miércoles, 26 de febrero de 2014

75 AÑOS DE LA UNIÓN DE HERMANDADES


 
 
La Unión de Hermandades ha clausurado este pasado viernes los actos conmemorativos de sus 75 años fundacionales. Una misa de Acción de Gracias en la basílica de la Merced y una posterior cena han servido para cerrar una serie de actos que, dentro de la austeridad marcada, desde el principio de la gestión de sus actuales dirigentes y refrendada por el pleno de Hermanos Mayores, nos han venido recordando los eventos  más significativos en la historia de este organismo aglutinador de las cofradías jerezanas.

Atrás quedó el recuerdo de aquella procesión magna jubilar del año 2000, que marcó un hito en las cofradías de la ciudad, las documentadas conferencias sobre los Vía-Crucis de Cuaresma y los Pregones de Semana Santa, así como aquella jornada de puertas abiertas donde todo el que quiso pudo conocer la sede y cuanto engloba el trabajo interno desarrollado por la Unión de Hermandades jerezana en todos estos años.

 Con la madurez que otorga 75 años de vida, la Unión de Hermandades es ya una institución consolidada en la ciudad e imprescindible para la organización de la Semana Santa; sin olvidar su importante labor  de coordinación y representación de las propias cofradías. Y todo gracias a la entrega desinteresada de muchos jerezanos que, por su cariño y espíritu de servicio a la Semana Santa de Jerez, no les ha importado asumir la responsabilidad de dirigir un organismo mucho más complicado de lo que a priori puede parecer. Sometido, desde siempre, a los dictámenes del pleno de Hermanos Mayores, a la autoridad del Obispo de quien depende como estamento eclesial y a los condicionantes civiles al que todo acto público se ve sometido.

No hay que olvidar que la Unión de Hermandades la forma el Consejo que la dirige y el pleno de Hermanos Mayores que son los que deben seguir velando por  la importancia de esta institución para la Semana Santa de Jerez, su condición eclesial y su independencia política, su servicio al Evangelio por encima de cualquier otro interés, su carácter auténticamente representativo de lo que las hermandades de Jerez significan, su ejemplar comportamiento en esas formas que tanto abolengo han dado al mundo cofrade y en la ayuda a los más necesitados, su carácter de organismo dialogante, transparente, cercano y seguro de los principios que lo avalan.

Como ya he dejado escrito en más de una ocasión, la Unión de Hermandades no es más que un organismo coordinador y representativo pero tampoco menos; de carácter altruista con la noble misión de servir a las hermandades  y con ellas a la Semana Mayor jerezana. Por lo tanto, con el aval de estos 75 años de historia al servicio de Jerez y su Semana Santa, merece seguir manteniendo el apoyo tanto de instituciones como de particulares, principalmente de los propios cofrades tan dados, en ocasiones, a la crítica fácil y destructiva. Merece ser digna depositaria de la categoría que las propias cofradías le transfieren y sobre todo merece que su imagen pública siga siendo un auténtico testimonio de servicio al pueblo que pertenece y a la Iglesia en la que se fundamenta.

Aunque haya quien, en una visión pobre e interesada, solo quiera ver en la Unión de Hermandades un organismo para palcos y sillas con fines recaudatorios, 75 años de historia han demostrado que la Unión de Hermandades de Jerez y todos los que un día formaron parte de ella,  condensa una trayectoria de servicio a la ciudad y a la Iglesia digna del mayor de los elogios.
( Artículo publicado en Información Jerez el pasado domingo 23 de febrero de 2014 y al día siguiente en VIVA JEREZ).
 
Año 1992. Vía-Crucis de la Unión de Hermandades. Al fondo vemos, de izquierda a derecha, al entonces presidente de la Unión de Hermandades de Jerez D. Manuel Piñero Vazquez, el Obispo Rafael Bellido Caro y el hermano mayor de la Vera-Cruz D. Andrés Antón. 
 

 

 

martes, 18 de febrero de 2014

LOS NOMBRES DE LAS CALLES


 
 
Mi primer artículo de Jerez intramuros apareció publicado un 14 de mayo del año 2005, se titulaba “Memoria Histórica Jerezana” y hacía alusión a todos esos personajes de importancia para la ciudad que habían perdido su nombre del callejero como consecuencia de la vuelta a la nomenclatura de siempre.

           Decía en aquel artículo, de hace aproximadamente una década, que era de extrañar que esos nombres no se hubiesen repuesto aunque fuese en otras vías de más reciente creación.

           Al hacer oficial la denominación popular para cada calle de Jerez, se suprimieron nombres históricos del anterior régimen político pero, esta decisión, también trajo consigo que nombres de jerezanos insignes, ajenos a ese periodo de la historia de España, al que se le habían dedicado dichas vías urbanas como testimonio de gratitud por sus méritos a favor de esta tierra, quedaran, también, postergados al olvido.

            Nombres como Juan de Mata López de Meneses en recuerdo de este destacado cofrade, principal artífice de la actual configuración de la Semana Santa jerezana; Cardenal Herrero, celoso prelado, gran literato y cualificado orador; el General Sánchez Mira que además de Diputado en Cortes y Senador del Reino fuera gobernador de Cuba y Filipinas; Carmen Núñez de Villavicencio, destacada benefactora de la ciudad; Juan Gavala, ilustre ingeniero; Marqués de Mochales, Ministro de Abastecimientos y gran defensor de nuestros vinos; Sor Eulalia ejemplar religiosa; u otros como Patricio Garvey, Ignacio Soto Domecq, Conde Cañete del Pinar o Fortún de Torres se perdieron del callejero jerezano y con ello el reconocimiento que un día la ciudad le quiso tributar rotulando una de sus vías urbanas con su nombre.

            En esto hay que hacer mención a la labor llevada a cabo por el Cine Club Popular de Jerez, en concreto por su presidente José Luis Jiménez, logrando reponer algunos de los nombres perdidos como el del actor Antonio Vico o el ingeniero González-Quijano.   

             En estos días el Ayuntamiento ha acordado reponer el nombre de Hortas Cáliz a la antigua calle de la Rosa, si bien debemos de congratularnos por recuperar del olvido a este preclaro sacerdote e historiador no menos debemos ser conscientes que los nombres antiguos de nuestras calles forman parte de nuestro patrimonio histórico y por lo tanto deben ser respetados, por lo que sería más conveniente que el nombre se le diese, no a la calle que ya lo tiene, sino a la plazoleta adyacente, sin nombre, donde se alza el monumento al fundador de González Byass y así se conservan ambas nomenclaturas.

          Los nombres de las calles, de las plazas o de los parques, tienen una motivación en su origen y, generalmente, con ciertas connotaciones históricas. Los nombres de las calles también tienen un derecho de antigüedad que hace prevalecer la denominación popular. Al fin y al cabo es el pueblo quien termina por hacer triunfar los nombres de las calles. Por eso es importante, por un lado, que se mantengan los nombres tradicionales de nuestras calles y por otro que los nombres de aquellos que un día merecieron ser recordados no queden en el olvido y se vuelvan a rotular vías urbanas con ellos.

          Como dije en aquel primer artículo, los ciudadanos de Jerez quisieron, en su día y por medio de su Ayuntamiento, rendir perenne recuerdo a estos hijos ilustres, o jerezanos de adopción, en agradecimiento por su destacada labor a esta ciudad, por ello merecen que sus nombres vuelvan a figurar en el callejero de la ciudad, pero sin desnudar a un santo para vestir a otro.
 
            (Artículo publicado en Información Jerez el pasado domingo 16 de febrero de 2014 y ayer lunes en VIVA JEREZ).
 
 
 
La calle Padre Hortas Cáliz de ayer a hoy.
En la foto superior sacada de Jerezsiempre una de las calles jerezanas que más han cambiado de nombre en su historia
 

 

 

 

 

 

miércoles, 12 de febrero de 2014

LA CONSTANCIA


 
 
La constancia es, en la religión cristiana, la virtud que nos conduce a llevar a cabo lo necesario para alcanzar las metas que nos hemos propuesto, pese a dificultades o a la disminución de la motivación personal por el tiempo transcurrido. La constancia sustenta el trabajo en la fuerza de voluntad y en el esfuerzo continuo para llegar a la meta propuesta.

 La Constancia es, en la Jerez, una barriada, familiar y entrañable, que de nuevo ha vuelto a ser noticia por el derrumbe del techo de una de sus viviendas. No es la primera vez que esto ocurre pues hace unos cinco años un total de 34 vecinos de esta céntrica barriada tuvieron que ser desalojados provisionalmente de sus casas tras el derrumbe parcial ocurrido de madrugada en el bloque número 3 de la plaza Pedro Romero, que se saldó con dos heridos leves.

 Los pisos de La Constancia fueron promovidos por la extinta Junta de Fomento del Hogar y ahora son de propiedad privada. Superan los 50 años de antigüedad, aunque hay escrituras posteriores. La mayoría de sus habitantes son personas mayores, aunque algunos jóvenes compraron pisos antes de la crisis. Algunos vecinos se quejaron del proceso de rehabilitación, financiado el 95% por la Junta, y lo calificaron de "maquillaje". Los vecinos de La Constancia está cansados de esperar a que las promesas se cumplan y desean ya que rehabiliten las viviendas de una vez para evitar que episodios como estos se vuelvan a repetir.

            El problema de la vivienda está siendo cada vez mayor, principalmente como consecuencia de la crisis económica que está imposibilitando tanto la adquisición de nuevas viviendas como, en el peor de los casos, hasta el mantenimiento y rehabilitación de las ya existentes. Dar prioridad a la recuperación tanto de viviendas como de zonas y/o barrios degradados, y promover la rehabilitación con ayudas, debe ser una prioridad para la Administración.

            Por este motivo la actuación de la Administración en los barrios también debe tener como objetivo, además del realojo de los vecinos afectados en viviendas en mejores condiciones, la rehabilitación de bloques de viviendas y la obtención y optimización de suelos para la promoción de nueva vivienda en protección. Para eso sería positivo aplicar en determinados distritos o barriadas la fórmula –ya ensayada en algunas ciudades españolas– de constitución de una sociedad combinada entre Administración y entidades sociales sin ánimo de lucro– que adquiera vivienda vacía e inmuebles viejos sin uso para, después de renovarlos, ponerlos en el mercado en régimen de alquiler. Esto  es algo muy positivo ya que la Administración debe siempre velar por el uso social de todo el parque de viviendas existente.

         Tal como reclaman los propios vecinos, la rehabilitación de viviendas debe ser siempre una prioridad por encima de cualquier otra propuesta de carácter lúdico y, además con un objetivos primordial:  La mejora del parque construido, que contempla desde el mantenimiento de la calidad de la edificación y de las condiciones estructurales del edificio, hasta el alcance de los estándares de habitabilidad, o la mejora de las condiciones de accesibilidad, tanto del edificio como del interior de las viviendas.

           Los vecinos de La Constancia, desde luego, no le falta esta virtud en la lucha por conseguir que todas las promesas se hagan realidad y su barriada se vea, por fin, rehabilitada en su totalidad. Por perseverancia que no quede y de ello dan buen ejemplo los vecinos. Ya lo dijo Ovidio, el poeta latino: “La gota horada la piedra, no por su fuerza, sino por su constancia”.
 
 
(Artículo publicado en Información Jerez el pasado domingo 9 de febrero de 2014 y al día siguiente en  VIVA JEREZ)
 
 
La barriada de la Constancia en sus comienzos.
 

martes, 4 de febrero de 2014

AGER CERETANUS


 
 
Nos dicen los historiadores que Ager Ceretanus era una importante zona agrícola en la época romana, dentro del actual término de Jerez de la Frontera. Formando parte del Ager Ceretanus se encontraba el núcleo urbano Ceret, antepasado de la ciudad jerezana. Ambos estaban dedicados a Ceres, la diosa romana de la agricultura, las cosechas y la fecundidad.

Muchos de estos investigadores apoyan la teoría que el núcleo urbano romano Ceret, junto con el asentamiento de Asta Regia, es el antepasado romano de la ciudad Jerez de la Frontera.

Además de por la traslación fonética Ceret – Xeris – Jerez, la identificación descansa también sobre la base de seguros testimonios numismáticos, otros posibles epigráficos y firmes documentos literarios.

Con los cambios geográficos y políticos en la época romana, el poblado Ceret se fue despoblando, dando pie al futuro asentamiento Xeris bajo denominación árabe.

Pues bien, en estos días Roma ha vuelto a hacerse presente en Jerez, instalándose en el corazón de la plaza del Arenal. La exposición Romanorum Vita nos hará viajar al ayer, a nuestro Ager Caretamus de hace siglos, reflejada en esa Pompeya del año 79 d.C. No es aquel Ceret de nuestros antepasados pero nuestro recorrido por sus instalaciones si nos hará trasladarnos  y conocer cómo era la vida de los romanos en aquel primer siglo de nuestra historia.

 Cuentan que la exposición tiene su calle romana donde se puede observar, en primera persona, cómo eran los comercios y la existencia de lo que se podría considerar la comida rápida de la época.  Se detalla cómo era un día cualquiera en Pompeya, incluyendo el edicto promulgado por Julio César prohibiendo la circulación por la ciudad durante el día, y se explica hasta el desarrollo de una campaña electoral en pleno imperio romano. Es decir, que en esto no podemos decir como los Presuntos Implicados “como hemos cambiado”,  porque de nuestra época romana nos queda aún mucho, incluyendo las desigualdades sociales y los abusos de poder. Sin embargo, una de las últimas herencias del antiguo Imperio Romano fueron los cimientos que pusieron en las regiones que luego se convertirían en renombrados productores mundiales de vino. Mediante el comercio, las campañas militares y las colonias, la influencia de Roma que alcanzó cada región llevó consigo la afición por el vino y el impulso de plantar viñedos. El comercio era el primer y más largo brazo de la influencia romana.

Quedémonos, por tanto, con esa herencia romana. La del vino muy preciado que describió el poeta Marcial conocido como Ceretanum por ser originario de Ceret. El mismo vino que el escritor agrícola romano Columela, un nativo de Cádiz, influido por la viticultura de la región, llegó a decir en su carta a Silvino: Sobre todo tu, Silvino, eres el principal testigo de la veracidad de mis palabras, pues recordarás bien que yo injerté en un bienio dos yugadas de vid con más de una viña tuya temprana que tienes en tu finca de los Campos Ceretanos (Columela, De rerustica III 9,6)

            En el Siglo II, bajo el mandato del emperador Trajano, Roma se confirmó como el caput mundi, es decir, la capital del mundo, expresión que se le había atribuido ya en el período republicano. En este 2014 Jerez, aquella Ager Ceretunus de los romanos, ha sido nombrada capital europea del vino y, en parte, es algo que también le debemos a aquellos romanos, como Columela, que un día plantaron viñas en estos lares. La exposición Romanorum Vita de estos días en la plaza del Arenal es una oportunidad de recordarlo.
             (Artículo publicado en Información Jerez el pasado domingo 2 de febrero de 2014 y ayer lunes en VIVA JEREZ)


Excavaciones llevadas a cabo hace años en Asta Regia.
 

martes, 28 de enero de 2014

LA CALLE ANCHA


 
 
En estos días hemos visto como la popular calle Ancha se quedaba sin árboles en una de sus aceras. Esto se debe a que el área de Infraestructuras de nuestro Ayuntamiento está acometiendo trabajos de reparación de varios alcorques de esta calle que se encontraban en mal estado debido al levantamiento del acerado por efecto de las raíces de los árboles. El objetivo de estos trabajos es adecentar el acerado deteriorado, mejorar la accesibilidad y eliminar el peligro que supone para el paso de peatones. Para poder acometer esta actuación, ha sido necesario proceder, de forma previa, a la tala de estos árboles que estaban provocando este deterioro en todo el acerado.

Aunque la calle no siempre contó con arboleda, ya nos habíamos acostumbrado a esa frondosa vegetación que la cubría y que ahora se ve mermada por la extracción que se ha llevado a cabo en estos días.

No hay que olvidar que la extracción del arbolado deteriora la calidad ambiental porque para que un nuevo árbol tenga el follaje adecuado y brinde sus beneficios, entre ellos amortiguar las excesivas temperaturas, disminuir los ruidos y el impacto de los vientos, y aportar calidad al aire que respiramos, le lleva varios años.

Los árboles juegan un rol importante en la  ecología de los hábitats humanos de muchas maneras: filtran aire, agua, luz solar, ruidos; enfrían el ambiente y dan sombra. Además embellecen, moderan el clima urbano y ayudan a conservar energía reduciendo las potencialmente peligrosas capas del ozono, que azotan las ciudades, especialmente, en los meses de verano.

La calle Ancha, antes Ancha de la Victoria, la de los viejos torreones de la muralla, la de la torre albarrana frente al viejo convento Mínimo, la de la “Maquinilla” bodeguera transitando por aquellas vías que recorría toda la calle. La misma calle que se llamó un tiempo Canalejas, no por el cantaor puertorrealeño, descendiente de una familia de cantaores gitanos de Jerez llamados los Paquirri, raíces que tuvo para destacar en los cantes festeros, el cantaor al que acompañó siempre el guitarrista Vicente el Granaino, ciego de nacimiento; sino por el abogado y político regeneracionista y liberal español que siendo Presidente del Consejo de Ministros, murió asesinado en un atentado terrorista. Y esa misma calle Ancha sirvió para que pasaran por ella reyes de España como para barricadas en aquel “Motín de Quintas” de trágicas consecuencias.   Esa calle ancha por sus dimensiones, donde Jerez recuerda a su hijo, descubridor de La Florida, Alvar Núñez Cabeza de Vaca y a grandes saeteros en mañana de Viernes Santos junto al bar Canalejas, la están arreglando y esperemos que para mejor. Para reparar lo que estaba mal sin desfigurar la belleza de la calle y de toda su verde arboleda.

Viendo los restos de estos árboles enfermos en medio de la calle se me vienen a la mente aquellos versos de Alfonso Albada “Vuestro tronco era esbelto y verdecía, sorbiendo soles allá en el cerro alto: os arrancaron del paisaje un día, para dar sombras sobre el negro asfalto. Estáis aquí, anclados en la acera, para manchar de verde el gris urbano; se alarga en vano vuestra larga hilera por ver el monte en el azul lejano. ¿Qué cruda mano os puso en estas calles sin secreto, de ruido atormentadas? ¿Por qué os hurtaron a los hondos valles llenos de dulces tardes sosegadas? Yo estoy como vosotros, prisionero, hambriento de altos cielos y paisajes; soñando siempre estoy con un sendero
que haga eterna mi sed honda de viajes”.
(Artículo publicado en Información Jerez el pasado domingo 26 de enero y ayer lunes en VIVA JEREZ).
La calle Ancha sin apenas vegetación viendo pasar un cortejo real


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La calle Ancha con naranjos


La calle Ancha con frondosos árboles.

 
 

 

martes, 21 de enero de 2014

EL "DÍA DE LAS ZAMBOMBAS"


 
 
El Ayuntamiento ha hecho el balance de la programación navideña 2013-2014 a través de la que se han desarrollado en la ciudad más de 70 actividades organizadas en colaboración con asociaciones, colectivos y otras entidades.

En relación a las zambombas celebradas en Jerez, desde el Ayuntamiento se han autorizado un total de 143. Calificándose ésta como una de las Navidades más espectaculares de los últimos años.

Es verdad que la Navidad en Jerez se está convirtiendo, poco a poco, en uno de los grandes atractivos de la ciudad. El nivel artístico de los Belenes que se montan y el gancho festivo de las zambombas ha hecho posible que, desde finales de noviembre y hasta una vez pasadas las fiestas, la ciudad se haya configurado como un destino turístico de primer orden. Es la oportunidad de sacarle el mayor provecho y ya se plantean nuevas iniciativas para los próximos años, entre las cuales está el llamado “Día de las zambombas”.

Cuentan que, en Jerez, desde el siglo XVIII en la víspera del de la Nochebuena, amigos, vecinos y familiares se reunían en los patios y corrales de las casas de vecinos y gañanías. En ellas se formaba un corro alrededor de las hogueras, donde se cantaban y bailaban villancicos de un modo espontáneo mientras se repartía gratuitamente vino, anís, ponche y dulces navideños. El instrumento fundamental era la zambomba, de ahí el nombre de la fiesta. En ese ambiente familiar y cercano, de vez en cuando, surgía el duende en el baile o en el cante dejando momentos para la historia. Lo pongo todo en pasado porque cada vez se ve menos de todo esto, muchas de las que hoy se llaman zambombas nada tiene que ver con estas entrañables reuniones en torno al Nacimiento del Niño Dios.

La instauración del día de la zambomba a nadie escapa que atraerá a visitantes y por consiguiente dará vida e ingresos para la ciudad, pero a su vez se corre el riesgo de que la zambomba pierda, aún más, esa genuina espontaneidad y familiaridad que le caracterizaba, para convertirse en un espectáculo excesivamente prefabricado. Es como si en nuestra Semana Santa, por la fama y reconocimiento que tiene aquí el flamenco, se estableciera el “día de la saeta” de cara al turismo. Sería espectacular para los aficionados, para los forasteros y, por consiguiente, para la hostelería, pero la Semana Santa habría perdido esa espontaneidad que sale del corazón y llega a lo más íntimo.

 En las fiestas de Andalucía hay algo que no se puede explicar y menos fabricar, es el duende. Manuel Torres, el hombre de mayor cultura en la sangre, dijo, escuchando al propio Falla su Nocturno del Generalife, esta espléndida frase: "Todo lo que tiene sonidos negros tiene duende". Y no hay verdad más grande.

Estos sonidos negros, en palabras de García Lorca, son el misterio, las raíces que se clavan en el limo que todos conocemos, que todos ignoramos, pero de donde nos llega lo que es sustancial en el arte. "Poder misterioso que todos sienten y que ningún filósofo explica". Pues bien, para conocer la zambomba en toda su profundidad, como el conocer la saeta en toda su grandeza, hay que aventurarse y perderse por las calles y los rincones de la ciudad hasta encontrar ese lugar mágico propicio para que, cuando menos lo esperemos, aparezca el duende con sus sonidos negros.

Si el “Día de las zambombas” viene a recobrar y potenciar la esencia de la fiesta y sus duendes, bienvenido sea.
 
(Artículo publicado en Información Jerez el pasado domingo 19 de enero de 2014 y ayer lunes en VIVA JEREZ).
 
Tradicional zambomba entre vecinos y en el patio.
 

       

 

martes, 14 de enero de 2014

EL 14




          Ya estamos en el 14, un número que podríamos llamar normal y con poca carga simbólica. Un número simbólico es aquel que no indica una cantidad, sino que expresa una idea, un mensaje distinto de él, que lo supera y lo desborda. No siempre es posible saber por qué tal número significa "tal" cosa. La asociación entre ambas realidades a veces es desconocida. Para nosotros los occidentales esto es difícil de entender, pero los semitas los usaban con toda naturalidad para transmitir ideas, mensajes o claves.

La Biblia no explica nunca qué simboliza cada número, pero los estudiosos han llegado a averiguar algunos de sus simbolismos y han podido aclarar muchos episodios bíblicos. Por ejemplo el número 1 simboliza a Dios, que es único. El número 2 representa al hombre, pues en él hay siempre dualidad, división interior por culpa del pecado. El número 3 representa "totalidad", quizá porque 3 son las dimensiones del tiempo: pasado, presente y futuro. El número 4 en la Biblia simboliza el cosmos, el mundo, ya que son 4 los puntos cardinales. El número 7 tiene el simbolismo más conocido de todos, representa la perfección. La tradición cristiana continuó este simbolismo del 7, y por eso fijó en 7 los sacramentos, los dones del Espíritu Santo, las virtudes. El número 10 tiene un valor que sirve para recordar, al ser 10 los dedos de las manos, resulta fácil recordar esta cifra, por eso figuran como 10 los mandamientos que Dios confirió a Moisés. El número 12 es también simbólico, significa "elección", por eso se hablará de las 12 tribus de Israel, 12 apóstoles de Jesús, 12 legiones de ángeles, 12 estrellas que coronan a la Virgen, 12 puertas de Jerusalén, 12 ángeles, 12 frutos del árbol de la vida.

Según la Cábala el 14 es el número de las transmutaciones, la metamorfosis, los cambios. Puesto que se trata de un doble septenario se dice de él que es un número afortunado. En los arcanos mayores del Tarot representa el genio humano. El 14 es un número pasivo, vinculado siempre a cambios favorables. Los primeros médicos sostenía que el día catorceavo era decisivo para las fiebres y para los cristianos fue en la catorce luna del primer mes cuando Jesucristo fue crucificado.

Todo esto ha marcado la historia y los números, a veces, nos dicen más que una cantidad. La Guerra del 14, Primera Guerra Mundial, por su magnitud y consecuencias, constituye una profunda brecha que separa el siglo XX de todo lo que le precedió.  Con lo que respecta a nuestra ciudad cuentan que en 1414 el mercader genovés Paolo Di Negrón se asentó en Jerez y gracias a su desahogada economía creó numerosos puestos de trabajo, que en 1614 el Consistorio jerezano emprende una campaña de limpieza en la ciudad trasladando el vertedero de basuras del barrio de Santiago a una hoyanca detrás de la ermita del Calvario y que en 1814  la ciudad celebra la puesta en libertad del rey Fernando VII, tomando la emblemática plaza del Arenal el nombre de plaza de la Constitución.  

Esperemos que este año, que también termina en 14, pase a la historia, pero no por sus guerras y conflictos, sino por la creación de empleo, porque la sociedad en general quede limpia de corrupción, por el respeto a las libertades humanas, por cuantas iniciativas lleguen a nuestra ciudad que nos hagan salir de una vez de la nefasta crisis y porque, definitivamente, pueda vislumbrarse el futuro con esperanza.
 
  (Artículo publicado en Información Jerez el pasado domingo 12 de enero de 2014 y ayer lunes en VIVA JEREZ)



La plaza jerezana del Arenal ha tenido muchos nombres en su historia.
 En 1814 fue denominada como Plaza de la Constitución.