recuperar el nombre de Consistorio, rotulada así en 1.840, año en que se trasladó el Ayuntamiento ó Cabildo viejo, que estaba en la Plaza de Escribanos, al edificio del antiguo Hospital de la Caridad. Hoy la calle Consistorio jerezana es el termómetro donde medir los pro y los contras de la ciudad, donde al igual se llegan a acuerdos municipales, se reivindican derechos, que se imparte cultura desde la sede académica de San Dionisio o se degusta los manjares de esta tierra a la sombra de sus frondosos árboles y antiguas fachadas. En el recuerdo quedan ya aquellos negocios que marcaron épocas como el Café Consistorio, el bar Adeli, la droguería de Quirós o Casa Márquez, y tantos otros que hicieron de la calle Consistorio un lugar lleno de vida comercial.

Mientras en algunos lugares de España hay quienes quieren monopolizar la calle para sus propios intereses independentistas la calle Consistorio jerezana ha demostrado que es de tantos que ya lo es de todos, de todos los que respetando las reglas del juego hacen uso de ella, tanto para reivindicar  como para disfrutar del paseo o de la parada en alguna de sus muchas terrazas que han ido llenando esta antigua entrada al Jerez intramuros por la Puerta Real. La obligación de cualquier Ayuntamiento es escuchar la voz de la calle, para solucionar los problemas en el menor tiempo y de la mejor forma posible. La calle Consistorio jerezana se ha convertido, sin ella pretenderlo, en la vocera de tantos como sienten sus derechos silenciados. Ojalá llegase el día en el que los pitos y las bocinas desaparecieran de las puertas de nuestros Ayuntamientos porque será un buen indicador de que muchos de los problemas colectivos habrán desaparecido.  
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 28 de octubre de 2018 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
 
La calle Consistorio en el pasado.
 
Fotografía del ayer de un grupo de jerezanos en la calle Consistorio, justo en el lugar donde se suelen hacer las manifestaciones de protestas frente al Ayuntamiento.

 
 

 

martes, 23 de octubre de 2018

LOOR AL BUEN ADOQUINADO




Existe en Jerez una calle, del popular barrio de San Miguel, amplia pero con cierto duende y embrujo, que desde 1511 aparece ya en los padrones de la Moneda forera con el nombre de Empedrada. El ilustre archivero municipal Agustín Muñoz y Gómez, en su emblemática obra sobre las calles y plazas de Xerez de la Frontera, al referirse a esta calle dice textualmente: “Por el cognomen especial de esta calle, se ve que precedió a otras, aún del centro de la ciudad, en tan útil reforma; obra sin duda de los vecinos de la calle, pues no consta acuerdo capitular sobre ello”. Lo que deducimos que fueron los propios vecinos los que optaron por ser ellos mismos los que la empedraran.

Esta semana hemos conocido que el Ayuntamiento de Jerez tiene decidido ya el asfaltar en su totalidad la plaza Esteve y las calle Corredera, Santa María y Cerrón, pese a las críticas que ha desatado el anuncio de esta medida entre vecinos, expertos en Patrimonio, urbanistas y políticos y la campaña de movilización surgida en las redes sociales. Una medida que ya se llevó a cabo en la reciente remodelación de la plaza de las Angustias y que también fue muy criticada.

            En muchas ciudades el empedrado público de las calles y avenidas está protegido, por considerarlo integrante del Patrimonio Arquitectónico y Cultural de la ciudad, debido a su relevancia histórica y con el objetivo de evitar afectar o destruir el valor cultural que representa. Según se establece por ley, en algunos lugares, estas vías urbanas deben conservarse en su estado originario y no podrán ser cambiadas por asfalto u hormigón. Porque la misma ley interpreta que el adoquinado acepta reparaciones en caso de deterioro, que deben hacerse evitando parches o capas asfálticas, recolocando las piezas necesarias con personal capacitado y utilizando materiales apropiados para su conservación en el estado primitivo.

Entre las ventajas del uso de pavimento de adoquines los expertos afirman que, además de ser un material sustentable, posibilita la reutilización y permite colocarlos nuevamente en forma simple y económica cuando se requiera reparar cualquier conexión subterránea y/o corregir desnivelaciones sin provocar parches en el pavimento. Posibilita también la habilitación al tránsito inmediatamente después de su colocación y la absorción de agua de lluvia, evitando la impermeabilización del suelo, tan perjudicial en caso de inundaciones. Está comprobada la durabilidad del adoquinado cuando se coloca adecuadamente con buena adherencia, su elevada resistencia al desgaste y excelentes cualidades reflectantes de la luz. El adoquinado soporta cargas muy altas y limita la velocidad de circulación, debido a que presenta una rugosidad superficial. Además de todo ello el adoquinado tiene una vida útil superior a otras alternativas de pavimento urbano. Según estudios realizados un pavimento bien adoquinado supera los 80 años, uno de hormigón entre 30 y 40 años y uno de capa asfáltica entre 7 y 10 años. Para asegurar esta durabilidad, es fundamental que se use material de calidad reconocida, que se monte sobre una subbase adecuada y que se usen bloques apropiados para el tránsito que deban tolerar.

            No se equivocaron los vecinos de la jerezana calle Empedrada cuando optaron, ellos mismos, por darle “tan útil reforma” al lugar donde vivían. Un empedrado o adoquinado que forma parte del patrimonio local y ahora, en pleno centro de Jerez, va a quedar sepultado, por una nueva “marea negra”.
 
             (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 21 de domingo de 2018 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Foto del ayer de la calle Empedrada con su característico pavimento que le da nombre.
 

 

miércoles, 10 de octubre de 2018

SIMBOLO PATRIO


 


Símbolo es un término que procede del vocablo latino “simbólum” y que se emplea para hacer referencia a aquello que permite representar una idea percibida mediante los sentidos. Patrio, por su parte, es algo vinculado a la patria (el territorio ligado a una comunidad humana a través de cuestiones afectivas, culturales, históricas y jurídicas). Se conoce como símbolo patrio, de esta manera, al elemento que permite la representación de un país, una nación o un Estado. El símbolo patrio más conocido es la bandera nacional. Cada país tiene su propia bandera, que emplea para indicar su dominio en un cierto territorio. La bandera de España simboliza la enseña nacional, en especial, su unidad e integridad. Un símbolo compartido que debemos honrar y respetar, porque en ella confluyen una historia en la que hemos buscado nuestra afirmación y un futuro al que tenemos que mirar con unidad, confianza y decisión. En la enseña nacional tiene cabida toda la diversidad de España.

Somos ciudadanos españoles y como tal, tenemos derechos y responsabilidades.Es nuestra responsabilidad sentir y mostrar respeto por nuestros símbolos patrios, entre los cuales está nuestra bandera roja y gualda que representa la identidad nacional. Honrándola honramos también a todos aquellos patriotas, que dieron su vida por la libertad y soberanía de nuestro país. Con nuestro respeto a los símbolos patrios, también nos honramos a nosotros mismos y a nuestros antepasados que, como españoles, lucharon por hacer este país más grande y mejor para todos.

El jerezano Fortún de Torres fue un ejemplo de entrega sin límite en defensa del símbolo patrio. Cuentan las crónicas que en 1261, junto al Teniente Garci-Gómez Carrillo defendió tan heroicamente la insignia de Castilla que ante el asalto al Alcázar jerezano por las tropas moriscas se asió tan fuertemente a ella que perdió los brazos y las piernas y, sujetando la bandera con los dientes, entregó su vida en defensa de la enseña española. Por todo ello cuando el pasado 1 de octubre las turbas independentistas catalanas asaltaron un edificio oficial de Gerona y descolgaron de su mástil la bandera española, siendo pisoteada por un energúmeno al caer al suelo, se atentó gravemente contra los sentimientos de los españoles. Con ese gesto se intentó pisotear a todo un pueblo español representado en ese símbolo patrio, aunque, como es sabido, no ofende quien quiere sino quien puede y la grandeza simbolizada en esa bandera sobrepasa cualquier actitud deleznable de este tipo.

Ante tal ofensa no ha tardado la diputada catalana Inés Arrimadas, jerezana como aquel heroico Fortún de Torres, en un acto también de gallardía y españolismo,  en enarbolar la bandera roja y gualda en la tribuna del parlamento catalán para, ante aquellos que quieren romper la nación y desprecian sus símbolos, hacer todo un acto de desagravio a la enseña nacional. Inés Arrimadas, como una nueva Agustina de Aragón, con valor y decisión,  ha puesto en su sitio nuestro símbolo patrio, símbolo que tiene impregnado en sus colores todo el peso de la historia de una gran nación como es España,  que supo defender siempre sus símbolos patrios, en especial el honor a su bandera. Bandera que merece el mayor de los respetos porque lleva implícito el espíritu de unidad de las tierras de España y el sentimiento de tantos que atesoran en lo más profundo de su ser la gloria infinita de ser español. 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 7 de octubre de 2018 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Año 1927