martes, 3 de enero de 2012

EL 12




             En el año 1812 la división francesa del General Coxus con sus regimientos entran en Jerez, sufriendo la ciudad el tiempo más amargo de su historia mientras la ocupación francesa permaneció en ella. Al mismo tiempo las Cortes españolas, un 19 de marzo de aquel año, en el oratorio de San Felipe Neri de Cádiz, proclaman la primera Constitución española. Un siglo después llegado el año 1912 el rey Alfonso XIII suspende su visita a Jerez debido al asesinato del político español José Canalejas y , el 19 de julio, el Ayuntamiento de la ciudad le dedica una lápida a Dª Carmen Benítez a cuya iniciativa se edificó en el barrio de Santiago el colegio que lleva su nombre.  Y, de nuevo, un año 12 nos llega, pero esta vez del siglo XXI, un año cargado de promesas, objetivos y esperanzas.  


El 12 es un número sagrado y sirve para medir los cuerpos celestes. Su popularidad se debe a que en un año la Luna gira unas doce veces alrededor de la Tierra, hecho que ya observaron y conocieron los pueblos primitivos. Motivo por el cual desde los caldeos son 12 los signos del zodiaco, así como los meses del año.


Para la Biblia el 12 tiene un sentido simbólico. Significa “elección”, así se llama “Los Doce” a los Apóstoles de Jesucristo no por fijar un número, sino porque son los elegidos. Según el Apocalipsis son 12 las puertas de Jerusalén y 12 los ángeles que la guardarán, 12.000 los hombres escogidos para vivir en la nueva Jerusalén, 12 las estrellas que coronan a María y 12 los frutos del árbol de la vida.


Los caldeos, los etruscos y los romanos dividían en 12 grupos a sus dioses. En Atenas se adoptó el sistema duodecimal y Platón admitía 12 dioses en su república. También había 12 dioses en los primitivos pueblos japoneses. 12 son las piedras preciosas de la corona de Inglaterra y 12 las estrellas de la bandera europea.


Este número pasivo es considerado el sinónimo de la perfección. Doce veces 30 grados forman los 360 grados de la circunferencia. Las 12 es la hora en que el sol llega a su punto en el que divide en dos el día, siendo el máximo número que contienen los relojes. El 12 es el número de la prudencia, del justo equilibrio, de la gracia de la forma.


Todos los años el día 31 del mes 12 nos tomamos, al compás de las 12 campanadas, las 12 uvas de la suerte. El 2012 es el nuevo año, bienvenido sea con toda su carga sagrada y simbólica, con cuanto de bueno y de malo nos ha legado la historia cada año 12, con toda su pasividad y su perfección.


El 12 nos llega lleno de problemas a nivel local, nacional y mundial pero a su vez deparará más y mejores recursos para afrontarlos, aunque, como muy bien afirmaba Eduardo Punset hace unos días, todo no debe quedar en recursos porque: “Para solucionar los temas, más que recursos lo que necesitamos es más conocimientos”. Que la suerte, la prosperidad y los conocimientos nos llegue en este nuevo año por docenas.
(Artículo publicado en Información Jerez el pasado sábado 31 de diciembre de 2011)

En el año 1812 nacería el vinatero Manuel María Gonzalez Angel fundador de las jerezanas bodegas de Gonzalez Byass.


Publicidad fechada en el año 1912 de las jerezanas bodegas José Pemartín y Cª. 
 


sábado, 31 de diciembre de 2011

A VER SI EL PRÓXIMO AÑO....



Acaba 2005 y empieza un nuevo año, es el momento de hacer balance y de depositar esperanzas para el nuevo año.

Nuestra ciudad, en todos los ámbitos, espera mucho para el 2006. A ver si por fin se solucionan los grandes problemas empleo.

A ver si en el aspecto artístico y monumental se reabre, de una vez, nuestro histórico templo de San Dionisio para recobrar la inigualable estampa de la Cofradía del Dolor entre los naranjos de la placita de Escribanos. A ver si San Miguel elimina esas redes de su convalecencia. A ver si la zona de San Lucas deja de ser un lugar de marginación. A ver si Santiago sale de su clausura para volver a ser el centro de oración y emblema de un barrio. A ver si, por fin, de concluye, la restauración de nuestro Alcázar. A ver si se acaban las alarmas de cierre de nuestros templos por deterioro. A ver si el patrimonio local no necesita más medidas de urgencias, señal de que se le habrá prestado la debida atención.

A ver si nuestras grandes fiestas religiosas se consolidan en sus esencias y en sus formas seculares. A ver si nuestra Semana Santa es más manifestación de fe y menos espectáculo y divertimento. A  ver si la Carrera Oficial se estructura de forma definitiva. A ver si las elecciones aI nuevo Consejo de la Unión de Hermandades, que deberá convocarse antes de julio, depara para los cofrades un nuevo signo y ejemplo de unidad y fortaleza ante los nuevos tiempos. A ver si las solemnidades del Corpus y de la Merced terminan de afianzarse en participación y esplendor. A ver si la Navidad jerezana se hace más castiza y entrañable, más familiar y fraterna y menos consumista.

A ver si nuestra afamada Feria sigue en su línea universal de señorío y categoría y elimina para siempre aquello que la desvirtúa como grato lugar festivo y de encuentro para convertirla en un espacio masificado, ajeno a lo que es nuestra Feria, y propenso al conflicto y a los enfrentamientos. A ver si para el próximo año en todos los rincones de nuestra incomparable Feria no exista nada que la desmerezca.

A ver si la ciudad recobra su normalidad y descansamos de tantas obras, se recupera nuestra plaza del Arenal, en todo su esplendor y con sus elementos característicos y la circulación ciudadana deja de ser una pesadilla. A ver si la ronda oeste es una realidad y llegarnos al verano sin atascos. A ver si todos los proyectos municipales para el 2006 se culminan para beneficio de los ciudadanos.

A ver si nuestros políticos se ponen de una vez de acuerdo, oigan menos a las estructuras de partidos y más a la demanda popular. Jerez se gobierne más por quienes los jerezanos han elegido para regir la ciudad y menos por mandatarios provinciales, regionales o nacionales. A ver si las instituciones se vuelcan con nuestra ciudad independientemente de su color al igual que cobran sin importarle el color de quien paga. A ver si los jerezanos nos dejamos de intereses particulares, de quien nos interesa para mantener empleos, tratos de favor o influencias y maduramos la idea de hacer del Ayuntamiento de Jerez una garantía de futuro fuerte, con unidad de criterios para construir la gran ciudad que todos aspiramos.

A ver si vemos el Xerez en Primera, los problemas del campo solucionado, las subvenciones y las deudas municipales pagadas. Los niños jerezanos sin problemas escolares ,las barriadas atendidas, la Iglesia respetada y apoyada en todo aquello que beneficia a los demás, nuestros vinos suficientemente valorados, el comercio jerezano ganando enteros, abolida la crispación y la apatía. En definitiva que el próximo año sea mejor en especial para quienes más lo necesitan y que todos lo veamos.
(Artículo publicado el sábado 31 de diciembre de 2005. Llama la atención como muchos de estos deseos aún siguen pendientes de cumplirse)

Como un sueño del ayer, el palio del Dolor se pierde entre los naranjos de la plaza de Escribanos. Una estampa que estuvo a punto de recobrarse, después del prolongado cierre de San Dionisio, en este año de 2011 si la lluvia no hubiese truncado el Jueves Santo jerezano.





jueves, 29 de diciembre de 2011

LA AUTÉNTICA RECONQUISTA


Desde la delegación municipal de turismo cultura y fiestas se ha anunciado esta semana que el Ayuntamiento de Jerez conmemorará en el año 2014 el 750 aniversario de la fundación de la ciudad. El consistorio ya está trabajando en un programa de actos que recordarán la reconquista de Jerez por parte de Alfonso X El Sabio en el año 1264, unas actividades encaminadas fomentar el turismo cultural.


El proceso de reconquista fue un evento clave que cambió el curso de la historia del mundo entero. Fue durante esta reconquista cuando surgieron estrategias sociales y políticas que aún hoy siguen vigentes. Cuando los cristianos lograron reconquistar sus tierras además de tener un dominio terrestre mayor, logrando acrecentar su dominio cultural. Es sin duda alguna una marca en la historia de la humanidad que nos hace ser quienes somos actualmente. Lo interesante de todo esto es que además de conservar hoy día características de la cultura cristiana, también conservamos parte de lo que fue el paso musulmán por estas tierras, lo que demuestra que a pesar del dominio cristiano, no hubo una imposición fundamentalista por parte de los conquistadores.


Con la llegada del cristianismo nos vino toda una serie de valores humanos que tuvieron como arranque lo acontecido hace más de veinte siglos en Belén, con un nacimiento que marcó un antes y un después en la historia. Aquel hecho histórico supuso una auténtica reconquista en la fraternidad y el amor entre los pueblos. Si no se hubiese producido la reconquista, quizás, hoy no estaríamos celebrando por estas tierras la Navidad. La Navidad es tiempo maravilloso en el que se respira generosidad, humildad, gratitud, solidaridad, reconciliación, paz, amor… donde el nacimiento del Niño Jesús es motivo de festividad, y su enseñanza cobra vida en la humanidad. Durante esta época estamos llamados -más que nunca-, a vivir los valores que sobresalen en la tradición navideña.


Al mundo le tocó la lotería una noche como la de hoy en Belén y a Occidente le volvió a tocar con la reconquista, porque gracias a ella hoy somos lo que somos, con nuestras carencias y las grandes injusticias que nos sigue azotando pero un pueblo rico en historia, en tradiciones y, sobre todo, en valores cristianos. La gran cultura de Occidente que ha sabido llegar a unas cotas de progreso y civilización muy por encima de otras partes del mundo. Hoy cuando grandes pensadores han alertado ya que la amenaza real de la civilización de Occidente no viene de China, el Islam o las emisiones de CO2, sino “de nuestra propia pérdida de fe en la civilización que heredamos de nuestros ancestros”, nos llega una nueva Nochebuena y, en Jerez, en estas tierras con más de siete siglos de civilización cristiana, las coplas del pueblo nos dicen que “ya debió nacer nuestro patriarca Manué,” el que luchó por la fe del mundo, el que luego le tocará morir crucificado solo por intentar a los hombres salvarlos, el que después renacerá, y como en una auténtica reconquista, ya nadie podrá quitarle su reinado.
(Artículo publicado en Información Jerez el pasado sábado 24 de diciembre de 2011)



Año 1964. Exposición filatélica conmemorativa del VII Centenario de la reconquista de Jerez.

martes, 27 de diciembre de 2011

EL AÑO DEL PATRIMONIO


El 2006 ha sido un año especialmente significativo para el patrimonio monumental jerezano. El deterioro de muchos de nuestros templos y la rehabilitación de otros han sido constante noticia; también edificios civiles, de gran valor artístico, han cobrado protagonismo por ser objeto de proyectos o restauraciones, incluso diversas circunstancias no relacionadas, en concreto, con las obras, llevó a portadas de periódicos alguno de nuestros más emblemáticos edificios.

Comenzamos el año con Santiago y San Dionisio cerrados, San Miguel lleno de redes y con el Alcázar, el antiguo convento de San Agustín y los claustros de Santo Domingo continuando su proceso de restauración. En verano surgió la polémica con la intención de compra del templo de San Juan de los Caballeros por parte del Ayuntamiento con el fin de darle una actividad cultural en la ruta de la ciudad del flamenco. Con gran acierto, en este año que ahora finaliza, se ha rehabilitado el edificio Bertemati como Casa de la Iglesia, las fachadas del palacio Domecq, las antiguas Carnicerías Viejas, el convento del Espíritu Santo, parte de la muralla de la Puerta Real, distintas casas señoriales y, gracias a Endesa, se ha acometido la instalación de nueva iluminación en importantes monumentos jerezanos, además de cuantos proyectos están próximos a llevarse a cabo con el patrocinio de distintas instituciones u organismos.

Todo ello es una realidad gracias a la preocupación existente por la conservación del patrimonio Jerez da muestra de ello, tanto la plataforma pro-Santiago como la que anteriormente encabezó Santiago Zurita, a quien el barrio de San Mateo aún debe una calle, por cuanto trabajó, luchó y sigue luchando, por ese templo del Evangelista del ángel; han sido un claro exponente de una ciudad que vela por su patrimonio.

El 2007 debería ser el año de la reapertura de San Dionisio, con su magnífica nave mudéjar y su imponente retablo mayor; el de la total restauración de San Miguel por cuanto significa para esta ciudad en todos los sentidos; el de la culminación de las obras en nuestro histórico Alcázar; el de la apertura, con todo su esplendor recuperado, de los claustros de Santo Domingo, y mejor aún como museo de cofradías; de la recuperación de esa joya renacentista del Palacio de Riquelme, la gran asignatura pendiente, que esperamos pronto verlo reconstruido como ese museo pictórico del que estamos tan faltos.

El 2007 será el año de la nueva Carrera Oficial, otro museo andante e incomparable; del monumento a la Inmaculada, más que justificado por la rica e histórica vinculación inmaculista de nuestra ciudad; de ese museo de la ciudad que potenciará tanto nuestra proyección internacional; de ese museo belenista que condensará cuanta riqueza posee Jerez en torno al nacimiento del Niño Dios y de nuevas viviendas en monumentales bodegas. Esperemos que sea el año del gran impulso para la feliz culminación de las obras de la ciudad del flamenco, por cuanto significa para la cultura y para la potenciación de un barrio tan antiguo como el de San Lucas, y el año jacobeo jerezano al ver a nuestra iglesia de Santiago camino de su reapertura.

El final de año nos viene con mesas llenas de uvas, fruto de ese patrimonio jerezano que cubre campos en forma de cepas, ese patrimonio jerezano que no necesitó artistas, ni afamados arquitectos, ese patrimonio monumental que nace y no se hace. Esas uvas que en Jerez se hacen vino señor y señor vino, un vino que bebiendo con medida alarga la vida, un vino que también es nuestro patrimonio y como tal debemos defender ante cualquier ataque de filoxeras de nuevo cuño.

El vino es un monumento jerezano que se ha hecho universal y, aunque haya que luchar contracorriente, el 2007 debería ser el año de la gran proyección internacional del tesoro de nuestros caldos, y con él, el regusto de todo nuestro rico patrimonio.

(Artículo publicado en Información Jerez el sábado 30 de diciembre de 2006, cinco años después nuestro patrimonio sigue siendo la asignatura pendiente, si bien se restauraron San Dionisio, San Miguel, Bertemati, las murallas de la Puerta Real y el Alcázar aún queda por concluir la restauración de los claustros de Santo Domingo y Santiago, mientras que el palacio Riquelme, el casco histórico, muchas bodegas y palacios siguen sufriendo las consecuencias del abandono y el olvido) 
Imagen aérea tomada a finales de los pasados años sesenta en donde podemos ver un conjunto monumental del Alcázar aún sin restaurar y con la desafortunada estructura que se levantó en su interior, posteriormente derribada.

Aspecto del patio del palacio de Bertemati a mediados del pasado siglo XX.


De la misma época es esta foto de la fachada del palacio Domecq donde se pude apreciar  el deterioro de sus muros.







sábado, 24 de diciembre de 2011

SI NO HUBIESE NACIDO

Desde mi Belén familiar


¡ Feliz navidad!

Un año más nos llega la noche de la Nochebuena y de nuevo, se repetirán, las tradiciones familiares, los recuerdos de los que ya no están y los reencuentros de los que aprovechan estas fiestas para compartir juntos unos momentos de fraternidad.

Todo, lo que celebramos estos días, tiene su fundamento en un nacimiento que se produjo, una noche, como la de hoy, hace dos mil cinco años en Belén, pero ¿qué hubiera ocurrido si aquel alumbramiento no se hubiese producido?, para los cristianos no habría habido salvación y para el mundo en general no existiría la Iglesia Católica, ni ninguna otra que tenga como centro la figura de Cristo.

Si Jesús no hubiese nacido, de seguro el mundo sería otro, tan distinto, que se necesitarían siglos para analizar en qué circunstancias estaríamos hoy viviendo. Aquel nacimiento cambia de tal forma la historia que hoy sería inconcebible pensar una Europa sin la cultura cristiana, una España que nace bajo unos reyes católicos y se desarrolla, tanto culturalmente como artísticamente, bajo principios cristianos, una Andalucía identificada desde su cristianización con la fe y las creencias religiosas y un Jerez que hoy sería muy distinto sin la huella cristiana que está escrita con letras de horas en sus anales históricos.

Es demasiado aventurado el solo hecho de intentar imaginarse el mundo si nada hubiese pasado aquella noche del 25 de diciembre, ni tendríamos Navidad, ni fiesta de Reyes Magos, ni zambombas, ni Semana Santa, ni romería del Rocío, ni fiestas patronales, ni nada que tuviera que ver con el cristianismo, pero es que tampoco habría misioneros entregando su vida en medio de la pobreza y el subdesarrollo, ni comedores benéficos eclesiales, ni Cáritas parroquiales, ni Manos Unidas, ni Hijas de la Caridad, ni hermandades y además, en Jerez; por ejemplo, no habría templos, ni la Catedral, ni San Miguel, ni ningún otro, ni conventos, ni el Prendimiento ni ninguna imagen, ni innumerable obras de arte. A los jerezanos, durante siglos, les hubiese faltado a quién encomendarse en momentos de desesperanzas, la cultura sería más pobre y los valores cristianos ni siquiera se conocerían.

Si no hubiese nacido, todo lo que habríamos perdido, desde los que creen a los que no, desde los que ganan dinero por el acontecimiento, hasta los que sólo se divierten, desde los que la existencia de la Iglesia es un negocio hasta los que viven consagrados a extender el mensaje que nació aquella noche en un portal, desde el arte hasta la educación; desde los que creen en la familia hasta los que se centran en su egoísmo, desde los que viven de espalda a las creencias hasta aquellos que se alzaron en santidad. Hubiéramos perdido el ejemplo más claro de entrega sin límites a los demás.

Hoy podría haber escrito sobre el Jerez intramuros de la Navidad, de tantos tesoros ocultos como guarda Jerez en recuerdo y homenaje al Niño-Dios, de sus maravillosos belenes, de su riqueza artística en pinturas y relieves, de sus peculiaridades ancestrales, de sus zambombas auténticas sin adulteraciones, de sus nochebuenas castizas llenas de arte y familiaridad, de tantas cosas como Jerez encierra desde el momento que una bombilla empieza a buscar sitio en un naranjo de la calle Larga, pero he preferido hacer cábalas y reflexionar sobre lo que hoy seríamos si no hubiese nacido aquel niño de Belén.

Esta noche nace el niño, y lo hace con la misma importancia que entonces, con la misma trascendencia y con el mismo mensaje: La paz y el amor. Y esto no es cotidiano, esto no pasa, esto no se olvida hasta el año que viene, porque este mensaje es la gran solución del mundo, sólo es necesario ponerlo en práctica, porque, aunque siga molestando, la historia, ya, no la cambia nadie y, gracias a Dios, aquel niño si nació una noche como la de hoy.
(Artículo publicado en Información Jerez el sábado 24 de diciembre de 2005)
Belén de tamaño natural instalado desde el año 1905 en la jerezana Basílica de Nuestra Señora del Carmen para la veneración de los fieles.






martes, 20 de diciembre de 2011

BOTELLONIZAR



Hubo un tiempo en que las fiestas de los pueblos eran de los vecinos y cuatro amigos. Eso era antes. Antes de que las redes sociales potenciaran la capacidad de movilización de los jóvenes y la prohibición de beber alcohol en las calles los empujara a buscar alternativas para las noches de fin de semana. Antes de que los acontecimientos festivos se masificaran y el botellón se erigiera en estandarte de las fiestas.
             
           Los tiempos han cambiado. En los últimos años vemos, con cierto temor, como en Jerez no solo se botelloniza ciertas calles y plazas sino también las grandes fiestas de la ciudad, principalmente  la Feria, la Semana Santa y ahora la Navidad. Voces se han alzado ya reclamando volver a la esencia de nuestra peculiar y tradicional zambomba, cuando la masificación y el cubateo se están apoderando cada vez más de ellas.
             
           En el pasado de la ciudad, cuando para pasarlo bien no era imprescindible el alcohol, los jóvenes jerezanos se conocían en los paseos por la calle Larga, luego surgieron los guateques y las fiestas en domicilios privados, llegaron los bares, los pub y las discotecas de moda y, más recientemente, las zonas de movida, pero cuando llegaban las grandes fiestas, jóvenes y mayores participaban por igual, sin guetos apartes ni nada que no tuviera que ver con el acontecimiento en sí y con la tradicional forma de celebración.
               
           El escritor Arterio Baigorri define al botellón como un conflicto postmoderno, un divertimento social. Uno de esos conflictos que forman parte del espectáculo, en el que se lucha todos contra todos y donde hay un sólo vencedor, nunca presente, nunca explícito: en este caso, las corporaciones multinacionales productoras de alcohol. Es un fenómeno que responde a las tendencias que en el ocio nocturno podemos observar en el conjunto de Europa. El problema no es el botellón en sí mismo, sino lo que ocurre con esos menores que salen por las noches, que beben e incluso se emborrachan, que consumen drogas, sin que al parecer, los padres tengan conciencia de lo que está ocurriendo. No se bebe, o se toma, porque hay que hacerlo, porque lo mande el grupo de iguales, sino simplemente porque lo impone el modelo cultural global dominante.
             
            Existen fórmulas para evitar que toda cita festiva corra el peligro de botellonizarse, una solución está en que se cumple la ley, se establezcan medidas educativas y de prevención en el consumo de alcohol y se promuevan alternativas de ocio saludable, algo siempre más eficaz a largo plazo que la aplicación de medidas estrictamente coercitivas.
              
             Ni la ciudad ni las autoridades pueden permanecer con los brazos cruzados  ante un fenómeno que aglutina a gran cantidad de jóvenes y que está afectando, cada vez más, a las formas tradicionales de cada celebración. Hagamos todo lo posible para evitar que también nuestras zambombas sean botellonizadas. Que salga la masificación y el botellón de la zambomba antes de que de tanto saltar y brincar la dejemos sola y se nos vaya, también, por los aires.
(Artículo publicado en Información Jerez el pasado domingo 18 de diciembre de 2011 y en VIVA JEREZ al día siguiente)

La calle Larga jerezana, desde siempre, ha sido uno de los principales enclaves de paseos, ocio y encuentros de la ciudad.



Otra perspectiva del ayer de una calle Larga, esta vez desde la rotonda de los casinos, concurrida de paseantes

  




domingo, 18 de diciembre de 2011

BELÉN VIVIENTE



          Arcos de la Frontera ha vuelto a concentrar a miles de visitantes en su tradicional Belén viviente, aquel que utiliza la propia fisonomía de sus calles y plazas para recrear lo ocurrido hace más de dos mil años en Belén de Judea, cuando se produjo el acontecimiento que cambió la historia, la  venida de Jesús.

Arcos es todo el año un Belén viviente, sus empinadas y encaladas calles son el escenario perfecto para escenificar aquel nacimiento tan trascendental; lo mismo ocurre con la mayoría de los pueblos de la baja Andalucía, sus orígenes moriscos y sus paisajes son una auténtica reproducción, a tamaño natural, de los nacimientos que tan magistralmente se montan en estas fechas.

El Jerez antiguo, aquel de antes de la Reconquista, el de las viejas murallas, de desaparecidas mezquitas y tortuosas calles, también se asemejaba mucho al Belén de las postales, con arroyos, puentes de madera, molinos, pajares, huertas y burros cargados de cacharros. Era un Jerez apacible, pintoresco y casi desconocido. Salvo el casco antiguo de la ciudad, el Jerez de hoy recuerda poco de aquel poblado morisco que fuimos; la sociedad en general ha evolucionado y nuestra ciudad no podía ser menos, sin embargo, no todo ha cambiado, hay escenas que se siguen repitiendo, año tras año, y que ni el paso del tiempo ha logrado variar.

Mañana es Nochebuena y mañana es el día internacional de la familia, porque mañana todos nos reunirnos en familia para conmemorar el Nacimiento del Salvador, y se reunirán, también, los que quitan belenes de los colegios porque les molestan, los que piden que retiren crucifijos de los cuarteles, los que quieren los votos de los católicos pero evitan, por todos los medios, pronunciar la palabra Dios, los que atacan a la Iglesia pero mueven el cielo y la tierra para que sus hijos entren en un colegio religioso, reciban regalos de Reyes y destaquen en el teatro navideño de su escuela.

Mañana es Nochebuena y es el día de la fraternidad, el día de las comidas suculentas, de los villancicos y de la alegría, porque es Navidad y es la fiesta de los cristianos, el día de los que defienden a los inocentes desde que son concebidos, el día de los que creen en el matrimonio, el día de los hombres y mujeres de Cáritas, de las misiones, de Manos Unidas, de tantos y tantos que viven la Navidad todo el año, porque todo el año hay necesidades. Porque todo el año, en Jerez como en todo el mundo, existe un Belén viviente que busca posada, que mata inocentes, que ve parir madres en condiciones infrahumanas, que pasa frío, que muestra personas ancianas desprotegidas, que promueve lucha de poderes.

Un Belén de ricos avarientos, de mal hablados, de mesoneros ingratos, de niños en cueros. Un Belén viviente en las injusticias, en el desprecio a los valores humanos. Un Belén que vive, entre cartones, en los soportales de los edificios, en barcas a la deriva cruzando el Estrecho, en mujeres degolladas por Herodes de hoy, por reyes de la barbarie, en llantos de inocentes brotando de contenedores de basura; en jóvenes que, como ovejas sin pastor, caminan sin rumbo fijo, en tanto calor familiar desperdigado y en tanto vacío para un Belén que debería estar lleno de vida, de esperanza y de felicidad.

Jerez, como todas las ciudades del mundo, como hace cada año Arcos por Navidad, también debe tener su Belén viviente, pero con la diferencia de que los actores seamos nosotros mismos. Un Belén de verdad que abra posadas, que acoja emigrantes y transeúntes, que de techo a quienes no tienen donde cobijarse, que valore la familia, la educación de los hijos y el respeto y ayuda a los mayores. Un Belén de verdad que trasmita a todo el que nos visite en auténtico sentido de la Navidad, aquel que nos trajo el Niño que naciera una noche como la de mañana, ese mismo Niño que dos mil años después sigue molestando a muchos vivos porque remueve conciencias.
(Artículo publicado en Información Jerez el 23 de diciembre de 2006. Ayer las típicas calles del casco histórico de Arcos de la Frontera volvió a ser el escenario perfecto para la recreación del Nacimiento del Redentor en su tradicional Belén viviente)

El casco antiguo jerezano  cuenta con rincones que parecen escenarios para un Belén viviente  .  En la imagen una foto del ayer de la pintoresca calle Vid.