miércoles, 13 de abril de 2011

LA SEMANA SANTA OCULTA

     
       Desde hace unos dias luce majestuoso en el altar mayor de la catedral jerezana el Crucificado que tallara José de Arce en el siglo XVII para el primitivo retablo mayor de la cartuja de Santa María de la Defensión. Se trata de una portentosa imagen que durante muchos años ha permanecido oculta en la clausura de los monjes cartujos y que gracias a la iniciativa de nuestro anterior Obispo Don Juan del Rio y a la restauración llevada a cabo por la Junta de Andalucía hoy podemos contemplarla en todo su esplendor.
   
      Este crucifijo preside el primer templo jerezano en las vísperas de una nueva Semana Santa, cuando desde hoy mismo, las calles se harán un museo de historia de fe y de arte entre Cristos y Vírgenes que parecen cobrar vida rememorando un acontecimiento que cambió la historia del mundo. Jerez se dispone a vivir una Semana Santa que brota de los templos para hacerse por unas horas historia sagrada, todo un elenco iconográfico de imagineria procesional que se hará presente en cada rincón, en cada calle, en cada sentimiento de cuantos lo contemplen. Pero habrá otra Semana Santa que, como la de este Cristo cartujano, se quede en los templos, será una Semana Santa para meditar ante la imagen de unos Cristos sin Hermandades, sin apenas cultos y flores, sin pasos, sin costaleros ni penitentes. Cristos para meditar ante ellos en soledad, en la oscuridad de una capilla olvidada, ante un rostro desconocido porque no se prodiga en carteles ni en estampas. Cristos, como este de la Catedral, que permanecerán años y años quietos sin que nadie los baje para acercarlo al pueblo, sin que le roce la brisa de la noche, los humos de los inciensos o el aliento de una saeta. 
   
      En Santo Domingo quedarán los crucificados de la Salud y el Cristo del Sagrario ambos del siglo XVI o XVII, en San Juan de Letrán el portentoso Cristo barroco de la Buena Muerte, tan unido a la vida y obra de Juan Grande; en San Pedro el excelente modelado del Cristo de la Misericordia del XVII; en San Marcos la interesante escultura del Cristo de la Viga, de finales del gótico; en San Lucas la devota imagen del Crucificado de la Salud obra del XVIII atribuida a Diego Roldán; en San Mateo el también denominado como de la Salud, igualmente del siglo XVII; en Los Remedios el Cristo de Burgos procedente del convento de San Agustín; en la Catedral el Crucificado que hasta ahora ha presidido el templo, de hacia 1650; en Santiago, hoy en la capilla del antiguo Asilo de San José, el Cristo de la Sangre de escuela roldanesca; en el Calvario el Cristo que da nombre a la capilla, imagen articulada del XVI y que antaño conoció los esplendores procesionales; en San Miguel el antiguo Cristo de los Pavones fechado también en el siglo XVI de gran devoción en tiempos pasados; por último el tesoro cristífero de Jerez contiene tres imágenes excelentes por su antigüedad y ejecución que ni siquiera se encuentran durante el año en las iglesias, sino en dependencias anexas, son los interesantes Crucifijo de la Sacristía de San Miguel y de la antesacristía de Santiago,y el apenas conocido Crucificado de la capilla doméstica  de la Santísima Trinidad, de tamaño natural y realizada en 1683 por Cristóbal Pérez.
   
       Como podemos ver, en Jerez, la imaginería pasional que se queda en los templos es tan antigua y tan rica como para fundar otra Semana Santa paralela, porque no solo nuestros templos contemplan magníficos Crucificados sino también contamos con imagenes como el yacente Cristo de las Aguas de San Dionisio, el Señor de los Trabajos de la Victoria o hermosas dolorosas como la que se venera en los Remedios por solo mencionar algunas de las mas antiguas. 
   
       Jerez ofrece estos días una explosión de arte y de fe en las calles, y en  sus templos, en esas imagenes pasionales tan ocultas como valiosas, otra Semana Santa más intima pero no por ello menos importante ni en lo artístico ni en lo devocional, es la Semana Santa oculta, tan santa y tan grande como la que sale en procesión porque, en definitiva,  si tuviesemos que resumir cuanto contiene la Semana Mayor siempre quedaría en el centro ese Cristo Crucificado que es quien da sentido a todo esto
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      (Articulo publicado en Información Jerez el 4 de abril de 2009. La mayoría de estas imagenes, aunque no procesionan, se encuentran expuesta al culto publico en los distintos templos o en las Sacristías, pero existen otras en Jerez que verdaderamente pertenecen a la Semana Santa oculta,  a la clausura. Como muestra de esta Semana Santa que se queda en lo intimidad de monasterios y conventos adjuntamos las siguientes fotografías)

Una de las tallas pasionales  mas valiosas de la Semana Santa oculta jerezana es este Crucificado de tamaño natural de  la capilla domestica de la iglesia de la Trinidad, obra concertada con el escultor sevillano Cristóbal Perez en 1683 (Datos tomados de la Guia Artística y Monumental de Pablo J. Pomar y Miguel A. Mariscal)

Magnifica dolorosa de tamaño menor que el natural que se conserva en la clausura del convento de religiosas clarisas de la calle Barja, obra dieciochesca de autor anónimo.


Antigua imagen titular de la Hermandad de la Soledad que se encuentra actualmente en la clausura del monasterio de R.R. Mínimas de Jerez. Es una talla del siglo XVI correspondiente a la fundación de la Cofradía.

        

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