jueves, 24 de octubre de 2019

CATALANES EN JEREZ




Debido al ambiente tan complicado que se vive  en Cataluña y más concretamente en la capital barcelonesa muchos catalanes han optado por quitarse de en medio y buscar, al igual que vienen haciendo muchas de las empresas que allí se establecieron, otros lugares donde poder vivir tranquilos sin la presión independentista y menos aún sin la violencia que lamentablemente hemos visto estos días.

Entre Jerez y Cataluña ha existido desde siempre una relación fraternal, muchos jerezanos marcharon allí para buscarse el pan y la estabilidad, los mismos que tras finalizar su vida laboral volvieron a su tierra jerezana dejando un trocito de su corazón en aquella región del norte de España. El apellido Catalán aparece en Jerez desde la reconquista y el nombre de Catalanes figura en el callejero jerezano desde 1752, concretamente en la pequeña callejuela que, junto al edificio de la ONCE, tiene su entrada por la popular calle Porvera.

            Algunos jerezanos ilustres vivieron sus últimos días en Barcelona como el aviador Juan Manuel Durán González, tripulante del Plus Ultra, hidroavión que realizó el primer vuelo trasatlántico de la historia; o el almirante Rafael Fernández de Bobadilla y Ragel, pionero de la navegación submarina en España. Catalán de nacimiento era  Adolfo Rodríguez de Rivero recordado archivero, bibliotecario e historiador jerezano. Jerezano fue Fray Domingo Canubio que siendo obispo de Segorbe (Valencia) fue propuesto para arzobispo de Barcelona, cargo que, por su sencillez y humildad, no aceptó. Siendo capitán general de Cataluña nuestro paisano Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, ante la dramática situación política y social en la que estaba sumida la nación española fue llamado por el Rey Alfonso XIII para, tras consultar a su gabinete, encargarle la formación de un gobierno que pusiera orden y estabilidad, nombramiento que contó en un principio con la aprobación de las Cortes Generales y de la inmensa mayoría de la población. Son algunos ejemplos de esa histórica relación de Jerez con Cataluña, una relación que también encontró caldo de cultivo en el negocio del vino.

            Joaquín Luna en un artículo publicado hace un par de años en La Vanguardia de Barcelona titulado Un catalán en Jerez y después de contar algunas experiencias vividas aquí llegaba a la siguiente conclusión : “He estado 72 horas en Jerez de la Frontera. ¡Qué gente! ¡Qué cosas ve uno! ¡Qué manera de vivir! Yo les cuento el panorama y juzgan. La gente de Jerez de la Frontera no es rara, es rarísima. Llega la feria y se visten de señoritos, pero no de señoritos de Sevilla con sus casetas infranqueables. No, aquí son hospitalarios y te dejan entrar libremente, digo yo que para dar envidia. –Catalán, baila una sevillana...Y encima, eso. Primero los jerezanos –y las jerezanas– hacen lo que les da la gana, le sueltan un euro al pobre en lugar de un discurso sobre la regeneración moral, disfrutan de las terrazas sin temor a ordenanzas municipales que enorgullecerían a don Miguel Primo de Rivera y terminan contando a la hora de bailar. Que si el paso dos, que si el paso tres...Jerez nunca será Copenhague”. Afortunadamente, porque Jerez siempre será Jerez con su forma de vivir y con sus virtudes y sus rarezas, porque  los de aquí seguimos orgullosos de ser como somos, un rincón singular de España, la gran nación que nos une a todos los españoles, también, por tanto, a los catalanes.
 
                (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo  20 de octubre de 2019 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
La angosta calle Catalanes en una fotografía del ayer.
 

 

miércoles, 9 de octubre de 2019

JEREZ EN EL XIX

 


La semana pasada hablábamos en esta misma columna semanal sobre el rodaje en Jerez de la película El verano que vivimos. El pasado miércoles, 18 de septiembre, comenzó una nueva grabación teniendo como marco espacios jerezanos, se trata de la serie La Templanza, basada en la novela de María Dueñas. Unas labores que están programadas para siete semanas en distintos puntos del Casco Histórico de la ciudad. La Templanza transcurre en Jerez en el año 1850, asociada al Jerez bodeguero del siglo XIX. La acción se desarrolla desde la joven república mexicana a la espléndida Habana colonial, desde las Antillas al Jerez de la segunda mitad del siglo XIX, cuando el comercio de sus vinos con Inglaterra convirtió la ciudad en un enclave cosmopolita y legendario.

El siglo XIX supone una página riquísima para la historia jerezana. Jerez finaliza el siglo XIX con más de 60.000 habitantes. Su fisonomía urbana  sufrió grandes cambios de la mano del extraordinario aumento de las construcciones bodegueras que fueron ocupando todos los espacios libres en torno a los viejos barrios. También con el crecimiento de la población, gracias al despegue económico y urbanístico que la ciudad vive a lo largo del siglo XIX, surgen nuevas necesidades de espacios abiertos y de recreo, nuevos paseos y plazas arboladas creándose algunos de los parques públicos que hoy disfrutamos. A medida que Jerez crece, las clases más acomodadas optan, en muchos casos, por instalar sus viviendas en las cercanías de la ciudad, construyendo villas, haciendas y recreos en las zonas del extrarradio y otras cercanas a las bodegas de su propiedad. En el plano de la cultura es de destacar el Colegio de Humanidades de San Juan Bautista que será establecido en 1838 y que pasará a Instituto Local en 1842 y a Provincial en 1851. Pero también cuentan en este aspecto la inauguración de la Biblioteca Municipal, la primera de Andalucía, el 23 de abril de 1873; el funcionamiento ya en 1878 de una Academia Médico-Quirúrgica y de otras de Música y Bellas Artes, así como de una Sociedad de Ciencias, Artes y Letras, precedente de la Real Academia de San Dionisio de nuestros días; y ya en 1897, como remate cultural del siglo XIX, la fundación del Ateneo Jerezano.

La industria vinícola jerezana siguió incrementándose proyectándose la primea línea férrea en la España peninsular para dar salida comercial al famoso Sherry hacia Inglaterra y América, que eclosionaría con la instalación de la línea de ferrocarril que va desde El Portal hasta El Puerto de Santa María y el Trocadero en época de Isabel II (1854). También en las postrimerías del siglo la terrible filoxera, una plaga de insectos, devastará en 1896 los campos de la comarca.

El XIX fue un siglo muy importante en lo que a jerezanos ilustres se refiere. Hombres de bien que engrandecieron Jerez desde la política, las ciencias, las artes, las letras, la cultura o la religión con verdadero prestigio y entrega.

El conocimiento de la historia nos sirve de lección para valorar lo positivo e intentar no caer en los mismos errores del pasado. Y el siglo XIX, con sus luces y sus sombras, fue muy relevante para Jerez y su historia, aportando mucho de lo bueno que hoy disfrutamos en esta hermosa ciudad. La película será una buena oportunidad para situarnos en ese periodo tan significativo de nuestra historia.
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 6 de octubre de 2019 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Estampa decimonónica captada en el palacio de Garvey, situado en la jerezana plaza de Rafael Rivero.
 

 

miércoles, 25 de septiembre de 2019

SANTO REPROCHE




La cofradía del Santo Reproche se ha introducido a todos los niveles, desde lo civil a lo religioso en lo que lo cofrade tiene tanta fuerza desde hace siglos. En Jerez lo hemos visto recientemente con el conflicto surgido entre la cofradía del Prendimiento y la Jerarquía Eclesiástica, un conflicto en el que los reproches no han faltado, algo que no es de extrañar cuando hablamos de instituciones que son sociedades vivas y están compuesta por personas por lo que es perfectamente lógico que, en ocasiones, surjan cuestiones que provoquen roces y que lleven al enfrentamiento, si bien a diferencia de las instituciones civiles los conflictos en la Iglesia, por su carácter cristiano, nunca llega la sangre al río y en un noventa y nueve por ciento de los casos éstos agravios terminan en concordias.

Hay quien afirma que de todas las cofradías que salen a la calle y no esperan a que sea Semana Santa, la más famosa es la del Santo Reproche, que describió genialmente Sabina en diecinueve días y quinientas noches. En la letra de ese poema con música, el de Úbeda, en un ataque de dignidad, decide comerse para dentro su tristeza y el despecho del abandono, y renuncia a hacer el ridículo lamentando las culpas ajenas:“Y eso que yo, paro no agobiar con flores a María, para no asediarla, con mi antología de sábanas frías y alcobas vacías, para no comprarla con bisutería ,ni ser el fantoche que va en romería, con la cofradía del Santo Reproche, tanto la quería, que tardé, en aprender a olvidarla, diecinueve días y quinientas noches.” Algo parecido ha ocurrido estos días con nuestros políticos, todos renuncian a hacer el ridículo lamentando las culpas ajenas, políticos que son incapaces de vivir sin echarle la culpa a otro de cualquier cosa que le suceda. La legislatura ha durado lo que duran dos peces de hielo en un güisqui on the rocks y de tantos tiras y aflojas, tanto fingir o, estrellarse en una copa de celos, se han quedado muchos ciudadanos con la miel en los labios y escarcha en el pelo. Ya hay quien augura que con la nueva convocatoria electoral, lo que nos espera es una precampaña y una campaña llenas de reproches en detrimento de propuestas.

Al final lo que queda es un neceser con agravios. Agravios de la cofradía del Santo Reproche a los que estamos ya demasiado acostumbrado a nivel nacional, regional o local, incluso cuando se toman los micrófonos para hacer declaraciones. Una norma acusatoria que se ha hecho extensiva a toda tertulia televisiva y a toda conversación sobre nuestros mandatarios.

 La mayoría de los reproches que acaban en conflictos vienen motivados por la tentación del poder. Y no podemos olvidar que la autoridad existe y subsiste en la medida en que no guarda para sí lo recibido ni se encierra en una suficiencia prepotente utilizándola para sus propios fines porque se hace entonces autoritaria y abusiva. La autoridad plenamente responsable descentra el pensamiento y la acción del amor propio y utiliza el poder que ha recibido al servicio ajeno para no ocasionar frustración.

 Los reproches surgen como una respuesta a una frustración. La frustración política hará que la cofradía del Santo Reproche, de aquí al 10 de noviembre, esté aún más presente, el peligro es que esa frustración provoque urnas tan vacías como las alcobas de Joaquín Sabina. 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 22 de septiembre de 2019 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Fotografía antigua del "paso" de la Hermandad del Prendimiento de Jerez.
  

martes, 17 de septiembre de 2019

CONSERVACIÓN PATRIMONIAL


 
 
El Ayuntamiento jerezano ha dado a conocer los Premios Ciudad de Jerez del presente año, unos premios que serán entregados el próximo 9 de octubre, festividad de San Dionisio, patrón de Jerez, y aniversario de la reconquista cristiana de la ciudad. El Premio Ciudad de Jerez a la Conservación Patrimonial, ha recaído en el recientemente inaugurado Hotel Casa Palacio María Luisa, Cinco Estrellas Gran Lujo. Un alojamiento situado en una majestuosa casa palaciega del siglo XIX, sobre el que se ha realizado un trabajo impecable de recuperación y conservación del patrimonio, que ha mantenido la solemnidad como palacio al tiempo que se ha adecuado técnicamente a las exigencias de confort.

Enclavada en la histórica y céntrica calle Tornería, la que fuera parte limítrofe de la antigua judería jerezana y que debe su nombre a los menestrales dedicados al oficio de torneros, la espléndida casa palaciega que hoy acoge éste señorial establecimiento hotelero fue habitada primeramente por los señores González, siendo adquirida a principios del siglo pasado por Domecq y Díez que la legó a sus descendientes. En sus muros aún queda el recuerdo del jerezano Juan Pedro Domecq, Ingeniero químico, bodeguero, poeta y ganadero de reses bravas, segundo hijo, primer varón, de los seis que tuvo el matrimonio formado por Juan Pedro Domecq y Núñez de Villavicencio y María Díez Gutiérrez. Ilustre ciudadano que aparte de los negocios bodegueros y de su labor como ganadero de reses bravas, destacó también en el ámbito de la poesía. Muy influido por la obra de Fernando Villalón, publicó a lo largo de su vida distintos libros de poesía campera entre los que destaca Sobre el Arzón de la Silla o Poesías Camperas. Fue fundador de la Academia Jerezana de San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras y del Patronato de Escuelas Rurales Católicas, siéndole otorgada la Cruz de 1.ª clase de Alfonso X el Sabio.

Su imponente e histórica casa palaciega de principios del siglo XIX, que representa la época de mayor esplendor de la ciudad con su fachada de piedra y ladrillo, su trabajada forja, sus frontones enmarcados por pilastras adosadas, su interesante patio interior de arcos y columnas y su jardín trasero con fachada de Aurelio Gómez Millán, pasó, posteriormente, a ser sede del Casino Jerezano hasta su reconversión en éste hotel de lujo que ahora recibe el reconocimiento por su exquisita restauración. Como se señala en la página oficial del establecimiento la Casa Palacio María Luisa encarna el espíritu característico de la ciudad jerezana, uno de los destinos con más solera de España, y es la expresión de la ciudad, de su historia, de su entorno y de su cultura.

La calle Tornería y la plaza de plaza de Rafael Rivero, enclave del Hotel Casa Palacio María Luisa,  son todo un ejemplo de  conservación patrimonial. En la plaza el palacio de Garvey, hoy reconvertido también en establecimiento hotelero; el de Domecq de la Riva, antiguo de Villacreces, que continúa en manos de sus descendientes o el de Pérez-Luna o Rivero, siguen conservando su nobleza y su esplendor de siempre. Igualmente en la calle Tornería son varias las casonas burguesas que se han ido restaurando en estos últimos años con acertado criterio. La conservación patrimonial es una obligación de todos, tanto de instituciones como de particulares. Estos premios anuales son un claro ejemplo de que la apuesta por el patrimonio siempre ofrece recompensas.
 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 15 de septiembre de 2019 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
El ganadero Juan Pedro Domecq y Díez, junto a su hijo y nieto, en su mansión de la calle Tornería actuamente Hotel Casa Palacio María Luisa.
 

viernes, 6 de septiembre de 2019

VOLVER A EMPEZAR


 
 
 
          Con la llegada del mes de septiembre todo vuelve a empezar, se recobra la vida cotidiana con sus horarios y hábitos, las ciudades retoman su actividad normal y, aunque las temperaturas siguen altas, todo parece volver al ritmo que perdimos con la entrada del tiempo estival.

            Este mes de agosto he tenido la oportunidad de visitar la hermosa ciudad de Gijón,  llamada por algunos "el Jerez del Norte". Una ciudad que se mueve en la misma disyuntiva con la capital de la provincia que se da en Jerez y que también vemos en otras provincias como la dicotomía existente entre las ciudades de Murcia y Cartagena, Pontevedra y Vigo, La Coruña y Santiago de Compostela o Badajoz y Mérida. Mi amigo el profesor de historia Gonzalo María Fernández Hernández, con fuertes lazos jerezanos, vive en Gijón y me cuenta que allí los problemas son muy parecidos a los de Jerez. En Gijón existían hasta los años 80 cuatro astilleros que se cerraron. Antiguos palacios de la nobleza gijonesa hoy se han reconvertido como restaurantes para bodas de lujo. En el centro tiendas de toda la vida cierran. La élite de Gijón, hasta los 80 vinculada a la minería de Asturias o al mar por medio de empresas fletadoras o consignatarias de buques, ha visto como muchos de sus miembros más jóvenes tenían que dedicarse al sector de la Banca o de otro género de empresas pero fuera de Gijón y bastantes de ellos en el extranjero.

Si una película retrata la ciudad de Gijón con emoción es la oscarizada “Volver a empezar” (1982) de José Luis Garci.  En 1981, Miguel Albajara (Antonio Ferrandis), un famoso escritor que vive en Estados Unidos, está a punto de recibir el Premio Nobel de Literatura. Tras recibir la noticia que sólo le quedan seis meses de vida, decide hacer su último viaje a su ciudad natal, su Gijón del alma. Allí se rencuentra con su amor de juventud, Elena (Encarna Paso). Juntos recorren la ciudad y otros bellos lugares de Asturias. Ya lo diría Garci, “Gijón tiene cierto veneno, cierto encanto en el paisaje y en el clima, que va muy bien con el marco para la melancolía de la historia”. También añadiría, “Gijón posee algo difícil de explicar, un carisma especial”. Así lo pensamos muchos, a pesar de que la Capital de la Costa Verde no es la más monumental, engancha como pocas.

Algo parecido pasa con este “Gijón del Sur” que es Jerez, con sus antiguas industrias que cerraron, sus palacios que se caen o, los que han tenido mejor suerte, reconvertidos, su comercio tradicional en extinción y sus jóvenes más preparados buscando futuro fuera de Jerez o en el extranjero. Jerez, como Gijón, tiene un cierto encanto en su paisaje y en su clima que va muy bien para la melancolía de la historia, para mirar a nuestro pasado y volver a empezar en todo aquello que se ha ido distorsionando. Solo hay que analizar muchos de esos problemas que siguen vigentes en la ciudad y que no solo no se le han dado solución sino que se han complicado aún más. Quizás con la llegada de septiembre sea el momento de plantearse afrontar los problemas aún existentes empezando de nuevo porque, como en la película de Garci, hay cosas en Jerez que necesitan volver a empezar para recobrar su amor de juventud.
         (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 1 de septiembre de 2019 y al día siguiente en VIVA JEREZ)





Una mirada al pasado industrial de Jerez.

jueves, 1 de agosto de 2019

NOCHES VERANIEGAS JEREZANAS





El investigador local y flamencólogo Juan de la Plata dijo en su necrológica sobre Benito Pérez-Barbadillo Rodríguez que  no fue solo un excelente poeta sino también un cultivador del sentimiento popular, expresado muy especialmente a través de su amor al costumbrismo andaluz, en todas sus facetas. Sanluqueño de nacimiento ejerció la abogacía en su ciudad adoptiva, Jerez de la Frontera, a donde se vino a vivir a los nueve años. Manolo Liaño, el recordado periodista, le llamó “Jurispoeta” un apelativo que Benito Pérez aceptó gustosamente y le acompañaría de por vida.   En 1970 fue premiado con la Flor Natural de la Fiesta de la Vendimia Jerezana; siendo galardonado también con el premio periodístico del VIII Concurso Nacional Literario de la Caja de Ahorros de Jerez, convocado con motivo de la Semana del Caballo de 1974. Fue director del programa Tertulia Literaria de Radio Jerez y, a lo largo de su vida pública, pronunció numerosas conferencias, pregones, fue mantenedor de juegos florales y dio brillantes recitales de su propia poesía. Su obra publicada es extensa, iniciada con aquella primera antología poética,  titulada "Adviento de amor" que viera la luz en 1960; dejando inéditos otros muchos trabajos a su fallecimiento.

En 1984 prologa la segunda edición de “Rincones típicos de Jerez” cuyo autor es Diego Campoy y Miró, presidente que fuera del Grupo Literario Sherry. Afirmando que no hay nada más tranquilizante y tranquilizador que pasear en las noches veraniegas por las calles jerezanas, que las calles de Jerez son dignas de recorrer observadoramente en solitaria soledad, es decir, cuando en las noches de agosto se encuentran solitarias, y en soledad silenciosa se discurre por ellas pensativamente, en actitud o ejercicio de “peregrino andante”. Añade que, por el éxodo estival, las calles de Jerez se disfrutan más en verano, hay más uso y disfrute personal, menos compartimiento, más soledad pensante. Sentenciando que el mar está muy cerca de Jerez por carretera y Jerez lo suficientemente lejos del mar desde sus calles…para no marearse.  Y acaba diciendo que todo lo que ha dicho no es lo que le habían dicho que tenía decir, sino lo que se le había ocurrido, sin dimes y diretes, una noche cualquiera de agosto por las plácidas calles de Jerez. Genial conclusión como muchas de las genialidades que escondían las poesías de ese jurispoeta sanluqueño-jerezano de tan grata memoria.

Ciertamente es una delicia el pasear por el Jerez intramuros en la época estival, sus estrechas calles, sus recoletas plazoletas y sus bellos rincones son una auténtica explosión para los sentidos. Son calles casi exentas de ruidos, sin apenas bullicios, donde solo la cal de sus casas populares o la noble cantería de emblemáticos y monumentales edificios enmarcan la postal de un Jerez antiguo, quizás menos adaptado a los nuevos tiempos, pero sin duda, más peculiar y genuino.

Las calles jerezanas en general siguen teniendo en época estival ese embrujo del que nos hablaba Benito Pérez, entre solitarias y cautivadoras, entre silentes y evocadoras de tiempos pretéritos. Pasear por ellas en las noches veraniegas jerezanas nos pueden hacer presente esos versos suyos de su poema Bohemio que, con aires lorquianos, hablaba de ese sentimiento popular que le unió a la tierra jerezana y que decía así: “5i me quedo dormido/una noche en la calle /que no me despierte el gallo, /que no me despierte el aire”.
           (Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 28 de julio de 2019 y al día siguiente en VIVA JEREZ)


Portada del libro mencionado en éste artículo

 

martes, 2 de julio de 2019

INTERVENCIONES URBANAS

 



El pasado jueves quedó inaugurada en el Claustro de Novicios del antiguo Convento de San Agustín  la exposición ‘Intervenciones urbanas para Jerez’, en la que alumnos de 5º curso de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Sevilla muestran sus propuestas de regeneración urbana de dos espacios emblemáticos de Jerez: el antiguo casco bodeguero situado en la calle Cristal y los terrenos de la antigua fábrica de botellas.

El antiguo conjunto bodeguero de la calle Cristal mantiene en pie edificaciones que formaron parte del complejo conventual mercedario. La primera noticia documental que se tiene sobre este espacio urbano se remonta a 1716 en el que un texto referente a la comunidad mercedaria calzada de esta ciudad informa de la existencia de un molino junto al convento de la Merced. Este documento fue publicado por el doctor Fernando Aroca Vicenti en 'Arquitectura y Urbanismo en el Jerez del siglo XVIII'. Para los historiadores este espacio con sus jardines y lo que queda en pie de sus históricas edificaciones es un modelo único situado en pleno centro de la ciudad que evidentemente hay que poner en valor.

Por otro lado los terrenos de la antigua fábrica de botellas es otro espacio urbano de privilegio tanto por su situación como por su extensión. El PGOU contempla  destinar 130.000 metros cuadrados de este espacio a zona residencial. Fue el 22 de junio de 1895 cuando el ciudadano francés, D. Antoine Vergier Jeune, en representación del hacendado francés vecino de Lyon, D. Andrés Bocouze, mediante poder notarial expedido el 11 de junio de 1895, solicitaba permiso al Ayuntamiento de Jerez para establecer una fábrica de vidrio en el lado izquierdo del kilómetro 109,30 del ferrocarril Sevilla-Cádiz, próximo a la estación de ferrocarriles de Jerez. Con los años lo que fueron las vidrierías jerezanas pasaron de mano en mano por diferentes empresas nacionales hasta que, finalmente, la más potente de ellas la compró. Se trataba de las Vidrieras de Castilla Sociedad Anónima, que nombradas así quizás no suenen a nada, pero cuyo acrónimo, Vicasa,  supuso un referente en la ciudad durante sus años al frente de la fábrica. Es más, aunque su propietario fuera la gran compañía vidriera francesa Saint Gobain, en la ciudad se le seguía nombrando como Vicasa hasta que llegó el día en que, también, la fábrica de botellas cerró y hoy solo nos quedan sus amplias instalaciones y esas tres chimeneas que son todo un símbolo del glorioso pasado industrial de la ciudad de Jerez.

Dos espacios urbanos que llevan ya demasiados años en desuso y con distintos proyectos que no han llegado a cuajar. Ahora las nuevas propuestas están sobre la mesa y habrá que estudiar cuál de ellas se adaptan mejor a las necesidades actuales de los jerezanos y a su economía. La importancia de los dos espacios urbanos merece una adecuada actuación. Desde el próximo lunes y durante dos semanas la exposición de las propuestas de los alumnos de arquitectura estará al alcance de los ciudadanos. Una exposición que, sin duda, vendrá a dar un carácter multidisciplinar y participativo a la intervención urbana que allí se realice y creará en la sociedad jerezana un positivo debate sobre estos dos espacios públicos.   Lo importante es que no quede en meras propuestas y que, definitivamente, las intervenciones en estos dos espacios urbanos sean, en el menor tiempo posible, una feliz realidad.
 
(Artículo que publiqué en INFORMACIÓN JEREZ el pasado domingo 30 de junio de 2019 y al día siguiente en VIVA JEREZ)
 
Primeras instalaciones de la fábrica de botellas jerezana
 
Históricas edificciones que aún permanecen en pie en el recinto bodeguero de la calle Cristal.