viernes, 24 de septiembre de 2010

EL CULTO A LAS FORMAS

     

    En Jerez cada 24 de septiembre es igual desde hace siglos, cambian en algo las formas pero en el fondo se sigue haciendo honor a esa memoria histórica mercedaria que se pierde en los anales de la ciudad. Ayer volvieron los olores a nardo, la blancura de los hábitos mercedarios, los sones de la banda municipal, las colgaduras por Merced, el fervorín de la recogida, los estandartes de las Cofradías - siempre las Cofradías en las manifestaciones de fe -, los trajes de gala para las señoras y los trajes oscuros para los caballeros y la Unión de Hermandades con la memoria histórica del buen gusto y la elegancia vistiendo lo que el diccionario define como el traje por etiqueta por excelencia, el de las grandes ceremonias, el chaqué; y tras este testimonio de recuperación histórica en lo que a la indumentaria se refiere, las autoridades religiosas y civiles, estos últimos sin chaqué.
   
    En una ciudad como Jerez, donde, desde siempre, se ha practicado el culto a las formas, es un contrasentido de la pérdida de los ritos más esquisitos. Es un contrasentido que las máximas autoridades locales no representen a la ciudad, en sus fiestas más importantes, con el máximo que exige el protocolo para la ceremonias. A nadie se le deban caer los anillos, ni el carnet del partido, por ponerse un chaqué cuando las exigencias de la ciudad, a la que dicen representar y de la que forma parte mayoritariamente las creencias religiosas de sus habitantes , se lo exige por tradición y por las propias características de la ciudad.
   
    No es el chaqué un símbolo elitista, sino de mero protocolo, se lo pone Zapatero para acudir al Palacio Real o para otras fiestas de carácter nacional, se lo puso  y se lo pone Felipe González y hasta hubo un Teniente de Alcalde granadino José Miguel Castillo, perteneciente al partido comunista, que propuso, recién iniciada la democracia en España, que todos los concejales del Ayuntamiento de Granada, otra ciudad que también se ha caracterizado siempre por el buen gusto, acudieran corporativamente vistiendo chaqué o incluso frac en las ceremonias más solemnes.
   
    Nuestro Ayuntamiento, atendiendo la propuesta del gremio del taxi, es probable que saque una ordenanza para que los taxistas jerezanos puedan lucir uniforme a partir del próximo verano, con el fin de mejorar su imagen al tratarse de un servicio público y para impedir que por el vacío legal que existe actualmente en este asunto este tema se les pueda ir de las manos, perjudicando la imagen del gremio al que representan. Prediquemos con el ejemplo,al igual que se piensa hacer con los taxistas, nuestro Ayuntamiento, también debe mantener el culto a las formas y una forma de testimoniar este respeto a los ritos ancestrales de la ciudad es utilizando también el chaqué, el uniforme de las grandes solemnidades  con el fin de mejorar su imagen y la de la ciudad a la que representan.   Es sorprendente que hace unos años viéramos a nuestros Alcalde de chaqué en la boda de una infanta y con traje de chaqueta para el Corpus o la Merced, cuando es infinitamente mayor lo que representa para los jerezanos, estas dos fiestas que una boda por muy de la realeza española que sea.
   
    Jerez y sus grandes fiestas se merecen que su Ayuntamiento acuda con la mayor solemnidad que establece el rito ceremonial, como así lo hicieron los anteriores regidores y así lo siguen haciendo en otras grandes ciudades, sean los consejales de la ideología que sean, pero cuando se actúa en nombre de alguien hay que dejar a un lado los gustos o las ideas personales para estar a la la altura que la categoría de la ciudad requiere.
   
     Decía Antonio Burgos que el pantalón de chaqué con manchas rojas de cera es el uniforme de gala de esa Real Maestranza al servicio de Su Divina Majestad que es la Madre y Maestra de los viejos ritos sacramentales de Sevilla, la Sacramental del Sagrario. Jerez, por su historia, por su nobleza y por su arraigado culto a las formas también debe recobrar, con sus ritos internos, sus viejos ritos externos que desde siempre le han situado como la Real Maestranza de la elegancia y el buen gusto.

(Artículo publicado en Jerez Información el 26 de septiembre de 2009)         

24 de septiembre de 1972. Ayuntamiento de Jerez de chaqué en la plaza del Arenal durante los actos centrales de la conmemoración del séptimo centenario del patronazgo popular de la Virgen de la Merced


jueves, 23 de septiembre de 2010

EL ARTE DE SER CAMARERO

        Acaban los meses fuertes del verano y, de nuevo, en nuestra ciudad sube el paro, los datos nos dicen que estamos en más de 21.000 parados, el peor dato de la historia, que Agosto deja otros 840 desocupados en la ciudad y que ya hay 3.513 más que hace un año. Una cifra dramática porque, además, el Gobierno de la nación no ha tenido más remedio que reconocer que el balance puede empeorar en los próximos meses. En definitiva unas cifras que, no solo en Jerez sino también a a nivel nacional, aportan los dato más negativos que se dan en España desde 1998. Más de dos millones y medio de parados en todo el territorio nacional.
   
    El sector servicios encabeza la lista de nuevos desempleados, le sigue la construcción, la industria y la agricultura. En Jerez la escalada del paro es imparable y , como ya viene siendo habitual, crece el paro en la construcción y en los servicios, que son quienes se han llevado la peor parte. Dentro del sector servicios, la hostelería es una de las ramas a las que más le afectan las temporadas altas por el índice de contrataciones pero ,con el contrapunto del reguero de nuevos parados en los meses que llegan tras el verano.
   
    La tradición hostelera en esta ciudad se remonta a tiempos antiguos, principalmente por la influencia del comercio de vinos. Años más tardes, concretamente a principio del pasado siglo XX las calles jerezanas se vieron concurridas de establecimientos de Cafés y Cervecerías, nombres como Fornos, el Café Universal, Café Cervantes, Café Central, Bar-Tolito, Café La Ina, Nuevo Bar, La Española, Tea-Room, Jerez Moderno o Bar Imperial en la calle Larga, entonces llamada Duque de Almodovar; o San Diego en Medina, Ideal Jerez o el Aperitivo en Santa María, El Bombo  en la Plaza del Arenal, La Campana en calle Gravina, La Mezquita en Algarve, la Candelaria en Bizcocheros o el Gallo frente a la Estación permanecen en la memoria de nuestros mayores y además dieron un elenco de profesionales camareros que aún hay quien los recuerda por su buen hacer y su exquisito trato con los clientes. Casi de esa época nos queda más reciente en la memoria, el restaurante El Colmado con toda su plantilla de excelentes empleados, La Moderna de la calle Arcos, la Antigua de Vega, la Alegría y el Bar Consistorio junto al Ayuntamiento. Una auténtica reliquia del pasado que debería estar catalogado como bien de interés cultural es la Parra Vieja, en San Miguel 9 , cuyo propietario en 1929 era Ceferino Marina Montes y que hoy sigue conservando ese regusto de antaño.
   
    La hostelería es un arte y eso lo saben muy bien los sufridores profesionales de este gremio tan sacrificado como poco valorado, lo saben aquellos camareros antiguos que consagraron su vida entre el mostrador y la mesa, entre las llamadas a base de palmadas y las servilletas en antebrazos, los de camisas blancas y pantalones a rallas, los de retahílas de tapas y los de los mostradores hasta altas horas de la noche aguantando al pesado de turno o dando compañía al que vive en soledad.
   
    Los Fernando Pacheco, Juanito el de las alcachofas, Manolito el de la Moderna, Juan el del Bar San Pedro, El Perla en su diminuto Bar Bizcocheros, Sambruno vendiendo caracoles, Primitivo del Colmado, Antonio del Gaitán o profesionales de la hostelería como Manolo Candela, Pazo o Padilla del bar Torito en la calle Medina, por solo mencionar algunos ejemplos de tantos como han hecho de la hostelería un arte. Porque para ser camarero de verdad hay que tener arte, nobleza  y mucha paciencia. Paciencia es lo que se necesita en el mundo laboral ante el alarmante desempleo o buscar buenos camareros para que, en entre copas y tapas, atiendan a los desesperados, por falta de trabajo, que buscan un poco de distracción en la barra de un bar, en esa segunda casa que desde siempre ha sido el bar cercano y el amigo camarero.
    (Artículo que publiqué el 6 de septiembre de 2008)



La calle Larga jerezana tuvo durante la primera mitad del pasado siglo XX numerosos bares, restaurantes y cafeterías. En la evocadora fotografía el popular Fornos enclavado en la esquina de la calle Larga con la plaza del Banco en un hermoso caserón decimonónico tristemente destruido para levantar el antiestético edificio que fuera antigua sede del Banco Vizcaya y hoy es un establecimiento textil.
    

  

miércoles, 22 de septiembre de 2010

EL MERENDERO MALTRATADO

     

    Cuenta la historia reciente de esta noble y leal ciudad de Jerez de la Frontera,  que un día llegaron hasta aquí los bárbaros. Bárbaro es el nombre aplicado por los antiguos griegos a todos los extranjeros que no hablaran su lengua. Cuando los romanos asimilaron la cultura griega se apropiaron del término y lo emplearon a todos los no incluidos en la civilización greco- romana, es decir en la civilización de entonces. Posteriormente el término bárbaro, por la forma en que actuaron en sus batallas, se relacionó al de vándalo, otra tribu que durante años asoló las costas mediterráneas y que cometieron tantos excesos en sus encarnizadas luchas que han hecho su nombre sinónimo de salvaje.
     
     Pues bien, en esta ciudad de Jerez, antes de la llegada de los bárbaros, vándalos o salvajes, se construyó un merendero, cuya larga vida era apreciada por todos. Nació en 1903, en el primer cuarto del siglo XX, en un lugar idílico cercano al parque González Hontoria, a los pocos años pasa a formar parte de una noble familia de toneleros que lo adoptó y lo mimó como parte importante del núcleo familiar. Allí en "Villa Mercedes" nombre de la finca en la que pasó sus primeros años, disfrutó jugando con los niños de la casa, se vistió de gala para los días de feria, ayudó a ver partidos de fútbol, participó en comidas familiares, dio cobijo a invitados en grata tertulia, compartió riñas del abuelo José y se convirtió casi en un icono imprescindible de aquella finca que, para los niños era casi de cuento. El tiempo pasó, el merendero, se fue haciendo mayor y se mudó de casa, en su nueva vivienda, cercana a la Cartuja, se asomaba, día tras días, sobre las alta vagetación para saludar a los caminantes que salían o volvían a Jerez por el camino de Medina. Su cuerpo, aunque de arquitectura de hierro en todo su esplendor se fue debilitando y ante su presumible muerte, se le sometió a un largo tratamiento de donde salió completamente rejuvenecido, y, a partir de entonces, con la tutoría del Ayuntamiento, se colocó en la Alameda Vieja para atender a cuantos jerezanos y visitantes quisieran contemplar su singular silueta y asomarse a una de las mejores vistas de la ciudad.  Pero como todo relato no tiene siempre un final feliz, resulta que una noche llegaron los bárbaros, vándalos y salvajes y lo apedrearon hasta quedar malherido,  se denunció este maltrato, pero como siempre los maltratadores quedaron impunes y el merendero sin la debida protección, hasta que la otra noche de nuevo los bárbaros, vándalos o salvajes, terroristas de la violencia contra el patrimonio,  le metieron fuego con el único objetivo de satisfacer instintos destructivos.
   
    Ahora, antes de que se llegue a la destrucción total, las autoridades tienen la obligación de actuar con contundencia, para garantizar lo que a todos nos pertenece y para que hechos tan lamentables, en una sociedad civilizada como esta, no se vuelvan a repetir.
   
    Las actitudes  de bárbaros, vándalos y salvajes no caben en una cultura de respeto y civilizada. Quizás haya que empezar  la "educación para la ciudadanía" enseñando lo que es civismo, lo que significa ser civilizado y dejar otras cuestiones para quienes corresponda, quizás haya que empezar por inculcar la importancia de respetar lo que es de todos, quizás se tenga que enseñar la cultura de lo que nos rodea y, como decía un comentario que leí estos días, que, en Jerez, la calle de "Zara-tara" se llama Honda y la plaza de las palomas se denomina Angustias.
   
    El merendero que hace solo unos meses se instaló en la Alameda Vieja, con un presupuesto de 100.000 € y una restauración de tres meses a cargo de los dineros de todos, no es para recibir pedradas y meterle fuego sino para que Jerez lo disfrute porque es patrimonio de la ciudad. El Ayuntamiento tiene el reto de poner todas las medidas posibles para que estos actos tan lamentables no se vuelvan a repetir, el abuelo José conservó el merendero gracias a aquellas riñas, más o menos duras, a unos niños herederos de un tiempo, en ocasiones, mejor que el de hoy, ahora toca a las autoridades velar  para que el precioso merendero no sea nunca más maltratado.  
   (Artículo publicado en Jerez Información el 12 de septiembre de 2009. Un año después el merendero de la Alameda Vieja sigue sin ser reparado mostrando aún los daños ocasionados por los vándalos)  

Antiguo emplazamiento del merendero en el parque González Hontoria

  

martes, 21 de septiembre de 2010

LA RECUPERACION DEL PATRIMONIO LOCAL

    


     Los últimos días nos han traído buenas noticias en lo referente al patrimonio artístico y monumental de Jerez. Por un lado el interés que vuelve a mostrar la familia Rivero por el palacio Riquelme y su trasformación en una futura pinacoteca donde exponer parte de su importante colección de pintura. Un espacio que, junto con la bodega del Rincón Malillo y otros edificios colindantes, muy bien podría convertirse con el tiempo en el gran museo de Bellas Artes de la ciudad, teniendo en cuenta que en esta zona de la ciudad se encuentran enclavadas bodegas tan interesantes para la función museística como la de la calle Cristal o incluso las antiguas bodegas de Lustau con el atractivo de sus murallas.

    En la misma plaza del Mercado nos encontramos con el Museo Arqueológico, que según parece pronto se procederá a su reapertura, la sala Julián Cuadra para exposiciones temporales, otros cascos de bodegas que se encuentran sin uso e incluso una finca con portada dieciochesca haciendo esquina con la calle Cabeza que lleva años reclamando una solución por su alarmante estado de ruina y  que también podría, una vez reconstruida, dar vida y belleza a esta histórica plaza del Mercado.
   
    Por otro lado también parece que los magníficos claustros de Santo Domingo pueden volver a la vida a finales de 2011, tras un largo periodo de rehabilitación. Sin duda una grata noticia ya que este conjunto monumental es un lujo para la ciudad en el centro de Jerez, que acumula ya demasiado tiempo cerrado, tiempo durante el cual, y gracias a distintas subvenciones, se ha ido acometiendo una serie de restauraciones e intervenciones que están posibilitando su total recuperación.
   
    A todo ello hay que sumar la iniciativa "Mira Jerez", ruta turística que pronto se pondrá en funcionamiento como una oferta más de cara a quienes nos visiten.
   
    Pero sin duda donde se ha dado un paso de gigante en esto de la rehabilitación y de la puesta en funcionamiento, de cara al turismo y a los propios ciudadanos, ha sido la intervención en nuestro histórico Alcázar. Aún recuerdo en una de aquellas rutas programadas por el Ayuntamiento y guiadas por Manuel Antonio García Paz, entonces director de la Biblioteca Municipal, cuando, entre los lugares que visitamos, estaba un ruinoso Alcázar, donde solo el estado de conservación de la mezquita era apreciable, lo demás, el palacio de Villavicencio, los baños árabes, las puertas de acceso, los torreones, todo en estado de completo abandono: con enorme dificultad pudimos acceder a los baños y aún más complicado fue andar por aquel terreno, hoy convertido en bellos y bucólicos jardines, donde campaban a sus anchas todo tipo de hierbas y otros moradores.
   
    La intervención que se ha realizado en el Alcázar jerezano en estos últimos años ha sido espectacular, ha pasado de ser un lugar condenado al olvido a convertirse en uno de los grandes reclamos de la ciudad. A la restauración de la antigua mezquita, se le sumó la del palacio de Villavicencio con sus señoriales salones y su cámara oscura, la recuperación de la sala del molino, los amplios patios con sus jardines y fuentes, a todo ello se le suma ahora la rehabilitación de todo el espacio trasero a los baños con sus yacimientos arqueológicos, su aljibe, el pabellón real, la singular noria, el huerto, la torre octogonal y la torre de la puerta del campo. Un atractivo más para un recinto con ocho siglos de historia que es sin duda un autentico tesoro monumental. La Alcaldesa ha prometido que pronto se anunciará unas jornadas de puertas abiertas, probablemente coincidiendo con las fiestas de la Vendimia, para que todos podamos disfrutar de esta joya que el tiempo nos ha legado y nuestros mandatarios han sabido mantener y potenciar. Que no quede solo este logro en el Alcázar, sino que pronto veamos tanto el Palacio de Riquelme, como los Claustro de Santo Domingo, como tantos monumentos que necesitan de una urgente intervención, felizmente restaurados. Y todo ello sin olvidar que lo importante no es llegar sino mantenerse. 
   
    (Artículo publicado en Jerez Información el 7 de agosto de 2010) 
Momento de la inauguración de las últimas obras realizadas en el Alcázar jerezano


Fotografía de otros tiempos donde se puede ver la estructura que existió dentro del alcázar y que afortunadamente fue demolida por su impropia ubicación

lunes, 20 de septiembre de 2010

IR AL PUERTO

    

     Para muchos jerezanos ir al Puerto de Santa María en verano es una auténtica tentación, a pesar de la masificación de los fines de semana y de los problemas de tráfico. El Puerto es un poco la representación de las playas que perdimos, de aquellos paseos por calle Larga y Alameda Vieja del Jerez de hace más de cuarenta años, de esos ambientes veraniegos que se fueron con el paso de los tiempos y que solo queda en el recuerdo de las fotos de Iglesias o de Fiallo.
   
    Ir al Puerto sigue siendo una tentación en Jerez. Por el día la costa y por la tarde los bares, por la mañana Valdelagrana, Vistahermosa, el Ancla... por la tarde-noche la ribera del marisco con todas sus exquisiteces y el parque Calderón con sus carruseles de siempre y su olor al Guadalete, el mismo río que se acerca a Jerez para unirse al caminar jerezano hacia el Puerto de Santa María. La historia ha pasado sobre el Puerto como el tiempo sobre los vinos: dándole cuerpo y transparencia, color y aroma.
    
    Las vacaciones en el Puerto es todo un clásico del veraneo jerezano, desde que se alquilaban habitaciones en pleno casco antiguo para poder pasar el día en la playa de La Puntilla hasta las modernas urbanizaciones de hoy ocupadas en gran parte por gente cercana. Ahora ir al Puerto cuesta menos tiempo que recorrer Jerez de punta a punta, conviene más bañarse en las tranquilas aguas de Valdelagrana que en cualquier piscina pública de la ciudad, porque es más saludable y más rápido de llegar. Por mucho tráfico y falta de infraestructura urbana que tengamos que soportar conviene más acercarse al Puerto en sus noches de verano que quedarse en este Jerez estival, desolado, carente de ambiente y de las atractivas ofertas que ofrece la costa.
   
    Hoy si se puede decir, con fundamento, que el Puerto está a dos pasos porque se ha ido retranqueando cada vez más hacia Jerez. Hace unos años hasta que no se pasaban las vías del tren que llegaba hasta Sanlucar y el cuartel de la Guardia Civil. con sus toros de Osborne haciendo frente, no se podía decir que estábamos en el Puerto. Con la incorporación de la antigua carretera nacional como vía urbana desde la cuesta del toro y el parque acuático se ha acortado tanto la distancia que apenas quedan kilómetros que separan las dos ciudades unidas por el río y por sus vinos. Ir al Puerto desde Jerez es un paseo agradable que nada tiene que ver con aquella entrada insoportable de hace escasas fechas cuando las colas de coches eran temibles y complicados los accesos a la ciudad de los cien palacios, como la llamó el poeta arcense José de las Cuevas.
   
    Llegar al Puerto merece la pena. Definida por el escritor portuense Martinez Alfonso, como la ciudad que se engalana con la geometría blanca de las fachadas. Calles rectas, cruzadas en perpendicular, con la estructura de una población colonial: Cruces, Cielos, Nevería, Palacios, Misericordia, San Bartolomé, Pozuelo.... donde se abren en las casas los huecos de cierros y balcones, policromados con la gala de los geranios y gitanillas. Calles, plazas y jardines.....Geometría urbana del Puerto, testigos mudos de años y siglos de un continuado vivir. Calles con alma, porque en ellas vive, con el portuense de hoy,el espíritu de su pasado. Y aún más el afán de su porvenir.
   
    Ir al Puerto es mucho más que un cúmulo de sensaciones que alegran la vida, es empaparse de un verano antiguo, castizo, con sabor a terraza de bar y a patio, a bullicio de mercado- a "Plaza" por antonomasia- y a visita obligada a la Prioral, sobre todo cuando septiembre empieza a despuntar.
   
    Ir al Puerto en verano es una tentación tan antigua que cuenta el viejo Homero en su epopeya que uno de los guerreros de la guerra de Troya fue el caudillo ateniense Menesteo y que una vez conquistada la ciudad, en vez de regresar a su patria, anduvo por el Mediterráneo hasta encontrar; pasado el estrecho de Gibraltar, una abrigada bahía en la que penetró con sus naves, para desembarcar junto a la desembocadura de un río y fundar allí una ciudad a la que puso su nombre: Puerto de Menesteo. Esa ciudad se llamaría con el tiempo El Puerto de Santa María. Ir al Puerto en estos tiempos es más fácil que en los de Homero, por eso se llena cada verano de visitantes, por eso La Lola se fue a los puertos y dejó a La Isla sola y por eso podríamos cantarle a nuestra manera, a esta ciudad que cautiva, "mejor quisiera estar muerto que verme "pa toa la vía" sin poder ir al Puerto, Puerto de Santa María"      

   (Artículo publicado en Jerez Información el 1 de agosto de 2009)

 Entrada al Puerto de Santa María por Pozos Dulces correspondiente al año 1977. Como se puede apreciar, comparando la  instantánea con la que encabeza este artículo, la modernización de la zona es evidente. 

domingo, 19 de septiembre de 2010

LOS PREMIOS CIUDAD DE JEREZ

   

    En esta tierra nuestra tan dada a los homenajes póstumos y a las necrológicas es aplaudible el hecho de que se den premios de reconocimientos en vida a quienes por su labor en pro de la ciudad se lo merecen. Por ello siempre son bienvenidos estos premios Ciudad de Jerez que se otorgan con motivo de la festividad de San Dionisio y que viene a homenajear, cuando aún están presentes, a instituciones o particulares de especial relevancia en la vida local.
   
    Los premios, anunciados esta semana, han recaído en el presente año, en la firma González Byass, todo un símbolo de la ciudad, que cumple sus 175 años de historia ligados a la propia historia de Jerez,. El colegio Jesús-María de la Asunción que en sus cincuenta años de vida es todo un ejemplo de integración de alumnos con necesidades educativas especiales, colegio que fue levantado por las religiosas de Jesús María y que hasta el año 1968, en el que se fijó allí una nueva comunidad, era asistido por las religiosas del colegio de El Cuco. La Asociación Santo Ángel de la Policía Nacional tan entregada a las cosas de nuestra tierra y a los necesitados, una asociación que presidida por el incansable Antonio Padillo ha demostrado la implicación de un cuerpo en la sociedad rompiendo barreras y estereótipos anteriores, haciendo ver a todos que el cuerpo nacional de policía está abierto a una sociedad a la que sirven con verdadero empeño.. El colectivo Sol Rural de mujeres emprendedoras y Bionaturis han sido otros de los galardonados, así como el embajador de Jerez y rey de las alcachofas Faustino Rodríguez todo un referente del buen tapear jerezano en el mundo, la nadadora Concepción Badillo, la actriz y modelo Ana Alvarez, el diseñador Antonio Lobato, la Asociación musical Acordes de Jerez y el Grupo de Mujeres de la Peña Tío José de Paula.
   
    Hablar de este último galardón es tocar lo puro, la esencia, lo que no está adulterado. Las mujeres de la Peña Tío José de Paula es Jerez castizo, venerable, el del compás, el del duende, el que brota por la estirpe, por el arte flamenco y gitano, un Jerez no cotrahecho, no para lo que vende sino para lo que se siente, Jerez del ayer perdido entre peroles y lebrillos, Jerez de alambres que se levantan con cañas para tender las ropas en el corral de vecinos, de pilas y anafes, de picón y aguardiente, de geranios en latas de aceite y paños de croché sobre la mesa, de talegas de pan y cobertores, un Jerez clásico que aún vemos presente en este grupo de artistas. Jerez puro pero con arte, un Jerez que se nos pierde entre delantares de lunares y roetes bien puestos, que se nos va quedando atrás casi sin darnos cuenta
   
    Las mujeres de la Peña Tío José de Paula, son un espectáculo de gloria jerezana por si solas, en cada gesto , en cada movimiento, tocando las palmas o cantando coplas de Nochebuena. En cada actuación surge el mágico momento de su arte, de su matriarcado gitano, cuando se levantan y cuando se sientan, cuando dejan sola a la silla para meterse en su propio escenario de embrujo, cuando el baile toma forma y, despacito, despacito, como la verónica de Paula, comienza esas manos arrugadas a moverse y esos pies, cansados por los años, a tomar posesión del escenario,  en ese preciado instante es cuando Jerez proclama a los cuatro vientos: " Aquí estoy yo y el que quiera conocer el sentido de lo autentico que venga y lo vea, que no hay arte más de verdad que el de estas jerezanas por la gracia de Dios y de la tierra que las vio nacer". Mujeres de la Peña Tío José de Paula, donde se acumula jerezanía a raudales, el tronío de un flamenco que se resiste a perderse en modernidades, que sabe lo que quiere y lo que es, porque lo llevan en la sangre y en la fuerza de su raza, sabedoras de que la veteranía es un grado y si, además esa graduación tiene la sabiduría, el arte y el compás que ellas ofrecen,con una gracia inigualable pues que le den todos los premios del mundo porque todos serán pocos..
(Artículo publicado en Jerez Información ayer sábado 18 de septiembre de 2010)   

Mujeres de la peña Tío José de Paula

sábado, 18 de septiembre de 2010

TURISMO RELIGIOSO


    La diócesis de Jerez ha alcanzado un acuerdo con distintas instituciones y organismos con el fin de abrir a las visitas turísticas ocho templos de la ciudad. Jerez tenía desde hace tiempo esa asignatura pendiente, resultaba completamente inconcebible que los grandes atractivos que atesoran nuestros templos estuviesen tantas horas ocultos a los ojos del visitante, era una auténtica demanda social el poder mostrar esos valiosos museos que permanecen desde hace siglos en nuestras iglesias y capillas.
   
    El coste económico, el respeto al culto y las infraestructura que esto supone tanto de seguridad, de personal como de otros factores han dificultado durante mucho tiempo poder llegar a posibilitar unas horas diarias de visitas. El interés del Obispo Juan del Río por esta cuestión lo ha hecho posible y ya se ha anunciado que tanto la Catedral como los templos de San Dionisio, San Miguel, Santiago, San Juan de los Caballeros, San Marcos, San Lucas y San Mateo podrán ser abiertos diariamente para las visitas turísticas siguiendo una guía-modelo. Un auténtico logro de nuestro Arzobispo Castrense y Administrador Apostólico que queda como una prueba mas de su eficaz labor pastoral al frente de nuestra diócesis. Ya los que nos visiten no tendrán que esperar a las horas de misas para contemplar las maravillas que encierra, tanto histórica como artísticamente estas iglesias jerezanas.
   
    Tal como se pretende estas visitas no solo debe tener una función de contemplación artística o histórica sino también catequética para entender mejor el significado de cuanto se contempla, no hay que olvidar que todo lo que se encuentra en el interior de los templos tienen una función religiosa que prima por encima de todo lo demás. Es aconsejable que estas visitas sean gratuitas sobre todo en lo referente al recinto sagrado, lugar de oración y recogimiento, pero eso no es óbice para que se puedan habilitar otros lugares, como existen en tantas iglesias y catedrales del mundo, para un fin museistico, en donde si sería recomendable una entrada que ayudara a mantener en las debidas condiciones todas las piezas que allí se expongan. Organismo hay para colaborar a que la oferta del turismo religioso no quede solo en una vuelta por el interior del templo contemplando la belleza de retablos e imagineria, sino también, posibilitar la adecuación de dependencias anexas donde mostrar la riqueza de ornamentos sagrados, bordados, platería, libros corales, enseres procesionales, etc.
   
    Jerez posee un inmenso tesoro en este aspecto, solo hay que consultar algunas guias turísticas y libros sobre la historia local para darse cuenta de la cantidad de piezas de museos que se esconde entre las dependencias parroquiales y los armarios de sacristía. Por eso ahora que esta feliz iniciativa ha comenzado a andar debemos poner nuestro objetivo mas lejos y conseguir, con el compromiso y la colaboración de las instituciones y organismos correspondiente que cada templo cuente en su ruta visitable con su museo donde se exponga todo ese patrimonio de siglos acumulado por la fe y para el culto, que en definitiva es patrimonio cultural de todos. Unas rutas que, con las medidas adecuadas podría incluir otros museos como los que se atesoran en las Casas de Hermandad, en los conventos y en los monasterios. El turismo religioso de Jerez puede ser impresionante si se aunan intereses, si somos capaces de anteponer el bien común a cuestiones de índole particular. La iniciativa del Obispado de Jerez es todo un ejemplo, ahora solo hace falta el apoyo general tanto desde dentro de la iglesia como desde quienes tienen las posibilidades económicas para substentarlo con garantía de futuro. Solo hay que ver que lo que en muchos lugares son catedrales en Jerez son parroquias, lo que en algunos pueblos y ciudades llaman museo aquí es vitrina de Sacristía o de Casa de Hermandad, lo que en otros sitio hay que hacer cola para contemplar, aquí se enciende gratis en cada misa. Ya lo dijo el eminente profesor Hernández Díaz: "Jerez, emporio del arte", haber si somos capaz de mostrarlo y de demostrarlo. 

    (Artículo publicado en Jerez Información el 28 de febrero de 2009 y que ahora cobra protagonismo tras la firma esta semana del convenio de colaboración entre Ayuntamiento y Obispado para poner definitivamente en marcha esta ruta turística)
    

La Catedral  y el templo de San Miguel fueron los primeros en sumarse a esta ruta turística por los templo jerezanos



Las iglesias de Jerez son parte importante del pasado, del presente y del futuro de la ciudad