jueves, 14 de octubre de 2010

LAS GUÍAS DE JEREZ

   
    Desde hace unos meses, y para un trabajo de investigación que estoy realizando, vengo consultando antiguas Guías de Jerez, esos pequeños libros, a modo de manuales, que condensaban toda la vida de la ciudad, entre grandes anuncios y relaciones, casi ilegibles, de cargos, profesiones y nombres. Guías de Jerez se conservan en la biblioteca municipal desde finales del siglo XIX. Las primeras eran un poco mayores que las que nos llegaron hasta hace unos años. De cubiertas rígidas, en las que se aprovechaban todos los rincones para incluir anuncios publicitarios, y de finas páginas de papel en los que quedaban impresos parte de la historia de la ciudad. Y entre los datos recogidos año tras año, anuncios y más anuncios, los más recientes a color y los más antiguos impresos con rudimentarias técnicas.
 
    Guías de Jerez que forman parte del patrimonio histórico y documental de la ciudad, fueron, entre otras las de Manuel Cancela, las Guías Económicas, las Guías Pareja y las de Campoy, clásica entre las clásicas. Últimamente han salido otras Guías de Jerez pero ninguna con la solera y el sabor de las de Campoy o las que les precedieron. Todas estas Guías del Jerez del ayer estaban estructuradas de forma muy similar, abrían con un santoral, a veces incluían una parte en la cual se hacía un elogio a la ciudad y a su historia, ilustrando los textos con fotos de los más evocadoras; le seguía una descripción topográfica con el nombre de calles y plazas, sus entradas y salidas, luego los servicios públicos con sus tarifas y el grueso de la guía con el apartado dedicado al personal - títulos nobiliarios, órdenes militares, la administración pública con los nombres de alcaldes, concejales y personal municipal, la administración de justicia, el estado eclesiástico con sus comunidades y congregaciones, el ramo de guerra, el Fomento, Hacienda, Sanidad, Beneficencia, las sociedades de recreo y la Industria y Comercio.
 
    Otro capítulo se le dedicaba a las profesiones, industrias, artes y oficios y todas terminaban con un indicador de domicilios donde figuraban la mayoría de los jerezanos con su lugar de residencia. Y entre medio, según la época, etiquetas de Domecq, tapones de Rivelott, estampas de "Jerez Gráfico", ofertas de tejido de Tomás García, la distribución del Santo Jubileo Circular, el itinerario de los trenes entre Cádiz y San Jerónimo, etc. Las Guías de Campoy crearon solera, cogieron el testigo casi al principio del siglo XX manteniéndose fieles a la ciudad durante muchos años. En esto tuvo mucho que ver, su editor,  el recordado José Campoy Miró, hermano de Diego, aquel jerezano de pro y apasionado de su ciudad, que inventó la Fiesta de la Poesía, creó el Grupo Literario Sherry y nos dejó, para siempre, entre sus múltiples colaboraciones literarias, aquel libro sobre los rincones típicos de Jerez, donde la prosa se hace música y la poesía magia, para describirnos unas estampas de la ciudad llenas de alma. José  Campoy en sus Guías de Jerez también supo recoger el alma de la ciudad, y es que en cada una de esas Guías no hay vida,  porque ya casi nada de lo que contienen existe, pero hay alma. El alma que guía a Jerez y que es su propia historia, la de sus gentes, la de sus comercios e industrias, las de sus calles y plazas. El alma de una ciudad que cambia de nombre, de tiempos, de formas de vida pero que en el fondo sigue siendo la misma, solo hay que consultar una de esta antiguas Guías de Jerez para comprobar que, por mucho que pasen los años, la esencia de Jerez sigue siendo la misma.
 
    (Artículo publicado en Jerez Información el 3 de octubre de 2009) 
 


Guia de Jerez de principios del siglo XX


La publicidad, como esta de La Casera, llenaba de contenido las antiguas guias jerezanas


miércoles, 13 de octubre de 2010

JEREZANOS EN EL MUNDO


    Los canales de televisión aportan tan poca originalidad que cuando comprueban que un programa tiene bastante audiencia enseguida lo copian. Uno de los ejemplos más claros de esta falta de inventiva es "Españoles en el mundo" que emite la primera, una copia del "Andaluces por el mundo" que sacó Canal Sur y que continua con éxito, pero es que siguen saliendo sucedáneos como "Madrileños en el mundo" y otros por el estilo. Decía un viejo profesor que el copiar no es malo si lo que se copia es bueno, pues eso es lo que ha ocurrido con este programa de exiliados voluntarios o no, que todos tienen aceptación porque a la vez que nos enseñan las costumbres y atractivos de países lejanos nos muestran la realidad de tantos que han tenido que salir de su ciudad de origen para adaptarse a nuevas costumbres y culturas.
   
    Puesto a copiar podría la televisión local hacer lo mismo, aunque me temo que los presupuestos municipales no se lo permitirían, traer hasta la pantallas de la cadena municipal tantos jerezanos como andan desperdigados por el mundo, quizás se podría aprovechar las cercanías de unas convocatorias electorales para acompañar su emisión con las promesas de traerlos de nuevo a su tierra, aunque en vista de como está el asunto laboral en Jerez es mejor que cada uno se quede donde está si su trabajo es seguro.
   
     Jerezanos en el mundo ha habido muchos y no solo ahora sino en toda la historia, precisamente en estos días la asociación cultural jerezana Cine-Club Popular que dirige con gran tesón y dedicación José Luis Jiménez,- un Quijote de esa memoria histórica jerezana que no entiende de connotaciones políticas y si de hacer justicia con los personajes jerezanos que, por distintas circunstancias, han caído en el olvido-, ha solicitado la reposición de una calle en la ciudad para el jerezano Älvar Nuñez Cabeza de Vaca, un jerezano en el mundo, considerado como uno de los grandes aventureros de todos los tiempos. Este explorador pasó la mayor parte de su vida en un increíble periplo por el suroeste de Estados Unidos, cuyas memorias quedaron recogidas en sus  escritos titulados "Naufragios".
   
    La conquista de América llevó a muchos jerezanos por el mundo entre ellos destacaron: Pedro de Estupiñán que fue gobernador de la isla de Santo Domingo; Marcelo de Villlalobos, miembro de la Audiencia de Santo Domingo y en la de Méjico; Francisco de Morla, conquistador de Méjico; Juan de Salazar misionero en América del Sur; Bartolomé de Sierra, misionero en Colombia; Francisco Camacho, muerto en olor se santidad en Lima;Cristóbal de Santa María, comisario general de Indias; Miguel Pavón de Fuentes, Gobernador de la Habana  Otros ocuparon durante su vida cargos de relevancia por distintos países, como Lorenzo de Villavicencio,religioso agustino que ocupó el cargo de Vicario General en Alemania; Francisco de Vera y Villavicencio que fue Procurador General de la Orden de la Merced en Roma; Procurador General en Roma pero de la orden benedictina fue el jerezano Aloso de Trujillo; y el mismo cargo pero de los mínimos fue el también jerezano Juan de Pina Celi; o Juan Pedro Aladro, diplomático, que vivió sus últimos años en París. Más recientemente podríamos hablar de otros jereznos en el mundo como Tomás García-Figueras, que paso parte de su vida en Marruecos;el marqués de Misa, presidente de la Cámara de Comercio de España en Londres o el pintor José Gallego Arnosa que falleció viviendo en Anzio (Italia). Esto es solo un muestrario de tantos jerezanos que, al igual que hoy, decidieron un día dejar la ciudad que le vio nacer para vivir lejos de aquí.
   
    Jerezanos en el mundo llenaría programas, porque si en el pasado fueron muchos los jerezanos que abandonaron su tierra más aún se pueden encontrar hoy. Ahora que las comunicaciones facilitan tanto los desplazamientos y las ofertas de trabajo son una tentación, en el rincón más insospechado podemos toparnos con alguien de Jerez y no porque esté de viaje sino porque allí ha encontrado su medio de vida. Eso si , todos añoran su tierra porque no hay nada más reconfortante que disfrutar cada día con esa luz incomparable del lugar que nos dieron al nacer.  
    (Artículo publicado en Jerez Información el 8 de agosto de 2009)

El jerezano Pedro de Estupiñán, conquistador de Melilla


El Venerable Francisco Camacho muerto en olor de santidad en Lima



El afamado pintor jerezano José Gallegos Arnosa (1857.1917)


Imagen retrospectiva de la plaza Aladro dedicada a este ilustre jerezano.

     

martes, 12 de octubre de 2010

BICICLETAS


 



    Aún recuerdo cuando acudía al viejo taller de bicicletas de Manuel Badillo en la calle Medina 19 para que me arreglara los pinchazos de mi Orbea, la bicicleta que un año me trajeron los Reyes y que me pareció siempre enorme. Talleres de bicicletas, en Jerez, en la pasada década de los setenta tenían, además del de la calle Medina, Manuel Domínguez en la calle Sol 37, Juan García Jarana en la calle Empedrada 16 y Francisco Moreno Delgado en el número 9 de la misma calle; pero es que una década antes hubo también talleres de bicicletas en la calle Escuelas, el de Miguel Marín; en la plaza Domecq de Vicente Martínez; en la calle Arcos, en el 33, el de Francisco Pacheco y en el 42 el de Andrés Vega. Además de los que existieron en La Plata de Eduardo Aguilar, en Empedrada 33 de José María Angulo, el de Enrique Martínez en la calle Guarnidos, el de Luis Moreno en el puente de los Alumnados, el de José Pérez en la calle Rosario o el de Miguel Domínguez en la calle Porvenir. Eran talleres a la antigüa usanza, a pie de calle, con bicicletas amontonadas, gomas, parches, mucha grasa y herramientas de por medio. 
   
    El taller de la calle Medina se encontraba enclavado en un mini "Jerez centro comercial" entre el viejo caserón conocido por la Alcazaba por sus yeserías al más puro estilo neonazarí, donde en tiempos se almacenaban cientos de juguetes, la barbería de Paco, que después fue confitería; el castizo bar Torito con su clientela fija y su decoración auténtica llena de anécdotas y vivencias; complementado este círculo con el Bar Maxi y el Bar Jerez, dos clásicos del Jerez de los setenta y dominando  ese primer trozo de la calle Medina, Ragel, la tienda de muebles, que en parte simbolizaba, a nivel local, un desarrollo comercial que, tras los años de penuria económica, empezaba a despegar. Y en medio de todo ello el taller de bicicletas que, a los niños de entonces, nos llenaba de gozo, cuando nos entregaban la bici completamente arreglada para poder ir el domingo al parque o como mucho para poder dar vueltas por el patio sin estropear las macetas. Y eso es lo que había, porque salir a la calle en bicicleta era y sigue siendo peligroso por las prisas y las imprudencias de quienes no conducen de forma civilizada.
   
    Jerez quiere ahora subirse al carro de la bicicleta, cuando hacía mucho tiempo que se había olvidado de ella. Para ello se está levantando calles y bulevares, volviendo a quitar lo que hace poco se puso, volviendo a destrozar lo que aún no le ha dado tiempo de deteriorarse, pero esto de las obras públicas es así, surgen ideas y hay que deshacer lo hecho para hacer lo que en muy poco tiempo quizás se tenga que volver a deshacer. Lo cierto es que de aquí a nada tendremos carril-bici, en parte de donde antes hubo carril-bus, que tampoco sirvió para mucho, como tampoco sirve para mucho un carril-bici si no se usa al no estar perfectamente limitado tanto para los ciclistas, como para los peatones, como, en su caso, para los demás vehículos. Si el carril se sitúa en la acera es un riesgo constante entre peatones y bicicletas y si se situa en la calzada el peligro es entre vehículos, todo radica en saber delimitar el lugar de cada uno, pero no solo con el pintado del suelo sino, también, con otros elementos que impidan el atropello. 
    
    Países del centro de Europa, como Dinamarca, están muy avanzados en el uso de la bicicleta y da gusto contemplar avenidas enteras llenas de ciclistas, favoreciendo de este modo el ejercicio físico y la calidad ambiental de la ciudad. Sevilla lo puso en marcha y está calando poco a poco en la población, aunque aún hay mucho que avanzar en la cultura de la bicicleta. Jerez hizo un tímido intento con los alquileres y con el carril de la avenida Alvaro Domecq, algo que no cuajó, esperemos que este nuevo carril-bici que se está construyendo desde el centro sirva para recuperar los viejos talleres de bicicletas, será señal de que la ciudadanía se ha concienciado de las ventajas de su uso y de que, dejando a un lado los perjuicios, por fin lleguemos a entender que las bicicletas no son solo para el verano. 
    (Artículo publicado en Jerez Información el 5 de septiembre de 2009)

Vehículos de dos ruedas en la plaza de las Angustias, frente a la calle Levante. El espacio urbano está completamente trasformado, aunque aún perdura, en otro local de más reciente construcción, el negocio de la hostelería en la esquina de la calle Higueras (Antigua fotografía de la colección de José Salas Rosado)

     



lunes, 11 de octubre de 2010

LA VEGA





    Hay cosas que son de Jerez de toda la vida y una de ellas es la cafetería La Vega, ubicada desde siempre en la plaza Esteve, primero en una pequeña manzana de casas situada a la entrada de la calle Doña Blanca demolida, junto con parte del mercado de abastos, para levantar el actual edificio que fuese sede del IARA y en cuyo extremo se reubicó de nueva La Vega. La antigua Vega, se encontraba junto al establecimiento Los Madrileños y un famoso billar que en los años cincuenta del pasado siglo hacía las delicias de jóvenes y mayores. 

     La Vega, con la remodelación de la plaza Esteve, se trasladó a un local más amplio y característico de los felices sesentas, con su amplio salón, su terraza y sus sempiternos churros con chocolate, allí ha parado medio Jerez y parte del otro, mujeres antes de hacer sus compras en la plaza de abastos, flamencos, tratantes, corredores de comercio, jóvenes después de una noche de movida  y abuelos que toman café cada tarde, y hasta turistas desconcertados, con plano en mano, reponiendo fuerzas. 

     Con la llegada de La Vega al moderno edificio levantado sobre al derribo de parte del mercado, y los distintos comercios que fueron llenando a la plaza Esteve, hicieron posible que el antiguo patio de San Francisco se consolidara como uno de los lugares emblemáticos del Jerez centro comercial. En la plaza Esteve se establecieron negocios tan acreditados  en su época como la confitería La Esperanza, con sus espléndidos escaparates tanto a esta plaza como a la Lancería, el estudio fotográfico de Eduardo Pereiras, la zapatería Bonanza, o la cafetería San Francisco,, antigua bolera, nombres que hicieron conocer, en aquellos años, a este lugar como el oeste jerezano  por aquello de Las Vegas, San Francisco y Bonanza. La plaza Esteve pasó de ser un lugar sin vida, casi abandonado con urinarios incluidos a  adquirir una importancia comercial tremenda, una vida que aún se mantiene, siendo de los más frecuentados por jerezanos y visitantes.
   
    Esta rentabilidad comercial no ha pasado por alto para los nuevos inversores de forma que, en esta semana, nos llega la noticia que dos empresarios chinos han adquirido La Vega, haciendo ver que todo seguirá igual que siempre, salvo la reforma del local que es algo más que necesario. Esperamos que si todo será tan de aquí como requiere tan significativo establecimiento, no lleguen a las paredes de La Vega, los grandes altos relieves de paisajes de fuertes colores con cascadas que parecen de verdad, las estanterías de regalos en la puerta y las sillas como los de los antiguos comedores de las casas de las abuelas. Han anunciado que no habrá comida china ni nada que recuerde su país de origen sino que todo seguirá como siempre y eso ya tranquiliza, más que nada por el respeto a lo tradicional y sobre todo por los puestos de trabajos.    
    La Vega, como su vecino el Gallo Azul, han estado en los últimos años como la falsa moneda que de mano en mano va y ninguno se lo queda, han tenido que venir los incansables orientales, los de la cultura del trabajo y la producción para hacerse cargo de un negocio tan emblemático y de tan fiel clientela, un negocio donde vive Jerez en sus mañanas de bullicios y compras, que es parada obligatoria y tradición de años y que ahora con los nuevos tiempos y la consabida crisis ha encontrado un nuevo timonel venido de tierras lejanas pero con las ideas claras de que solo con el trabajo, trabajo y trabajo, se levanta la economía, pero también incentivando e invirtiendo. Ellos lo saben al igual que nosotros, pero, como todo en la vida, lo difícil no es saber lo que hay que hacer sino ponerlo en práctica y esperemos que La Vega con estos nuevos propietarios se salga del oeste en que se ha convertido la economía mundial y entre en un largo periodo de bonanza.
    (Artículo publicado en Jerez Información el 9 de octubre de 2010)



El primer emplazamiento de La Vega fue en esta manzana de casas que se encontraba situada al inicio de la calle Doña Blanca, concretamente en el local más cercano al mercado de abastos


La plaza Esteve en los pasados años cincuenta con el nuevo edificio que levantara el arquitecto municipal Fernando de la Cuadra y antes de la demolición de la manzana donde estuvo situada originariamente La Vega




La plaza Esteve en los años sesenta tras los derribos de su parte derecha para adquirir el aspecto actual



La Vega en primer término en su nueva ubicación de la plaza Esteve



   

domingo, 10 de octubre de 2010

LAS PARADOJAS DE JEREZ



    Jerez, como ciudad que es fiel reflejo de la sociedad que vivimos está llena de paradojas, ayer mismo se celebró con gran solemnidad la festividad de su Patrón San Dionisio, que es Santo-Patrón no por sus muchos milagros, por sus favores en tiempos de calamidades o por el fervor que despierta entre los jerezanos sino simplemente por coincidir su fiesta, el 9 de Octubre, con la incorporación de la ciudad a los dominios cristianos, es decir a la fe, católica, apostólica y romana. Es fiesta local, es el día de Jerez y es el día en el que lo cristianos jerezanos lo celebran, como es lógico, con un Tedeum de acción de gracias en el principal templo de la ciudad, su catedral.  Y se lleva el Pendón y asiste el Ayuntamiento bajo mazas en un procesión cívico-religiosa para conmemorar que desde hace siglos Jerez dejó de ser territorio musulmán para ser una ciudad cristiana, para ser parte de la civilización que lleva la Cruz y el Crucifijo por bandera, la que defiende la vida humana desde el mismo instante de la concepción, la que cree en el poder de Dios y no en el de los hombres. Esa es la civilización que está en Jerez desde hace muchos siglos, concretamente desde un 9 de octubre, festividad de San Dionosio y la que paradójicamente desde ciertos sectores políticos, por un lado se festeja, se participa en sus solemnidades y se apoya, dado el número de votos que genera y por otro se postula en contra de sus principios más fundamentales, se intenta quitar sus símbolos de lo público sin contar con las creencias mayoritarias, porque eso vende políticamente. 
   
    Es la paradoja de la sociedad que vivimos, bodas por la iglesia, pero sin que me identifiquen con ella; primeras comuniones para mis hijos, pero sus clases sin Crucifijos, guerras campales por entrar en un colegio religioso, pero las clases de religión es una comedura de coco; contrarios al clero de toda la vida pero a su muerte esquela con cruz y responso en la capilla, por si acaso; la iglesia que no opine sobre temas que no son de su incumbencia pero políticos hablando de como se tiene que dar la Comunión o de que pinta un cura o un obispo en una manifestación.  También podríamos hablar de quienes predican una cosa y hacen otra, de quienes también participan en procesiones y actos religiosos pero su vida no es un ejemplo a seguir, porque en las grandes masas hay de todo, pero el análisis tiene que basarse en la generalidad y hoy desgraciadamente, vivimos en un relativismo en el que todo vale siempre que beneficia mis intereses particulares y más si estos intereses suponen parcelas de poder. 
   
     Es la paradoja que se dio ayer con la celebración del aniversario de la incorporación a los dominios cristianos. Pero, como siempre, eso hay que callarlo, mejor hablamos  de otras paradojas de Jerez, como que existan calles de Bizcocheros, Caldereros, Carpinterias Altas y Bajas, Tornerías, Molineros o Arboledilla; sin bizcochos, sin calderas, sin carpinteros, sin torneros, sin molinos y sin árboles; o la paradoja que médicos conocidos llevaran apellidos como Dañino o de la Rabia, o que en la calle Descalzos uno de sus comercios más conocidos sea de zapatos.
    Seguro que a los políticos le interesa más que hablemos de estas cosas y no de sus incongruencias, por eso yo me quedo hoy con otra paradoja de Jerez, que ayer, también, tuvo su protagonismo, con el Bar La Moderna, que es más que un bar y es mucho más moderno de lo que aparenta y mucho más antiguo de lo que su nombre indica, porque allí se mezcla todo, lo antiguo y lo nuevo, el Jerez de ayer y el de hoy, sus progres y sus clásicos. Por eso ayer se mereció el premio a la promoción de la ciudad, que, en definitiva, es, entre otros méritos, el premio a la gran paradoja de Jerez. 
    (Artículo publicado en Jerez Información el 10 de octubre de 2009)

Interior del templo de San Dionisio antes de ser desprovisto de su recubrimiento barroco en pilares y bóvedas

         



sábado, 9 de octubre de 2010

EL CABILDO CATEDRAL



    Entre las distintas definiciones de la palabra cabildo podemos encontrar "Cuerpo o comunidad de eclesiásticos capitulares de una iglesia colegial o catedral". Jerez tuvo su Cabildo Colegial, instituido por Alfonso X en 1264, tras la conquista de la ciudad y establecido en la que fuera mezquita mayor, perdurando hasta el año 1984 en que fue disuelto por el Papa Juan Pablo II a petición del Obispo de Jerez, para dar paso al actual cabildo catedralicio. Más de siete siglos de la historia de Jerez y de una  institución, rica en acontecimientos y también en personas ilustres , pasando por distintas épocas, unas más llenas de contenido que otras, pero siempre fieles a su razón de ser el culto divino.

    El Padre Repetto Betes, figura indiscutible para conocer la importancia del Cabildo Colegial primero y Catedral después, nos señala en su libro sobre las historia del anterior cabildo:  "El Cabildo Colegial, desde su creación, ha sido un signo de la importancia de Jerez. Por ello se creó tras la reconquista de 1264 y por ello se conservó cuando en 1851 desaparecieron tantos y tanto cabildos colegiales de toda España. Y aún ahora, si prescindimos del cómo, podemos resaltar, como glorioso, el por qué de su extinción: para dar paso a un cabildo catedralicio, vieja aspiración felizmente cumplida luego de siglos de reclamarse la diócesis jerezana".Una institución rica en historia y tradición, que ha perdurado a través de los tiempos, tesoro oculto de ese Jerez intramuros de grandes nombres que hicieron historia como el Beato Diego José de Cádiz, el Cardenal Herrero, el historiador Messa Xinete, o el Padre Torres Silva , ilustres capitulares de nuestra antigua Colegial y de grata memoria para la ciudad.
   
     El Cabildo Catedral de Jerez ha sido renovado recientemente con nuevos valores de la iglesia local que, sin duda, traerán, aires frescos a una institución que se remonta a los principios de la incorporación de Jerez a los dominios cristianos y que durante tanto años ha tenido un papel importante en la propia historia de la ciudad. El nuevo Cabildo tendrá el reto de adecuarse a los nuevos tiempos que vive tanto la sociedad como la propia iglesia, el desafío de hacer de nuestra catedral un lugar vivo para el culto de nuestro primer templo y para la propia vida del cabildo, más ahora que la parroquia del Salvador pasa a San Dionisio y la Catedral queda solo para las grandes solemnidades propias de su condición de primera institución religiosa de la ciudad. Los nuevos capitulares tendrán, también por delante, la difícil tarea de mantener en las debidas condiciones un edificio con múltiples problemas, que necesita urgentes actuaciones para paliar sus múltiples filtraciones consecuencia de la porosidad de su piedra, la antiestética vegetación que nace de cornisas y bóvedas, el deterioro acusante de las mayoría de sus retablos, el adecentamiento de la zona que circunda el templo sobre todo la parte correspondiente al Sagrario. Tendrá a su vez que llevar a buen término el ansiado museo catedralicio, aspiración que viene de antaño y que aportará importante beneficios, la  mayor solemnización de la procesión del Corpus tan unida a este Cabildo desde sus inicios y la consolidación, en todo los aspecto, de nuestra Catedral como primer templo de la ciudad, tanto en lo cultual como en lo cultural. Grandes objetivos para un renovado Cabildo que sin duda aportarán bastante no solo a la iglesia local sino también a cuanto, ya de por sí, significa este templo para la ciudad.
   
     Jerez tiene el privilegio de contar con dos relevantes cabildos, el municipal y el catedral, dos cabildos que, cada uno en la parte que le corresponde han sido protagonistas incuestionables de nuestro devenir histórico. La renovación del Cabildo Catedral depende del prelado de la diócesis y éste , con miras de futuro, ha incorporado juventud y preparación a un cabildo que ya por la edad, que no por sapiencia de los que lo integraban, estaba pidiendo a gritos este cambio.
    (Artículo publicado en Jerez Información el 12 de junio de 2010) 

Interior de la catedral de Jerez cuando aún contaba, en su nave principal, con el espléndido coro


Coro de la catedral jerezana en su configuración y emplazamiento original, desmontado tras la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II



  
   
    

viernes, 8 de octubre de 2010

BARRIOS HISTÓRICOS

    

     La Alcaldesa de Jerez ha firmado un convenio de colaboración con los gobiernos central y autonómico para la rehabilitación de cuatro barrios históricos de la ciudad, Santiago, San Mateo, San Miguel y San Pedro. Esta inyección económico supondrá una ayuda importante para la recuperión de estos emblemáticos barrios.
   
   Apostar por los barrios históricos  de la ciudad es una forma de mantener la propia identidad de cada población. Muchas localidades importantes se identifican por sus cacos históricos,. claros ejemplos son el Albaicín en Granada o los barrios de Santa Cruz y Triana en Sevilla, son barrios que han servido para depurar ideas y costumbres, salvaguardando lo más genuino y característico, configurándose en si mismo como un reclamo universal.
   
    Los barrios históricos de Jerez, no han gozado de esa protección, ni histórico ni estética, que le hubiese permitido gozar hoy de buena salud. No se ha mimado las peculiaridades de cada uno ni se ha potenciado sus valores acumulados durante siglos.
   
    Santiago es un referente mundial, cuna de emblemáticos cantaores y artistas y de un rico patrimonio tanto artístico como popular, con calles llenas de embrujo, como Nueva y Cantarería, otras hermosas y llenas de historia como la de la Sangre, Ancha o Merced. Es un barrio que podríamos llamar ,como el de Triana, de "una aristocracia popular".
   
    San Miguel es más extenso y por eso más rico en su monumentalidad pero igual de artista y aristocrático, es un conjunto de calles con un denominador común, su característico sabor andaluz, tan cercano al centro de la ciudad pero a su vez tan diferenciado de las grandes urbes.
   
    San Mateo es completamente distinto, sus calles no se alinean sino que mantiene su trazado morisco, sus casas encaladas, de poca altura, lo sinuoso de su trazado, sus viejos palacios, sus empedrados, sus callejones llenos de leyendas, le hace ser un barrio singular que , en cualquier otra ciudad estaría sumamente explotado.
   
   Y por último San Pedro, el barrio escondido en el centro de Jerez, coqueto y elegante, mitad popular mitad señorial, todo girando en torno a su templo parroquial y a su calle de los Bizcocheros, una collación que se resiste a los nuevos tiempos, al ruido, a la densidad del tráfico y a perder su señas de identidad.
   
    Ahora que estos barrios van a recibir un importante revulsivo quizás sea el momento de potenciarlos y mimarlos, de evitar cualquier edificación contraria a las singularidades del entorno, de delimitar claramente las fronteras del barrio con paneles indicativos u otros elementos señalizadores, de modificar todo aquello que ha venido a desvirtuar la propia imagen del mismo, de adecuar los elementos decorativos al estilo de cada uno, de financiar cuantas iniciativas particulares venga a contribuir a un mayor conocimiento y a una mejor identificación del barrio con sus propias raíces, en definitiva de hacerlos atractivos para los propios jerezanos y para el turismo en general.
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    En la época de la globalización los barrios históricos tienen el gran reto de conservar lo más genuino de cada ciudad. Jerez tiene ahora la oportunidad de sacar del pozo del olvido a sus barrios históricos, tiene el gran reto de su repoblación sin tener que abandonar la rica idiosincrasia de cada uno, un patrimonio que hay que cuidar porque engrandece a la ciudad y todo ello sin olvidar que lo importante no es llegar sino mantenerse.
    (Artículo publicado en Jerez Información el 19 de diciembre de 2009)
Barrio de San Miguel
Barrio de San Pedro

Barrio de Santiago


Barrio de San Mateo